En negro y como esclavos. LAS CONDICIONES DE TRABAJO QUE DENUNCIAN EN CAMPOS DE RICARDO BURYAILE





El vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas tiene una fama peculiar en Formosa, donde su familia tiene extensos campos. El hace juicios por desalojo hasta contra miembros de su familia y Gendarmería tuvo que ir a rescatar a trabajadores paraguayos retenidos en su campo.

Por Laura Vales

“Al vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Ricardo Buryaile, lo conocemos porque tuvo a trabajadores en negro y en condiciones de esclavitud. Los mandó traer del Paraguay para hacer desmontes en su estancia; cuando se quisieron ir porque no les pagaban lo que debían ganar, no los dejaron salir. Tuvimos que ir con la Gendarmería para que pudieran irse”, cuenta Benigno López desde Formosa, del otro lado del teléfono. El referente del Movimiento Campesino de esa provincia, el Mocafor, se refiere al mismo dirigente ruralista que esta semana se fue de la banquina con un sincericidio: “Si el Congreso ratifica las retenciones debería ser disuelto”. El vicepresidente de CRA tiene su estancia en aquella provincia del norte del país, donde en estos días está haciendo juicio por desalojo a familias de la zona.

–¿Buryaile es del mismo lugar donde están ustedes?

–Sí, de la zona donde tenemos la central del Mocafor, ahí tiene su estancia. El viene de la familia de los Nicora, que son una familia ganadera. Buryaile era su papá, que ya falleció. Tienen muchas hectáreas, porque fueron beneficiados con la política de concentración de tierras que se realizó principalmente durante el proceso militar. Mientras a los pequeños productores se les quemaba el rancho y se los desalojaba, ellos acrecentaron su propiedad.

–¿Cuándo sucedió lo de los trabajadores en negro?

–Hace ocho años. Nosotros tuvimos un incidente con él por estas personas que tenía, como le digo, en negro y en estado de esclavitud. Eran ciudadanos paraguayos que fueron traídos a trabajar. Querían cobrar sus ingresos y no lo podían obtener, y por eso quisieron dejar el trabajo, pero no los dejaron salir. En aquel momento nosotros intervinimos con la Gendamería nacional para que pudieran cobrar y volver a su país.

–¿Para qué tipo de trabajos los habían contratado?

–Hacían desmonte, trabajando a mano.

–¿Cuántas personas eran?

–Creo que ocho, no sé si el número es exacto porque fue hace tiempo. Actualmente tenemos otro incidente, porque Buryaile inició un juicio contra diez familias campesinas de la Colonia Santa Rosa. Estas familias están asentadas, son dueñas de las tierras desde hace más de 45 años pero no tienen papeles de propiedad privada. Son parientes de los Nicora y pagaron esa tierra con trabajo, pero cuando los Buryaile gestionaron la propiedad de sus tierras incluyeron la de ellos como propias y hoy los quieren expulsar.

–¿Sabe cuántas hectáreas tiene Buryaile?

–Seguro más de 10 mil.

–¿Cómo se pobló Formosa para que se diera esa concentración de la tierra?

–Después de la Guerra de la Triple Alianza se inició un proceso de ocupación del espacio territorial de la provincia por el que se adjudicaron grandes extensiones de tierras a manos privadas, a través de una ley nacional. Después vinieron campesinos paraguayos e indígenas a trabajar para La Forestal en condiciones de esclavitud. Años más adelante, llegaron desde el oeste salteños y desde el este paraguayos, que terminaron de poblarla. Estas familias tenían una situación irregular porque carecían de títulos de propiedad. En los ’60 y ’70 se fueron organizando las Ligas Agrarias para reclamar la posesión legal de las tierras, pero el proceso militar nos derrotó e hizo un “ordenamiento” con la intervención de un coronel de apellido López. Así repartieron grandes extensiones a los amigos del proceso, mientras los campesinos y antiguos pobladores eran expulsados o arrinconados. Hoy la mayoría de esos pequeños productores tienen sólo un título de adjudicación en venta (una constancia de que son pobladores ancestrales), mientras que los estancieros amigos del poder pudieron obtener sus títulos de propiedad.

–Las situaciones de trabajo en negro de las que habló, ¿siguen sucediendo hoy?

–En la provincia, como en todo el país, un alto porcentaje de los trabajadores rurales está en negro. Por lo general, en las grandes estancias trabajan familias que viven en una casa precaria. Trabajan todos, pero el único que cobra es el jefe de familia. Es algo típico de los campos de la Argentina.

–¿Quedó abierta alguna causa en la Justicia contra Buryaile?

–Entiendo que todo se cerró. La gente fue apretada, aquellos trabajadores volvieron al Paraguay y ya no regresaron. En su momento nosotros hicimos la denuncia ante la Gendarmería, pero después... en Formosa no hay causas abiertas contra los dueños de grandes extensiones de tierras.

–¿Formosa está afectada también por el avance, de la soja?

–Sí, nosotros abrimos causas judiciales porque algunas comunidades campesinas del Mocafor fueron fumigadas con glifosato. Se destruyeron cultivos, murieron animales, se enfermaron compañeros nuestros. Aparte, al ampliarse la frontera agropecuaria por la soja hay desmontes y quemas.

–¿Cómo se vive el lockout en la provincia?

–Con problemas de desabastecimiento, porque acá también hubo cortes.

–¿Qué postura tiene el Mocafor?

–Estamos en contra; de entrada, tenemos una historia desgraciada con estas entidades, que en la década del ’70 fueron los que nos expulsaron de las chacras. Aparte, creemos que la medida de las retenciones móviles es acertada, porque el Estado tiene que intervenir en el comercio exterior de la producción del agro. El Estado tiene que intervenir también en el comercio interno de alimentos. En Formosa hoy hay 10 mil familias de pequeños productores y prácticamente ninguno apoya el lockout.

–En pleno conflicto por las retenciones ustedes crearon el Frente Nacional Campesino. ¿Por qué?

–Porque hay 250 mil familias campesinas en el país que no tienen una entidad nacional que las represente. Siempre lo intentamos, y ahora una vez más estamos tratando de organizarnos en todo el país para llevar nuestros reclamos ante el Estado y proponer medidas que apunten a una nueva política agropecuaria.

–Se reunieron con el Gobierno. ¿Qué resultados hubo?

–Nos reunimos con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; con la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; con (el secretario general de la Presidencia) Oscar Parrilli, con la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Y esta semana vamos a volver al Congreso, para hablar sobre las retenciones y también sobre una nueva política agropecuaria, porque la actual es inviable. Nosotros cuestionamos el modelo agroexportador basado en la soja, la concentración de la tierra y la extranjerización de los recursos naturales. Lo venimos cuestionando hace mucho tiempo; ésta es la oportunidad de rever esa situación.

El productor pequeño-pequeño

OPINION

Por Enrique C. Vázquez *

Durante los últimos cien días, los argentinos asistimos al espectáculo de los cortes de ruta. Supimos, por los movileros y los formadores de opinión multimediática, de las demandas que “el campo” hacía en defensa de sus intereses sectoriales. Sin embargo, casi nunca se les preguntó a los “productores” por los números que nos permitieran dilucidar cuán pequeño, mediano o grande era cada uno de ellos, cuánto habían ganado con la última cosecha, si mientras piqueteaban en la ruta continuaban las tareas en el campo o si tenían peones contratados. Menos aún hubo alguna cámara que se alejara de las banquinas para mostrar qué pasaba tranqueras adentro, en las tierras de aquellos efusivos reclamantes. Hasta los pantagruélicos asados nos fueron escamoteados a los televidentes. Sólo se nos hizo visible el reclamo por la justa rentabilidad.

Los que, definitivamente, permanecieron invisibles, fueron los trabajadores rurales. No se los vio por el piquete ni siquiera como actores de reparto. En ningún discurso de las entidades patronales que se arrogaron la representación de “el campo” fueron mencionados los trabajadores, ni siquiera en los de la muy progresista Federación Agraria. ¿Estarían trabajando? ¿Les habrían dado licencia porque había un “paro”? ¿O será que en ese idílico universo rural de pequeños productores que labran la tierra con su propio esfuerzo ya no quedan más peones?

En 1944, para disgusto de las entidades patronales, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión el coronel Perón sancionó el Estatuto del Peón de Campo y, ya como presidente, la ley 13.020 de protección a los cosecheros y trabajadores temporarios. Fue así que los peones rurales obtuvieron, entre otros derechos, el de un salario mínimo pagado en moneda nacional, descansos obligatorios, estabilidad laboral, asistencia médica, vacaciones pagas, provisión de ropa de trabajo, buenas condiciones de higiene y alimentación. Después del Martín Fierro y del Grito de Alcorta, el trabajador del campo volvía a aparecer en escena, esta vez como ciudadano con plenos derechos reconocidos por el Estado. Por supuesto, los empleadores se resistieron cuanto pudieron a estos cambios y consiguieron, en 1980, durante la dictadura militar, que estas leyes fueran en parte modificadas y muchos de sus beneficios escatimados. Otra vez la invisibilidad, ahora realizada por los expertos en desapariciones.

En estos días, en que los argentinos nos fuimos convirtiendo en especialistas en temas agropecuarios, comienza a emerger muy lentamente el verdadero pequeño-pequeño del campo. Ese al que las cuatro entidades patronales le escamotean entre otras cosas la jornada laboral de ocho horas, la ropa de trabajo y el incentivo para que termine su escolaridad primaria y secundaria.

* Historiador.

Los peones, “de sol a sol”



Ni jornada de ocho horas, ni extra por terminar la escuela, ni ropa de trabajo. A la hora de negarse a mejorar los términos de contrato del peón rural, las organizaciones “del campo” siempre estuvieron de acuerdo.

Por Andrés Osojnik

Las cuatro votaron contra la jornada laboral de ocho horas y a favor del trabajo “de sol a sol”. Las cuatro rechazaron otorgar un premio estímulo para que los trabajadores terminen la escuela. Las cuatro se opusieron a la entrega de ropa de trabajo para los peones. Las cuatro son las “entidades del campo”, aliadas ahora en la Mesa de Enlace contra las retenciones móviles y que llevan años de coincidencias a la hora de discutir las condiciones laborales de los trabajadores rurales. Así lo evidencia una recopilación de resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, el ente que regula el trabajo en el campo y que integran empleados, empresarios y el Estado, en las que figura la oposición sistemática de las cuatro cámaras rurales a distintos avances en materia de derechos laborales. En los documentos, las cuatro apoyan en conjunto mantener las pautas del Régimen Nacional de Trabajo Agrario, sancionado en 1980 con las firmas de Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz.

Soja sí, libros no. Así podría interpretarse el voto de los empresarios del agro en contra de la resolución 62/2007 de la Comisión, que establece un premio por título, de carácter remunerativo “para todos los trabajadores permanentes que se desempeñen en explotaciones agrarias de manera continua o transitoria”. La norma fue firmada el 31 de octubre del año pasado para que rija en la provincia de Santiago del Estero.

Entre los considerandos de la resolución consta que “luego de un amplio debate y analizado el antecedente respectivo, con el voto negativo de las entidades empresarias Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina, Coninagro y Sociedad Rural Argentina y con la sola abstención del representante del Ministerio de Economía y Producción, debe procederse a su aprobación”.

Lo aprobado establece un plus de 38 pesos mensuales para quienes tengan terminada la primaria, y de 46 pesos para los que tengan aprobada la secundaria. El “premio” que rechazaban las entidades implica un estímulo para que los trabajadores terminen su escolarización.

La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) es un ente autárquico, autónomo y tripartito conformado en el ámbito del Ministerio de Trabajo por representantes gremiales, de las empresas y el Estado, a través de la propia cartera de Trabajo, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Agricultura. Tiene facultad normativa, es decir, que sus resoluciones son de aplicación obligatoria en el ámbito del trabajo rural. Y son publicadas en el Boletín Oficial. Los miembros discuten los distintos proyectos y luego los someten a votación. En el caso de las resoluciones que resultan aprobadas, el texto incluye los votos negativos, si los hubiera. De allí que en numerosas ocasiones aparece la mención a las cuatro entidades que ahora conforman la Mesa de Enlace. Obviamente, los trabajadores que quedan beneficiados por esas resoluciones son los que figuran en blanco. Una minoría en el campo argentino: apenas un cuarto del total.

Una perla es la resolución 3/2007, que adopta medidas “en relación con la provisión de ropa de trabajo para el personal”. Esta norma fue aprobada el 21 de marzo de 2007 para las provincias de Chaco y Formosa. Establece como obligatoria la provisión de dos equipos de trabajo por año para los trabajadores con más de tres años de antigüedad:

- A todo el personal permanente que se desempeña en explotaciones agrarias de manera continua o transitoria, los patrones deben entregar una camisa, un pantalón y un par de calzado adecuados a la actividad.

- A los trabajadores que realicen tareas a la intemperie en condiciones climáticas de lluvia, rocío fuerte o suelo barroso, lo que deben entregar es una capa impermeable y botas para lluvia. “Este equipo será devuelto a la empresa luego de su utilización”, aclara la resolución.

A la CRA, la Federación Agraria, Coninagro y la SRA, tanta indumentaria les pareció un exceso. Las cuatro votaron en contra, pero la resolución igual fue aprobada.

De todos modos, la discusión que más debate despertó en el seno de la Comisión fue la resolución vinculada con la jornada laboral. El Régimen Nacional de Trabajo Agrario, vigente desde la última dictadura militar, no fija límites para el trabajo diario en el campo. Los reclamos de los trabajadores surgieron en las provincias de mayor poder reivindicativo. En la provincia de Córdoba el debate resultó sellado el 1º de octubre de 2002 y los considerandos de la resolución dan cuenta de los argumentos vertidos. Dicen:

- “Que el Régimen Nacional de Trabajo Agrario no establece una jornada de trabajo limitada para los trabajadores rurales”.

- Que incluso hay resoluciones que fijan jornadas “de sol a sol” o “conforme a las modalidades imperantes en la zona” o “ajustadas a usos y costumbres locales” (es decir, lo que el patrón de estancia quiera).

- Que “los actuales indicadores sociales denotan la existencia de una importante cantidad de trabajadores rurales que desarrollan tareas en exceso de una jornada normal de trabajo, mientras que se advierte el predominio de formas precarizadas de empleo y un elevado índice de desocupación”.

- “Que deben igualmente establecerse límites razonables a la utilización mensual y anual de horas extraordinarias”.

Esos principios erizaron la piel de los empresarios y el último de los considerandos quedó expresado de la siguiente manera (el encomillado es un riguroso textual): “Que las entidades empresarias firmantes (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y Coninagro) no acuerdan con el contenido de los considerandos que anteceden, ni con la resolución que se dicta en consecuencia, la que sometida a votación ha contado con el acuerdo de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), el representante de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y el Presidente de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario”.

Así, se estableció –a pesar de los dueños del campo– una jornada de trabajo que no podrá exceder las ocho horas diarias o 48 semanales, de lunes a sábado. Las horas extras, fijó la resolución, no podrán ser más de 30 semanales y 200 anuales, y “deberán ser abonadas con un recargo del 50 por ciento. Domingos y feriados se pagan al ciento por ciento”.

Esa misma resolución fue fijada ese mismo año para las provincias de Buenos Aires y La Pampa, con los mismos votos en contra. En Santa Fe fue aprobada recién dos años después, en 2004. En ese caso, la oposición fue sólo de CRA y la SRA.

El año pasado, la CNTA también determinó las remuneraciones para los cosechadores de algodón en las provincias de Chaco y Formosa. Fue el 6 de setiembre, en la resolución 50/2007. Se fijó un mínimo de 40 centavos por kilo cosechado. Un cosechador junta un kilo en alrededor de diez minutos. A 2,40 pesos por hora, un jornal de ocho horas sin parar suma 19 pesos con 20 centavos. A las cuatro entidades les pareció demasiado. Y votaron en contra.

Miércoles 25 y jueves 26 de junio - Jornadas “Radiodifusión y Democracia”




Avenida de mayo de 1209, cuarto piso “H” (sede histórica de la UTPBA)

Los Periodistas Comunicadores-sociales nos hemos convocado para los días 25 y 26 de junio, en la sede Histórica de la UTPBA, Avenida de Mayo 1209, cuarto piso H, a debatir ( desde distintas perspectivas) la temática relacionada con: “ Radiodifusión y Democracia ”.

Los abordajes se situarán en la tensión histórica que existe entre el poder económico, legal y social.

Continuar y resituar éste debate en el actual contexto político, social y cultural, es darle continuidad al recorrido que hemos transitado a lo largo de estos años.

Es, también, reconocer una necesidad que orienta con más fuerza el compromiso ético-social del conjunto de los periodistas y comunicadores que desarrollan su labor cotidianamente en un escenario incidido por múltiples cambios.

Con el objetivo de garantizar una participación de manera amplia, hemos distribuido las exposiciones en horarios de mañana y de tarde.

Programa de las Jornadas “ RADIODIFUSION Y DEMOCRACIA”.

Miércoles 25 de junio

10.00 Hs Apertura: Sergio Elguezabal “Periodismo y Equidad”. Proyección video de 2 minutos. Power point, apoyo de exposición.

Mesa I (11.30 a 14.00 Hs)

Carlos Ulanovsky Eduardo Blaustein Daniel Santachita Nora Vieiras Mario Portugal Luis Demitre

Coordina: Vanina Borghella

Mesa II (18.30 a 22.00 Hs)

Eduardo Aliverti Oscar Serrat Lila Luchessi Eduardo Anguita Orlando Barone Fernando Pedernera

Coordina: Liliana Díaz López

Jueves 26 de junio

Mesa IV (10.00 a 14.00 Hs)

Miguel Miguez Armando Sepúlveda Miryam Lewin Adrián Amodio Francisco Brouchoud Gustavo Veiga William Puente Jorge Benedetti Roberto Caballero

Cordina: Alberto López Girondo

Mesa V (18.30 a 22.00 Hs)

Alejandro Fabbri Jorge Bernetti Gisella Busaniche Enrique Masllorens Ezequiel Putruele Luis Medina


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La asistencia a las jornadas es gratuita / Se entregarán certificados de asistencia.

Informes e inscripción Av. de Mayo 1209 – 1º “A” Ciudad Autónoma de Buenos Aires TEL. 5218-2846 / 2847 ó 5218-2840 al 45 cccutpba@iplanmail.com.ar / www.utpba.net

Macri lo hizo. Diputados kirchneristas criticaron a Macri por el intento de desalojo en la Plaza de los Dos Congresos




Diputados de la ciudad del bloque Frente para la Victoria criticaron hoy la decisión del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, de desalojar una carpa que instaló el oficialismo en la plaza de los Dos Congresos en apoyo a las retenciones móviles al agro.

"Ojalá Macri tuviese la misma velocidad para sacar el show-room de Caputo Construcciones del predio de Caballito", dijo el diputado kirchnerista Sebastián Gramajo, en declaraciones a Télam.

El legislador hizo referencia así a la situación que se está dando desde hace tiempo por la cual esa empresa constructora ocupó un predio ubicado al lado del club Ferrocarril Oeste y donde funcionaba hasta hace un tiempo la harinera Morixe.

Allí Caputo Construcciones está levantando unas torres, sin embargo "esa ocupación fue declarada ilegal por el propio gobierno de la Ciudad y el Onabe, que es el organismo que administra las tierra del Estado Nacional, intimó a su desocupación", recordó Gramajo.

Al preguntársele a Gramajo qué hizo Caputo ante la intimación del Onabe, respondió: "No se fue nunca".

En tanto la diputada Silvia La Ruffa sostuvo que "es lamentable que el gobierno de Macri quiera escudarse en normas administrativas para cercenar derechos esenciales al ejercicio democrático".

A su vez el presidente del bloque Frente para la Victoria, Diego Kravetz, manifestó que "manifestarse es un derecho constitucional, además no hay ninguna intención de ocupar el espacio público, sino mantenerse un par de días más, nada más".

Según Kravetz, "Macri está politizando la situación y está yendo hacia un lugar de violencia, porque nosotros ocupamos la plaza luego de que se otorgaran los permisos correspondientes".

"Por lo tanto la prepotencia de hoy es poco amiga de la democracia", remató el legislador.

En esta línea también se expresó el diputado Juan Cabandié quien sostuvo que "se instaló la carpa porque nos parece que estamos ante una oportunidad histórica para redistribuir la riqueza".

"Por eso creímos que teníamos que salir a manifestarnos a la calle, más allá de la discusión que se va a dar en el Parlamento, para interpelar a la ciudadanía y explicarle nuestra idea", finalizó el legislador en diálogo con Télam.

Intentaron desalojar la carpa kirchnerista de Congreso




Manifestantes increparon a funcionarios del gobierno porteño y agentes comunales que llegaron al lugar. Uno de ellos fue agredido y lo escupieron. El Gobierno porteño afirmó que "no pidieron permiso" y había inseguridad.

El gobierno porteño intentó hoy desalojar de la plaza del Congreso a militantes kirchneristas que instalaron cuatro carpas en apoyo al esquema de retenciones móviles oficial, pero las agrupaciones se negaron a retirarse y acusaron a la administración macrista de impulsar una medida "política".

La iniciativa de los manifestantes K, que el fin de semana montaron cuatro tiendas y se anticiparon a la idea de los ruralistas de instalar una carpa verde, fue respaldada por el gobierno nacional a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien pidió "ser más tolerantes" y destacó que "no vuelven incordiosa la vida de la gente".

La llegada al lugar de guardias de auxilio y del jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Fabián Rodríguez Simón, enardeció a los militantes. El funcionario fue increpado por los manifestantes del MTD-Evita, quienes lo insultaron cuando agentes comunales pretendieron retirar un cartel ubicado en una luminaria que supuestamente ponía en peligro la seguridad de las personas.

"Que venga Macri a sacarnos. Hacela corta y tomátelas", aseveró uno de los piqueteros a Rodríguez Simón, quien luego, frente a las cámaras de televisión que registraban imágenes en vivo, mantuvo un cruce de palabras con el diputado provincial Fernando "Chino" Navarro, alineado en la agrupación piquetera.

Navarro cuestionó la forma en que llegaron los agentes porteños y aseguró que "es momento de diálogo", mientras el funcionario ratificó que "no vamos a permitir la usurpación del espacio público bajo ningún concepto". "La carpa no se va, la carpa no se va", gritaban los integrantes de la agrupación Compromiso K.

Luego concurrió al lugar el diputado nacional y referente del Frente Transversal, Edgardo Depetri, quien se quejó de que "a nosotros se nos quiere desalojar y al campo se le permite estar". "Estamos ocupando un espacio público, no estamos cortando ninguna calle, no estamos cortando ninguna ruta, estamos ocupando una plaza y las plazas son del pueblo argentino", manifestó. "Acá hay una decisión política, no hay una cuestión administrativa", acusó, mientras le pidió a Macri "que no mande ninguna guardia ni ninguna acción policial para desalojarnos de la plaza, porque no nos vamos a ir".

La discusión tuvo momentos insólitos, como la situación suscitada cuando el funcionario denunció "faltas y contravenciones" que estaban cometiendo los militantes, entre las que mencionó las veredas rotas. "Qué incoherente que sos. Si las veredas de la ciudad están hechas pelota", le espetó un dirigente K, quien lo invitó, con ironía, a recorrer las calles porteñas.

En la plaza fueron instaladas entre el sábado y el domingo cuatro carpas, pertenecientes a la Agrupación K, Compromiso K, La Cámpora (de 20 metros de largo), Juventud Peronista, MTD-Evita y Frente Transversal. Los guardias ordenaron que se retiraran algunas banderas situadas en luminarias y columnas, como también en paradas de colectivos en la avenida Entre Ríos.

Las discusiones se sucedieron durante varios minutos, hasta que finalmente la situación se normalizó y pasado el mediodía comenzaron a realizarse charlas en el auditorio preparado en la carpa de mayores dimensiones, con el objetivo de defender las retenciones móviles que dispararon el prolongado conflicto con el agro.

Gobierno porteño afirmó que "no pidieron permiso" y había inseguridad.- El Jefe de Gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó esta tarde que el intento de desalojo de las carpas de militantes kirchneristas se debió a que "no pidieron permiso" y no cumplían con "condiciones de seguridad mínima".

Rodríguez Larreta afirmó en rueda de prensa que "pedimos apoyo a la policía" Federal, pero "la policía no mando a los efectivos y terminó con una agresión a nuestros agentes e incluso uno de ellos continúa internado con un traumatismo en el ojo".

"El espacio público es público", afirmó Rodríguez Larreta, quien recordó que cuando sectores del campo manifestaron que iban a instalar una carpa frente al Congreso Nacional, también se les pidió que gestionaran un permiso, lo que hicieorn finalmente.

Carpa kirchnerista en apoyo al Gobierno



Integrantes de la agrupación Compromiso K y otros grupos alineados con el oficialismo instalaron ayer una carpa frente al edificio del Congreso nacional, en respaldo al proyecto de ley de retenciones del Ejecutivo, norma que comenzará a ser analizada en el Parlamento el próximo lunes.

Según está previsto, dentro de esa estructura se brindarán charlas y conferencias para explicar la iniciativa que la presidenta Cristina Kirchner ingresó el pasado martes en la Cámara baja.

Además, los militantes oficialistas esperan contar con la participación de distintos artistas y cantantes populares, quienes realizarán presentaciones en las inmediaciones del Congreso.

Otro de los objetivos de la instalación de carpa es poner en práctica una campaña de recolección de firmas en respaldo a la iniciativa oficial sobre las retenciones móviles a las exportaciones de granos.

El grupo kirchnerista instaló su estructura frente al Congreso nacional horas antes de que lleguen a la ciudad de Buenos Aires distintas comitivas de productores agropecuarios, quienes ya habían expresado su deseo de colocar una carpa similar en el lugar, pero con el objetivo exactamente contrario.

A la vez, grupos femeninos de diferentes movimientos sociales alineados con el kirchnerismo se sumarán a la campaña a partir del próximo lunes, con el objetivo de "continuar con la campaña de esclarecimiento y defensa de la política de retenciones del Gobierno".

"Las compañeras de género de Cristina, somos mujeres militantes, madres y trabajadoras, que vamos a defender al Gobierno popular para seguir profundizando las políticas públicas que ayuden a resolver el problema de miles de familias que todavía sufren necesidades", afirmó Sandra Cruz, diputada provincial y referente del Frente Transversal, que dirige Edgardo Depetri.

Según afirmó la dirigente bonaerense, de la medida participarán la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), y el Movimiento 26 de Julio, entre otras 40 organizaciones sociales.

Soberbia


Por Horacio Verbitsky


Apariencias y realidad del conflicto

Como el problema no son los precios de los alimentos, la distribución de la riqueza ni el perfil productivo del país sino la soberbia presidencial y el doble comando, hay que prepararse para una sucesión conflictiva. El mal gusto de Cristina y las provocaciones de Kirchner. La unanimidad del arco democrático. Un debate parlamentario para dividir al país. La sombra de la Banelco sobre la votación en el Congreso: cómo vota cada diputado. Duhalde con De Angeli y De la Sota.

Los ingresos extraordinarios por el aumento del precio internacional de la soja, el precio de los alimentos y los sectores de la sociedad que tendrán acceso a ellos, el perfil productivo de la Argentina, la distribución del ingreso y la confrontación política entre el gobierno y la oposición son apenas manifestaciones aparentes del conflicto. Los verdaderos problemas son la soberbia presidencial y el doble comando. No se pueden modificar porque derivan de la personalidad de CFK y de su relación con Néstor Kirchner. En consecuencia, sólo queda enfrentar una “sucesión conflictiva”, como sostuvo Abel Parentini Posse.

El intelectual duhaldista (si se permite el oxímoron) se presentó en las elecciones de 2007 como candidato a senador por la Ciudad Autónoma en las listas de Roberto Lavagna y ocupó el séptimo lugar, con el 3,7 por ciento de los votos. Con esa robusta plataforma y desde un bastión de la República como el diario La Nación, Parentini Posse explica que sólo podría evitarse una “salida anormal, traumática”, si CFK se desembarazara de Kirchner. La coincidencia de todas las fuerzas sanas de la democracia se acerca al punto de unanimidad: un planteo semejante formuló desde el bisemanario Perfil el columnista Alfredo Leuco.

Con una prosa que hubiera deleitado a Adolfo Bioy Casares dirigió una carta abierta al “presidente de facto” para “exigirle y rogarle al mismo tiempo que se retire inmediatamente del lugar en el que se encaramó aprovechando una relación conyugal que no tiene nada que ver con la Constitución Nacional”. Martín Caparrós es aun más exigente: en nombre de la Memoria que alguien le encargó custodiar le pide no sólo a Kirchner sino también a la presidente que se callen la boca.

El mal gusto

El martes 17, la jefa de Estado tuvo el mal gusto de conmemorar el aniversario del bombardeo de 1955 sobre la Plaza de Mayo. Usó ese episodio fundante de la institucionalidad argentina moderna para anunciar por cadena nacional que enviaría al Congreso las retenciones móviles a la soja, los reintegros por tamaño de la explotación y distancia de los puertos, y la aplicación a un programa de redistribución social de los mayores ingresos obtenidos. Con un típico giro populista dijo que no procuraba cerrar las cuentas fiscales sino la cuenta social, mediante la construcción de hospitales y viviendas.

Ni siquiera vaciló en cotejar su rigidez con ese modelo de flexibilidad dialoguista que mostró Raúl Alfonsín al impulsar la ley de obediencia debida en la Semana Santa de 1987, ante el reclamo de otra mesa de enlace. Esta señora no parece haber entendido las llanas palabras del humilde líder agrario Alfredo De Angeli, quien anunció que “vamos por todo”, ni la profunda reflexión política del vicepresidente segundo de Confederaciones Rurales, Ricardo Buryaile, quien dijo que si el Congreso ratificaba las retenciones debería ser disuelto. Con la paciencia pedagógica que le falta al gobierno, el terrateniente formoseño precisó su pensamiento, que en forma maliciosa había sido sacado de contexto. “Quise decir que si el Congreso actúa como una escribanía del gobierno, lo mejor sería cerrarlo”, aclaró.

Hoy como hace medio siglo, la democracia sigue siendo el gobierno de los democráticos. Con un temple admirable que, como explicó Eduardo Buzzi, se debe a sus convicciones religiosas, enfrentan sin amilanarse por elecciones ni debates legislativos la anomalía argentina de que los democráticos nunca sean los ganadores en las elecciones. De Angeli agregó que estaban dispuestos a impartir clases de educación democrática a los diputados para que supieran cómo votar. Hasta están dispuestos a darlas a domicilio.

La provocación

El doble comando mostró su rostro más abusivo el mismo martes 17, cuando Kirchner no sólo desoyó la serena intimación de Leuco, sino que además ofreció una conferencia de prensa. A su ya conocido repertorio agregó la insólita provocación de contestar las preguntas que le formularon los periodistas de los medios más críticos del gobierno nacional. Hasta se permitió bromear sobre su confusión cuando conoció a los mellizos Alfredo y Atilio De Angeli. “Uno me criticaba y otro me abrazaba. No entendía nada, yo pensaba que era el mismo”, dijo.

Con poca voluntad de cooperar con los hombres de prensa se negó a hacer la exégesis del pensamiento de Luis D’Elía, disimuló con frases cordiales su fastidio con Eduardo Duhalde, Julio Cobos y Mario Das Neves e introdujo en forma subrepticia temas sobre los que nadie le había preguntado, como la “logística” que sectores vinculados con la represión le darían a piquetes y cacerolazos porque “no perdonan que hayamos tenido una política de derechos humanos” y cuánto costarían el pan y la carne sin las retenciones. El ex presidente pretendió negar la represión desatada en Gualeguaychú el sábado 14 y volvió a atacar a la prensa, al señalar que le pedían que actuara como Rodríguez Zapatero en España.

Es cierto que allí intervinieron 25.000 efectivos de las fuerzas de seguridad equipados con armas de fuego y lanzagases, que dejaron dos muertos y decenas de camiones incendiados. Pero es absurdo comparar situaciones nacionales tan distintas, entre una nación del primer mundo que acaba de aprobar una severa ley contra la inmigración de africanos y sudacas, y un país subdesarrollado como la Argentina, que ha regularizado la situación migratoria de un millón de latinoamericanos a los que el gobierno ha tenido el desatino de reconocer derechos.

En España, donde gobierna el Partido Socialista, cuya versión local está aliada con la opositora Coalición Cívica Libertadora, las fuerzas del orden restablecieron la normalidad perturbada por quienes protestaban por el alto precio de los combustibles. Aquí ese combustible es subsidiado y cuesta un tercio que en Uruguay y la mitad que en Brasil, Chile y Paraguay. La Gendarmería aplicó una intolerable violencia sobre pacíficos agricultores que sólo impedían sentados en el pavimento la circulación en la ruta del Mercosur y que fueron levantados a pulso de allí y empujados con los escudos de plástico de las tropas de asalto del régimen.

Esto provocó un indignado caceroleo y estridentes bocinazos de vehículos en distintos puntos del país. Esta manifestación espontánea fue respondida en forma brutal por el ex presidente, que se hizo presente en la Plaza de Mayo después de las diez de la noche y la recorrió como un deportista en vuelta olímpica. El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, que acaba de publicar un trabajo teórico sobre Perón, no tuvo más remedio que hacer los prácticos al caerse a la fuente empujado por los vándalos que llevaban a Kirchner en andas, reviviendo así la persecución de la que fue víctima su antecesor en el cargo, Jorge Luis Borges, coautor con el seudónimo H.Bustos Domecq del cuento “La fiesta del monstruo”, que tan bien refleja la actual situación del país.

Si Kirchner hizo ese sábado una tosca exhibición de peronismo explícito, su esposa dijo el martes en el Salón Blanco que debido a la lucha de las Madres y de las Abuelas la Plaza de Mayo, la plaza había dejado de ser sólo de los peronistas y pertenecía a todos los argentinos, concepto que repitió al día siguiente desde el palco, ante una multitud con una fuerte composición de independientes. De este modo el doble comando siembra la confusión porque no es posible saber a quién pertenece en realidad la plaza. Con el personalismo que tanta irritación provoca en las personas elegantes de las clases medias, la presidente comenzó el discurso hablando de sí misma y de las posiciones que sostuvo durante su paso por el Congreso.

Su gobierno atravesó cien días de bloqueo y desabastecimiento sin disparar una bala de plomo o de goma ni una granada de gas. Sólo atinó a disputar con sus antagonistas con medios políticos, no como su antecesor Fernando De la Rúa, quien acudió al arsenal clásico de los hombres de orden, dictó el estado de sitio y ordenó disolver toda manifestación, lo que causó 31 muertes en diciembre de 2001. Esta indiferencia subversiva por las tradiciones nacionales, protagonizada nada menos que por una mujer, hija de una hincha peronista de Gimnasia y Esgrima de La Plata y un colectivero radical, es imperdonable. Esto no es lo que quiere la gente decente.

Dividir al país

Como bien señaló Joaquín Morales Solá luego del acto de la Plaza de Mayo, “nadie hizo tanto por dividir el país”. Tributaristas y juristas sostienen que las cargas al comercio exterior nunca pasaron por un debate legislativo, salvo el de la Convención Constituyente de 1853 sobre los derechos de la Aduana. El envío del proyecto al Congreso no contribuirá a la imprescindible unidad nacional. Según los especialistas Jorge Gaggero y Federico Grasso las retenciones estuvieron vigentes en los períodos 186-288; 1890-1905; 1918-23; durante la denominada Revolución Libertadora de 1955; a partir de marzo de 1967 con el gobierno del general Onganía y su ministro Adalbert Krieger Vasena; desde el desembarco en las Malvinas y hasta la asunción de Domingo Cavallo, y desde principios de 2002.

También las establecieron los presidentes radicales electos Arturo Frondizi y Arturo Illia, ambos por decreto, aunque funcionaba el Congreso. CFK invitó a quienes crean que pueden gobernar mejor a constituirse como partido político y en las próximas elecciones reclamar el voto del pueblo para ejecutar sus políticas y su modelo. De este modo tan poco mesurado colocó el debate en un contexto político y en una perspectiva histórica, que le dan sentido y densidad.

Recién en 1916, con el voto secreto y obligatorio de todos los ciudadanos la república oligárquica cedió lugar al nacimiento de la república democrática. Pero las clases que en las últimas décadas del siglo XIX habían organizado la Nación e insertado su economía en el mundo como proveedor de materias primas agropecuarias e importador de bienes manufacturados no fueron capaces de organizar un partido político que representara sus intereses dentro de la competencia democrática.

Un siglo a la deriva

Esta es la clave de la inestabilidad política que atravesó el siglo XX argentino. Con ayuda de la Iglesia Católica, cuyo rechazo a la democracia provenía de su creencia en una forma superior de legitimidad, de origen divino, convirtieron a las Fuerzas Armadas en Partido Militar, que a partir de 1930 interrumpió no menos de una vez por década el proceso político. La barbarie desatada en 1976 hizo inadmisible el recurso a la fuerza armada a partir de 1983. Desde entonces esos intereses económicos y sociales colonizaron a los partidos de origen popular, como el radicalismo y el justicialismo.

Esta incongruencia entre las tradiciones partidarias y las políticas aplicadas desde el gobierno produjeron la deslegitimación del sistema político y el estallido de diciembre de 2001. ¿Qué sentido tenía votar, si una vez electos los líderes de los partidos populares aplicaban políticas que empobrecían a la población? La tozudez provinciana de CFK en no apartarse de lo propuesto durante la campaña electoral replantea en términos parecidos a los de hace un siglo esa representación institucional vacante.

Sigue siendo una cuestión abierta si ese vacío será ocupado por una nueva configuración de líneas internas peronistas de la región pampeana (Duhalde, Reutemann, De la Sota, Busti), tal vez en combinación con la derecha macrista porteña; por un realineamiento del antiperonismo de la ilustración radical en torno de la Coalición Cívica Libertadora o por una nueva expresión política nucleada a partir de la Mesa de Enlace y de su emergente más ambicioso, el ex comunista santafesino Eduardo Buzzi.

Acto, ruta, pantalla y cacerola. La Plaza y los medios



Los 100 días de puja por la retenciones tienen muchos títulos posibles que involucran al Gobierno, al campo, a Clarín, a Monsanto y siguen las firmas. La historia tras los nombres es con qué medios y herramientas los sectores populares están dando esta pelea con el poder económico.

Si un logro tuvo el acto del miércoles 18 en Plaza de Mayo en defensa de la democracia y en apoyo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue el de templar los ánimos de la tropa propia y vernos un poco las caras, aunque uno conozca, con mucho viento a favor, solo al medio por ciento de los asistentes. Pero verse y estar juntos era necesario.

Ahora bien, ¿qué más? La presidenta no dijo nada nuevo. Si bien es cierto que, como me señalaba nuestro editor fotográfico, “no puede tirar una novedad todos los días, ayer también habló en cadena nacional”, al mensaje le faltó fondo y forma. No quiero abundar, lo mejor al respecto lo pueden leer acá, en el blog de Mendieta.

La cuestión de estas líneas es llamar la atención sobre la escasez de medios con que los sectores populares están dando esta pelea con el poder económico. Pelea que, por fuerza de costumbre, se denomina el conflicto del campo y otros insistimos en definir como lock out de los empresarios del agro. Pero que más allá de la semántica, es la disputa de las mayorías populares para frenar un nuevo avance de los sectores más privilegiados de la Argentina.

Y la sensación es que no hay línea, ni herramientas. Ante el aluvión de los medios de comunicación, los modos de respuesta que se juegan resultan antiguos, poco eficaces. Una cosa era llenarle la plaza a los milicos en el ’87 en Semana Santa (y está visto que era efectivo pero no suficiente). Veinte años después, con eso no alcanza ni para empezar.

Kirchner dijo "a ellos les gusta cacerolear y a nosotros nos gusta llenar la Plaza". Como chicana, todo bien, pero que quede claro que con una Plaza, aunque bien llena, no se opacan decenas de corte de ruta en todo el país y cacerolazos con cama adentro transmitidos en vivo, directo y simultáneo.

Esto solo por hablar del despliegue (llamémosle ampulosamente) territorial de la disputa.

Como señala Nicolás Casullo en esta misma edición, "Si perdés la batalla por la representación de las cosas, si perdés la batalla por los mundos simbólicos, perdés la batalla." Por si alguien tiene dudas, debo decir que en la batalla por lo simbólico estamos colgados del travesaño y con dos menos.

En una sociedad atravesada por lo mediático (siento que esto ya lo saben hasta en el jardín maternal de mi hijo), imponer el discurso en la pantalla vale más que un acto en la calle. Pregúntenle a De Angeli. Por esa razón, la iniciativa de la Carta Abierta tiene tanta importancia: porque es una de las pocas movidas que ofrece argumentos para armar un discurso diferente en momentos donde los sectores populares, representados por el Gobierno, no hacen sino reaccionar detrás de la movida (y en el escenario) que decide la Mesa de Enlace y propaga TN.

Meto un rewind cortito para hacer un énfasis. Dije "los sectores populares, representados por el Gobierno." Sí, les guste o no a los propios sectores populares, hoy son el gobierno y su estrategia los únicos instrumentos en su defensa. ¿Que son limitados? ¿Que son equivocados? Puede ser, pero es lo que hay. Si alguien cree que alguna expresión opositora con capacidad de aprovechar este clima destituyente va a tomar partido por los trabajadores y por los más humildes en caso de agarrar la manija, les recomiendo que lo piensen diez veces.

¿Cómo se revierte el score adverso en el campeonato simbólico? ¿Cuánto se tarda en darlo vuelta? La única respuesta que se me ocurre es apelar a la memoria y tomar el ejemplo más cercano, para que sirva como guía. Después de los ’90 y de la crisis de 2001/2002, conseguir laburo era una utopía; el futuro, una jactancia de los intelectuales y Barcelona era, como bien sostiene la revista que lleva ese nombre, "la solución europea a los problemas de los argentinos". Sin embargo, con vocación política, un par de discursos inaugurales, la renovación de la Corte y un puñado de medidas de corte popular, Néstor Kirchner logró en 2003 y 2004 cambiar el valor de algunas palabras: política, derechos humanos, Estado, redistribución, centroizquierda... ¿O alguien piensa que Telefé hizo "TV por la identidad" en 2007 porque en los ’90 no tuvo horario en la grilla? A partir de 2003, sonó un tiro para el lado de la justicia (con perdón de la expresión) y la escala de valores cambió como parecía que nunca más iba a ocurrir.

Hoy, volvimos para atrás. Gran parte del terreno ganado se ha perdido. Entre otras cosas, porque el Gobierno dijo ya casi todo lo que se podía decir y pedir desde el campo popular. Ahora solo falta ponerse a hacerlo, pero falta mucho. Y, se sabe, hacer algo es mucho más difícil que decirlo.

Una agenda de medidas que sigan corriendo la línea en favor de los trabajadores y ensanchando su participación en la torta no sería un mal comienzo. Los hechos determinan lo simbólico, sin lugar a dudas.

Una ley antimonopólica que democratice los medios de comunicación significaría un primer paso para que, lentamente, no sean siempre los mismos los que deciden cuáles son las buenas y las malas palabras. Si no, seguiremos analizando nuestros problemas con los razonamientos de los otros. A ver: ¿cuánto hace que la espontaneidad venció a la organización en la tabla de posiciones de conceptos mediáticos? Ya ni lo recordamos. A mí me cuesta encontrar una actividad colectiva en la que la espontaneidad sea mejor que la organización. Mucho más si hablamos de política. ¿Para cuándo un mimo a la gente que llega organizada a los actos? Digamos basta a la tiranía de la gente suelta. Quiero ver gente agremiada, agrupada en partidos políticos, en centros de estudiantes. Cuando tengamos eso, recién ahí me detendré a mirar (y elogiar) a la gente suelta que se acerca a un acto.

Si la imagen (y los recuerdos que suscita) de Chiche Duhalde, Ramón Saadi, el Adolfo y Frida Kahlo Estenssoro dialogando con la prensa en el Congreso no les da escalofríos, los invito a pensar en los intereses que persiguen. ¿Ahora sí?

Como señala Benítez en el editorial de esta edición, el golpismo contemporáneo no necesita desfiles militares. Las nuevas formas de predominio que los grupos concentrados de poder buscan imponer sobre las mayorías populares tienen hoy otros modos. Entre ellos, desmarcarse del golpismo, esa cosa fea, sucia, caca, de la que hasta un Macri puede renegar tres veces.

Ante las novedosas maneras de amenaza que nos ofrece el presente, es nuestra obligación quemarnos las pestañas y mover el culo para encontrar nuevas formas de resistencia en defensa de un gobierno elegido por el pueblo y del sistema democrático.

Por Adrián D’Amore

Los productores suicidas. Eliminar las retenciones derivaría en un perjuicio para el agro



La eliminación de las retenciones implicaría un cambio en el modelo económico que afectaría el valor del dólar y. por ende, los precios locales. El resultado determinaría para los productores agropecuarios una situación mucho más adversa que la que gozan desde 2003. ¿Qué intereses defiende entonces la Mesa de Enlace cuando propone el disparate que está proponiendo?

Cuesta creer que tan grande cantidad de personas muestre una tozuda incapacidad de razonar por sus propios medios y opte por cobijarse en una cómoda ignorancia, al abrigo de los eslóganes de los irresponsables y las trivialidades periodísticas.

Tratemos, para variar, de usar la sesera para imaginar un país libre de retenciones, tal como reclaman los representantes gremiales de los productores de granos para el mercado externo, y como han propuesto varios senadores, en un alarde de inconciencia que no contempla ni siquiera la posibilidad de que puede llegar a darse la casualidad de que alguna vez les toque gobernar a ellos. Cosas más raras se han visto en este país, de manera que no hay por qué reírse de tal eventualidad.

Pongámosle, a fin de simplificar las cuentas, que la unidad de lo que un productor de granos vende equivalga a un dólar, hasta hace una semana, 3,20 pesos (en el momento de escribir estas líneas, el productor está en cambio recibiendo 3,03 pesos por lo que una semana atrás recibía $3,20).

Sin la masa de dinero proveniente de las retenciones, el precio máximo a que llegaría el dólar, con mucha suerte y viento a favor, sería de 2 pesos. Vale decir, ese mismo productor recibiría 2 pesos por exactamente lo mismo que la semana pasada recibía $3,20.

Pongámosle que se le retuviera el 40%, esto es $1,30. Le quedarían $1,90 de cada unidad de lo que vende.

Sin retenciones no habría ni subsidio para el gas oil ni, mucho menos, para el transporte.Pongámosle además que ese productor nos sanatée un poco cuando llora miseria y que sus costos de producción equivalgan al 60 % de lo que factura. El 60% de $3,20 también da $1,90. Estaría empatado, ha trabajado al divino botón. Eso dicen que les pasa, lo que no parece ser cierto, habida cuenta que ninguno sufre una vida de privaciones y que llevan 90 días sin trabajar sin necesidad de alimentarse de ollas populares. Pero pongámosle que es así, como lloran esos pobres campesinos.

Eliminamos las retenciones, de manera que cobran íntegramente el valor de lo que venden. Ya vimos que sin retenciones, es inevitable que el dólar caiga (pensemos que ahora, con todavía una gran solvencia fiscal y abundancia de reservas, el Banco Central suda la gota gorda para que no caiga más allá de los 3 pesos). Con el dólar a $2, que sería el valor estimable sin intervención del Banco Central, el productor no recibiría ya los magros $1,90 sino 2 pesos. Sí señor. Pero tomemos en cuenta que no hay ninguna razón por la que sus costos habrían de bajar, así que estaría ganando diez centavos. Algo es algo.

Pero sin retenciones no habría ni subsidio para el gas oil ni, mucho menos, para el transporte, beneficiario de un subsidio doble. Ni para las empresas viales, que incrementarían el costo de los peajes. Por ejemplo, el costo del peaje del Puente Zárate- Brazo Largo es de 4,20 pesos, 1,35 dólares. Hasta la salida de la convertibilidad costaba 4 dólares. En nuestra Jauja libre de retenciones, con un dólar a dos pesos, equivaldría a 8 pesos.

Pasemos estos valores a valor de cambio de lo que el ruralista produce: Las autoridades insisten en que sin retenciones aumentará el precio de los alimentos, pero nadie explica el perjuicio que ocasionará a los productores.con los magros $1,90 que le deja el Estado, el ruralista necesita 2,20 unidades para cruzar el puente con su camioneta. Con los 2 pesos que obtendrá al eliminar las retenciones, cruzar el puente le demandará 4 unidades de lo que produce. Vale decir, el valor de cambio de lo que produce se habrá reducido en un 50% en relación a uno de los costos necesarios para producirlos.

Lo mismo ocurrirá con sus otros insumos que, simplificando, podríamos estimar que al menos se duplicarían: sus costos no ascenderían a $1,90 (como antes) sino a $3,80. En síntesis, que en vez de empatar, como insisten en que les sucede, lo que les terminará ocurriendo a los productores una vez eliminadas las retenciones es que tendrán un quebranto de $2,80 por cada unidad vendida.

Las autoridades gubernamentales insisten en explicar que la eliminación de las retenciones supondrá un fuerte incremento en el precio de los alimentos primero y luego, de todo lo demás. Pero nadie explica el perjuicio que ocasionará a los productores.

He tratado de hacerlo. Lo que no consigo explicarme es por qué diablos los productores no lo piensan, no lo razonan, si todos ellos han vivido la experiencia de lo que significa la rentabilidad. Lo saben, además, y muy bien, sus dirigentes. De Ángeli, Ferrari, Tororó Ronconi y tantos más que llevan adelante la protesta en la ruta 14 lo saben perfectamente, pues lo han sufrido en carne propia, perdiendo todo o gran parte de lo que tenían durante la década del ’90.

¿O acaso creerán que es posible que ellos vendan a precio internacional y puedan comprar a precios locales?

¿Qué harían ustedes con un arquitecto que quisiera construir edificios en Nueva York y venderlos a precio de Nueva York pero pagando sueldos y materiales a precios argentinos? Todos (De Ángeli incluido) optaríamos por mandarlo al manicomio sin escalas.

¿Por qué piensan los ruralistas que ellos están más cuerdos que ese arquitecto si pretenden lo mismo? ¿Qué edad mental tiene esta gente? ¿Cuatro años?

Tarde o temprano, Buzzi, De Ángeli, Ferrari y varios otros tendrán que explicar a los productores qué intereses realmente defienden cuando proponen el disparate que están proponiendo, de las que las primeras víctimas serán las famosas “bases”.

Por Teodoro Boot

La política en manos de la oposición mediática



Se habita un tiempo donde lo mediático roba casi todo lo real de la realidad. La carencia de ideas y programáticas de una oposición política no constituida definidamente, provoca que esta ausencia haya sido reemplazada, cooptada, tal vez casi de manera definitiva, por la lógica de la información de masas (movilero, locutor, entrevistador, periodista analista). Una lógica mucho más eficaz, y con sello de época, en la trama de la sociedad, donde los medios en su “no hacer política” hacen la sustancial política diaria que confirmaría la imprescindible muerte de la política, dejada atrás como lo zángano y corrupto en la vida de los argentinos.

Una lógica periodística del slogan, de la frase compactadora, del título fuerte, del copete “síntesis”, del dato gancho, del impacto efectista, del hallazgo ocurrente, del reduccionismo de corte publicitario “en tres palabras”. Una lógica de la trasmisión diaria en cadena de todos los informativos. Una lógica mediática bandolera, cuyo oficio totalizante ha devenido desvalijar los hechos centrales, quitar del medio los sentidos que importarían ver debajo de la hojarasca, sustraer los significados.

Cumplir entonces puntillosamente el repertorio conservador, reactivo y antipolítico del statu quo permanente, mientras se almuerza con Mirtha Legrand: un sentido común esparcido, siempre logrado, que el dominio entre bambalinas del país y las apetencias del mercado capitalista necesitan para explicar el mundo. Todo se “compra”, todo se “vende”. Por lo tanto lo único cierto es “el mercado”. La mercancía informativa expone un supuesto mundo a su imagen y semejanza, como lógica que rotula y marca tecno-masivamente a la ciudadanía.

Ejemplo uno de atraco mediático. La Presidenta dijo en la Plaza: “desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no”, significando que ningún sector o instancia civil puede asumirse ese poder, salvo el Estado y el gobierno elegido por voto, que puede plantearse esa acción interruptora bajo conmoción o conflicto grave interno y externo, o en circunstancias excepcionales de un orden amenazado.

Los grandes medios gráficos, radiales e informativos concentrados, transformaron sin embargo inmediatamente esa frase sobre los representantes del agro, en: “cuatro personas a las que nadie votó”, como si la Presidenta ignorase algo que sabe hasta el menos avezado de los ciudadanos: que efectivamente fueron votados, gremialmente, para gobernar las normales tareas de cada asociación. Pues bien, sobre esa falacia extrema de poda mediática, se montó el mayor sintagma explicativo de las últimas 72 horas para recalentar las aguas del conflicto.

Ejemplo dos de sustracción mediática. Durante estos cien días y pico de dura protesta que planteó el lockout agrario, un acontecimiento extraordinario superó al resto de las noticias, de los datos, cifras, diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país, lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de sociedad “en abismo”.

Pues bien, en todo este lapso no hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un solo programa (desde los medios de masas más concentrados y de buena audiencia) que se haya dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar, reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales, voces y comentaristas esta producción reaccionaria sobre la escena nacional: el país cautivo por los “buenazos mateadores” de las banquinas. Por el contrario, el accionar mediático provocó una inmensa platea social, para la cual ese dato vertebral y nocivo a una institucionalidad democrática con su régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado, neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad anticomunitaria.

Qué te digo cuando te digo

Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática (entre otros) que involucran nada menos que la palabra presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de estos tres meses, grafican claramente el estado mental y de conciencia de gran parte de los argentinos, en cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está sucediendo en su país, qué está en juego en los desacuerdos, y qué representan los diversos actores de la escena.

Puede decirse entonces, como perspectiva de comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad de avance hoy de un gobierno democrático institucional (que se autoidentifique con amplios sectores populares sufriendo distintos grados de injusticia y postergación de sus derechos sociales) pasa también y de manera cada vez más acuciante por una instancia de desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas (para la probabilidad de modificar tales cosas).

Una contienda que sin duda no remite a ninguna Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria, sino que remite a la pura política actuando culturalmente, en estado de constante actualización de sus concepciones de masas, hacia las masas y con las masas. Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo dinámica transcultural de derecha– es quebrar constantemente disposiciones interpretativas dominantes.

Querellar un orden de los imaginarios en cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de masas educadas y formadas por los propios adn del sistema de alienación en su edad audiovisual expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos superado, tema de las ideologías y de las clases sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan vendidos en la calle Corrientes años atrás.

En la Argentina de estos días se evidencia que el debate por los significados es una lucha comunicacional de masas donde se juega suerte y destino de cada política. Algo similar sucede en América latina. La época democrático popular y todas las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche, de intelectuales y cuadros políticos que digan y disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas demasiado golpeadas y desorientadas en la última década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un sitio donde les dé de vuelta el aire y las refresque.

Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión de todos los argentinos”, se dice también y solamente quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática” una increíble cámara de legisladores desagregada en “cientos de posturas” cada una por su lado como “las miles de historia de la ciudad de San Francisco” protagonizada por Karl Malden en los ’70.

La “objetividad” mediática

Los medios de comunicación imponen su bestial “diagrama institucional” bajo una horma de mercado que hoy reina soberana. Implantan su matriz de acuerdo a la programación emisora, su valor de lo que sería democracia, la virtud de un votante apolítico que en realidad no debe saber ni siquiera a quiénes elige cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de compromisos partidarios.

En esa misma dimensión mediática y formativa del espíritu (como dirían los idealistas alemanes del XIX) se organiza un mensaje a repetición con muy pocas variaciones: los gobernadores e intendentes que estructuran la política son todos “rehenes o secuaces de la chequera”, las concentraciones populares son “mercenarios a cincuenta o cien pesos por cabeza”, el Estado de nuestra democracia “una máquina que le está metiendo las manos en los bolsillos a usted señor oyente todos los días”, la adhesión de Hebe de Bonafini a Cristina Fernández “cinco palos puestos sobre la mesa”, y la Presidenta “una secretaria de Kirchner”.

Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue robando?”.

O el comentario de un periodista de Radio Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una entrevista que me hace un programa, de escuchar mis reflexiones críticas al agro, y de cortar la comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire: “cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar”.

Es indudable que en el campo de la contienda política por el significado de los hechos, y sus consecuencias, es donde el Gobierno viene perdiendo terreno en manos de un poder que desgasta, desvaloriza, deslegitima, sin dar cuenta de sus emisiones y sin que nadie le pida cuentas políticas de sus responsabilidades e intereses en los marcos del conflicto. Más allá de sus errores, que los tiene abundantes en la crisis del agro, ése es el dato del presente democrático argentino: si el Gobierno no asume este desafío con el despliegue de todos sus recursos humanos, su proyecto democrático carece de la consistencia persuasiva que la época exige.

Por Nicolás Casullo

El Frente Transversal en la Plaza- Con alma y vida

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Sí. Con alma y vida. Los que sabemos que se está jugando en esta pulseada con “el campo”, sabemos por qué luchar. Sabemos, como dijo Edgardo, del 55, del 76, de los 30 mil desaparecidos.

No podemos permitirnos un regreso.

Eso está en juego. No las retenciones sino un modelo de país. Hay que debilitar al gobierno y sino voltearlo. Eso pretenden los grandes grupos económicos, los multimedios y, para desdicha, esa tropa de hombres de campo que han encontrado para ponerlos de escudo y no dejar ver a Cargill, a Monsanto y a todas las multinacionales y al imperio, detrás.

Por eso, con alma y vida. En la Plaza. Defender a Cristina es defendernos nosotros, defender nuestra historia, la de todos nuestros hermanos, los que cayeron, los que siguen y los que vendrán.

En la Plaza, el Frente Transversal puso eso, con alma y vida

Los principales puntos del discurso de la Presidenta





Cristina Fernández de Kirchner pidió ayer a los ruralistas a que "liberen las rutas", convocó al "acuerdo del Bicentenario" y exhortó a los dirigentes del campo a "constituir" un partido político y a "reclamar el voto del pueblo".



La Presidenta habló durante 25 minutos en la Plaza de Mayo y éstos son los principales puntos del discurso.

- "Me vieron los trabajadores y sus dirigentes negarme a votar en el ’98 la flexibilidad laboral y la ley Banelco. Me han visto en muchas batallas darlas con convicciones que son también la de millones".

- "Cuando tomé decisiones para redistribuir no lo hice, se los juro, para perjudicar; por el contrario no fueron contra nadie.

Fueron para que todos vivieran mejor".

- "Yo sueño con vivir en un Bicentenario diferente, con industrias, agregando valor a sus productos".

- "Sueño con un campo que produzca materia prima y le agregue valor aquí en nuestro país para dar más trabajo".

- "Cuando vine aquí, el 1 de abril, a hablar con todos, creía que realmente estaba ante la batalla por la redistribución del ingreso. Quienes tenían que resignar una pequeña parte, disputaban y discutían. Creía que estaba ante esa batalla".

- "Luego, cuando comenzaron a pasar los días y venía que desde un sector, desde una corporación cuatro personas a las que nadie votó, a las nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban quién podía andar por las rutas, me di cuenta que estaba ante otra situación".

- "Me di cuenta que estaba ante otro escenario, ya no eran retenciones sí o no, ya no eran intereses, se estaba socavando la construcción democrática. Esas que nos dicen que los representantes del pueblo los que deciden, deliberan y ejecutan.

Esa es la Argentina democrática".

- "Cuando además empecé a ver a algunos que parecían colarse y que ya no cuestionaban si las retenciones, simplemente nos insultaban por haber reinstalado la vigencia de los derechos humanos, el escenario fue completo".

- "Quiero creer que, tal vez, esas cuatro personas, llevados por dinámica de los hechos y las corporaciones, no se dieron cuenta lo que estaban haciendo".

- "Estamos ante una gran oportunidad, por primera vez, ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos".

- Seamos inteligentes. Dejemos de mirarnos el ombligo. Dejemos de lado esa costumbre de la dirigencia que cuando se frustra frente al voto se encierra y no es capaz de tener una idea mejor".

- "Necesitamos todos los argentinos, todos los sectores, aunar esfuerzos para aprovechar esta oportunidad y construir el país que soñamos".

- "Cayeron primero los pobres, después los trabajadores, después vinieron por la clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses. Los intereses de la clase media son de los trabajadores, los empresarios, los comerciantes".

- "Tenemos que aprender a mirar más allá de lo que nos muestran, aprender a escuchar. Tenemos que comenzar a mirar en base a nuestros propios intereses y dejar los cantos de sirena".

- "Quiero desde esta plaza, que empezó siendo de los peronistas, después de las Madres es de todos, convocar a todos a que discutamos en este acuerdo del Bicentenario cómo podemos acordar política agropecuarias, para producir para que los argentinos sigan comiendo bien".

- "Es imprescindible garantizar la mesa de los argentinos".

- "Tenemos que aprender que muchas veces puede haber diálogo y ojalá, acuerdo. Pero sabemos que dialogar puede ser no estar de acuerdo, tenemos que aprender a procesar democráticamente las diferencias".

- "Tal vez, con tanto golpe de Estado, creímos que todo se arregla con intolerancia, con cacerolas, bocinas y cortes de ruta.

Así no se arreglan las cosas".

- "Les pido a quienes están equivocados, equivocaron el rumbo y quisieron mandar a decirnos por donde podíamos pasar. Yo creo que están confundidos. Les pido, en nombre de la democracia, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y a trabajar".

- "No tengan miedo. Si realmente si representativos no va a ser necesario cortar rutas".

- "A los que crean que pueden hacerlo mejor, los invitamos a que democráticamente se constituyan como partido y en las elecciones reclamen el voto del pueblo".

Hugo Yasky, Martín Sabbatella, Horacio Verbitsky, Juan Gelman y siguen las firmas



Hoy a las 15 nos concentramos en Avenida de Mayo y Perú, en defensa de la democracia y en reclamo de mayor distribución de la riqueza y participación popular.

Lo haremos desde nuestra propia identidad y sin ahorrar críticas al Poder Ejecutivo Nacional, pero en respaldo de la institucionalidad democrática y de las medidas progresivas que enfurecieron a una nueva derecha que usa la retórica del diálogo y el consenso y se envuelve en los símbolos nacionales mientras pretende imponer por la fuerza del lockout y el desabastecimiento una política distinta a la que la mayoría del pueblo votó hace pocos meses y en defensa de sus ganancias extraordinarias. Ante cualquier nuevo aumento de los precios internacionales de alimentos y materias primas agropecuarias, las retenciones móviles son la única defensa de la mesa popular.

Somos miembros de organizaciones sindicales como la CTA, CTERA, la Unión Obrera Metalúrgica; de derechos humanos como el CELS, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; de movimientos como Tupac Amaru y Patria Grande; de entidades de pequeños empresarios, como la Asamblea de PYMES y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; economistas que forman parte del Plan Fénix; decanos y profesores universitarios, científicos e investigadores; sacerdotes en opción por los pobres; dirigentes políticos que demostramos la posibilidad de construir alternativas populares sin clientelas ni aparatos; intelectuales y artistas integrantes del espacio Carta Abierta y ciudadanos sin militancia partidaria ni institucional.

No formamos parte del gobierno. Objetamos la destrucción del INDEC y la construcción del tren bala, la negativa a reconocer la personería de la CTA y la alianza con sectores empresarios que fueron socios de los gobiernos neoliberales. No nos sentimos representados por el repliegue oficial sobre estructuras políticas y sindicales obsoletas.

Pero la restauración conservadora en marcha, con el impulso de un sector de la izquierda que imagina protagonizar una revolución agraria, no cuestiona los defectos sino los aciertos del gobierno, al que intenta imponerle sus intereses económicos por encima del interés general, sin reparar en costos ni en métodos. Cuestiona la reconstrucción de la autoridad del Estado luego del colapso de 2002, el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, el juicio a los responsables del Estado terrorista, el drástico descenso de la desocupación, la actualización de los ingresos de jubilados y pensionados, el establecimiento de un haber para las personas mayores de 70 años que no tenían ninguno, el aumento del presupuesto educativo, la creación de un ministerio de ciencia y tecnología, la política exterior independiente, en asociación con los gobiernos democráticos de Sudamérica. No busca un avance sino un salto atrás.

Contra toda evidencia se acusa de autoritario y soberbio al primer gobierno que ha prohibido el uso de armas de fuego en el control de manifestaciones y se moteja de represión violenta al desalojo con guantes de seda de la ruta del MERCOSUR, por la que desde hace tres meses no se permite el tránsito de mercaderías, obligando a tirar millones de litros de leche y toneladas de frutas y verduras. De ese clima deslegitimador, parecido al que minó la presidencia de Arturo Illia, participan en forma tan entusiasta como irreflexiva sectores de las clases medias urbanas influidos por la cobertura tendenciosa de diarios y canales de televisión temerosos de que se democratice la comunicación de masas.

De esta crisis, no menos grave porque se la niegue, sólo se sale con más democracia y más distribución de la riqueza. Para ello se impone una reforma impositiva integral, que grave a todos los sectores que en estos años han tenido beneficios extraordinarios, como la especulación financiera, la minería y la pesca. Sin esos recursos no hay forma de atacar los altos niveles de hambre y exclusión, intolerables en uno de los grandes productores de alimentos del mundo.

Ésa es la voz propia con la que hoy iremos a la Plaza de Mayo, en defensa del valioso trayecto recorrido desde mayo de 2003 y en demanda de su profundización, con mayor calidad institucional y con participación popular.

Hugo Yasky, Martín Sabbatella, Horacio Verbitsky, Laura Conte, Hugo Canon, Juan Gelman, Adrián Paenza, Eduardo de la Serna (Movimiento Carlos Mugica, de sacerdotes en opcion por los pobres), Abraham Gak, Juan Pablo Paz, Alberto Kornblihtt, Carlos Heller, Horacio González, Nicolás Casullo, Lilia Ferreyra, Ana Cacopardo.

Cristina: En la Plaza nos vemos




"...en nombre de esa militancia, porque no puedo olvidarlos, quiero invitarlos a esta Plaza de Mayo, que ya no es de los peronistas, hace mucho tiempo que dejó de ser de los peronistas, es de los argentinos. Esas mujeres de pañuelo blanco la convirtieron en la plaza de todos los argentinos. Quiero invitarlos a compartir a todos, no importa de qué partido, no importa de qué lugar, no importa de qué sector, lo importante no es de dónde se viene sino adónde se va, cuál es el país que queremos", dijo la presidenta de Argentina.

Cristina Fernández, presidenta de los argentinos, no cedió ni un ápice en su posición de aplicar impuestos adecuados a la renta extraordinaria de los grandes capitalistas. Ello con el propósito de redistribuir más equitativamente los ingresos que, debido a 50 años de dictadura económica oligárquica, han enriquecido hasta ahora y de un modo obsceno sólo a un pequeño sector de la sociedad. El anuncio lo hizo por la cadena nacional de radio y televisión este martes 16 a la tarde, desde Casa de Gobierno.

Fue en el marco de un acto con alto contenido simbólico, ya que por primera vez se condena abiertamente desde un gobierno la criminal acción de bombardear la Plaza de Mayo en 1955 para matar a Perón. El colmo de la ignominia había llegado cuando el ex presidente Carlos Menem reivindicó públicamente a su pergeñador, el criminal almirante Isaac Francisco Rojas, quien falleció impune. En este acto, muy emotivo, habló la hija de policía federal y estudiante de cuarto año de abogacía, de 29 años, quien perdiera la vida bajo las bombas durante aquél infausto bombardeo contra civiles.




La jefa de Estado encabezó ayer por la tarde el emplazamiento de un monumento en la Plaza Colón y un acto en el Salón Blanco por el 53 aniversario de los bombardeos a Plaza de Mayo.

Tras la palabra de la hija de una de las víctimas, la presidenta Cristina Fernández dijo "que el mejor homenaje es que se pueda reconstruir un sistema político donde todos se puedan sentir representados. Si un Gobierno elegido no es lo aquello que esperamos, hay que mejorar la apuesta y esperar al próximo turno democrático".

Seguidamente, la Presidenta anunció que enviará al Congreso de la Nación un proyecto de ley para las retenciones móviles. "Quiero darle a esa decisión más contenido democrático e institucional. Voy a luchar para que en el parlamento sea tratada la medida, más allá de que el Código Aduanero indica que es potestad del Poder Ejecutivo" afirmó Cristina Fernández.

Entre los presentes en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno estuvieron el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos; el secretario General Oscar Parrilli; los ministros del Interior, Florencio Randazzo; de Justicia, Aníbal Fernández; el ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner y representantes de organismos de Derechos Humanos, entre otras autoridades.

Por su parte, el presidente del poderoso Partido Justicialista había invitado ya para el acto de este miércoles, el cual se espera será multitudinario. "Convocamos a todos los argentinos al acto de mañana", dijo Kirchner en una conferencia de prensa, que se realizó en el Hotel Panamericano, del centro porteño. Todo esto en el marco de un nuevo lock out agropecuario decidido por las entidades rurales el último fin de semana.

La presidenta anunció también que convalidará el proyecto de retenciones móviles a través del Congreso. "Esta medida de las retenciones móviles, que tanto revuelo ha causado, en el día de la fecha la voy a enviar al Parlamento de la Nación", dijo. Además, aseguró que "la clave está en presentar las ideas de cada uno de los modelos de país ante la ciudadanía, y cuando ésta elige y vota, si ese voto no nos ha sido favorables, mejorar la propuesta y esperar el próximo turno electoral".

Dio a conocer que "en el día de la fecha" resolvió "enviar al Parlamento de la Nación un proyecto de ley" sobre las retenciones móviles a las exportaciones de soja para que en ese cuerpo "también sea tratada la medida, más allá de su vigencia". El ex presidente y actual titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, había llamado asimismo a "todos los argentinos" a participar este miércoles del acto de Plaza de Mayo "en defensa del sistema emocrático", y de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.

"Queremos convocar a todos los argentinos al acto que se va a realizar mañana a las 3 de la tarde en Plaza de Mayo, convocar a todos los argentinos en defensa del sistema democrático, de las prácticas democráticas, de poder convivir pensando diferente sin caer en el autoritarismo, sin agresiones, en defensa de la pluralidad de ideas", dijo. [Discurso completo y video en @DIN]

Néstor Kirchner pidió colmar la Plaza de Mayo



Y una plaza lista para que reviente

Una sensación de alivio se apoderó ayer de los rostros de los principales líderes del PJ que trataban, con dificultades, de convencer a sus aliados de movilizarse hoy a la Plaza de Mayo en apoyo al gobierno nacional. La conferencia de Néstor Kirchner primero, y sobre todo la de Cristina Fernández, más tarde, con el anuncio del envío del proyecto de retenciones al Congreso, renovó el ánimo de los seguidores del Gobierno, que ahora dicen que van a “reventar” Plaza de Mayo.

Desanimados tras los cacerolazos de protesta del lunes pasado, hasta ayer por la mañana había dudas, no sólo entre algunos gobernadores sino, incluso, en muchos de los intendentes del conurbano, conminados por Néstor Kirchner a mostrar el poder de convocatoria en la plaza, en la que la Presidenta será la única oradora, en un horario formal de las 15.

En la conferencia de prensa en el Hotel Panamericano Kirchner tendió el puente de plata: “No hay un solo dirigente que me haya llamado para suspender el acto y si hay alguno que dice que me llamó, que lo diga públicamente”. Y hasta mimó al díscolo chubutense Mario Das Neves: “Siento mucho cariño por él. Es ‘pingüino’ como yo”, dijo en tono conciliador.

Animado por la movida política, el ex presidente redobló la apuesta y prepara para esta tarde el segundo acto en Plaza de Mayo en los casi 100 días de conflicto con el campo para defender la gestión de su esposa, ante lo que interpreta como una amenaza para desestabilizar al Gobierno.

Como suele suceder desde los tiempos en que Kirchner era el presidente, la logística y organización del acto está en manos del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, junto al secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. El teléfono y las planillas de presencias y ausencias serán contabilizadas, a metros del despacho presidencial, por el operador político todoterreno Juan Carlos “Chueco” Mazzón, que cumplió las mismas funciones en los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

Esta tarde se movilizarán las filas de gobernadores alineados a la gestión oficial, intendentes, gremios de la CGT afines a la conducción del secretario General, Hugo Moyano, movimientos sociales y organizaciones no K, como la CTA, derechos humanos, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, intelectuales y artistas, y el intendente de Morón, Martín Sabbatella. Excepto en el caso del cordobés Juan Schiaretti, el puntano Alberto Rodríguez Saá y Das Neves, se espera la asistencia perfecta del resto de los gobernadores que adhiere al Gobierno. Las ausencias sumarán también a fuertes referentes del justicialismo, críticos con la posición oficial en el conflicto, como el santafesino Carlos Reutemann y el entrerriano Sergio Busti.

Dentro de la nómina estará la cúpula del renovado PJ y la mayoría de sus vocales. Entre ellos, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, el entrerriano Serigo Urribarri y el chaqueño, Jorge Capitanich. Además, Juan Urtubey, de Salta; Gildo Insfrán, de Formosa; Walter Barrionuevo, de Jujuy; Oscar Jorge, de La Pampa; José Alperovich, de Tucumán; José Luis Gioja, de San Juan; y Celso Jaque, de Mendoza.

A las filas que transporten desde sus provincias los gobernadores, se sumará el aporte del poderoso aparato partidario que movilizan los intendentes del conurbano bonaerense que, se descuenta, arrimarán al grueso de los manifestantes que se ubicará frente al palco. La convocatoria, como es de rigor, incluye colectivos, cotillón y viandas ad hoc.

No al vaciamiento de la Escuela Pública en la Ciudad


La Unión Trabajadores de la Educación (UTE-CTA) convocó a la Comunidad Educativa de las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires a concentrarse frente al ministerio de Educación, este miércoles 11 de junio a las 17.30 horas, para decir No al Vaciamiento de la escuela Pública.
Ante la “ineficiencia y autismo de la gestión macrista”, la UTE-CTA convocó a la comunidad educativa en general de todos los niveles y modalidades (docentes, alumnos, miembros de cooperadoras y padres) a concentrarse en las puertas del ministerio de Educación –Paseo Colón 255- para reclamar por escuelas en mejores condiciones.

A través de un comunicado de prensa, desde la UTE-CTA hicieron un punteo de la problemática que se da en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires:

Más de cien escuelas con problemas de gas e infraestructura. Falta de subsidios a las cooperadoras generando problemas de funcionamiento institucional.
Promesas incumplidas de pago en tiempo y forma.
Anuncios por la libre opción de la Obra Social incumplidos.
Supresión de las jornadas de reflexión y reuniones plenarias
Falta de respuesta por viandas y becas escolares.
Falta de resguardo a las instituciones educativas.

"La redistribución del ingreso sin tocar rentas extraordinarias es imposible"




Cristina Fernández recordó que cuando se fijaron las retenciones móviles en marzo pasado, "la medida tuvo por objetivo dos finalidades, la primera y principal la seguridad alimentaria para la mesa de todos los argentinos".



La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció ayer el Programa Social de Redistribución del Ingreso con fondos de las retenciones a la soja y reiteró que el gobierno profundizará su plan para poner fin a la pobreza, al señalar que "sin redistribución y sin tocar rentas extraordinarias es imposible".

En ese sentido, Cristina, en un mensaje desde el Salón Blanco de la Casa Rosada que fue emitido por la cadena nacional de radio y televisión, remarcó que el gobierno adoptó un sistema de retenciones móviles para determinados productos y mencionó que para el maíz y el trigo se redujo la alícuota y se aumentó para la soja.

"La medida tuvo por objeto la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria" porque de la soja "se exporta el 95 por ciento" y en cambio "de cada diez litros de leche exportamos uno y medio y de cada diez kilos de carne se exportan dos", dijo la jefa de Estado.

La Presidenta estuvo acompañada durante el acto por el vicepresidente Julio Cobos, el gabinete nacional, gobernadores y dirigentes políticos.

Sostuvo que "los argentinos toman leche, comen carne y pan y ahora pueden hacerlo más porque muchos han conseguido trabajo y el consumo ha crecido".

Enseguida abordó el tema del lock out agrario y recordó que el gobierno destina todos los años "12 mil millones de dólares para sostener un tipo de cambio competitivo" y que el precio de los combustibles está desacoplado.

Al aludir al sector agropecuario, Cristina dijo que es "carente de riesgo y con poca ocupación de mano de obra" y que se ha "transformado en uno de los más rentables".

"Vimos cortar rutas, derramar ríos de leche, enfrentamientos", expresó Cristina y reflexionó: "El error del gobierno tal vez haya sido la ingenuidad política de creer que tocar la renta extraordinaria de una parte para redistribuir mejor el ingreso, que todo eso que se escribe sobre los pobres, se había hecho carne en los dirigentes y en la sociedad".

Y agregó: "Debemos interrogarnos todos los argentinos si realmente estamos decididos a abordar la pobreza, porque sin redistribución y sin tocar rentas extraordinarias es imposible".

La Presidenta afirmó que el país no está viviendo una crisis, y recordó las de 2001 y 2002 con "millones sin trabajo, ahorros confiscados, comercios cerrados, Buenos Aires desierta".

Comparó esa situación con la actual donde "los restaurantes están llenos, aumenta el consumo popular, crecen las exportaciones".

Al volver sobre el lock out patronal, Cristina sostuvo que "estábamos viviendo la reacción de un sector al que el Estado había afectado una parte de su renta. Despejados los discursos, la bulla mediática, lo que queda es la reacción de alguien que se niega a contribuir en la redistribución".

La Presidenta se refirió también a los mensajes que le reclaman un "gesto de estadista" y subrayó: "Podría decirles a los sectores que más rentabilidad tienen, está bien, como cortaron los caminos, hay lío, quédense con todo".

"Podría decir el gobierno y el campo están en orden. Feliz Día de la Bandera" y enfatizó: "Yo creo sinceramente que los estadistas debemos gobernar con responsabilidad social teniendo en cuenta la necesidad de los que más necesitan".

La Presidenta agregó: "Yo tiendo la mano a todos los argentinos y a aquellos que tiene responsabilidad de generar riqueza". "Tenemos que hablar, no imponer y saber que nadie puede arrogarse el derecho de restringir el derecho a transitar y trabajar", puntualizó.

La Presidenta sostuvo que las medidas tomadas "no fueron producto de un sueño de una noche de verano" y se refirió a la crisis alimentaria internacional como producto del alza de los alimentos.

En ese aspecto, Cristina aludió a su participación en la última cumbre de la FAO donde se debatió el alza de los precios de los alimentos.

"Los que tenemos responsabilidad de gobernar lo veíamos venir. Les dije que el problema del siglo XXI iba a ser los alimentos y la energía y sabemos que los más vulnerables son los que menos tienen, los pobres", remarcó la Presidenta y señaló: "Mientras haya un pobre no habrá victoria definitiva para ningún argentino".

Cristina dijo que "si alguien se sintió ofendido por una palabra que haya dicho, desde acá le pido perdón; pero también quiero pedirles que trabajemos en paz y dejemos que todos los argentinos puedan ejercer sus derechos libremente".

"Hemos visto violencia, camionetas incendiadas, son fotografías que no nos merecemos porque hemos sufrido mucho por la violencia", indicó.

Y finalizó: "Los convoco a todos a comprometernos más allá de las palabras al combate contra la pobreza, por la redistribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más".




El discurso completo de la Presidenta



Gracias, señor Vicepresidente; señor presidenta provisional del Honorable Senado; señor presidente de la Cámara de Diputados; señores Gobernadores; señoras y señores integrantes de organizaciones sindicales, de movimientos sociales, de organizaciones de derechos humanos, queridas Abuelas, queridas Madres; amigos y amigas; compatriotas: mañana van a ser exactamente tres meses, que desde el Poder Ejecutivo Nacional, en atribuciones legitimas que nos confiere la Constitución Nacional, adoptamos un sistema de retenciones móviles para determinados productos alimentarios: para el maíz y el trigo redujimos la alícuota, que hasta ese momento estaba vigente y la aumentamos para la soja.

La medida tuvo por objeto dos finalidades esenciales: la primera y principal, la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria en la mesa de todos los argentinos. ¿Por qué? Se preguntaran ustedes, qué tiene que ver la soja. Los argentinos no comemos soja. Precisamente, la totalidad prácticamente, hoy, de este producto se exporta casi el 95 por ciento y para que ustedes tengan una idea de cada 10 kilos de soja, 9 kilos y medio van al exterior, sin embargo, de cada 10 litros de leche, solamente podemos exportar 1 y medio; y de cada 10 kilos de carne solamente podemos exportar 2 kilos. Es que los argentinos, compatriotas y amigos, toman leche, comen carne, comen pan y ahora pueden hacerlo más, inclusive, porque muchos han conseguido trabajo y todos han mejorado su salario, con lo cual el consumo ha crecido.

La segunda parte es la redistribución del ingreso, de aquellos sectores que mayor rentabilidad tiene por distintas circunstancias; en principio por las condiciones macroeconómicas de este propio modelo que hemos diseñado los argentinos, que destinamos todos los años, 12 mil millones de dólares a sostener un tipo de cambio competitivo para los sectores que exportan, que tenemos, además, desacopladas nuestras tarifas de servicio, esencialmente de combustibles. Y además es un sector que, carente de riesgo, sin necesidad de capital intensivo, con poca ocupación de mano de obra se transforma en uno de los más rentables.

Estas dos medidas: cuidar los alimentos de los argentinos y redistribuir el ingreso fueron los dos objetivos. Qué pasó entonces, en estos tres meses, argentinos, en los cuales vimos cortar rutas, decidir por parte de un sector quién pasaba y quién no; derramar ríos de leche, en una Argentina donde todavía hace falta mucho alimento para muchos argentinos que no pueden acceder; enfrentamientos, cosas que nunca habíamos visto.




¿Cuál fue, tal vez, el error que cometió el Gobierno? Y digo que, el error que cometió el Gobierno, tal vez, haya sido la ingenuidad política de no advertir que tocar una parte de la renta extraordinaria de un sector para redistribuir mejor el ingreso. Para que realmente lo que muchas veces leemos en letra de molde, o escuchamos recitar en liturgias, o pronunciar dialécticamente acerca de los pobres, la distribución del ingreso y la riqueza, tal vez, pensamos que todo eso que se escribe y se dice se había hecho carne en dirigentes y en la sociedad.

Ese fue el error: creer que la distribución del ingreso se hace, tal vez, con una política, que pese a haber sido revalidada en las urnas requería, tal vez, de una mayor explicación, de una mayor comunicación o tal vez de un mayor ejercicio de responsabilidad por parte de todos.

La primera cosa que se me ocurre, después de estos largos 90 días es interrogarnos a nosotros, a todos, a todos los argentinos, a los que tienen responsabilidades empresariales, a los que pertenecemos a los partidos políticos y a todos los ciudadanos si realmente estamos decididos a abordar en la República Argentina el problema de la pobreza. Porque el problema de la pobreza sin redistribución del ingreso y sin tocar rentas extraordinarias, compatriotas, es imposible. (APLAUSOS).

Me hablan, hace unos días atrás, un periodista me hablaba de crisis y yo le decía y lo corregía, que en realidad no estábamos viviendo una crisis. Crisis los argentinos vivimos en los días terribles del 2001, 2002, del 2003, con millones de argentinos sin trabajo, con los fondos y ahorros confiscados, sin reservas en el Banco Central, endeudados, sin trabajo, sin industrias, los comercios cerrados, con esa Buenos Aires desierta, desierta, acuérdense esa Buenos Aires del 2002: nadie en los restaurantes, sin autos en las calles. No vivimos una crisis en estos 90 días, lo pueden observar todos los ciudadanos de Buenos Aires, que podían recorrer, ¿si es que se puede todavía recorrer, con tantos autos las calles de la Ciudad? Los restaurantes estaban llenos, el consumo creciendo, las exportaciones creciendo, las ventas creciendo, el consumo popular, millones de argentinos que han podido acceder a un auto nuevo, a un auto usado o a una moto, o a un plasma. En fin, a mejorar la calidad de vida.




No, crisis fueron aquellas, en realidad estábamos viviendo la reacción de un sector, al que el Estado, en atribuciones legitimas que le confiere la Constitución, había afectado una parte de su renta extraordinaria para un ejercicio de redistribución.

Despojado ya de los discursos, de la bulla mediática, separando todo lo que queda es esto: la reacción de alguien que se niega a contribuir en la redistribución del ingreso para los que menos tienen. Yo les dije alguna vez, que cuando uno toma estas decisiones como Presidenta de los argentinos, teniendo en cuenta el interés de todos, porque esta es la otra gran cuestión, no hubo una parte contra otra parte. Esto no es así: quien habla es la Presidenta de la República, no es una parte, debe gobernar para todos los argentinos y cuando toma decisiones lo hace en beneficio de todos los argentinos.

Tal vez, algún sector tiene y puede no estar de acuerdo, y tiene derecho a no estar de acuerdo, lo que me parece es que no podemos confundir las cosas. Y entonces desacreditar un ejercicio constitucional, que hace también a la calidad democrática de un país. Por eso, porque he escuchado discursos acerca de voracidad fiscal, acerca de que no se daba participación a las provincias es que he decidido crear este Programa de Redistribución Social. Venía la señora Ministra de Salud trabajando, desde el inicio, por instrucciones mías. Ustedes saben que desarrollé, durante toda la campaña, que el problema de salud es muy importante en la Argentina. Y estamos en dos semanas más en condiciones de desarrollar, lo que va a constituir un plan, que como mínimo va a llevar la construcción de 30 hospitales de complejidad cuatro, en distintas partes del país. (APLAUSOS). También más de 300 centros de asistencia primaria a la salud. Este programa se va a fondear con la diferencia de puntos existentes entre esa retención de 35 puntos, vigente al 10 de marzo, y lo que pueda crecer. El Estado no quiere cerrar las cuentas fiscales, el Estado quiere cerrar la cuenta social de todos los argentinos. (APLAUSOS).

Y creemos que entonces, si tengo la obligación, como Presidenta de todos los argentinos, de dar ese gesto institucional. He pensado mucho, he reflexionado mucho, en estos días, acerca de algunos reclamos, un gesto de estadista o de un gesto patriótico, también escuché por ahí, pero me quedé con el gesto de estadista. ¿Qué sería un gesto de estadista? Sería, tal vez, decirle a los sectores que más rentabilidad han tenido, en los últimos tiempos, está bien, como durante 90 días cortaron caminos, hicieron lock out patronal, no permitieron que otros argentinos trabajen, encarecieron productos, esta bien hay mucho lío, quédense con todos y vamos a ver qué hacemos el resto de los argentinos. Y lo pensé y digo, podría decirles, entonces, después a todos los argentinos, el Gobierno y el campo están en orden. Feliz día de la Bandera, pero saben qué, yo creo sinceramente que los estadistas, no me siento una estadista, me siento simplemente una Presidenta de la República y debemos gobernar con mucha responsabilidad institucional y social, teniendo en cuenta las urgencias de los que más necesitan para poder hacer sustentable una sociedad.

Y por eso, además, como hemos decidido la descentralización total de este 60 por ciento dedicado a hospitales; 20 por ciento dedicado a viviendas rurales y urbanas y 20 por ciento dedicado a caminos rurales, también, de la misma forma que está descentralizada el 93 por ciento de la obra pública nacional. Ninguna de las casi 300 mil viviendas, soluciones habitacionales, que ha creado el Gobierno, han sido construidas en forma directa por el Estado Nacional. Todos los fondos son remitidos a provincias, a municipios para que estos ejecuten.

Y queremos, también, que este Fondo de Redistribución Social para hospitales, para viviendas urbanas y rurales populares y para caminos rurales, también sea únicamente operativizados a través de convenios con los Gobernadores, de cada una de las provincias y los municipios, que así participen en este programa. Porque en serio creemos en una Argentina federal, donde no solamente la redistribución del ingreso tenga una categoría social, sino también tenga equidad territorial y geográfica.

¿Cómo seguimos, luego de esto? Yo tiendo la mano a todos los argentinos, pero en especial a aquellos que también tienen, junto a mí una gran responsabilidad: la de generar riqueza para todos los argentinos. Y pese a estos 90 días hemos seguido trabajando fuertemente. El pasado día viernes resolvimos un problema de los productores que era el precio de sus vacas conservas, 10 mil toneladas, que se exportan por mes, que eran producto del anterior acuerdo, que habíamos firmado con las cuatro entidades y que logramos, por parte de los frigoríficos, es decir, de la industria, que paguen el precio que corresponde al productor pero que además la materia prima salga procesada, con valor agregado, para que los argentinos tengan trabajo.


No nos detuvimos a pensar si se estaban cortando rutas o no, salimos a hacernos cargo de los problemas que tiene el sector con la carne, con la leche.

Hemos logrado también, luego de poder blanquear a través de la ONCCA grandes cantidades de trigos que no figuraban en los registros, y que cuando dijimos que entonces no se podía exportar, aparecieron en los registros. Vamos a poder regularizar también la cuestión del trigo.

Pero tenemos que hablar, no imponer. Y saber que nadie puede arrogarse el derecho de restringir el derecho de otros argentinos a transitar libremente las rutas, a trabajar y a producir. Los argentinos quieren trabajar, hay que dejarlos trabajar.

Yo quiero hoy convocar para que hablemos de los problemas pendientes que tenemos todos los argentinos. Estamos ante una oportunidad histórica compatriotas, en cuanto a números, en cuanto a posibilidades, a lograr mercados. En estos seis meses -porque también mañana se cumplen seis meses de aquel 10 de diciembre en que la Banda Presidencial era un poco más liviana y etérea de lo que es hoy- hemos hecho muchas cosas.




Veo aquí a muchísimos hombres de la industria, hemos logrado, pese a todas las profecías, poder cerrar convenios con los trabajadores, en negociaciones libres que llevaron a cabo empresarios y sindicatos. Hemos logrado profundizar nuestra relación con el MERCOSUR, llegando a un acuerdo inédito en el que por primera vez el sector automotriz, que como todos ustedes saben es el principal desbalanceador en la balanza comercial entre Brasil y Argentina, hemos logrado que se nos reconozcan las asimetrías existentes entre uno y otro mercado.

Desde este mismo lugar y en este mismo Salón hemos presentado el Plan de Intervención Territorial que significa el diseño del país que queremos en materia de infraestructura, obra pública, servicio, obra pública productiva y social. Hemos lanzado también desde aquí el Plan Social al que me había comprometido ese 10 de diciembre, y abordar la pobreza de una forma diferente en más de mil municipios, casi un tercio de los municipios. Hemos lanzado también el Plan de Uso Racional de la Energía, en una primera etapa que nos ha llevado ya a ahorrar más de cien megavats. Y hemos inaugurado en estos días viviendas, hospitales, obras energéticas.

Es una Argentina que sigue en marcha, una Argentina que quiere trabajar y seguir progresando.
Yo quiero convocarlos a todos, nadie puede estar ausente. Pero todos debemos entender que estamos en un escenario internacional y en un mundo muy diferente. Porque estas medidas, además, que oportunamente se adoptaron, no fueron producto de una elucubración o de un sueño de una noche de verano. Basta con mirar el mundo.

Vengo de hace unos días de la conferencia internacional de la FAO. Me tocó escuchar a la presidenta del Programa Mundial de Alimentos de la FAO, esos que ustedes ven en el mundo cuando van en aviones y en helicópteros tirando bolsas de comida, por ejemplo en África, como desde junio del año pasado se le habían disparado todos los precios de los alimentos, y habían tenido que pagar la tonelada de arroz de 340 a más de mil dólares, lo cual requirió una ayuda especial de más de 700 millones de dólares.

Todos los días estamos leyendo noticias acerca del precio de los commodities, la especulación, el petróleo, etcétera. Este es el escenario internacional que tal vez hoy se presenta con mucha mayor nitidez que hace tres meses, pero que quienes tenemos la responsabilidad de gobernar y tomar decisiones estratégicas lo veíamos venir, muy claramente. Basta nomás recordar algún párrafo de aquel discurso del 10 de diciembre, donde les dije que los grandes problemas del siglo XXI iban a ser precisamente los alimentos y la energía. No fue una afirmación tendiente a llenar una hoja de un discurso, fue sinceramente lo que veíamos venir.

Sabemos que en ese problema los más vulnerables son los que menos tienen, los pobres. Porque son los que destinan la mayor parte de su salario a la comida y porque son los que no tienen estrategias defensivas frente al aumento de los precios. Resguardar esa soberanía alimentaria sin afectar la rentabilidad de los sectores productivos es algo en lo que estamos trabajando y lo estamos haciendo todos los días. Podemos exhibir resultados en estos cinco años donde todos han podido ganar algo, trabajo, salario, rentabilidad, pero todavía hay argentinos que no han podido ganar nada. Todavía tenemos gente sin trabajo, sin casa, sin salud, sin educación.

Hace pocos días estuve en Rafael Castillo, partido de La Matanza, con más de un millón de habitantes, 0.3 camas por cada mil habitantes. En serio argentinos, necesitamos poner mucho esfuerzo porque todavía hay mucha deuda social pendiente. Y como dije aquel 10 de diciembre, mientas haya un pobre en la Patria no habrá victoria definitiva para ningún argentino. (Aplausos)

Finalmente quiero decirles a todos y cada uno de ustedes y de quienes me están escuchando, si alguien se sintió ofendido por una palabra que yo haya dicho o por un gesto, cualquier argentino, desde acá, desde este lugar, le pido perdón. (Aplausos)

Pero también quiero pedirles a todos que trabajemos en paz. Dejemos que todos los argentinos puedan ejercer sus derechos libremente. Hemos visto escenas de violencias, hemos visto gente golpeándose, hemos visto camionetas incendiadas. Son fotografías de una violencia que los argentinos no merecemos, ninguno, porque hemos sufrido mucho por actitudes intolerantes y de violencia. Lo sé porque en tocó vivir en una Argentina dividida y enfrentada.

Con esa experiencia y ese aprendizaje histórico que creo que hemos hecho todos, los convoco a todos los argentinos en serio, a comprometernos más allá de la palabras, más allá de los discursos, al combate contra la pobreza, por la distribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más y produzca mejor. Muchas gracias y buenas tardes a todos. (Aplausos)






En qué consiste el Programa de Redistribución Social presentado en Casa de Gobierno


El excedente sobre el 35 por ciento de las retenciones móviles aplicadas la soja será destinado a un fondo para hospitales públicos, viviendas y caminos rurales, como parte del Programa de Redistribución Social, según detalla el decreto 904/08, firmado ayer por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.


El Programa anunciado ayer por la jefa de Estado contempla la creación de un fondo "solventado por aportes que igualen a los montos que superen el nivel del 35 por ciento dispuesto a fines de 2007" para la soja, indica el documento.

El decreto establece que el dinero será destinado "conforme los porcentajes que se detallan a continuación: Hospitales públicos y centros de salud, 60 %; viviendas populares urbanas o rurales, 20%; caminos rurales, 20 %".

El decreto también dispone que "la ejecución de las obras correspondientes se realizará en forma descentralizada mediante la suscripción de convenios con las respectivas provincias y/o municipios del lugar donde se ubiquen".

Además, se instruye al Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a "efectuar las modificaciones presupuestarias que sean necesarias" para llevar a la práctica la medida.

El esquema de retenciones móviles se puso en marcha el 11 de marzo pasado. Hasta ese momento la alícuota vigente era del 35 por ciento. Si bien el anuncio original abarcó también a modificaciones en la tasa que se cobra por derecho a exportación del trigo, maíz y el girasol, el nuevo fondo creado se nutrirá tan sólo de los ingresos provenientes de la soja.

En base a los valores actuales vigentes para la soja, la alícuota que cobra el fisco por tonelada se encuentra en torno al 40 por ciento.