Condenaron a Bignone a "25 años de prisión"
Bignone fue condenado a 25 años de prisión.
El Tribunal Oral Federal Nro.1 de San Martín sentenció hoy al último presidente de la dictadura, Reynaldo Bignone, a "25 años de prisión e inhabilitación absoluta y perpetua" por delitos de lesa humanidad cometidos en jurisdicción de Campo de Mayo.
Los jueces condenaron a Bignone como "coautor penalmente responsable de los delitos de allanamiento ilegal; robo agravado por el uso de armas; privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de armas e imposición de tormentos agravado por ser la víctima un perseguido político".
Además, Santiago Omar Riveros fue condenado como "coautor penalmente responsable de allanamiento ilegal; robo agravado por el uso de armas; privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos agravado" a "25 años de prisión e inhabilitación absoluta y perpetua".
El tribunal también enjuició y condenó a Carlos Alberto Tepedino (20 años); Fernando Exequiel Verplaetsen (25 años); Jorge Osvaldo García (18 años) y Eugenio Guañabens Perelló (17 años). Por otro lado, el acusado Germán Américo Montenegro fue absuelto por el tribunal. Todos los condenados deberán cumplir pena en cárceles comunes.
Más temprano, en su discurso frente al tribunal, Bignone afirmó que "la lucha contra el terrorismo en los '60 y en los '70 se trató de una guerra" contra integrantes de "grupos subversivos que no eran ni demasiado jóvenes ni idealistas", al defender lo actuado durante la represión ilegal.
Desde noviembre pasado, Bignone y sus consortes de causa fueron juzgados por allanamientos ilegales, privaciones de la libertad e imposición de tormentos en perjuicio de 56 víctimas.
Campo de Mayo es considerado el mayor centro clandestino de detención de la dictadura, ya que en allí funcionaron cuatro centros de torturas y una maternidad clandestina.
Discurso de Edgardo Depetri al asumir el cargo de Subsecretario de Relaciones de la Comunidad Civil de la Presidencia de la Nación
Cristina habló de "una segunda independencia"

BICENTENARIO VENEZOLANO
19-04-2010 / La Presidenta acompañó a su par de Venezuela, Hugo Chávez, en las celebraciones del país caribeño. La jefa de Estado agradeció por "el increíble e inmerecido honor de hablar ante la Asamblea Nacional de la bolivariana República de Venezuela en su Bicentenario".
Cristina visitó a Chávez durante la celebración del Bicentenario de Venezuela.
La presidenta Cristina Fernández advirtió hoy: "Este Bicentenario nos encuentra en un mundo absolutamente diferente. Encuentra a los pueblos de la América del Sur en una nueva etapa de transformación. En lo que yo denomino una segunda independencia", al acompañar al su par de Venezuela, Hugo Chávez, en la celebración del Bicentenario de ese país.
En ese sentido, Cristina afirmó: "Las ideas de libertad e igualdad no tienen nacionalidad, son valores universales, que han atravesado la Historia. Son valores que hacen a la condición humana".
"Que las ideas sean instrumentos que sirvan para la liberación de los pueblos y la construcción de sociedades más justas y equitativas", dijo la mandataria.
Además, la jefa de Estado subrayó: "Quiero, en primer lugar, agradecer este increíble e inmerecido honor de hablar ante esta Asamblea Nacional de la bolivariana República de Venezuela en su bicentenario".
"Faltan pocos días para nuestro bicentenario", remarcó Cristina y agregó: "Esperamos nos acompañen también en Buenos Aires".
"Es el festejo de la memoria. Hugo (Chávez) me sugería que empezara mi discurso desde el descubrimiento de América, pero yo que le dije que eso era para él y para sus interminables discursos, pero que yo iba a empezar desde el 1810", destacó la Presidenta.
El 19 de abril se conmemora la primera Junta del Gobierno Autónomo en Caracas en 1810, que abrió el camino a la declaración de independencia del 5 de julio de 1811.
"Hemos querido venir a tributar ante las cenizas del padre Simón Bolívar nuestro fervor, nuestro amor, nuestro compromiso de unidad y liberación. Hace 200 años exactamente se inició el proceso de liberación, de independencia de nuestros pueblos. Caracas desde siempre fue una cuna y fue una llama que luego contribuyó a encender toda la pradera", subrayó Chávez.
Edgardo Depetri asumió como subsecretario de la Presidencia

El ex diputado kirchnerista y referente del Frente Transversal, Edgardo Depetri, asumió esta tarde como subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, que dependerá de la Secretaría General de la Presidencia.
Depetri tendrá a su cargo los vínculos entre el Gobierno y las organizaciones sociales, según delineó el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, al ponerlo en funciones en el Salón Mujeres de Casa de Gobierno ante funcionarios y militantes del kirchnerismo.
El flamante funcionario, ex diputado nacional y miembro de la CTA, aceptó el cargo y recordó que "cuando planteábamos la lucha al neoliberalismo ni siquiera soñábamos con este nuevo amanecer".
"Este espacio pertenece a todo el espacio de la militancia, para hacernos cargo de este nuevo tiempo en el país y en la región", dijo Depetri y reivindicó "la gestión de Néstor Kirchner y Cristina porque es el mejor gobierno de la democracia y porque se lucha para que todos estemos incluídos".
Depetri dependerá de la Secretaría General de la Presidencia.
Parrilli por su parte, al poner simbólicamente en vigencia el decreto 315/2010 que nombró a Depetri, señaló que "algún día existirá el Ministerio de Relaciones con la Sociedad Civil, por el rol protagónico que tienen y tendrán".
En el acto estuvieron presidente, además de Parrilli, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zaninni; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el titular de la CTA, Hugo Yasky, el director del Inadi, Claudio Morgado y el dirigente Luis D'Elia, entre otros.
Hugo Chávez: “Nunca más Venezuela será colonia yanqui, ni de nadie”

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró hoy que su país "nunca más será colonia yanqui, ni de nadie", al encabezar un desfile cívico-militar en el Paseo de los Próceres por los festejos del Bicentenario de la Independencia venezolana. En minutos, Cristina hablará ante la Asamblea Venezolana.
Chávez convocó además a los mandatarios latinoamericanos "para que juntos aseguren lo que (el escritor Jorge Luis) Borges llamó la patria perpetua”. "Estamos juntos y somos hoy una sola cosa: civiles y militares unidos garantizando la independencia de la Patria", sostuvo el presidente bolivariano. En ese sentido se dirigió al público presente y dijo: "Ustedes soldados, nosotros soldados, nosotros pueblo, Simón Bolívar, el padre, dijo un día que Venezuela nació en unidad”. El desfile contó con la participación de todos los sectores de la Fuerza Armada Nacional, más comandos operacionales de Argentina, Belarús, Libia, Argelia, Uruguay, San Vicente, Nicaragua, Dominica, Bolivia, Ecuador, Brasil, China, Cuba y República Dominicana. Además, desfilaron miembros de la recién creada Milicia Bolivariana, integrada por campesinos, obreros e indígenas, quienes también recorrieron los 3 kilómetros, en lo que significó la parada más importante y monumental en la historia venezolana. La muestra incluyó vuelos de exhibición de parte de la flota de la Aviación Militar Bolivariana, además de los cazabombarderos Sukhoi-30, de fabricación rusa, y los recién adquiridos K8W chinos, aviones de entrenamiento y combate. Luego del desfile aéreo se presentaron manifestaciones culturales de distintas regiones del país, en especial la indígena y la afrodescendiente. El mandatario bolivariano arribó al Paseo de los Próceres a las 11 hora local (12.30 en la Argentina), luego de colocar una ofrenda floral ante los restos del Libertador Simón Bolívar en el Panteón Nacional, y fue recibido por el coro de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA) y la Orquesta Sinfónica. Acompañaron a Chávez los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; de Cuba, Raúl Castro; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; y de República Dominicana, Leonel Fernández. También se hicieron presentes los primeros ministros de San Vicente y las Granadinas, Ralph Goncalves, y de Dominica, Roosevelt Skerrit. Por último, Chávez se refirió a la jefa de Estado argentina como "una profunda patriota de la patria latinoamericana”. Al concluir, Chávez aseguró que "la Independencia de Venezuela no sería posible sin la independencia de nuestra América Latina y del Caribe. Este es un bonito día que tenía que llegar y llegó".
Edgardo Depetri asume como subsecretario de relaciones con la sociedad civil

19 de abril (Télam).- El secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, pondrá hoy en posesión de su cargo como subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, a Edgardo Depetri.La ceremonia se llevará a cabo a ...partir de las 18, en el Salón de las Mujeres de la Casa de Gobierno y el nuevo funcionario tendrá a su cargo la coordinación políticas con organizaciones sociales, sindicatos, cooperativas e intendentes municipales.El líder del Frente Transversal, una organización social, fue designado mediante el decreto 315 firmado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el dos de abril.Depetri culminó su mandato de diputado nacional el 10 de diciembre pasado y ahora pasará a ocupar un despacho en la Casa de Gobierno.- (Télam).
POR EDUARDO ANGUITA Los medios y las concentraciones

El insumo básico de los medios es la palabra. Tanto para ponerle nombre a las cosas como para ironizar, darle doble sentido o reparar en las paradojas. Concentración de medios fue utilizado, por años, en un único sentido: la voracidad de algunos grupos económicos por hacerse de cuanto canal de televisión, radio comunitaria o periódico de finanzas anduviera por ahí. Ahora, inesperadamente, concentración de medios es ir a la calle a protestar o a defender algunos medios con los cuales uno se identifica o que considera como enemigos de la democracia, no sólo informativa sino institucional.
Vamos primero a un ejemplo –no argentino– de concentración de poder. Es muy reciente y preocupante. El diario Le Monde, creado bajo la épica de la liberación de París del yugo nazi, pasó más de seis décadas bajo un protocolo tomado como la excelencia para evitar las interferencias patronales en el trabajo informativo. Los periodistas tuvieron la mayoría de las acciones de la empresa. Además, ante la fusión de medios, la dirección periodística se negó a integrar esa prestigiosa y codiciada marca a otros emprendimientos gráficos o audiovisuales. Su línea editorial siempre fue centroizquierdista, pero siempre aceptó la diversidad de opinión. Le Monde es sinónimo –en el mundo– de seriedad, rigor profesional y compromiso.
La intoxicación mediática, la derechización europea y, seguramente, muchas otras cosas más llevaron a que ese vespertino cayera notablemente en las ventas: no menos de un 30 por ciento en los últimos cinco años. Los pasivos financieros empezaron a complicar la gestión de Le Monde y el grupo español Prisa (editor de El País entre otras cosas) compró una buena parte de Le Monde. Bueno, uno puede pensar que El País y Le Monde son primos hermanos, que en definitiva expresan el socialismo en España y Francia. La gauche caviar diría Tom Wolf y la ironía no ofende a los seguidores de Francois Mitterand o de Felipe González, que se alternan en la gestión de gobierno con las derechas sin poder o no querer cambiar un escenario donde el peso de las corporaciones transnacionales es tan grande que lo toman como un dato a consignar y no a cambiar. Curiosa ironía porque los socialistas, en algún momento, fueron devotos de aquel alemán de barba que decía que el materialismo dialéctico es una mirada que no se conforma con contemplar sino que se orienta a transformar.
Así las cosas, la familia Polanco, ya muy transnacionalizada, le dio buena parte de sus acciones al grupo norteamericano Liberty Acquisition, un fondo de inversión manejado por personas que pueden comprar o vender bancos, hospitales, latas de arvejas o periódicos en función de una ecuación exclusivamente financiera. Es decir, los periodistas de Le Monde, a partir de ahora, tendrán que aceptar que su ADN irá cambiando con estos nuevos dueños de la empresa que durante años fue una especie de cooperativa sofisticada. Y ni qué hablar de los 300.000 lectores diarios de ese periódico a los que de manera sutil o desembozada –habrá que ver– les irán filtrando la información que les sirve a los muchachos de Liberty Acquisition y no al punto de vista de sus periodistas.
Volvamos abruptamente a la Argentina. Hace tres años, en la Feria del Libro, fui invitado a un debate sobre la ley de radiodifusión de la dictadura. Estaban Norma Morandini, Luis Lázzaro, Gustavo López, Guillermo Mastrini, Martín Becerra y quien escribe estas líneas. Un panel interesante en un lugar donde la gente circula como en los supermercados el día del niño. Sin embargo, no había casi nadie. La sala estaba más que semivacía. La mayoría de las voces proclamábamos la necesidad de terminar con esa norma aberrante y la necesidad de democratizar los medios.
Una mujer de anteojos y tono académico con claro acento español nos advirtió: “Vosotros debéis tener en cuenta que esto que propiciáis está a contramano del mundo. Queréis remar contra la corriente”. Confieso que el escenario tan despoblado –y la cantidad de informaciones que conocíamos sobre lo que decía la señora– no era el propicio para augurar una nueva era en la comunicación. No era fácil proclamar aquella máxima del Informe McBride que decía “un solo mundo, voces múltiples”, porque la hegemonía norteamericana mostraba más bien cuatro o cinco mundos y unas poquitas voces mediáticas.
La otra concentración. Orlando Barone, en un par de mesas redondas que compartimos, decía con lógica imbatible que en su larga vida había visto concentraciones por salarios o por derechos humanos pero nunca había visto una manifestación popular contra los monopolios de medios. Es cierto, parecía demasiado sofisticado que una parte de la sociedad se pronunciara, en la calle, contra la intoxicación informativa. Pues bien, Orlando debe estar festejando que es hora de cambiar de latiguillo en los debates.
Ayer me tocó hacer mi programa de Radio Nacional desde la trastienda del palco montado en la Plaza Lavalle por donde desfilaron Estela de Carlotto, Milagros Sala, Julio Piumatto, Hugo Yasky y Hebe de Bonafini entre otros. Miles y miles de personas (se habló de entre 50 y 60 mil) llegaron de todos lados. Insistían quienes daban vueltas por la zona la cantidad de jóvenes y de gente sin organización previa que había decidido concentrarse contra la concentración, valga la paradoja. Antes de que empezara el acto, mientras los manifestantes se acercaban desde el Congreso, salí por la calle Tucumán para ver el panorama. Había de todo. Lo vi llegar al actor Federico Luppi y me acerqué a saludarlo. Quería participar como uno más, desde el llano (pero el auténtico llano, no el de TN), pero no contaba con demasiado tiempo porque tenía que ir al teatro (“Por tu padre”, junto a Adrián Navarro).
Al rato, cuando empezábamos a transmitir, se sentía el clima masivo y festivo. En un momento, dejé el improvisado estudio de la radio para subir al escenario. Hablaba la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y convocaba a la lucha para que se termine el avasallamiento de ciertos jueces en alianza con el monopolio Clarín para evitar la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Miraba la diversidad de dirigentes y personalidades que la rodeaban, desde artistas populares hasta dirigentes gremiales, madres de pañuelo blanco, intelectuales y líderes de organizaciones sociales. No había farándula, no había flashes, no había chismosos del espectáculo. Otros medios, otras voces, se habían dado cita.
El zócalo del noticiero de TN hablaba de “marcha K contra la Justicia”. Dos universos distintos conviven en esta disputa por cómo ordenar un servicio vital como el de los medios audiovisuales. Uno pretende llevarse puesta una ley del Congreso para permitir que su negocio multimillonario continúe. El otro, muy diverso, quiere la vigencia de la ley, el respeto a la democracia informativa. Los dos quieren la concentración de medios: unos la de la propiedad de las radios y canales; los otros, la de la pelea hasta que se restablezca la pluralidad.
MIGUEL BEIN “La Argentina puede llegar al pleno empleo”

El consultor económico de moda dice que el país será favorecido por el final de la crisis internacional y por una gran cosecha. Pide controlar el gasto y dispara: “Hay economistas que hacen política partidaria”.
Por Esteban Talpone
"Yo estuve en la silla eléctrica”, dice el economista Miguel Bein. Se refiere a los casi quince meses durante los cuales se desempeñó como secretario de Programación Económica del gobierno aliancista de Fernando de la Rúa, entre diciembre de 1999 y febrero de 2001. “Eran otros tiempos”, recuerda. “Estábamos todos colgados del travesaño, porque no había dólares.” Hoy, casi una década después, sus pronósticos suenan muy distinto. Desde su oficina de la consultora Bein & Asociados, enclavada en el corazón de la City porteña y consultada cada vez más por políticos, empresarios, periodistas, asegura: “La economía seguirá creciendo y la Argentina estará en condiciones de alcanzar el pleno empleo, cuando finalice este gobierno”.
–En el primer trimestre del año hubo un récord histórico de patentamientos de autos. El boom de las cuotas sin intereses, que empezó con los productos tecnológicos, está contagiando a otros sectores. Y con cada fin de semana largo hay un aluvión turístico. Todo esto sucede mientras hay polémica por el precio de los alimentos. ¿Qué cree que está pasando?
–Lo que pasa es que la economía está creciendo fuerte. Eso no pasaba hace seis meses, pero se veía venir. El año pasado, la Argentina atravesó una tormenta perfecta: pasó por el peor año de la historia del capitalismo moderno y la mayor sequía desde 1953. Eso le hizo creer a algunos que no habían hecho bien las cosas, que el país podía llegar a incumplir con los pagos de la deuda y llegar a necesitar una devaluación muy grande de su moneda. Nada de eso sucedió. Se derrumbaron las exportaciones, pero también las importaciones. Cuando el superávit continuó y los dólares siguieron ingresando se desinflaron las expectativas de devaluación y se cayeron las posibilidades de default. ¡Y encima, llovió! Tras la gran sequía tuvimos los diez meses de más lluvias de los últimos 25 años. El mundo se calmó y el comercio volvió. El turismo internacional, que había caído al 40 por ciento, se recuperó en todo el mundo. El planeta se alejó de la zona de pánico.
–¿Cuáles son sus cálculos de crecimiento?
–El primer trimestre dará más del 5 por ciento de crecimiento interanual y el segundo, entre 7,5 y 8 por ciento. Vamos para un 6 por ciento al cabo de todo el año.
–¿Es una evaluación muy optimista?
–Es que hay gente que le pone condimentos ideológicos a este panorama. A los que les molesta que el país crezca dicen que es “rebote”. Hay muchos discursos alrededor de la economía y lo que yo estoy haciendo es seguir la realidad de lo que está pasando.
–¿La tensión política distorsiona el contexto económico?
–Los gobiernos se arrogan la representatividad del crecimiento económico y a veces sólo ayudan si no hacen un desastre. Para el Gobierno en 2009 no hubo recesión y este año no hay inflación. Y para la oposición el año pasado hubo recesión y desocupación y este año hay inflación. En ninguno de los dos discursos se reconocen las dos cosas que hay: crecimiento económico e inflación.
–Además de lo que dicen el oficialismo y la oposición, respecto de la inflación, está el punto de vista de la CGT, que admite el alza de los precios pero les echa la culpa a los empresarios. ¿Qué piensa usted?
–Inflación hay en todo el mundo, en Brasil y en otros países. En la Argentina hay una inflación promedio del 17 por ciento anual en los últimos tres años. Yo la llamo una inflación inercial: todo está atado a esa zona. Lo que hay es una pelota que rueda. Y hay muchas interpretaciones. Desde la izquierda dicen que hay que recomponer salarios y tienen razón. Pero desde la derecha se quejan porque llevan tres años de aumentos salariales al 19 por ciento y quieren trasladarlos a los precios. Hay una puja distributiva.
–¿El precio de la carne puede bajar?
–En épocas normales, un campo que tenía capacidad para criar 100 vacas, con la sequía se había achicado a 60 y con la lluvia se volvió a agrandar a 160. O sea que hoy tienen pasto gratis para engordar animales y no mandarlos a la faena hasta que no ganen kilos. Eso generó un shock de oferta fenomenal y el precio pegó un salto del 50 por ciento. Cuando lleguen las heladas aparecerá de nuevo la carne.
–Entonces usted no considera que la inflación está en un espiral ascendente.
–No la veo así. El tema de la carne produjo alguna aceleración, porque eso dio lugar a un aumento de los sustitutos. El peligro que tiene es si genera efectos de segunda ronda en las paritarias. A mí no me preocupa demasiado si hay una inflación del 17 o 18 por ciento, aunque está claro que es mejor que sea del 10 por ciento. También hay que prestar atención a la política fiscal, que ceba la bomba y genera decisiones de gasto que estimulan la demanda. Estuvo bien gastar más en 2009, cuando había una crisis mundial. Pero no estuvo bien hacerlo en 2007, cuando no había necesidad de incrementar el gasto.
–¿Para el 2010, cuál debe ser la receta?
–Ahora todos se convirtieron en keynesianos y casi nadie leyó a Keynes. Todo el mundo sabe que Keynes decía que cuando hay recesión hay que hacer obra pública. Pero no decía que hay que expandir el gasto público todo el tiempo. Hay que hacerlo cuando el gasto privado se retrae por algún motivo. Este año el gasto privado está volviendo. ¿Quién está comprando los autos y los LCD? ¿Quién salió a colapsar las rutas en Semana Santa? Pero la recaudación creció un 17 por ciento en el primer trimestre y el gasto público, un 30. Lo que hay que hacer es lo que hace cualquier familia normal: el gasto debe crecer en línea con el crecimiento de la recaudación.
–En la Argentina, cuando se habla de achicar el gasto, normalmente se habla de ajuste.
–Cuando se habla de ajuste es cuando se dice que hay que congelar el gasto. Acá hubo un desajuste. En 2007, cuando la economía crecía al 8,5 por ciento, el Gobierno hizo crecer el gasto al 43, mientras la recaudación crecía un 34. Finalmente la Argentina se comió cuatro puntos del superávit fiscal en relación al PBI durante los últimos cuatro años.
–¿Tiene alguna recomendación al respecto?
–Que el gasto crezca, pero menos que la recaudación. Al país le sirve eso, porque tiene un modelo y un equipo de gobierno al que los mercados de deuda de capitales no le gustan. Cuando uno no quiere usar la tarjeta de crédito tiene que tener ahorros.
–Usted apoyó el uso de las reservas. ¿Hay un límite para ese recurso?
–Estoy a favor de usar las reservas siempre y cuando haya un plan para recuperar el superávit fiscal, que se perdió entre 2007 y 2009. Porque si eso no pasa, y se empiezan a usar reservas para financiar déficit, se termina con una devaluación que le arruinará la vida a la gente de menos ingresos. Pero se podrían usar cuatro o cinco mil millones de dólares por año y no veo que eso genere problemas.
–¿Por qué?
–Hay quienes dicen que las reservas deberían ser usadas para atender la deuda social, con infraestructura y vivienda. Eso sería el principio del fin. Si se usan para construir rutas que no generan dólares, habrá demasiados pesos circulando y muy pocos dólares en el Central. Eso te define otro tipo de cambio y un salto cambiario. No tiene nada que ver con ajuste. Uno en política económica puede ser un poco más de izquierda, de centro o de derecha, pero no puede ser boludo.
–¿Hay otra alternativa?
–Hacer lo que hace Lula. Brasil nunca dejó de tener entre tres y cuatro puntos de déficit fiscal y emite deuda en el mercado. Vas a tener déficit y más vale que seas amigo del que te va a prestar la plata para financiarte. Dada la historia de la Argentina con la deuda, recomiendo lo que se hizo entre 2002 y 2003, alto superávit fiscal sin endeudamiento.
–En este marco, ¿cómo se va a comportar el dólar?
–Creo que va subir un poquito, muy poquito y manejado por el Banco Central. La conducción del Central está más cómoda con un dólar de 4,07 pesos que con un dólar alto. Y para el año que viene prevemos un dólar de 4,35. El dólar es ancla contra la inflación. Pero lo importante no es lo que van a hacer con él, la novedad es que se puede hacer algo. Hace diez años podrías haber dicho lo mismo y la realidad se te reía a carcajadas. Durante los últimos ocho años, la Argentina se convirtió en un país al que le sobran dólares y eso le pasa por primera vez desde 1930.
–¿Cómo hay que aprovechar el envión?
–La Argentina, con dólares de sobra y sin restricciones externas, puede llegar al pleno empleo. Es una extraordinaria novedad. El año que viene, cuando termine este gobierno, sea cual fuere el que le siga, vamos a llegar prácticamente al pleno empleo. Una tasa de desocupación del 7 por ciento, en la Argentina, es pleno empleo. Después está la agenda del largo plazo, una agenda del desarrollo, que plantea el desafío de crecer al 5 por ciento anual durante 20 años.
–Eduardo Duhalde dice que la inversión no viene a la Argentina.
–Son las estupideces que se dicen. La inversión podría venir mucho más y también mucho menos. Hoy tenemos una tasa de inversión de casi 20 puntos del PBI. Vaya al campo y pregúntele a un chacarero si compró alguna maquinaria agrícola. Este año compró y el año pasado no. Uno es cauto con la Argentina, porque es un país propenso a romper contratos, pero ahora tiene una tasa de inversión igual o más alta que Brasil. Es un país difícil, pero se gana plata.
–¿La oposición tiene un plan económico?
–No. Creo que la Argentina tiene un problema. A este gobierno le gusta gastar, su plan económico es maximizar el gasto sin entrar en default. Y el plan de la oposición es el mismo. La diferencia es que quiere tener la chequera. La regla de que el gasto tiene que crecer tres o cuatro puntos menos que la recaudación la seguimos unos pocos tarados. Nadie está pensando en un plan fiscal para desendeudar al país. No habrá grandes cambios sino una pelea política por los fondos.
–¿Cuál será el rol de China en el desarrollo económico argentino? Hubo un incidente con el aceite y todos entraron en pánico.
–¡Acá entran en pánico por cualquier cosa! Este es un país de cagones importantes y, como todo atraviesa el filtro de la política, cualquier noticia se pasa por un amplificador. La opinión pública está excitada con cosas que son buenas pero no tan relevantes y cosas que son negativas pero no tan desastrosas. Los chinos van a consumir una enorme cantidad de soja. Y la soja sirve para que la Argentina tenga dólares.
–¿El Banco Central debe tener un papel más preponderante?
–Hoy está haciendo lo correcto. No hay que plantearse ninguna épica desde el Central.
–¿Volvería a la función pública?
–Estuve en la silla eléctrica porque nosotros administramos un país al que le faltaban dólares. La tonelada de soja valía 120 dólares y no 340, como ahora. Estábamos todos colgados del travesaño. Y, como diría el Bambino Veira, pusimos un micro en el arco y la pelota entró por la ventana. Preferiría no volver a ella. Además, hay que tener mucha paciencia y yo no soporto escuchar tonterías.
–¿Cuál es la tontería más grande que escuchó últimamente?
–Que la Argentina no podía crecer este año porque la inseguridad jurídica hacía que no hubiera condiciones para invertir. La lluvia le pasó por arriba a quien dijo eso, porque generó un shock de inversión. Ahora hay muchos economistas que hacen política partidaria y pierden libertad a la hora de opinar.
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JUAN MICELI “Los medios sufren un vaciamiento de credibilidad”

El flamante conductor de Visión Siete Central habla del presente de la puja informativa.
Por Sebastián Feijoo
sfeijoo@miradasalsur.com
La Justicia de Mendoza dispuso que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual –por ahora– no sea, no esté, ni viva ni muerta. Mientras el cumplimiento efectivo de la normativa sancionada por amplia mayoría en el Congreso sigue defendiéndose en las calles y parece tener destino de Corte Suprema, el debate que generó y la atención que despertó en la población parecen marcar un antes y un después. La sociedad no está obligada a conocer los pormenores de los modos de producción de las noticias, ni el mapa de propietarios de medios. Pero intentar entender quién, qué, cómo y porqué se emiten u omiten determinadas noticias, comienza a transformarse en un reflejo natural para cada vez más personas y esto interpreta un saludable signo de madurez.
En un marco de polarización de las agendas, el arribo de Juan Miceli a Canal Siete después de 18 años en TN/Canal Trece no fue un hecho menor. Lo que en otro momento hubiera resultado apenas un profesional que cambió de trabajo, hoy dispara implicancias simbólicas de largo alcance. Pero ante todo ofrece otra oportunidad para conocer la experiencia de un periodista con muchos años de oficio y para seguir reflexionando sobre la mecánica de los medios.
Miceli habla con entusiasmo y cautela sobre su flamante experiencia como conductor de Visión Siete Central (lunes a jueves a las 20). “En el canal me recibieron de la mejor manera. El equipo tiene mucho profesionalismo y experiencia. A Omar Basalo, gerente de noticias, lo conozco desde hace muchos años y es una persona muy capaz. Como Mauricio Baratucci, productor ejecutivo, empecé a trabajar hace 20 años, así que me siento más que cómodo. Y bueno, con Cecilia Laratro (co-conductora), sintonizamos desde que nos conocimos”, detalla.
–Estuviste 18 años en Canal 13 y TN. ¿Por qué te fuiste?
–Cuando Andrés Repetto se fue del Grupo, más o menos en mayo del año pasado, me ofrecieron hacerme cargo del segmento de internacionales. La propuesta me pareció interesante y acepté. Pero empezamos a trabajar y noté que cada vez se me daba menos espacio e incluso muchos informes realizados nunca iban al aire. Lo planteé ante los responsables y me dijeron que se debía a que los temas de internacionales eran postergados por la dinámica de la realidad del país. Pedí volver a otro espacio y la respuesta fue negativa. Concluí que no le querían dar cabida a mi trabajo y decidí irme.
–Habías trabajado durante casi dos décadas en la empresa y te habían dado puestos de gran responsabilidad. ¿Supiste a qué se debió ese cambio tan drástico?
–No me dieron mayores precisiones. En ese sentido, mantengo el mismo interrogante que vos.
–El debate sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual generó posturas más polarizadas en los medios. ¿Eso tuvo algo que ver con tu salida del Grupo?
–No, no, eso no tuvo nada que ver. Fue un tema absolutamente personal y profesional.
–¿Qué expectativas tenés como conductor del noticiero central de Canal Siete?
–Mi principal expectativa es poder trabajar con libertad. Tengo claro que el canal le da prioridad a las actividades oficiales, pero en ese marco quiero manejarme según mi criterio.
–¿Lo estás logrando?
–Creo que sí. Estoy trabajando en Canal Siete desde hace muy poco y la nutrida agenda de Fútbol para Todos hace que el noticiero no salga todos los días.
–Fuiste una de las caras emblemáticas de Canal 13 y TN, y ahora sos una de las figuras de Canal Siete. ¿Cómo viviste ese cambio y qué te dijo tu gente cercana?
–Muchos de mis amigos se sorprendieron. Algunos incluso me recomendaron que no aceptara la propuesta. Argumentaban que en muchos años había construido una buena imagen y que mi credibilidad se iba a perjudicar. En la calle hubo gente que me felicitó, que me dijo: “Bienvenido a Canal Siete”.
–¿Qué hizo que tu decisión fuera a contramano de las opiniones de algunos de tus amigos?
–Que yo tengo claro que no voy a cambiar. Siempre voy a ser el mismo, trabaje donde trabaje. Lo charlé cuando me convocaron para el canal. Por ejemplo, yo nunca creí en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Lo vengo diciendo desde hace años y no voy a dejar de decirlo ahora. Por eso acordamos que cuando tuviera que presentar los datos oficiales agregaría las posturas de las consultoras privadas. Ya lo hice y no hubo ningún tipo de problemas.
–Algunas personas todavía creen que en los canales estatales hay una agenda de hierro y en los privados rige una libertad inmaculada.
–Las agendas férreas existen en ambos lados. Uno tiene que convivir con eso. Muchas veces no coincidís con la que sale en el noticiero en el que trabajás. Es imposible estar de acuerdo con todo. Creo que pasa en todo el mundo. El tema es poder manejar tu libertad. Por ejemplo, durante la cobertura que hicimos de la marcha a favor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Hebe de Bonafini dijo que los jueces de la Corte Suprema son unos viejos decrépitos. Para mi no es así. Bonafini fue muy ofensiva con una Corte que goza de mucho respeto. Como conductor no opiné. Pero cuando le hicimos una entrevista a Gabriel Mariotto aproveché para preguntarle si estaba de acuerdo con esas expresiones.
–¿Te sorprendió que muchos medios importantes no cubrieran la marcha?
–Eso pasa permanentemente. Hay temas a los que Canal Trece no les da cabida y lo mismo sucede con Canal Siete. En Canal Siete, por ejemplo, no se hace mención al juicio que se le está realizando al ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
–El debate por la ley de medios polarizó las agendas. En ese sentido, ¿no se hace más visible la necesidad de una pluralidad de emisores de noticias?
–Creo que sí. La gente empezó a entender un poco mejor que todos los medios tienen sus intereses. Creo que después del debate, los medios sufren un vaciamiento de credibilidad. Si la credibilidad fuera un tanque, se fue vaciando y no será fácil que se llene nuevamente. Yo creo que para que esto suceda hay que apostar a los periodistas honestos, más que a los medios supuestamente independientes.
–¿Qué evaluación hacés de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?
–Bienvenida una ley que reemplace a la de la Dictadura. Pero nació como una normativa para atacar a un grupo. Eso no me parece lo mejor. Aunque tiene cosas muy buenas.
–Más allá de los protagonistas, ¿no es bueno que el mapa de los medios se haga más horizontal y de esa manera surjan mayores alternativas para informarse e incluso trabajar?
–Sí, por supuesto. Me refiero al nacimiento de esta ley. No es una novedad que Clarín o las empresas periodísticas grandes tienen mucho poder. Pero durante la gestión de Néstor Kirchner la relación fue buena y no se avanzó en el sentido de la actual ley. En realidad, acá se discute otra cosa: quién va a ser el próximo presidente. Esta pelea por la ley es crucial para entender quién quedará fortalecido de cara a las elecciones de 2011.
La dieta de Mauricio cae pesada

En las escuelas porteñas se está cocinando el malhumor de los padres.
Por Diego Rosemberg
sociedad@miradasalsur.com
En las escuelas porteñas se está cocinando el malhumor de los padres. Cinco cooperadoras de diferentes colegios del barrio de Saavedra ya acordaron elaborar un plan de acción conjunto, las familias de la escuela primaria Nº2 de Parque Patricios comenzaron a juntar firmas para peticionar ante el Ministerio de Educación y en la Defensoría del Pueblo ya se radicaron decenas de denuncias. Todos se quejan de la implementación de un menú de emergencia en los comedores escolares de la Ciudad en el que se reduce casi hasta la extinción a las carnes rojas y blancas.
Hasta el final del año pasado, los 90.000 chicos que almorzaban en colegios públicos comían pollo y carne al horno con papas, bifes a la criolla o milanesas a la napolitana. Desde el comienzo del actual ciclo lectivo abundan las pastas y el arroz. Sólo un día cada dos semanas comen milanesa, salchichas y sendos medallones de pescado y pollo triturado, del que los padres desconfían de la calidad de sus contenidos nutritivos.
El almuerzo de los alumnos de jardines de infantes y primarias porteñas se convirtió en la variable de ajuste del conflicto que sostiene la Cámara Argentina de Concesionarios de Servicios de Comedores y Refrigerios (Cacyr) y el Gobierno de la Ciudad. Durante los primeros meses del año, las empresas responsables de catering solicitaron rescindir los contratos que rigen hasta finales de 2010 y suscribir otros nuevos que contemplen un aumento de precios. Mientras que el Gobierno paga 7,90 pesos por menú diario, los concesionarios exigen elevar la cifra a 11,37.
Los concesionarios cambiaron el menú basándose en los artículos 7º y 95º del pliego de licitación, que establecen que la prestación del servicio puede modificarse si los costos aumentan más de un 8 %. La normativa también señala que las modificaciones deben llevarse a cabo con previa autorización de la cartera educativa. “Todo indica que el Ministerio de Educación de la Ciudad optó por un atajo, a fin de atender los reclamos de las concesionarias: autorizaron la modificación de hecho de los menúes estipulados sin brindar información oficial a los padres y madres de los alumnos. Esos funcionarios deberían recordar que nuestro ordenamiento jurídico privilegia el interés superior de los pibes y adolescentes de las escuelas bajo su órbita”, subraya Gustavo Lesbegueris, responsable del Área de Derecho a la Educación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.
A medida que comenzó a recibir denuncias, este organismo público suscribió un acuerdo con la facultad de Medicina y envió a un grupo de estudiantes avanzados de nutrición a visitar diferentes escuelas para que elaborara un informe técnico. “Estos nuevos menúes –concluye el trabajo– se observan monótonos e insuficientes en cuanto a su valor nutricional, ya que disminuye tanto el aporte de proteínas (esencial para el crecimiento y desarrollo de los niños, en tanto favorece la formación de los tejidos) como de calcio, importante para el fortalecimiento de huesos y dientes de los niños en edad de crecimiento. Al mismo tiempo, se observa un incremento de los carbohidratos, con riesgo de generar a futuro condiciones para el sobrepeso o la obesidad al aumentarse el aporte calórico.”
El informe señala que la cantidad de proteínas diarias que aporta el menú escolar descendió de 47 gramos a 30 y recuerda que la recomendación de la Academia Nacional de Ciencias consiste en una ingesta diaria de 43 gramos. La situación –amplían las especialistas– se ve agravada por la eliminación del huevo de las ensaladas, alimento que fue reemplazado por arroz, arveja o tomate. El trabajo también subraya la desaparición de los flanes y postres de vainilla y chocolate a base de leche, reemplazándolos por gelatinas “que prácticamente no tiene valor nutritivo ni poder de saciedad” o por una sola fruta.
“El gobierno macrista prioriza arreglar los baches del asfalto antes que la alimentación sana de los chicos y prefiere subsidiar a la escuela privada antes que invertir en la educación pública”, denuncia Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el gremio docente que decidió hacer pública esta problemática después de que sus afiliados escucharan una catarata de quejas de los padres.
Daniela Capristo, madre de una alumna de la Escuela Nº2 de Parque Patricios, comenzó a juntar firmas para realizar una queja formal ante las autoridades. “Pero no es fácil –admite–. No se trata sólo de una cuestión de tiempos, acá vienen chicos de barrios muy humildes, de villas, y sus familias se conforman con que reciban un plato de comida. A veces los mandan principalmente para eso. Están en una situación tan precaria que no les importa tanto el valor nutricional de lo que comen. Incluso algunos reciben algún tipo de plan y tienen miedo de que se los saquen si firman alguna carta.”
El viernes 9 de abril, en una reunión realizada en la Escuela Nº14, los representantes de cinco colegios del Distrito Escolar 15, de Saavedra, decidieron enviar una carta conjunta al Ministerio de Educación de la Ciudad. “No se sumaron todas las escuelas del distrito porque algunas no sufrieron el cambio de menú”, aclara Claudio Bruchman, delegado de cooperadoras de ese distrito, y agrega que no todas las concesionarias decidieron cambiar el menú. Algunas, como la que presta servicio en el Instituto Bernasconi, sostienen el menú original, dejando en evidencia que el cambio de dieta es más una presión empresaria que una necesidad económica. De acuerdo con los cálculos de UTE, el menú de emergencia afecta a 45.000 alumnos porteños de entre cuatro y 12 años, la mitad del total de los que reciben el servicio de almuerzo.
Miradas al Sur intentó comunicarse infructuosamente con Cecilia Klappenbach, responsable de la Dirección General de Proyectos y Servicios a Escuelas de la Ciudad. La funcionaria no respondió a ninguno de los seis llamados que se efectuaron a su secretaria privada y a su equipo de prensa. Tampoco se prestó a dialogar Luis Cervera, gerente de la Cámara empresaria. En Cacyr sólo atendió una mujer que se presentó lacónicamente como Haydeé. Escuetamente corrigió a este cronista: “No es un menú de emergencia, es un menú alternativo”. Y después ofreció una insólita argumentación: “La Cámara sólo comunica su opinión a través de solicitadas. No damos ninguna información porque si no, nos empiezan a llamar todos los vendedores de cucharitas de plástico para que se las compremos”.
Leandro N. Alem, en el acto del Frontón Buenos Aires del 13 de abril de 1890

Fuente: El Nacional, 14 de abril de 1890
“¿Qué hacen estos sabios economistas? Muy sabios en la economía privada para enriquecerse ellos; en cuanto a las finanzas públicas, ya veis la desastrosa situación a la que nos han traído. Es inútil, no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándome con una frase vulgar, ‘esto no tiene vuelta’...”
“No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder; buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas. Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles; se necesita buena fe, honradez, buenos ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo. Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos... Y con patriotismo no se puede tener ‘troncos de rusos a pares’, palcos en todos los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes, no se puede regalar diademas de brillantes a las damas en cuyos senos fementidos gastan la vida y la fuerza que debieran utilizar en bien de la patria o de la propia familia.”
SECTORES DEL AGRO Y LA INDUSTRIA CONCENTRADOS ASUSTAN CON EL RECLAMO DE UN DOLAR MAS ALTO

Qué hay detrás de los pedidos de devaluación
La reaparición de los pedidos devaluatorios en el discurso empresario coincide con el comienzo de las negociaciones colectivas de trabajo. Se producen en un contexto de aumento de precios de los alimentos y de crecimiento de los márgenes de rentabilidad empresaria.
Por Tomás Lukin
El debate sobre el tipo de cambio regresó de la mano de los reclamos devaluatorios del titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi. El pedido del federado es una sofisticación de los argumentos esgrimidos durante el conflicto por las retenciones. Ya no se refiere exclusivamente a las alícuotas de los derechos de exportación sino a la “necesidad” de un tipo de cambio más alto. Esa sutileza permite tender un puente con las demandas de algunos sectores industriales exportadores como el automotor, en este caso expresados por el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi. La reaparición de la devaluación en el discurso empresario coincide con el comienzo de las negociaciones colectivas de trabajo.
En un escenario de aumentos de precios que impactan con más fuerza sobre los bienes de la canasta básica alimentaria, una devaluación agrega mayores presiones sobre la evolución de la inflación, provocando el deterioro de los salarios reales. A pesar de las quejas por la política cambiaria del Gobierno y la permanente situación crítica que dicen atravesar, el agro y los distintos sectores industriales exhiben elevadas tasas de rentabilidad y las perspectivas para el año prometen romper records históricos de rendimiento de la tierra y los niveles de producción en algunos sectores.
Presión empresaria
Con una economía creciendo, el sector patronal argumenta el reclamo devaluatorio ante la necesidad de preservar sus niveles de competitividad erosionados por la apreciación cambiaria y los “desmedidos” incrementos de salarios. El reclamo de una porción del sector agropecuario –Carbap cuestionó las formas del pedido de Buzzi– busca que el tipo de cambio efectivo que surge tras descontar las retenciones sea más elevado.
“Es imposible vivir de competitividad cambiaria. Los empresarios deben seguir invirtiendo para conservar sus márgenes de rentabilidad, que ya son muy abultados. Los únicos que pierden con una devaluación son los trabajadores. Mejora márgenes de rentabilidad y eleva el precio de los alimentos”, apuntó a Página/12 el economista de AEDA Iván Heyn. El especialista en política industrial remarcó la necesidad de analizar otras cuestiones al momento de hablar de competitividad, como los términos de intercambio, la calidad de los productos, la dinámica del mercado interno, niveles de endeudamiento, la política comercial y los subsidios a algunos sectores como el energético, que benefician a las empresas. “La discusión es política, no técnica. Los empresarios tienen elevados niveles de ganancia, buscan acceder a tasas de rentabilidad extraordinarias”, sostuvo Heyn.
Salarios y ganancias
Ni las ramas más concentradas de la industria ni el sector agropecuario exhiben una elevada incidencia de los salarios. El principal exponente de esta oleada de reclamos fabriles es el titular de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi. Sin embargo, en la industria automotriz esa relación no supera el 10 por ciento. En tanto, el agro registra niveles de informalidad que duplican la media nacional, en algunas actividades excede el 70 por ciento. Además, el reclamo de un mayor tipo de cambio contradice sus quejas ante la variación en el precio de sus dolarizados insumos.
Al igual que el desempleo, la contracción de los ingresos reales resultante de una devaluación puede funcionar como una herramienta de disciplinamiento y control de las demandas sociales. Un incremento en el tipo de cambio que no sea compensado con retenciones, compensaciones o subsidios resulta en una transferencia de ingresos con efectos distributivos regresivos. El salto cambiario podría impulsar los incrementos de precios atentando contra los mismos empresarios (los que no exportan) ante la caída en la demanda interna que se registraría.
Por su parte, el investigador del Cenda Emmanuel Agis rechazó los argumentos sobre el impacto de la apreciación cambiaria sobre la rentabilidad y consideró que “el tipo de cambio está siendo administrado para mantener la competitividad”. Agis sostuvo ante este diario que “las grandes empresas tienen niveles de rentabilidad elevados. Si las pymes tienen dificultades deben plantearlas en lugar de reclamar por un salto cambiario. El Estado cuenta con otras herramientas más allá de la devaluación para incentivar sectores: medidas de protección comercial, subsidios, compensaciones o facilitar el acceso al crédito”, entre otras.
El tipo de cambio real alto fue uno de los pilares de la política económica del gobierno desde 2003 y arrojó excelentes resultados en materia de crecimiento. Sin embargo, el reclamo de algunos sectores empresarios por el nivel del dólar limita la posibilidad de debatir e impulsar políticas de desarrollo que excedan esa variable.
LANZAMIENTO DE LA AGRUPACIÓN GERMÁN ABDALA CORRIENTE NACIONAL CTA DE LOS TRABAJADORES
Mas de 50.000 compañeros marchamos hacia tribunales por la ley de Medios

“El pueblo no acepta cuando no se cumplen las leyes”

“El pueblo no acepta cuando no se cumplen las leyes”
Madres y Abuelas, artistas, funcionarios y dirigentes de organizaciones sociales, partidos y gremios encabezaron la marcha de miles de personas desde el Congreso hasta Tribunales. Masivo rechazo a la suspensión de la norma dispuesta por la Justicia de Mendoza.
Una multitud desbordó ayer por la tarde la plaza Lavalle, frente al Palacio de Justicia de la Nación, para reclamar la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada por amplia mayoría en ambas Cámaras del Congreso entre septiembre y octubre del año pasado y suspendida por la decisión de un tribunal mendocino. Siguiendo la convocatoria realizada por más de 300 organizaciones de todo el país, entre ONG, sindicatos y partidos políticos, y con una fuerte difusión boca a boca y a través de Internet, la marcha que comenzó frente al Congreso de la Nación fue encabezada por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, legisladores de numerosas fuerzas políticas, funcionarios del gobierno nacional, dirigentes sindicales, periodistas y figuras de la cultura y el espectáculo. Hebe de Bonafini, la encargada de cerrar el acto, llamó a “empujar desde la calle” para defender la nueva norma y agradeció a la Presidenta por haberla impulsado. “Cristina, nos pusiste una ley en nuestras manos y la vamos a defender con nuestra vida si es necesario”, infló pecho.
El sol caía sobre las palmeras de la plaza e iluminaba la fachada del Teatro Colón, que ultima los detalles para volver a abrirse al público. Frente a los Tribunales la gente comenzaba a amontonarse, confundida con abogados, secretarias y che pibes que pululaban por la zona, aún a última hora de la tarde. Mientras tanto llegaban los primeros desprendimientos de la columna principal de la manifestación, con la agrupación Túpac Amaru como vanguardia. Algunos grupos por la calle Libertad, otros por Lavalle. Entre oficinistas recién salidos del trabajo y militantes de base se podía ver a actores como Daniel Fanego y Federico Luppi, periodistas como Eduardo Aliverti y Pedro Brieger, al vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, y a buena parte de la plana mayor de la CTA. Entonces llegaron las Madres, escoltadas por un cortejo de aplausos, y la multitud se abrió para dejarlas pasar hasta el escenario. Ya estaba todo listo para comenzar con el acto.
“Estamos en democracia. Hoy no hay ningún obstáculo para que las leyes se cumplan. El pueblo argentino no acepta cuando no se cumplen las leyes”, advirtió Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo y encargada de inaugurar la lista de oradores. “Queremos libertad de expresión”, pidió. Concluyó con un llamado a “darse la mano con persistencia, con tozudez y coraje para vencer a los que se interponen al cumplimiento de la ley. Hoy la ley es nuestra, a luchar todos juntos”. Junto a ella, en el escenario estaban el titular de la Autoridad de Aplicación de la nueva ley, Gabriel Mariotto; el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; el director del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer, media docena de diputados nacionales y otros personajes públicos que se acercaron a dar su apoyo a la iniciativa, como la actriz Florencia Peña o el guitarrista del grupo de rock El Otro Yo, Cristian Aldana.
Aunque al promediar el acto ya era de noche, la gente seguía sumándose a la marcha y los organizadores festejaban haber superado ampliamente “los 50 mil asistentes”. En el backstage, la dirigente social Milagro Sala parecía Madonna, perseguida por cámaras y fanáticos antes de subir al escenario a dar su discurso. “Apoyo a la TV pública porque gracias a ella nos empezaron a conocer bien –le explicó a Página/12–. Esta ley la defienden en cada pueblo y en cada localidad, porque ellos son los verdaderos beneficiados.” La titular de la organización Tupac Amaru enfrentó al público para pedir “desde las comunidades aborígenes y desde las organizaciones sociales” que se escuche a los que tienen una voz distinta al mensaje hegemónico.
Más tarde, Hugo Yasky, secretario general de la CTA, increpó a “los que pensaban que pagándole a un juez podían frenar la ley”. “Se equivocaron”, les dijo y prometió “seguir en la calle hasta que la ley se aplique”.
A continuación, el diputado Julio Piumato, dirigente del sindicato de trabajadores judiciales, apuntó contra los “jueces serviles ante los poderes monopólicos” y los intimó a “cumplir con la Constitución”. Sus palabras hacían eco a las declaraciones matutinas de Cristina Fernández, que había denunciado la existencia de una “Justicia cautelar” que intenta “defender y proteger intereses minoritarios pero muy poderosos”. La Presidenta, tras un acto en el Banco Nación, había señalado a la prensa que los sectores concentrados de poder “pretenden que siga vigente una ley de la dictadura y con actividades monopólicas”. En ese sentido, Piumato concluyó sosteniendo que “si no hay libertad de expresión ni justicia social, no hay democracia”. Y, luego, el titular del Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), Néstor Busso, completó: “Defender esta ley es defender la posibilidad de construir un país con Justicia”.
Entonces hubo un breve intervalo musical, a cargo de Ignacio Copani, y después vino el plato fuerte. Hebe de Bonafini dio una de sus habituales arengas sin filtro. “Señores jueces: pongan las bolas donde hay que ponerlas”, exigió, y terminó increpando al tribunal de Mendoza que suspendió la aplicación de la nueva norma. “Si la Justicia no funciona, hay que empujarla desde la calle, desde las manifestaciones y les decimos a los mendocinos que, si es necesario, vamos a hacer una marcha como ésta allá”, avisó la titular de Madres, que incluso desafió a la Corte Suprema. “Les exigimos que voten a nuestro favor. Alguna vez voten para el pueblo, las Madres estamos hartas de la injusticia de ustedes, de esta Suprema Corte, de los jueces corruptos”, dijo Bonafini, que dio final al acto diciendo que “nadie más que el pueblo movilizado puede arrancar esta ley.”
Informe: Nicolás Lantos.











