El Polo Educativo Saavedra está paralizado desde hace un año





Las cuatro hectáreas de superficie afectada al complejo de enseñanza muestran estructuras de hormigón a medio terminar y las preocupantes huellas del paso del tiempo. Los vecinos del barrio reclaman la finalización de la obra para evitar posibles intrusiones. Desde el Gobierno prometen que los trabajos se reactivarán en breve.








Por Marcelo Benini *
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar


Anunciado el 25 de agosto de 2003 por el entonces jefe de Gobierno Aníbal Ibarra para dar cumplimiento a la Ley Nº 938/2002, el Polo Educativo Saavedra prometía ser un ambicioso campus ubicado en la intersección de las calles Galván y Crisólogo Larralde. El predio, que debería estar funcionando desde mediados de 2007, calcula recibir a 1.800 alumnos de la Escuela de Música “Juan Pedro Esnaola”, actualmente saturada y con graves problemas edilicios.

También funcionarían en su interior la Escuela Media Técnica Nº 36 “Alte. Guillermo Brown”, a la que podrán concurrir 840 alumnos; una Escuela Infantil para niños de 45 días a cinco años, con una matrícula de 330 alumnos; y la Escuela Especial Nº 1 IMUREP, con espacio para 200 alumnos. En suma, podrían concurrir 3.170 estudiantes de diferentes niveles. Además estaba prevista la construcción de un auditorio con capacidad para 450 personas, un natatorio cubierto, equipamiento deportivo para distintas disciplinas, parque común y público integrado al barrio y estacionamiento para 120 vehículos...

Cinco años después, las cuatro hectáreas de superficie afectada al emprendimiento muestran estructuras de hormigón a medio terminar y las preocupantes huellas del paso del tiempo. Recordemos que la iniciativa, que desde un principio despertó en partes iguales adhesiones y rechazos de los vecinos por su posible impacto ambiental, fue licitada en enero de 2005. Un año más tarde se iniciaron los trabajos, que tenían un plazo de ejecución de 540 días. Estos se desarrollaron con normalidad durante todo 2006 y parte de 2007. Sin embargo, tras la derrota de Jorge Telerman en las elecciones comunales la obra comenzó a perder fuerza hasta quedar paralizada en la actualidad. “Sólo hay ocho empleados, incluyendo personal de seguridad”, advierte Pascual Spinelli, presidente de la Asociación Civil Colectivo Entre Letras, que tiene su sede a pocas cuadras del Polo.

Atraso considerable

La entidad cultural inició una campaña de concientización en el barrio sobre las consecuencias que podría tener a futuro el abandono del proyecto. Sus integrantes afirman que la construcción lleva más de un año de atraso y que los edificios de las escuelas que tienen programada su mudanza a esta nueva sede, como la Esnaola, no puede esperar más porque corren el riesgo de derrumbarse. “Los vecinos estamos preocupados -afirma Spinelli-. Creemos que Mauricio Macri debe explicar por qué no avanza esta obra, que en ocho meses podría estar terminada. Incluso le daría mucho rédito político”. En la página web del Gobierno de la Ciudad puede leerse, en el marco de un informe sobre las distintas obras educativas en curso, que la Escuela de Música “Juan Pedro Esnaola” tiene apenas un 33 por ciento de ejecución; la Escuela Media Técnica Nº 36 y la Escuela Infantil un 49 por ciento; y la Escuela Especial Nº 1 un 73 por ciento. En promedio, el Polo Educativo Saavedra tiene un avance del 50 por ciento.

Más allá del estado visible de abandono, una de las consecuencias que ocasionó el atraso de la obra es económica. Sucede que muchos vecinos alquilaron locales en las inmediaciones, calculando que a más tardar este año se inauguraba el complejo educativo, y se ven damnificados porque la zona está lejos de mostrar una actividad intensa. “Pasaron muchos meses de gestión y lo único que vemos es que tapan baches”, sostiene Noemí Wainstok. La vecina acota que la esquina de Galván y Larralde es muy peligrosa, por lo que recolectaron alrededor de 300 firmas para cambiar la señalización de la primera arteria, la frecuencia del semáforo y desviar los camiones en Congreso hacia la Avenida Roberto Goyeneche. El pedido se elevó a la Legislatura y tuvo un dictamen negativo, ya que consideraron que los carteles son suficientes. “Eso demuestra un gran desconocimiento de esta zona y sus necesidades”, sostiene Wainstok.

Si bien muchos vecinos frentistas de la calle Galván en su momento se opusieron a la obra, en este momento la preocupación pasa por que las empresas contratistas se cansen de este incumplimiento del contrato y abandonen el predio, exponiéndolo a posibles intrusiones. “Tememos que se convierta en un nuevo Albergue Warnes -alerta Spinelli-. No queremos convivir con el esqueleto de un edificio lleno de alimañas, basura, roedores y el riesgo latente de usurpación”. Los vecinos creen que los más de 3.000 alumnos que vendrían a estudiar al Polo Educativo tendrían un impacto positivo para el área metropolitana. “No sólo serían chicos de Saavedra sino de barrios adyacentes y de localidades bonaerenses como Vicente López y San Martín. Si este conflicto no se soluciona terminaremos cortando la calle Galván, pero la educación de nuestros hijos no puede esperar”, razona Bernardo Carnelli.

Desde la Dirección General de Infraestructura y Equipamiento del Ministerio de Educación aclararon el tema a través de un breve comunicado: “Al inicio de la gestión esta obra estaba paralizada y con riesgo de rescisión del contrato. Producto de las negociaciones realizadas se prevé la reactivación de los trabajos durante el mes de octubre de 2008”. En cambio Riva S.A. y CRIBA S.A., las dos empresas que participan de la construcción del complejo de enseñanza, no respondieron los llamados ni contestaron los correos electrónicos.

Será cuestión de esperar el paso de los días para confirmar si efectivamente la obra se reactiva. En ese caso, los hoy preocupados vecinos de Saavedra celebrarán la noticia.



* Nota publicada en el Suplemento Belgrano del diario La Nación.




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El Hospitalito lucha por su vida





La Sala de Asistencia Médica General Urquiza está clausurada desde hace 17 meses



Debido al incumplimiento de ciertas normas de seguridad y a la falta de habilitación municipal del edificio, el centro de salud de Triunvirato y Manuela Pedraza se encuentra en estado crítico y con pronóstico reservado. Sus autoridades y empleados resisten con heroísmo la posible desaparición de la entidad, pero necesitan 80.000 pesos para adaptar el edificio a las exigencias comunales y seguir funcionando.



Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar


Si cualquier diminutivo supone un afecto conquistado a fuerza de valores humanos, el “Hospitalito” no es una excepción. Con ese cariñoso apelativo los vecinos de Villa Urquiza, y en especial los del sector conocido como “La Siberia”, se refieren a la sala de asistencia médica que durante 65 años prestó un eficaz servicio sanitario en el barrio sin otro apoyo que el de sus destinatarios. Sin embargo, desde el 19 de julio de 2007 se halla clausurada preventivamente por disposición de la Dirección General de Fiscalización y Control del Gobierno de la Ciudad.

¿El motivo? En realidad hay más de uno: incumplimiento de ciertas normas de seguridad y la falta de habilitación municipal del edificio, según obra en las actuaciones sumariales iniciadas a mediados de 2004. Algunas de las fallas detectadas son las ausencias de plan y plano de evacuación del edificio, de certificado de medición de puesta a tierra, de suficiente señalización en los medios de salida, de luces de emergencia, de señal sonoro-lumínica de entrada de ambulancia y de ventilación reglamentaria en varias dependencias, además de cables expuestos y conexión antirreglamentaria de algunos equipos térmicos.

“Esta situación es consecuencia de la tragedia de Cromañón, ya que a partir de ese momento se incrementaron los controles. Pero estoy seguro de que en materia edilicia nosotros estamos mil veces mejor que algunos nosocomios nacionales, por ejemplo el Hospital de Clínicas. En nuestro caso hubo ensañamiento”, afirma el Dr. Amadeo Cosentino, director médico del establecimiento, profesional del Hospital Tornú y ligado a la Sala de Asistencia Médica General Urquiza desde 1954, siempre ad honorem. Los integrantes del Hospitalito sienten que la comuna fue demasiado estricta con el lugar, considerando que no tiene fines de lucro y que brindan un servicio inestimable a una población que carece de otros centros de salud cercanos. La sospecha es que detrás de esta clausura existen oscuros intereses económicos.

“Convengamos que en simultáneo con esta situación apareció gente interesada en quedarse con el lugar. Obviamente muchos pensaron que en esta condición de vulnerabilidad iba a ser más accesible cualquier acuerdo. Incluso hubo propuestas que no incluían al personal y planteaban contratos usureros de explotación”, relata Julio Soria, secretario de la entidad. “Si el Hospitalito no cayó en manos inescrupulosas es por obra y gracia de los empleados, que no se han movido del lugar y se turnaron para impedir cualquier intrusión”, agrega Cosentino con emoción.

Solución de 80.000 pesos

Acerca de las irregularidades que motivaron la clausura, el personal del Hospitalito asegura que muchas de ellos fueron solucionadas. “Eliminamos las estufas de pantalla, hicimos las ventilaciones solicitadas, colocamos luces de emergencia, carteles de señalización de salidas, bandas antideslizamiento en las escaleras y aislamos los cables expuestos -enumera Luis Fernándes, encargado administrativo-. Quedan por resolver otros temas, como la instalación de ventilación mecánica en la guardia y en la sala de radiología”. También resta habilitar el baño para discapacitados e instalar barrales antipánico en las puertas de salida. En la planta alta, en tanto, la inversión es mucho mayor. “Para poder habilitar el Hospitalito haciendo las modificaciones requeridas por las autoridades municipales, realizar los planos actualizados y poner el edificio en valor necesitamos alrededor de 80.000 pesos, que hasta ahora no tuvimos forma de conseguir”, reconoce Soria.

El edificio consta de una planta baja ocupada con guardia, enfermería, radiología, laboratorio y 12 consultorios, un primer piso aprovechado en un 50 por ciento con ocho consultorios y un salón de 250 m². En la superficie restante está proyectada la instalación de quirófanos y sala de internación. Por último, el segundo piso tiene apenas la estructura de hormigón. Al momento de su cierre, la institución contaba con un plantel de 37 profesionales especialistas, un servicio de guardia clínica de 14 horas, un laboratorio de análisis clínicos completamente equipado y un servicio de radiología de primer orden, todo distribuido en 21 consultorios de generosas medidas. Allí se atendían las siguientes especialidades: alergia, anatomía patológica, cardiología, cirugía, clínica médica, ecografía, flebología, foniatría, ginecología, kinesiología, neumonología, neurología, nutrición, odontología, oftalmología, pediatría, psicología, psicopedagogía, psiquiatría, toco-ginecología y traumatología.

En cuanto al equipamiento existente al 31 de julio de 2007, había un laboratorio de análisis clínicos instalado y habilitado, servicio de rayos X con un equipo Siemens de 100 Kva, electrocardiógrafo y ecocardiógrafo con impresora de video (cardiología), oftalmoscopio, oftalmómetro, tonómetro aplanático, lámpara de hendidura y frontofocómetro (oftalmología), onda corta, ultrasonido, electroestimulador y magnetoterapia (kinesiología). “Podemos alquilar o dar en fideicomiso los pisos superiores del edificio en la medida que no afecten el principio solidario que dio origen a esta institución”, propone Soria como alternativa para destrabar la conflictiva situación. Como dato anecdótico, el mes anterior a la clausura fue uno de los mejores de la entidad en los últimos años por la cantidad de pacientes atendidos, unos 3.000, que a cambio del pago de un bono económico accedían a los distintos servicios médicos.

El hospital siberiano

En marzo de 1941 un grupo de vecinos nucleados en la sociedad de fomento que funcionaba en el Círculo 9 de Julio, un club con sede en Congreso y Ceretti, tuvo la inquietud de dotar de un hospital al barrio de Villa Urquiza, dada la lejanía del Pirovano y el Tornú, que además sólo atendía a enfermos tuberculosos. Consideremos que hace 68 años no había tantas facilidades de transporte como existen hoy para los 126.192 habitantes de Villa Urquiza y que las enfermedades eran más riesgosas que en la actualidad. El sueño se concretó el 7 de setiembre de 1941, cuando en una casona alquilada en Pirán 5927 se fundó la Sala de Asistencia Médica General Urquiza. Fue tan grande la importancia que se le dio a este acto que diarios nacionales como La Nación, La Prensa, El Mundo, Noticias Gráficas y Crítica reflejaron en sus páginas el acontecimiento. Había nacido el Hospitalito.

Las crónicas de la época relatan que en el acto inaugural se dispararon bombas de estruendo, que Monseñor Martínez bendijo las nuevas instalaciones y agentes de la Comisaría 39ª izaron la bandera nacional. Hubo discursos del presidente de la Junta Pro Hospital Vecinal de Villa Urquiza, Pascual Mena; del director médico de la sala, Ruperto Bueno; del diputado nacional Julián Sancerni Jiménez; y del concejal Julio Berra, quien lamentó “la ausencia de las autoridades sanitarias de la ciudad”. También habló Alfredo Logullo, en representación del Hospital Vecinal de Saavedra. La Comisión Directiva fundacional, presidida por el Dr. Artemio Campanella, organizó durante los primeros meses del Hospitalito numerosos bailes, kermesses, festivales, rifas y obras teatrales, además de recibir el aporte de la industria y el comercio de la zona. Este esfuerzo le permitió a la institución adquirir tres lotes en Triunvirato y Manuela Pedraza, adquiridos el 1 de noviembre de 1942 a un valor de 27.480 pesos pagaderos en 120 mensualidades de 290 pesos.

En una entrevista publicada por el diario Crítica el 12 de diciembre de 1942, Campanella respondió así a la pregunta de si el hospital podía hacer frente a ese gasto: “¡Cómo no! Además está el beneficio que arrojó la kermesse, que es de 2.500 pesos, y lo que producirá la rifa que vamos a hacer en breve. Lo que se recaude nos permitirá la construcción del edificio. Y si aconteciera lo peor, somos seis las personas que nos hacemos responsables”. Se refería, además de él, a Pascual Mena, Ruperto Bueno, Luis y Paulino Yebra y Pedro Salles. La piedra oficial del Hospitalito fue colocada el 4 de abril de 1943 y en ese acto el Dr. Bueno reconocía, tras más de un año de actuación, “que Villa Urquiza es un barrio olvidado por quienes deben ocuparse de la defensa sanitaria de la población”. Y en su discurso sobresale una perlita que remite al apodo que recibió este sector del barrio: “Dije en el acto inaugural, al referirme a esta zona, que había sido bautizada por sus moradores con el escalofriante nombre de ‘La Siberia’. Considerando las precedentes manifestaciones, queda ampliamente justificado dicho calificativo. Pero hoy, con profunda emoción, agrego que se ha logrado mediante una tenaz tarea aliviar en la medida de lo posible tan inquietante problema. Este hospital es y será una avanzada inquebrantable para alejar de nuestro recuerdo a ‘La Siberia’”.

Pese al entusiasmo, los medios económicos no fueron suficientes para pagar el crédito y mucho menos para iniciar la construcción del complejo médico. Pasó el tiempo y los profesionales filántropos del inicio desaparecieron, por lo que a fines de 1944 debieron arancelarse -aunque a valores módicos- las distintas prestaciones del servicio, hasta entonces gratuitas. La sensación que por aquellos años invadía a los integrantes de la entidad era que ésta había nacido bajo un signo negativo, ya que a pesar de su intensa actividad sanitaria y de funcionar en una zona desprotegida sólo provocaba indiferencia en las autoridades municipales. La crisis económica afectó el plano institucional y motivó, a fines de 1955, la renuncia en pleno de la Comisión Directiva. Recién en 1960 lograron iniciarse las obras de la nueva sede, noticia que fue celebrada masivamente por los vecinos del barrio. Para llevar a cabo la construcción del nuevo centro de salud resultaron fundamentales los aportes de la textil Grafa (10.000 pesos), de la señora Rosa Forte de Herrero (3.000 pesos) y, muy en particular, de los diputados nacionales Rodríguez Araya y Haroldo Tonelli, quienes donaron la suma de 100.000 pesos. Eso explica por qué las salas 2 y 3 del Hospitalito llevan sus nombres.

Pasado, presente y ¿futuro?

Finalmente, el 9 de mayo de 1969 se abrioó sus puertas la flamante sede, ubicada en Triunvirato 5720. El diario Clarín tituló “Inauguráronse obras de ampliación de la Sala de Asistencia Médica General Urquiza” y señaló en su crónica que “se trata de una unidad asistencial perfecta, que se abastece por sí sola y que brinda sus servicios médicos en general con consultorios externos y guardia”. En aquella ocasión hicieron uso de la palabra José Nístico, presidente del Club de Leones de Villa Urquiza; José Pitti, presidente de la Junta Directiva; y el doctor Arnoldo Marino, director de la sala. Este último, histórico jurado del programa “Domingos para la juventud”, fue según el Dr. Cosentino quien llevó al Hospitalito a su máxima expresión institucional. Por aquellos años atendía a mensualmente a 5.000 pacientes y llegó a tener 1.300 socios.

Hoy los vecinos extrañan la comodidad del centro médico y reclaman su reapertura. “Todas las administraciones que pasaron por esta sala fueron ordenadas, acá nadie metió la mano en la lata. De eso doy fe”, asegura Cosentino. El médico está orgulloso porque en el Hospitalito no hubo casos de mala praxis y, en cambio, se le ha salvado la vida a personas que llegaron con insuficiencias cardíacas. “La Municipalidad no puede hacerse la distraída con nosotros, ya que la dársena que tenemos en la puerta fue construida para colocar una posta de ambulancias. A cambio le donamos al SAME una ambulancia grande, que no podíamos utilizar porque su mantenimiento era muy caro. El servicio funcionó mientras el director del SAME de aquel entonces estuvo en su cargo. Merecemos otro trato de las autoridades”, se queja con amargura Luis Fernandes.

El Hospitalito jamás recibió subsidios oficiales, un recurso tan común en estos tiempos. “Inclusive funcionaba un vacunatorio gratuito, con ampollas provistas por el Gobierno de la Ciudad. Pero nosotros aportábamos la dependencia y la enfermera”, aclara Fernandes. Pese a este antecedente, a lo largo del año y medio que lleva cerrada la sala ninguna autoridad política se acercó para interiorizarse de su situación legal excepto Néstor Dall’Alpi. El director del Centro de Gestión y Participación Comunal Nº 12 visitó el lugar y, tras recorrerlo, sugirió como solución que el Hospitalito comparta la administración con el Gobierno de la Ciudad. “Pero nos aclaró que el tema requiere un estudio jurídico previo, ya que se trataría de un régimen mixto. Nosotros elaboramos un informe y él lo llevó a la Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad, presidida por Lidia Saya”, agrega Soria.

El Barrio se comunicó telefónicamente con la Legislatura y un asesor de la mencionada diputada confirmó las gestiones. “En caso de que legalmente sea viable compartir la administración con la Sala de Asistencia Médica General Urquiza evaluaremos seriamente el tema, porque la verdad es que ese sector del barrio necesita contar con un centro de salud. Pero no quisiéramos crear falsas expectativas, primero debe analizarse la viabilidad de la idea”, aseguró la fuente. Los integrantes del Hospitalito se ilusionan antes esta posibilidad y se preguntan con cierta lógica: “¿Si en Villa Urquiza se salvó al Teatro 25 de Mayo de la desaparición, ¿por qué no puede ocurrir lo mismo con nosotros?”.

Situación financiera

Desde su cierre, Sala de Asistencia Médica General Urquiza apenas dispone para subsistir de un ingreso mensual de 2.750 pesos por el alquiler de tres locales y la cesión de un espacio al Radio Club Belgrano. Esos fondos se utilizan para pagar las facturas de electricidad, gas y teléfono, mientras que el resto se distribuye entre los cuatro empleados que concurren cotidianamente al Hospitalito para no dejarlo caer y evacuar las inquietudes de los preocupados vecinos del barrio que llaman o se acercan personalmente hasta su sede.

Los libros de actas de la Comisión Directiva se encuentran en orden, por lo cual son válidas legalmente las autoridades actuales. Sin embargo, la entidad enfrenta un juicio con sentencia firme de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA) por 50.000 pesos, una demanda iniciada por un ex profesional exigiendo una supuesta relación de dependencia por 90.000 pesos y amenazas de demanda de dos ex profesionales y una ex auxiliar de enfermería por los mismos motivos, además de otras deudas por más de 650.000 pesos. El personal en relación de dependencia se compone de tres empleados administrativos, una enfermera, un empleado de mantenimiento, dos médicas y una mucama (jubilada monotributista), que totalizan en concepto de sueldos y honorarios aproximadamente 14.000 pesos mensuales.

Las gargantas se cierran cuando hay que explicar el origen del cariño por el Hospitalito. “Es una gran familia de médicos y pacientes”, coinciden Antonia Milana y Estela Cambero, vecinas del barrio. Tan simple y profundo como eso. Llama la atención por lo infrecuente, pero en vez de reclamar gremialmente por el pago de los salarios varios empleados se unieron con los directivos para defender el centro de salud, dejando de en un segundo plano sus propios intereses. Un ejemplo digno de imitar para una sociedad consumida por el egoísmo.

-Dr. Cosentino, ¿podría definirnos, apelando al lenguaje médico, la situación que atraviesa el Hospitalito?

-Ahora se encuentra en terapia intensiva, pero espero que muy pronto pase a una sala común.



Datos útiles

Sala de Asistencia Médica General Urquiza
Av. Triunvirato 5720
4541-8381 / 4543-8970
hospitalvecinalurquiza@gmail.com


1: Un rojo preocupante

Aunque buena parte de ella es negociable, el Hospitalito enfrenta además de la clausura una abultada deuda. Sin embargo, sus directivos confían en que si logran reabrir la sala de asistencia médica podrán sanear su economía. Este es el detalle de los compromisos pendientes de pago:

AFIP $ 300.000
Obra Social $ 80.000
Alumbrado, Barrido y Limpieza $ 24.300
Sueldos hasta 09/2008 $ 165.485
Honorarios hasta 09/2008 $ 21.300
AySA $ 8.000
Juicio FATSA $ 50.000
Varios $ 10.200
Total aproximado $ 659.285



Junta Directiva

Presidente Nesterovich, Aldo

Secretario Soria, Julio

Prosecretario D'alessandro, Héctor

Tesorero Silva, Roberto

Vocales Titulares Fernández, Horacio
Lagorio, Gustavo
Enríquez, Jorgelina
Ursul, Oscar
Taormina, Mercedes
De Simone, Francisco
Diaco, Juan
Campos, Rubén Antonio
Petrelli, María Elisa

Vocales Suplentes Entreconti, Lida Adela
Salimán, Esther Norma
Pérez, Antonia
Bracamonte, Miguel
Amenedo, Silvia Beatriz
Norese, Juan
Aguilera, Ricardo
Pizzo, Nicolás

Revisores Titulares Cosentino, Amadeo
Pichardo, Roberto

Revisores Suplentes Moreyra, Víctor
Lépori, Gustavo

Director Médico Cosentino, Amadeo

Edgardo Depetri



SALIMOS A LAS 14HS. CON MICROS, DE SUPERI 4428

AFJP- Marcha al Congreso

Todos al Congreso el jueves 6 de noviembre 15hs- Por un sistema previsional justo y solidario

El diputado Nacional y dirigente de la CTA Edgardo Depetri afirmo hoy que “ marchamos el jueves 6 de noviembre a las 15hs al congreso nacional convencidos hoy mas que nunca de la profundización del cambio iniciado por Néstor Kirchner en mayo del 2003”.

Y continúo diciendo que “esta nueva medida garantiza la previsibilidad a todos lo jubilados, preserva sus aportes de la especulación, la timba y los fondos buites”

Y agregó que “ el gobierno trabaja para que el sistema previsional sea mas justo , solidario y equitativo para todos los argentinos”

“No marchamos para defender los intereses del sistema financiero, ni de la banca Morgan, porque tenemos memoria marchamos en apoyo a las políticas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en beneficio del pueblo argentino”continúo Depetri

“Avanzamos en terminar con la estafa, la mentira y el negocio instaurado en los noventa y que a las claras perjudico a los futuros jubilados beneficiando solo a los bancos y a muchos cómplices y socios políticos de estos”. Concluyó Depetri.

Frente Transversal



AFJP: Los movimientos populares se movilizan

s movimientos sociales kirchneristas anunciaron que realizarán un acto el jueves frente al Congreso en apoyo al cambio de sistema previsional. Buscan sumar a la CGT y a la CTA. La UCR, el PRO y la Coalición Cívica marcharán el día antes.

Al igual que durante el conflicto con las entidades rurales, el oficialismo y la oposición están dispuestos a medir sus fuerzas en el espacio público. Luego de la convocatoria realizada para el próximo miércoles en contra del proyecto kirchnerista, movimientos sociales afines al Gobierno anunciaron que realizarán el jueves una concentración frente al Congreso nacional para apoyar el cambio en el sistema de jubilaciones que elimina a las AFJP. Según los cálculos del oficialismo, el martes se firmaría el despacho de comisión en la Cámara de Diputados y el jueves por la mañana podría empezar a tratarse en el recinto.

“Marchamos a las 15 al Congreso nacional convencidos hoy más que nunca de la profundización del cambio iniciado por Néstor Kirchner en mayo del 2003. Esta nueva medida garantiza la previsibilidad a todos los jubilados, preserva sus aportes de la especulación, la timba y los fondos buitres”, afirmó el diputado y titular del Frente Transversal, Edgardo Depetri.

Lo

El legislador también apuntó contra la convocatoria que apoyan sectores de la oposición como la Coalición Cívica, el PRO, la UCR y algunos peronistas disidentes. Como en los días de enfrentamiento con el campo, desde la oposición sueñan con revivir las manifestaciones en las que convivían dirigentes rurales y políticos. Por eso se especula con la presencia de Mauricio Macri o Elisa Carrió y ya se confirmó la participación de Alfredo De Angeli, del presidente del radicalismo, Gerardo Morales, y varios diputados nacionales de las distintas fuerzas.

Depetri afirmó que, a diferencia de aquel acto, ellos no marcharán “para defender los intereses del sistema financiero, ni de la banca Morgan”. “Avanzamos en terminar con la estafa, la mentira y el negocio instaurado en los noventa y que a las claras perjudicó a los futuros jubilados, beneficiando sólo a los bancos y a muchos cómplices y socios políticos de éstos”, concluyó.

El día que el kirchnerismo planea tratar la ley, se espera también la participación frente al Congreso de sectores de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y el Movimiento Evita, que conduce Emilio Pérsico, entre otras organizaciones. Libres del Sur anunció que marchará el miércoles desde Plaza Lorea hasta el Congreso, en apoyo al proyecto en general, pero en reclamo de la incorporación de algunas modificaciones como la no utilización de los recursos de las AFJP para pagar vencimientos de la deuda externa.

Una vez en el Congreso se reunirán con los diputados del bloque Encuentro Popular y Social, que integran Cecilia Merchán, Victoria Donda y Ariel Basteiro. Si bien se concentrarán el mismo día que la marcha de la oposición, Libres del Sur lo hará por la mañana y no por la tarde. No se descarta que puedan coincidir en algún momento en la plaza.

Dentro del Gobierno todavía tenían algunas dudas de la efectividad de introducir en este debate a los movimientos sociales. En la Casa Rosada registraron el desgaste de algunos actores durante el conflicto con las entidades rurales y decidieron que sean otras las caras que salgan a defender la iniciativa oficial. Más allá de las diferencias entre el tema de las jubilaciones y las retenciones, es por eso que hasta ahora algunos dirigentes que entonces mostraron fuertemente su posición se sometieron esta vez al perfil bajo.

Una de las organizaciones que no confirmaron su participación es la Federación Tierra y Vivienda, de Luis D’Elía. En su entorno aseguraron que desde Olivos le dieron expresas directivas de no intervenir. “Lo estamos analizando”, concluyeron. Hasta última hora del viernes, la Confederación General del Trabajo (CGT) no había decidido nada sobre el tema. Sin embargo, no está en duda su respaldo al proyecto oficial, defendido por el propio secretario general, Hugo Moyano, en una de las reuniones de comisión en Diputados.

Por eso no sería una sorpresa si, al igual que con la votación de las retenciones móviles y la estatización de Aerolíneas Argentinas, la central de trabajadores movilizara su aparato hasta las puertas del Congreso. Cerca de Moyano aseguraron que eso no se conocerá sino hasta poco antes del jueves.

Contramarcha del Frente Transversal



De Angeli, nostálgico de las marchas del campo, regresa al Congreso el miércoles

En una semana con marchas en contra y contramarchas a favor del proyecto que creará el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), De Angeli no desaprovecha para estar de nuevo “en cámara”. El mediático productor rural Alfredo de Angeli sumará un nuevo reclamo más a su currículum vítae. Atrás quedaron los reclamos por la instalación de las papeleras en Gualeguaychú y su lucha contra la resolución 125 que fijaba retenciones.

Ahora, nostálgico de la atención que le dieron algunos medios durante el conflicto entre el campo y el Gobierno, De Angeli encabezará el miércoles la marcha para protestar por el proyecto oficialista que elimina el sistema jubilatorio de capitalización.

En un principio, desde la mesa de enlace bonaerense habían programado marchar esta semana hacia el Congreso para reclamar una reducción en las retenciones, ya que aseguran que no hay rentabilidad.

Pero esa convocatoria quedó postergada, ya que el reclamo sectorial iba a quedar desdibujado por la convocatoria por el debate de la eliminación del sistema de capitalización. Con ese panorama decidieron aplazarla y someterla a una próxima discusión el martes con la mesa de enlace nacional.

Sin embargo, De Angeli, quien está afiliado a Nación AFJP, ya agendó un viaje hasta la Capital para estar presente en la convocatoria, junto a los productores rurales nucleados en Carbap, los mismos intendentes del interior del país que rechazaban la resolución 125, y los integrantes de los bloques opositores del Congreso.

Esta convocatoria aúna los rechazos de la oposición política y rural al presupuesto que el Senado tratará el mismo miércoles ( y que incluye una delegación de facultades al Poder Ejecutivo) con el traspaso de la administración del sistema previsional bajo el ala del Estado.

Contramarcha

Por su parte, organizaciones sociales se concentrarán el jueves frente al Congreso en apoyo a la sanción en Diputados del proyecto oficialista que elimina al sistema de capitalización y que crea el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que estará en manos del Estado. La marcha en apoyo al Gobierno estará encabezada por el Frente Transversal, la fuerza que tiene como referente al diputado Edgardo Depetri.

También estarán presentes otras organizaciones sociales que se concentrarán frente al Parlamento en apoyo a la medida oficial, “convencidos hoy más que nunca de la profundización del cambio iniciado por Néstor Kirchner en mayo de 2003”, según dice la convocatoria.

Se espera, a partir de las 15, la participación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), el Movimiento Evita, que conduce Emilio Pérsico, el Movimiento Libres del Sur y Barrios de Pie, entre otras organizaciones.

Depetri aseguró que con la oposición al proyecto de eliminación de AFJP, por parte de las entidades del agro –excepto la Federación Agraria que ya manifestó su apoyo a la medida– “vuelven a plantear la misma política que durante el tratamiento de las retenciones móviles, privilegiar al mercado en detrimento del Estado”.

Fuente: Diario El argentino

Amado Boudou




La propuesta y las críticas a la capitalización

Fuente- Diario La Nación:

P.: -Hace 1 año el Gobierno convalidó el Régimen de Capitalización, diciendo que era una opción al de reparto ¿Hoy se le dice que eligió mal?

A.B.: -No, no le dice eso. Estamos proponiendo un Régimen Jubilatorio que es muy parecido o idéntico al que tienen los países considerados modelos de Calidad Institucional y de Capitalismo, como EE UU, Inglaterra, Francia, Alemania, España, Italia...

P.: -Todos esos Países debaten la viabilidad de sus sistemas y se discutieron reformas como subir la edad de jubilación o la cantidad de aportes, o reducir beneficios.

A.B.: -Hay un gran debate sobre el tema y lo que se ve es que esos Países fortalecen los regímenes de reparto. En Francia se resolvió ponerle rango Constitucional al sistema y en EE UU, paradigma del capitalismo y del libre mercado, Bush llevó la propuesta de capitalización y fue demolida en el Congreso y en el Debate Público.

P.: -¿Hay algún estudio de factibilidad de pago de las prestaciones de reparto en el largo plazo?

A.B.: -Sí, y van a ir aumentando.

P.: -La tendencia en algunos lugares es a reducir beneficios o derechos A.B.: -Sí, pero acá con capitalización se redujeron más. Lo que uno ve es que el paso del sistema de reparto a capitalización provocó un desfinanciamiento y 14 años de congelamiento y disminución de jubilaciones.

P.: -El Gobierno critica el manejo de los fondos de las AFJP y la Presidenta dijo que estuvieron timbeando, pero el Estado fue siempre el responsable de controlar las inversiones ¿qué pasó? A.B.: -Yo creo que un sistema que tendría que tender a dar certezas y seguridades no puede estar fundamentado en una actividad riesgosa. El sistema de reparto es un Seguro Social y el de capitalización es un Mercado de Capitales. Ese es un error, porque el sistema está para pagar las prestaciones y no para solucionar los problemas de la Bolsa.

P.: -Cuando se dice que el Estado pone $ 4000 millones por año para los Jubilados de capitalización ¿Eso no es lo que estaba previsto en la Ley, que creó un sistema mixto para que se financiara con recursos de las cuentas y del Estado, que recibe las contribuciones patronales? A.B.: -Sí, los fondos que reciben del Estado es por lo que previó la Ley, pero también por lo que no previó, como que muchos no iban a llegar a una jubilación mínima. Los $ 4000 millones son por los 2 motivos. En el futuro va a ser peor, porque hoy hay 33.000 cuentas de jubilados con saldo agotado y dentro de poco van a ser 50.000 jubilados que no tendrán dinero en sus cuentas.

P.: -Pero todavía no hay ningún jubilado que haya aportado sus 30 años a capitalización, porque el sistema tiene 14 años. A.B.: -Si, pero proyectamos que esto iba a ser peor.

P.: -¿Por qué la Anses no informa públicamente cómo están las inversiones del fondo de garantía? A.B.: -Vamos a enviar todos los meses un informe a cada afiliado, con el resumen de los aportes y del monto del fondo de garantía y los principales cambios en el fondo de inversión. Exactamente de la misma manera en que las AFJP debieran informar hoy.

La judicialidad y el derecho de propiedad P.: -El Estado tiene cada vez más juicios previsionales ¿Esta ley no aportará mas judicialidad? A.B.: -Tenemos muchos juicios de los 70 y de los 80. Hasta 2004 el Estado no estaba pagando por lo menos a un ritmo razonable, y en 2005 se pagaron más juicios que en toda la historia. Luego la política fue comenzar a cancelar toda la deuda, todos los años más que el presupuesto original. Están quedando unos 40.000 juicios que se van a cancelar completamente en 2009 y en efectivo. Con los juicios que reclaman la aplicación de Badaro [la sentencia de la Corte que ordenó ajustar las jubilaciones según la evolución de los sueldos entre 2002 y 2006] tomamos una decisión que es que los fallos así dictados en 1ª y en 2ª instancia, no se apelan más.

P.: -Badaro planteó la movilidad hasta 2006 y ahora se reclama por el fallo Cirillo, en el que los Jueces de Cámara dijeron que debe aplicarse movilidad según la suba de salarios hasta que se aplique la nueva ley A.B.: -Sí, con eso va a pasar algo parecido. Cuando lo resuelva la Corte, vamos a decidir no apelar. Nosotros tratamos de ir muy en línea con los fallos de la Corte; el de Badaro dice que hay que ser muy cuidadosos con el gasto público.

P.: -Con esta reforma ¿No habrá juicios por los derechos de propiedad de los fondos? A.B.: -Lo que hay es un derecho en expectativa, porque uno tiene los ahorros a nombre de uno de la misma manera que están los aportes. Hoy es un derecho en expectativa y el día de mañana, cumplidos ciertos requisitos, se generá una jubilación. Creo que no va a tener sentido que haya juicios porque lo que le va a reconocer el Estado es mucho más, porque no se van a cobrar comisiones y porque, por una pésima Política Previsional que hubo durante algunos años, se bajaron los aportes, para que la gente tuviera la ficción de que ganaba más. Bajaron primero al 5 y después al 7 %. Con un sueldo de $ 1000, por ej, la persona aporta $ 110 [con el aporte de ley, del 11%], pero a eso se resta un 9,1% que por el sistema actual de las AFJP se toma como retribución por administrar. Y hubo años en que como el aporte era del 5%, por un problema de diseño que es la comisión pasó a ser sobre el salario bruto y no sobre lo que se aporta, la comisión pasó a ser casi el 50% de los que se aportaba.

P.: -El Estado siempre tuvo la posibilidad de mejorar el sistema. A.B.: -Desde mi óptica el cambio necesario es más profundo porque un sistema no puede estar basado en un sistema de capitalización, este es un experimento que se hizo en Chile, Perú, Colombia, y los países considerados más serios siguieron teniendo reparto.

P.: -Sobre los Derechos de Propiedad, hay mucha gente que no tenía expectativas de jubilarse, tal vez porque aportó algunos años y ahora vive en el exterior, pero sí esperaba poder retirar los fondos en un momento, como promete la ley actual. A.B.: -Si existe algún grupo de casos particulares que tengan esas características habrá que ver esos casos.

P.: -¿Qué va a pasar con quienes hoy están tramitando beneficios? A.B.: -Va a seguir todo con normalidad, una persona que está cobrando vamos a buscar el mejor haber de este año y ese va a ser su haber de este año, después ese haber va a seguir subiendo. Los que se están tramitando va a tener una prestación de reparto que le va a dar más alto que el que le hubiera dado un valor de capitalización.

P.: -¿El que tiene el trámite en la mitad? A.B.: -Se le va a dar el de la normativa vigente, que va a ser el sistema de reparto. Hoy la Anses demuestra que se puede ser eficiente, rápido. Esto lo demostramos con hechos en los últimos 5 años. Sergio Massa que fue una figura fundacional.

P.: -Si quien se jubile con el nuevo régimen va a tener un mejor haber ¿Eso no generaría juicios? Por jubilarse quizá un mes después alguien obtenga una prestación diferente A.B.: -En la Argentina el tema judicial es algo que existe, si alguna persona siente algún agravio puede ir a la Justicia y tratar de demostrarlo.

P.: -¿Qué pasará con los aportes voluntarios? A.B.: -Son un 0,33% de los fondos. Se van a devolver completamente, en lo que estén invertidos, cuando se apruebe la reforma.

P.: -¿En qué casos se va a compensar a los accionistas de las AFJP? A.B.: -La Ley prevé que si alguien puede demostrar que tiene un daño emergente, este será el daño de la compensación, que viene dado por el valor accionario de la firma, nada que no esté declarado. Este es un negocio de comisiones y entonces no va a haber un lucro cesante, porque el Estado cambiaría su régimen por Ley. Además las inversiones por lo general ya están amortizadas. Es muy importante el tema del personal de las AFJP, ya hemos dicho que toda aquella persona que quieran venir al sector público las vamos a atender muy bien, porque han aprendido una actividad, tienen conocimiento.

El empleo P.: -¿El Estado va a absorber a todos los trabajadores del sector? A.B.: -Al nº que sea, si son 10.000 serán 10.000.

P.: -¿Y qué actividades van a tener? A.B.: -Según sus características irán a la Anses, la Superintendencia de Seguros, la AFIP, a tareas técnicas, actuariales, de difusión, comercialización.

P.: -¿Y se podrán mantener los sueldos? A.B.: -La idea es que los mantengan, por supuesto.

P.: -¿Cuánto le va a costar eso al Estado? A.B.: -Es un tema presupuestario. Nos vienen nuevos ingresos y nuevas erogaciones. No es un problema.

P.: -Pero los nuevos ingresos son para las jubilaciones, no para sueldos. A.B.: -Nosotros nos administramos con el 2,3% de los ingresos de los aportes del sistema jubilatorio, las AFJP, con el 9,1 %.

La política P.: -¿No hubiera sido mejor debatir con expertos este tema y luego proponer el cambio? A.B.: -Pero nosotros lo hicimos.

P.: -Entre 4 personas, y luego mandan el proyecto al Congreso e imponen la mayoría automática del Justicialismo. A.B.: -Entre 4 personas, no. Tenemos Técnicos en la Secretaría de Seguridad Social, en Ministerio de Trabajo.

P.: -¿Hubo discrepancias con Massa? A.B.: -De ninguna manera. Con Massa trabajamos hace 6 años juntos. El me dio la oportunidad de sumarme al Proyecto Político. Fuimos a la cancha a ver a Tigre contra Huracán. Compartimos sueños, ideales. Soy hincha de Tigre hace 6 años.

P.: -¿Y antes de qué cuadro era? A.B.: -De Aldosivi de Mar del Plata.

El destino de los fondos P.: -¿El Estado será socio accionista de las empresas que tienen acciones en poder de las AFJP? A.B.: -A nosotros no nos interesa tomar decisiones empresarias. Por el reglamento de la Anses no podemos tener más del 10% del total del capital de una empresa. Si recibimos el 33%, no lo vamos a regalar. Vamos a ir acercándonos a este objetivo.

P.: -¿Formarán parte de Directorios? A.B.: -Si hay que poner un Director por el reglamento de la empresa, lo pondremos, pero no es nuestra voluntad tomar decisiones empresariales.

P.: -¿Se liquidarían las acciones? A.B.: -Si pero en un sistema muy racional y muy profesional. Vamos a defender el valor de las acciones. Va a ser un proceso armónico y sensato.

P.: -¿Y que se hará con los recursos obtenidos? A.B.: -Seguirán invertidos y dentro en el fondo de garantía, que hoy tiene $ 20.000 millones, para poder cumplir con los haberes y altas en el sistema jubilatorio. Y ante una dificultad macroeconómica, se podrá evitar que se vuelvan a bajar un 13% las jubilaciones, como ya pasó.

P.: -¿Cuál es el monto lógico que podría acumular el fondo de garantía? A.B.: -En algunos países dicen que lo mejor es tener el equivalente a 1 año de prestaciones; en otros, que es conveniente tener 2. Nosotros estaríamos entre los 2 casos.

P.: -¿Y los fideicomisos de consumo que están en las carteras de las AFJP? A.B.: -Anses ya hoy invierte en fideicomisos de consumo. Los vamos a mantener. Y profundizar. Eso sí: No vamos a mantener inversiones en el extranjero. Estas posiciones las vamos a disolver rápido y volcar a fideicomisos de consumo, a inversiones productivas. No puede ser que empresarios Argentinos no obtengan créditos y haya inversiones del sistema previsional en el extranjero. Vamos a contratar 2 o 3 calificadoras de riesgo para que nos ayuden a seleccionar proyectos de inversión

P.: -¿No puede impactar negativamente en los mercados financieros el tema de que el Estado sea el gran inversor? A.B.: -Nosotros no queremos la plata del fondo para hacerla líquida y salir a gastarla. 5 años de superávit y $ 20.000 millones en el fondo es prueba suficiente de que no somos gastadores compulsivos. El superávit es una regla de oro. Queremos hacer inversiones para fomentar el mercado de capitales y la economía real cosas que tenían que hacer las AFJP y no lo hicieron.

P.: -Al desaparecer las AFJP desaparece un actor clave en el crédito de corto y mediano plazo A.B.: -Aparece otro nuevo, que va a ser la Anses.

P.: -Pero monopolizado.

A.B.: -Las AFJP se fueron monopolizando, de 26 actores pasaron a 10. Además con la obligación de comprar bonos en un 60% terminaban pagando los jóvenes las jubilaciones de las AFJP, que es el principio del sistema de reparto.

P.: -Pero el Estado obligó a las AFJP a comprar bonos.

A.B.: -En otras épocas se hizo compulsivamente. Y se los fueron aumentando ¿Cuál es el valor de las AFJP si ni siquiera se pueden resistir a esta tentación? Como mínimo fueron socias en comprar bonos.

P.: -¿Y el Gobierno de Néstor Kirchner no les impuso nada? A.B.: -No. Hubo un canje de los bonos que ya tenían por otros nuevos.

P.: -¿La Anses seguirá comprando bonos del Estado?

A.B.: -Esperamos tener una proporción cada vez menor de títulos públicos. Será muy difícil porque nos llega un 60% en bonos y no vamos a correr contra el valor de los títulos.

P.: -¿Con el flujo de fondos seguir comprando bonos?

A.B.: -En la medida en que sean activos de buena liquidez y rentabilidad lo vamos a hacer. Pero los topes y límites de un nuevo reglamento que vamos a reescribir con la gran cantidad de dinero que nos llega. El nuevo fondo rondará los $ 90.000 millones.

P.: -Los préstamos hechos al Estado fueron hasta ahora por tasas inferiores a la inflación real; se habla de una licuación de los fondos A.B.: -¿Sí? Pero mucho peor les fue a los fondos de las AFJP, es algo parecido. Porque encima ahí tienen pérdidas de capital.

P.: -¿O sea que esto es menos peor?

A.B.: -Esto va a ser mucho mejor.

P.: -O sea que la Anses, tal como hace ahora, podría con esa plata financiar obras públicas y otras inversiones del Estado. A.B.: -Obras públicas o privadas. Lo importante es que sean estratégicas desde el punto de vista del trabajo y del desarrollo.

P.: -¿Y podría destinarse al pago de deuda pública?

A.B.: -No.

P.: -¿La Anses no lo ha hecho?

A.B.: -Lo que ha hecho es comprar una letra del Tesoro y el Tesoro después asigna estos fondos. Nos aseguramos tener un instrumento con capacidad de repago absoluta.

Posibles cambios

P.: -¿Qué cambios se pueden aceptar en el Parlamento? ¿Aceptarían la intangibilidad de los fondos?

A.B.: -A mí la intangibilidad es una palabra que no me gusta nada, nos trae malos recuerdos a los Argentinos. Cuando el Gobierno Radical sacó una Ley de intangibilidad de los fondos, a los 4 días le metieron el corralito. Mucho más fuerte que esa palabra, que es vacía para nosotros, es la decisión profunda de la Ley de la Presidenta de darle autonomía financiera y económica a la Anses.

P.: -¿Le concederían a la oposición la Presidencia de la Comisión Bicameral de Control?

A.B.: -Eso lo resolverán los Diputados y Senadores.

Efectos sobre la confianza

P.: -¿Por qué cree que los mercados, la gente y otros países no mostraron confianza en esta reforma?

A.B.: -Los mercados se cayeron en el mundo. Pensar que fue por esto, creo que es un exceso. La crítica es lógica y razonable de quienes se le estaba tocando un interés: Pretendían seguir usando en beneficio propio los fondos de los jubilados, y que ANSES siguiera subsidiándolos.

P.: -¿No cree que esto afecta posibles inversiones futuras en la Argentina por inseguridad jurídica?

A.B.: -Los inversores institucionales están acostumbrados a que los sistemas de jubilaciones en países normales sea estatal.

P.: -Pero nos referimos a lo que implica la seguridad jurídica y el efecto de un cambio así en las reglas del juego, no a cómo es un sistema previsional.

A.B.: -Pero entonces ¿Nos tenemos que quedar con un sistema malo para no cambiar las reglas...? ¿Si se puede hacer de otra manera? Sí, todo siempre se puede hacer de otra manera, la cuestión es hacer las cosas y la crisis internacional dejó al descubierto las deficiencias del sistema de capitalización.

Spaccavento vuelve al Argerich




LA JUSTICIA RESTITUYO EN SU CARGO AL DIRECTOR DEL HOSPITAL DESPLAZADO POR MACRI


El juez Andrés Gallardo le ordenó al gobierno porteño que restituya en su cargo de director del Hospital Argerich al ex ministro de Salud Donato Spaccavento. El fallo considera que el médico fue forzado a renunciar, por lo tanto hoy volverá a su puesto.


Por Sebastian Abrevaya

El juez en lo contencioso administrativo de la ciudad de Buenos Aires, Andrés Gallardo, le ordenó al gobierno porteño restituir al ex ministro de Salud, Donato Spaccavento, en el cargo de director del Hospital Argerich. El magistrado volvió a traerle un dolor de cabeza al jefe de gobierno, Mauricio Macri, al dar lugar a la medida cautelar solicitada por Spaccavento, quien, según denunció judicialmente, fue “forzado” a presentar su renuncia. A partir de hoy volverá a su cargo hasta tanto la Justicia dicte sentencia definitiva sobre el caso. Si el macrismo decide apelar la medida, la causa caería en la Justicia Federal.

Todos los directores y subdirectores de los hospitales porteños están en su cargo de manera interina, ya que fueron designados por el Poder Ejecutivo y no mediante un concurso público. Por ese motivo, en cada cambio de gestión ponen su continuidad a disposición del ministro de Salud. En esta oportunidad, el macrismo anunció que realizaría los concursos para el nombramiento de los directores permanentes. Pero como condición para ingresar a la fase de preselección en el proceso de renovación de autoridades solicitó la presentación de los currículums acompañada por la renuncia por escrito de los funcionarios.

Sin embargo, Macri no llamó a concurso sino que decretó que la designación de los nuevos directores en los 33 establecimientos sanitarios porteños se realice mediante una selección llevada a cabo por una junta asesora de cuatro miembros, elegidos por él. Tras esa primera selección, el ministro de Salud, Jorge Lemus, y el jefe de gobierno determinarían quién debe ocupar el cargo. Este mecanismo de nombramiento fue duramente criticado por sectores de la oposición y cuestionado en la interpelación que se le hizo en la Legislatura porteña al ministro Lemus.

Hace más de dos meses, Spaccavento presentó su renuncia al frente del Argerich, al igual que los otros directores, con el objetivo de participar de esa selección. Lo cierto es que la dimisión del director del Argerich no fue aceptada sino hasta el viernes 3 de octubre, al día siguiente de que denunciara públicamente la crítica situación del sistema de salud de la Ciudad. En ese momento había participado de un abrazo simbólico al hospital de La Boca.

“Abusaron de mi buena fe. Cuando presenté mi renuncia lo hice para un fin y lo utilizaron para otro”, aseguró el ex ministro a PáginaI12. Luego de 48 horas de aceptada la renuncia, la abogada de Spaccavento, Susana Traiman, presentó el pedido de amparo ante el juez Gallardo, manifestando que “se lo coaccionó a renunciar” y que el cese en sus funciones “se debe a la aplicación de normas y acciones en colisión con la Constitución nacional y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

El escrito presentado por Traiman señala que su defendido “fue uno de los primeros a los que se le aceptó la forzada renuncia, y que esa discriminación se debió por haberse explayado en la falta de insumos imprescindibles para el funcionamiento hospitalario, debido a las reformas en los sistemas de provisión”. El otro médico al que se le tomó la renuncia fue el director del Hospital Muñiz, que, a diferencia de Spaccavento, estaba en edad de jubilarse.

A su vez, el director del Argerich sostuvo que según la Ley 471, una autoridad interina sólo puede ser removida de dos formas. Por un lado, mediante una causa sumarial administrativa por la cual se lo deja cesante, y por el otro si se le realiza el concurso para designar un director permanente. Desde el macrismo argumentaron que el director del Argerich no cumplía con los requisitos necesarios para ocupar el cargo, por lo cual se lo excluyó de la selección. Spaccavento desmintió esa versión y en cambio denunció que no existió un reglamento de selección y que el Consejo Asesor recién se había constituido el día anterior a que le aceptaran la renuncia.

El director del Argerich afirmó que si no lo restituyen denunciará al gobierno porteño por desacato y que, de ser necesario, llegará a la Corte Suprema. Por último sostuvo que, una vez de vuelta en el cargo, solicitará una reunión con el ministro Lemus para que le informe cuál es la política de salud del gobierno porteño, porque afirmó que no se convertirá en “cómplice de la destrucción del hospital público”. En ese caso “mi renuncia será inmediata”, enfatizó.

Desde la oposición afirman que el macrismo apostó a quitar del medio a Spaccavento por su posición política. Fue secretario de Salud durante la gestión de Aníbal Ibarra y luego ministro de esa área con Jorge Telerman. El 14 de noviembre debía regresar al hospital, pero para desempeñarse como médico de planta, función que ocupaba antes de ser director.

La mitad de la verdad es peor que una mentira

Por Gerardo Gentile *

Mucha razón tenía el ex presidente Juan Domingo Perón cuando dijo: “En 1956, el Estado, acuciado quizá por las necesidades, echó mano de los capitales acumulados por las cajas. Es decir, se apropió de ellos. Para mí, eso es simplemente un robo, porque el dinero no era del Estado sino de la gente que había formado esas sociedades y organizaciones”. Más adelante agregó: “He visto un decreto secreto en virtud del cual se le sacaron sesenta y cinco mil millones de pesos para auxiliar a quienes no tenían nada que ver con las cajas de jubilaciones que habíamos creado”. Las cajas a las que se refería eran de los trabajadores, inspiradas en principios solidarios y sin fines de lucro, y el “decreto secreto”, de una de las dictaduras más sangrientas de la historia argentina, “asaltó” o “robó” dichas cajas para financiar pensiones militares y de las fuerzas de seguridad en su conjunto, y para otros fines inconfesables que no vale la pena recordar.

Luego de dieciocho años de oscurantismo político, el 25 de mayo de 1973, el general Perón recibía la Secretaría de Seguridad Social con un déficit tres veces superior a las disponibilidades del sistema y además se debía a los jubilados una retroactividad equivalente a un millón trescientos mil haberes mínimos. Cómo se manejo ante esa situación: “En ciento ochenta días, como dije, el Gobierno, trabajando fuerte y con honradez, ha logrado normalizar las recaudaciones jubilatorias. Ha obtenido recursos genuinos que permiten encarar el futuro de los jubilados y pensionados con una mayor esperanza y seguridad”, señala Perón en el video que por estos días circuló por Internet arteramente editado y fragmentado. Esos recursos genuinos son los aportes y las contribuciones patronales recaudadas y fiscalizadas por el Estado y los trabajadores mediante convenios de corresponsabilidad gremial, que permitieron el pago de retroactividades atrasadas, mejoramiento en los haberes y flexibilidad de acceso a los beneficios, todo en el marco de un Estado y un gobierno concebido para el bienestar del pueblo, algo muy similar a lo ocurrido en los últimos cuatro años de gobierno peronista.

Lamentablemente otro genocidio y latrocinio a los trabajadores se gestó en marzo de 1976, que con recetas neoliberales conciben un Estado que provoca, entre otros, la diáspora del sistema de seguridad social, interviniendo y saqueando a las obras sociales de los trabajadores, disminuyendo los haberes de los jubilados y pensionados, generando juicios impagables, eliminando recursos y contribuciones patronales, rasgo común en la concepción de un Estado prebendario y copado por grupos financieros que vuelven a robar a los trabajadores como en 1956.

El sistema previsional está concebido sobre los principios solidarios de la seguridad social y el compromiso intergeneracional; es más, queremos devolverles la participación y control a sus verdaderos dueños, los trabajadores, que administren sus propios fondos, todo en el marco que ordena nuestra Constitución Nacional. Como decía Perón en su discurso al respecto de la “previsión social y el seguro”: “Hace treinta años, por primera vez en la República, se habló de previsión social. Ya entonces había muchos que eran partidarios del seguro, precisamente, es la consecuencia de la imprevisión social. La previsión social hace inútil el seguro, ya que ella es un seguro colectivo, que el país tiene necesidad y la obligación de dar a la comunidad para satisfacer los riesgos que ningún seguro va a cubrir en forma completa”.

* Especialista en previsión social

El aumento en las gateras





EL TITULAR DE LA ANSES RECONOCIO QUE SE ANALIZA UNA SUBA A LOS JUBILADOS


La decisión no está vinculada con el reciente anuncio de estatización de los fondos de pensión porque el incremento de haberes se estaba analizando desde fines de septiembre y la Anses ya tiene los recursos para implementarlo.


El titular de la Anses, Amado Boudou, reconoció ayer que el Gobierno evalúa un nuevo aumento de las jubilaciones antes de fin de año. “Ya tenemos la Ley de Movilidad Jubilatoria, pero ése no era el último paso que íbamos a dar este año”, indico el funcionario cuando lo consultaron sobre el tema. El aumento no está vinculado con la reciente decisión de estatizar los fondos de las AFJP porque desde fines de septiembre se viene evaluando la posibilidad de anunciar un incremento de haberes cercano al 8 por ciento, tal como adelantó PáginaI12 el pasado 3 de octubre. Sin embargo, Boudou señaló ayer que “un sistema que tiene más recursos puede pensar en tomar más medidas”. Además remarcó que la intención oficial es aprovechar parte de los fondos provenientes de las AFJP para promover el crédito.

La secretaría de Seguridad Social, la Anses y el Ministerio de Economía vienen analizando la factibilidad de un aumento desde fines de septiembre porque hay recursos disponibles, aun sin contar lo que pueda llegar con la estatización de los fondos que administran las AFJP. La Anses acumuló a lo largo del año un superávit de 4500 millones de pesos, excedente más que suficiente como para afrontar otro aumento. En lo que va del año, los jubilados recibieron dos aumentos de 7,5 por ciento y la intención es otorgar una suba más antes que entre en vigencia la ley de movilidad previsional.

Al referirse a la reciente decisión de eliminar las AFJP, Boudou aclaró que “la presidenta Cristina Fernández tiene como objetivo fomentar el mercado interno y vamos a seguir” por ello con la promoción de fideicomisos destinados al consumo de la población. El titular de la Anses afirmó además que desde el Gobierno está tomada la decisión para que “no haya más inversiones en el exterior”, tal como ahora presentan las AFJP. “No puede ser que los empresarios nacionales peregrinen y obtengan créditos a tasas muy altas, y que un 10 por ciento del sistema de Jubilaciones y Pensiones estén invertidos en el exterior. Rápidamente lo vamos a revertir”, expresó.

Con respecto a la situación de los 10 mil empleados de las administradoras, el funcionario comentó que el tema fue evaluado con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y por ello desde el ámbito gubernamental “se garantiza la totalidad de las fuentes de trabajo”. Está previsto la incorporación de esta masa de trabajadores al área estatal, mientras que aclaró que “no va a ser un traspaso obligatorio”.

Boudou ratificó que Sergio Chodos, ex secretario de Financiamiento, será quien quede a cargo de la Superintendencia de AFJP. La intención oficial es incrementar los controles sobre las operaciones de las administradoras mientras se trata el proyecto de ley en el Congreso. La semana pasada, las AFJP fueron inhabilitadas momentáneamente para operar en el mercado bursátil local por el juez federal Claudio Bonadío, debido a una denuncia del fiscal federal Guillermo Marijuán, quien en su carácter de titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones de la Seguridad Social reclamó una investigación por presunta administración fraudulenta. Marijuán sostuvo que, ante la inminencia del anuncio sobre las modificaciones al sistema previsional, las AFJP habrían “efectuado operaciones financieras en claro detrimento de los intereses de sus afiliados, dilapidando los fondos, en violación a las disposiciones legales vigentes”. A partir de hoy volverán a operar, pero con más controles.

UNA EX EMPLEADA DE AFJP CONTO COMO SE CONVENCIA A LOS FUTUROS JUBILADOS




“La caza de afiliados fue terrorífica”

El auge de las jubilaciones privadas se transformó en los ’90 en un mercado de trabajo para vendedores ambiciosos o necesitados. Luisa Kühne se había quedado viuda y tuvo que salir a buscar empleo, lo encontró en una AFJP.


Por Alejandra Dandan

A Luisa Kühne le pagaban unos 200 pesos por cada ficha ¿O eran 300? No se acuerda bien pero sí se acuerda de que era un montón de plata. Para entonces, corrían los años del gobierno de Carlos Menem y el negocio de las AFJP recién empezaba. Las compañías de jubilación privada largaban a sus vendedores a la calle con una ficha y comisiones extraordinarias. En la calle, cada quien salía a venderle a cualquiera. Luisa se los encontraba de noche entre los obreros de una fábrica o en medio del campo entre los chacareros. Se hacían asados, llevaban mujeres y hasta los emborrachaban para sacarles una firma. Con el mercado recién abierto, podían afiliar hasta 200 personas al mes. Luisa Kühne al principio los veía, vendió, intentó ser distinta pero de a poco se le hizo insoportable: “Fue una cosa terrorífica –explica–, ¡la venta de celulares hoy en día es un poroto comparado con lo que era eso!”.

Para los ’90, Luisa Kühne estaba en Mendoza con demasiada vida adentro del bolso. En 1974 se había casado en Salta con un gerente de un laboratorio médico norteamericano. Como era gerente de zona, él pasaba mucho tiempo en la ruta. Una de las condiciones del contrato, además, eran los traslados. Nunca lograban establecerse en un lugar fijo porque a Sergio normalmente lo cambiaban de zona. Los dos eran militantes políticos. Luisa además era enfermera, pero por los traslados nunca la dejaron desarrollarse profesionalmente. En 1989, Sergio murió en un accidente de ruta. A los 38 años, ella salió a buscar la forma de mantener a los tres hijos.

“El se mató en un accidente laboral y por supuesto que a mí me tocaron las peores –dice–, la empresa compró al abogado y yo tuve que salir a trabajar: de alguna manera no era una chica indigente, porque era enfermera, pero de eso no podía trabajar porque pagaban muy poco. No hay que olvidarse de que durante el gobierno de Menem cerraban las fábricas, las opciones de trabajo eran escasas y muchísimas personas encontramos en las AFJP una salida laboral, ese también fue mi caso.”

En línea con la filosofía del banco, la AFJP estaba sostenida por una serie de principios éticos que convertían a la propuesta en una experiencia, por lo menos, más humana. Como sucedió en las otras AFJP, a ella también le pidieron lo primero: su propia afiliación al sistema. Ella lo hizo. Enseguida, conoció las otras condiciones de trabajo.

Al ingresar, los promotores cobraban un piso básico muy pequeño, con un contrato de tres meses, y estaban obligados a hacer por lo menos 30 suscripciones al mes. De lo contrario, quedaban afuera. Pero como todo recién empezaba, el sistema de jubilaciones era parte de un mercado floreciente con miles y miles de personas que soñaban con un lugar asegurado en el cielo. Ellos sólo tenían que salir a buscarlos.

“Eso sí –dice Luisa–. No podías tener un trabajo fijo en otro lugar, porque te requerían full time: no había horario de trabajo, vos tenías que adecuarte a los horarios de la gente. Si trabajaban de noche, tenías que ir de noche; si trabajaban de día tenías que ir de día; si era el campo tenías que ir al campo: o sea no importaba dónde fuese, vos tenías que hacer ese trabajo porque eso te daba beneficios. Cuanto más hacías más ganabas.”

Una de sus zonas de trabajo más frecuente era Maipú, en los alrededores de la ciudad de Mendoza. Como era una zona de fincas y de viñedos, los clientes más importantes eran chacareros y campesinos que estaban en medio del campo. Ahí conoció a muchos de los promotores de las otras AFJP, y sus formas de venta más importantes. En una finca podía toparse con otros cuatro o cinco promotores que esperaban como ella, en una suerte de gran casting. Si llegaba a un establecimiento cerrado, el primer contacto obligado solía hacerse con un encargado, ellos fueron quienes más tarde empezaron a tratar de asociarse al negocio pidiendo comisiones o estableciendo afiliaciones compulsivas entre los empleados.

“Era tan agresivo el método –dice ella– que a los chacareros que tenían su jornal o a los que trabajaban en las fincas, había AFJP que les llevaban prostitutas para poder tenerlos. Eran muy jodidas en ese momento. No tenían tapujos de ningún tipo, eran mujeres o asado, porque por cada ficha que se vendía te daban muchísimo dinero, muchísimo: como si hoy te dijera 300 pesos por cada ficha.”

En la zona, competían varias de las AFJP más importantes: Consolidar, Orígenes, Fecunda del Banco de Mendoza o Previsol. Pero Luisa tenía escrúpulos, dice.

“¿Cómo hacía yo para afiliar a una persona de 45 años o más que yo sabía que nunca se iba a poder jubilar?”

–¿Por qué no se iba a poder jubilar?

–Porque como esto es un sistema de ahorro, ese hombre nunca iba a poder ahorrar lo suficiente como para vivir por ejemplo 20 años con una jubilación digna. Es imposible.

Según los cálculos, una persona de 45 años podía jubilarse a los 65, con 20 años de aportes regulares. Si era un chacarero, por ejemplo, que cobraba un sueldo de 800 pesos, le decían que iba a poder jubilarse con 1200 pesos de retiro. Pero Luisa sabía que era imposible. A esa persona le descontaban 12 por ciento del sueldo, mitad iba al Estado, mitad a la AFJP. La AFJP se quedaba con un 3 por ciento. Al final de los 20 de trabajo, iba a tener un ahorro de unos 15.000 pesos: “A los seis o siete años –dice ella– no tenía más plata, y el Estado iba a tener que compensarlo”.

Una vez, Luisa entró a la bodega Esmeralda. Un ingeniero que cobraba un sueldo muy abultado se interesó por afiliarse, pero estaba inquieto porque tenía un hijo discapacitado. Luisa conocía de sobra esa situación o lo que podía pasar en esos casos porque uno de sus hijos también tenía esa dificultad. Cuando el ingeniero le preguntó qué hacer, ella le recomendó que pase al Estado. Por ley, las AFJP estaban obligadas a cubrir la situación de los hijos hasta los 21 años de edad. Después de los 21 años, retiraban los aportes. Sean discapacitados o no. Aunque hubiese mucho más dinero, se quedaban con el resto. Cuando tiempo después volvió a la bodega, otra AFJP había afiliado al ingeniero.

“Yo no estaba preparada para la lucha descarnada, no podía; no me banqué el estrés de afiliar y de hacer a un tipo de 50 años que sabías que con eso lo estabas matando, no me daba. Era una cosa muy perversa y se convirtió en eso: en un mercado podrido que se dedicaba a estafar a mucha gente pobre y que hoy son muy pocos los que lograron jubilarse en una AFJP.”

Tomó la decisión de irse un año y medio después, para la época en la que llegó a buscarla un señor grande de la localidad de Palmira. El hombre estaba con un cáncer terminal. Como Luisa había asesorado a otra gente de su comunidad, la buscó para hacerle una pregunta. Tenía el estómago muy abultado, pero la AFJP no lo quería jubilar: según sus médicos, su discapacidad no superaba el 60 por ciento. El hombre a esa altura sólo quería retirarse para vivir el resto de la vida en paz. “Al final –dice ella– le perdí el rastro, pero seguramente habrá muerto sin jubilarse y la mujer se habrá sacado la pensión, digo yo.”

¿Y cuándo es?

Por Eduardo Aliverti

Hay unas cuantas partes en las que puede dividirse el análisis sobre el fin de la jubilación privatizada, pero tal vez ninguna sea más importante que reflexionar acerca del momento elegido para elevar el proyecto. O, para ser más precisos: acerca de cómo se discute el momento elegido.

Primero que nada, cabe recordar que algunos de los propios economistas liberales venían hablando, hace rato, del fracaso de este adefesio motorizado por Menem y Cavallo. Indefendible por donde se lo mire (hasta el punto de que en Chile mismo, la madre del borrego, se disponen a revisar su aplicación), más o menos todos estaban de acuerdo en que así no se podía seguir; ya no por la desfinanciación del Estado –que no es un tema que le preocupe a la derecha–, sino porque las cuentas de quienes tributan a este negociado no dejan resquicio para la duda. Pierden plata de cualquier manera, sea que se juzgue por la desvalorización de sus aportes, por lo que habrían ganado si hubieran recurrido a otro tipo de inversión, o por lo que les significa –como a todos– que las arcas públicas desfinanciadas tras el despojo tengan que acudir a mecanismos recaudatorios de compensación. Baste una sola cuenta. Entre los bonos emitidos para suplir lo que pasó a ingresarles a las AFJP, y el endeudamiento por el interés de esos títulos, el Estado acumuló deuda por más de 41 mil millones de dólares. Pero, además de eso, la Anses tuvo que poner plata para asegurarles a los jubilados privados el mínimo que marca la ley. Alfredo Zaiat describió esta calesita con una sencillez inmejorable: el Estado se quedó con un bache descomunal, lo “cubrió” con bonos públicos y los bonos los compraban las propias AFJP... ¡con el dinero que recibían de los trabajadores!, a los que encima les cobraron unas comisiones exorbitantes. A ver si nos entendemos. Doña Rosa, y todos los perejiles incautos que entraron a la jubilación privada, terminaron siendo los financistas del asalto de que son víctimas. El discurso liberal tuvo una eficiencia maravillosa, y no en vano la rata gobernó diez años. Si uno se deja llevar por el impulso, es improbable no caer en decir: “Jódanse”. Si hace un esfuerzo, se estabiliza y no teme al riesgo de aparecer como un soberbio, comprende que las masas están expuestas a la potencia convincente del poder mediático. O sea, del Poder. Salvo si se olvida que la instrumentación del régimen jubilatorio privado contó con el aval militante de todos los grandes medios de prensa, y si se cree que eso fue sólo una ingenuidad del “periodismo independiente”.

En segundo término, nada de lo dicho supone ignorar que la desconfianza respecto de esta medida es comprensible. No importa mucho si es tal como la pintan o viene agrandada. Aun para quienes creen que el Gobierno avanza en una dirección general correcta, dentro de los límites que impone un sistema capitalista, está claro que se trata de una gestión plagada de improvisaciones y desprolijidades (acentuadas por el carácter cerrado de la pareja comandante). El pago con reservas al Club de París y casi enseguida la reapertura del canje de deuda con los acreedores externos (ambas cosas entradas ahora en la incertidumbre) revelan que, en efecto, los K pasaron a ir más atrás que adelante de los acontecimientos. Y antes fue que el excedente de las retenciones agrícolas se destinaría a la construcción de rutas y hospitales, y que Aerolíneas había que reestatizarla así como así, y que el Indek quedaría abierto a la requisa de organizaciones profesionales... Mucho antecedente de andar a los manotazos compelidos por la coyuntura y no por decisiones meditadas en profundidad, al margen, se insiste, de que las medidas sean global o parcialmente justas. En consecuencia, si la determinación de reestatizar las jubilaciones cae justo cuando hay un sismo internacional y el Gobierno puede enfrentar problemas de caja, agravados por los vencimientos de deuda que comienzan a acumularse el próximo año, resulta obvia la incerteza de que la plata no sea usada para fines que nada tienen que ver con los fondos previsionales. Porque, además, no es un tema con que el oficialismo viniera insistiendo. Y tampoco puede concedérsele que buscó el efecto sorpresa: la reacción por una apuesta tan alta hubiera sido impactante cualquiera fuere la etapa escogida para anunciarla, y mucho más si media un período de debate parlamentario. Sin embargo, y sin perjuicio de articular todos los controles que sea menester, la incógnita de que el dinero a reingresar en el Estado vaya ciertamente al resguardo de las jubilaciones, ¿conlleva oponerse a la medida? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Dónde se ha visto que las recetas precedan al diagnóstico? Primero la plata vuelve al lugar del que nunca debió salir, y después se vigila que no vuelva a salir para otro lado. Inclusive da pudor remarcar perogrullada semejante, pero parecería que no lo es vista la cantidad o calidad de opiniones que anteponen la suspicacia a lo correcto. Como si ahora, por si fuera poco, los fondos de las AFJP estuviesen efectivamente resguardados.

Esto último conduce al punto del dichoso momento elegido. Los críticos de la idea aseguran que es el peor, debido a la convulsión mundial y a que se realimentan los recelos sobre la seguridad financiera y jurídica del país. Si es por eso, vaya por lo que le toca a la timba internacional de los especuladores alentados por los países centrales. Linda seguridad hay por ahí. Pero, aparte, ¿cuándo sería el momento apropiado? ¿Quién dice que no debe ser hoy, justamente porque el temblor económico universal refuerza como obsceno que el Estado continúe permitiéndose una sangría de fondos colosal a cambio de ningún beneficio? Los argumentos de la derecha son en ese sentido de una contradicción pavorosa, bien que nada inocente: si el mundo está estable, no hay que hacer nada porque se prende una luz amarilla; y si anda a los tumbos, tampoco hay que hacer nada porque se enciende la roja. ¿Cuál es entonces el instante de época adecuado? Ninguno, porque, cualquiera sea, toca los formidables intereses de los más grandes ganadores que arrojó la década del ‘90. Algo análogo sucede con el parate que experimenta el proyecto de una nueva ley para regular la radio y la televisión, aunque en ese caso por obra de la indecisión kirchnerista. Ahora no sería “el momento” porque el Congreso está alterado, entramos en temporada electoral y los legisladores son muy sensibles a las presiones de los grandes medios de comunicación. Pues ocurre que hace 25 años que no es “el momento”, ya que en todos los momentos es cuestión de no afectarles el negocio a los emporios mediáticos.

Así que a otro perro con el hueso del momento elegido. Si van a mentir, mientan bien. Porque los goles no se meten con la mano.

LA REFORMA DEL SISTEMA DE JUBILACIONES Y PENSIONES





Lo que viene después de las AFJP


El Gobierno sorprendió al enviar al Congreso un proyecto que pone fin al régimen previsional de capitalización. Los especialistas consultados analizan la decisión oficial y proponen ideas para mejorar un sistema que ahora volvería a ser estatal.


Producción: Tomás Lukin



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Financiar el desarrollo


Por Pablo Ceriani y Mariana González *


El proyecto sobre el sistema integrado previsional enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo significaría el fin de la “aventura” de la privatización de las jubilaciones en la Argentina. Desde su implementación, el sistema privado ha provocado numerosos daños, tanto al sistema previsional como a la economía argentina en general. Se dijo que la principal motivación para la instauración del régimen privado era la insolvencia del sistema previsional y la imposibilidad para el Estado de garantizar el 82 por ciento móvil. Sin embargo, el sistema de capitalización es un sistema de ahorro compulsivo que no garantiza que las jubilaciones y pensiones guarden una proporcionalidad necesariamente razonable con el sueldo del trabajador activo. Por esa razón, el Estado se ve obligado en forma subsidiaria a financiar una parte sustancial de las prestaciones que se otorgan y a garantizar jubilaciones mínimas.

La transición de un régimen al otro resultó altamente costosa para la sociedad en su conjunto, ya que el paso de un régimen de reparto a otro de capitalización provocó que el primero se volviese fuertemente deficitario, debido a que los recursos que antes se utilizaban para pagar jubilaciones se redirigieron a las cuentas individuales de quienes así lo eligieron. Adicionalmente, los fondos de las AFJP fueron encauzados en importante medida a la compra de títulos públicos (aún actualmente el 55% de las inversiones de las AFJP son en títulos del Gobierno argentino). De este modo, el Estado se endeudaba, pagando altísimos intereses, para recibir los fondos que había dejado de absorber al privatizarse el sistema. De hecho, el monto del déficit fiscal llegó a ser similar a la suma que se había dejado de recibir por aportes (en 1998, el déficit financiero del Estado fue de 4164 millones de pesos, mientras que la recaudación de las AFJP fue de 4187 millones). Se generó así un déficit crónico que multiplicó el endeudamiento externo. Primó desde entonces un criterio “de caja”, que se vio coronado con la ley de Solidaridad Previsional en 1995, mediante la cual prácticamente se congelaron las jubilaciones, y con el descuento del 13 por ciento de los haberes nominales de los empleados del sector público en el año 2001.

En estos últimos años, en un escenario general de recuperación económica, se produjeron importantes mejoras en el sistema previsional, como lo fueron los sucesivos aumentos en la jubilación mínima, la libre opción entre el sistema de reparto y el de capitalización y, recientemente, la ley de movilidad jubilatoria. Sin embargo, la vigencia del sistema previsional, tal como fue diseñado en los ’90, sigue arrastrando dificultades. Uno de sus principales problemas es la muy baja capitalización de los fondos, motivada por varias razones. Por un lado, las comisiones cobradas por las AFJP fueron absolutamente abusivas: partiendo de un 30 por ciento, llegaron en algunos períodos a ser el 60 por ciento de los aportes.

Por otra parte, con el objeto de inducir la opción por el sistema de las AFJP, los aportes personales a las mismas fueron un 4 por ciento menores que al régimen de reparto. Finalmente, las inversiones realizadas resultaron ser ruinosas. En mayo de este año, el valor de los fondos era de 99.700 millones de pesos, mientras que al 30 de septiembre llegó a ser de 94.400 millones; es decir, tuvo una pérdida de 5300 millones en sólo 5 meses. Evidentemente los mercados de capitales no son ni han sido una herramienta segura para preservar el ahorro de los trabajadores para su futuro. Esta es una de las razones por las cuales prácticamente ningún país del mundo desarrollado tiene un sistema de jubilación privado de capitalización.

El proyecto presentado implica un aumento de los recursos anuales de la Anses de cerca de 15 mil millones de pesos y la transferencia de los fondos de las AFJP al Fondo de Garantía de Sustentabilidad. La transición del régimen de capitalización al de reparto tiene las características inversas al proceso vivido en la década de 1990. Lo que significó en esos años un déficit crónico, en la actualidad se transforma en un fuerte superávit. De acuerdo con el proyecto, el manejo del Fondo de Garantía será supervisado por una Comisión Bicameral. La pregunta que cabe realizarse es con qué criterio se invertirán esos fondos. El incremento de los recursos genuinos para el sistema de seguridad social posibilita en primer lugar la consolidación del superávit alcanzado en el sistema previsional en los últimos años, y contribuiría de este modo a asegurar el pago de las jubilaciones y pensiones de manera sostenida. Además, la situación así planteada pone al Estado en posición de decidir en forma protagónica la financiación de la inversión para el desarrollo económico de largo plazo, que es el verdadero garante de jubilaciones dignas y sustentables.

* Economistas del Cenda.



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La reforma fracasó


Por Laura Goldberg *


El Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJyP) vigente desde 1994 significó un cambio radical en los objetivos y la razón de ser de la política de previsión social en el país. Con él, los objetivos de seguridad social –es decir, la cobertura de la población ante las contingencias de vejez, invalidez y muerte– pasaron a segundo plano. Con la creación del régimen administrado por las AFJP, se dio protagonismo al objetivo de alimentar al capital financiero con la transferencia de los ingresos captados sobre la masa salarial. Es por ello que puede afirmarse que la reforma previsional fue un eslabón más de la cadena de reformas estructurales implementadas durante los años ’90, bajo la inspiración del Consenso de Washington y con el apoyo –ideológico y financiero– de los organismos internacionales.

Algunos analistas de la cuestión previsional hemos denunciado en diversos trabajos que la reforma previsional fue un rotundo fracaso, y que en la práctica no se verificó ninguno de los beneficios positivos anunciados por sus promotores. Sintéticamente, desde su puesta en funcionamiento las perspectivas de cobertura futura de la población han caído drásticamente, el nivel de los haberes se ha vuelto más incierto y han aumentado la evasión y los costos de administrar el sistema. Además, la creación de las AFJP implicó una profundización de los problemas financieros y fiscales existentes, y ni siquiera ha servido para fomentar el ahorro, favorecer el desarrollo del mercado de capitales para el financiamiento de la inversión de largo plazo, generar incentivos para el aporte, o contribuir a la transparencia en el manejo de los fondos de los trabajadores. Es necesario llevar a cabo una reforma integral del SIJyP que devuelva a la política previsional su función esencial, que es la de garantizar la seguridad socioeconómica de las personas frente a las contingencias mencionadas.

Para avanzar en esa dirección, considero que es prioritario solucionar el profundo problema de cobertura del sistema. Dicho problema se origina en que la cobertura está definida por la inserción formal de las personas en el mercado de empleo y ese mercado de empleo está fuertemente precarizado. Una solución definitiva al problema de la cobertura requiere reformular los principios sobre los que la misma está definida en la ley que regula el SIJyP. Se trata de garantizar un primer pilar que otorgue un beneficio básico, universal y uniforme, independiente de la trayectoria de las personas en el mercado de empleo durante su etapa activa. Esto evitaría, además, tener que recurrir sistemáticamente a remiendos ad hoc y acotados en el tiempo, para incorporar discrecionalmente a quienes van quedando afuera.

También debe eliminarse el componente obligatorio del régimen administrado por las AFJP y transformar al SIJyP en un único sistema público, administrado por el Estado y financiado por el mecanismo de reparto. El contexto más propicio para llevar a cabo este cambio era el de la renegociación de la deuda luego de la salida de la convertibilidad. Sin embargo, quienes gobernaban en esa ocasión decidieron no sólo preservar a las AFJP sino, incluso, protegerlas y alimentarlas.

De eliminarse el régimen de capitalización individual, considero que es indispensable dar máxima precisión sobre tres puntos esenciales: 1) establecer la intangibilidad de los recursos de la Anses. Este es un reclamo de larga data que para este cambio resulta impostergable, ya que es el modo de garantizar que los recursos que ingresen al sistema de reparto se utilicen únicamente para pagar los beneficios previsionales; 2) preservar los derechos adquiridos en el régimen de capitalización individual. De no ser así, se desataría una oleada de nuevos juicios contra el Estado. Dado que por definición el haber previsional de capitalización es indefinido, considero que el método más conveniente para el traspaso de esos derechos es un esquema de “cuentas nocionales o virtuales” que, al igual que en la capitalización privada, se sustenta en la individualización de los aportes, pero se financia por reparto; 3) impedir que la eliminación del régimen de capitalización individual termine siendo una mera operación de salvataje para las AFJP.

La actual coyuntura ha puesto de manifiesto nuevamente que tarde o temprano el capital financiero requiere la acción del Estado para resolver sus crisis. No me parece justo ni razonable que se permita a las AFJP desentenderse de la responsabilidad que les cabe en la mala administración que han hecho de los fondos de sus afiliados, y que esas deficiencias y sus consecuencias les resulten totalmente gratuitas.

* Economista y socióloga.

EL PARAISO PROMETIDO EN LAS PUBLICIDADES DE LAS AFJP




Planeta de jubilados felices

Amaneceres amarillo patito, adolescentes tardíos en vez de viejos, treintañeros melancólicos y logos uniformes se veían en todos los avisos de aseguradoras de jubilaciones y pensiones, analizados a la distancia por sus creativos.



Por Julián Gorodischer

Eran los ’90 y ellos se sentían omnipotentes. Esos veinteañeros se autoproclamaban como los creativos. Estaba todo por hacerse..., todo podía hacerse. El pizza con champán habilitaba la mezcla imposible: junturas hasta ese momento incompatibles. Se anunciaba la jubilación privada con la imagen de una rave, a pleno día en una terraza del flamante Puerto Madero. ¿Ustedes dirán cómo?

La rave despertaba en el amanecer espléndido, y lo que aparentemente era una crisis terminal del verosímil publicitario se reparaba con la locución en off: “No todos los signos del paso del tiempo son preocupantes”. El aviso de la AFJP era un precursor de lo que luego fue retomado por la marca Sprite como “las cosas como son”. Treintañeros melancólicos con pocas virtudes a la vista deambulaban por la ciudad y sus vidas no prometían gran cosa, a excepción de una vejez asegurada. Por lo demás, eran puro padecimiento: uno se quedaba dormido en la rave en cuestión; esos no tan jóvenes no podían de ninguna manera generar una identificación positiva: pasaban por la discoteca y veían la diversión con la ñata contra el vidrio; pero para redimir estaba esa voz cantada/soñada que decía que “no todos los signos del paso del tiempo son preocupantes” y luego estaban esos logos llenos de palabras como solidez, consolidar, confianza, siembra...

Eran los ’90 de amaneceres en amarillo patito (como el sol de Siembra saturado al máximo amarillo del espectro). El tilingo estaba en el pedestal, era un modelo “del ser”, un lugar de “llegada”. Como la tilinga de la publicidad de Consolidar, ex profesora de francés, que escuchaba atónita la recomendación mal pronunciada del mozo: “Hoy tenemos Chateaux Richelieu”, le decía el de esmoquin blanco y moño, en un fondo de restaurante de lujo de los que empezaban a cambiarle la cara a Puerto Madero. Y la tilinga corregía con la actuación de lo que había sido alguna vez: “Sható, sható, nasal, con tu naricita, repetéz...”. Nada mejor que esa imagen maníaca para representar a un jubilado mientras se gestaba la flexibilización laboral del menemato, pleno amanecer de los “contratos basura”: era imaginar a quien no dejaba de trabajar nunca. El locutor lo decía explícitamente mientras la vieja seguía dictando cátedra: “No podemos hacer que dejes de trabajar después de que te jubiles”, y apabullaba la imagen de la jubilada sirviendo a la Revolución Productiva incluso estando retirada: “Con la boquita así”. Para no espantar al afiliado-concientizado agregaban sobre el final: “Sólo podemos asegurarnos de que no lo necesites”.


Realidad y sueño

Los creativos imponían su nuevo rol social: se hacían ver como figuritas repetidas de los restaurantes del todavía llamado Palermo Viejo. Cómo no iban a ser triunfalistas: vida y obra se entremezclaban entre sus sueldos altos y las marcas que se los disputaban a duelo. “Fue un momento en el que no había ni siquiera concursos de agencias; había asignaciones; todos los bancos lanzaban AFJP y las agencias fuertes no eran más de ocho. En aquel momento era al revés que hoy: no salíamos a buscar a los clientes sino que eran los anunciantes los que corrían detrás de las agencias. Para nosotros era un mundo perfecto”, recuerda Pablo Del Campo, hoy director de Del Campo Nazca.

Los pocos sobrevivientes de ese otro mundo, que era los ‘90, ahora comandan equipos; pero en tiempo de lanzamientos de AFJP todavía eran llamados junior; miraban como si todo sucediera por primera vez. Mejor dicho: todo sucedía por primera vez. Hasta los senior se descubrían asombrados de castear veinteañeros como modelos para vender jubilación. El corazón de los llamados creativos junior latía como un tambor por esos días; ¡vender jubilación usando chicas de 18, o musculosos que reversionaban el histórico aviso de Colbert (el del tipo en cuerpos que se volcaba el agua mineral encima), ahora al servicio de la aseguradora Anticipar! Ya no heredaban marcas gastadas, una Coca, un Marlboro, ¿cuánto de nuevo se podía imponer en esos territorios tan frecuentados antes de que Ramiro Agulla y Carlos Baccetti patearan el tablero en ese mundo de logos de bronce? Pero, ¡esto!

Había imposiciones muy rígidas, sin embargo, de parte de los anunciantes: no se querían viejos. Primero, los junior se miraron con desconcierto, hasta burlones: ¿anunciar jubilación sin viejos? “Se veía en general gente retirándose muy joven en estos avisos –recuerda Pablo del Campo–. A los anunciantes les preocupaba mucho la decrepitud; se le tenía mucho miedo. Cuando se elegía un casting se decía: ‘Uy, no, este señor es muy grande’. Había mucho complejo; por los ejemplos que te estoy dando. Pero en la campaña de Consolidar (el aviso de “la profesora de francés” y otros de viñetas musicalizados con For ever young), nos animamos a gente de unos 60 o 65. Hasta aparece el padre de un retirado en For ever young. Y en una de las imágenes no es que hubo sexo explícito pero sí una mujer que aplaudía a su marido después del momento.”


Volver a vivir

Se veía una de esas crisis que suelen acontecer en los números redondos de la vida; alguien se quejaba por una calvicie incipiente (“Negra, me quedé pelado”, decía un tipo en el aviso de Met) o comprobaba que ya era grande para los placeres que en la juventud lo habían hecho feliz, o se daba vuelta incrédulo cuando una colegiala lo trataba de señor, y el mundo parecía derrumbarse. Siempre sucedía así: alguien comprobaba estar de salida de hábitos y círculos que le encantaban.

En este punto surgía una incongruencia de relato. Por ejemplo, el tipo que se descubría ya grande para la rave era compensado, demasiado precozmente, con una jubilación que ni siquiera se asociaba a “lo abundante” sino a “lo seguro”, en contraste con “el infierno estatal”.

Al pibe recién salido de los 20, un poco grande para flirtear con la de quince (primera crisis de edad) se lo invocaba a “confiar en lo que elegiste, quedate donde estás bien”. El cielo de lo privado se edificaba como “raíces sólidas para la patria”, por fin; en un aviso de Máxima verdaderos banqueros (en una primera experiencia de publicidad reality) se adelantaban a personajes televisivos como El aprendiz de Donald Trump, comportándose como verdaderos padres fundadores.

El país de Siembra estaba entrando en la gloria. Nada que no aportara a cimientos firmes debía disponer de “aire” en la patria renacida. Desde el programa Tiempo de Siembra, Pancho Ibáñez empezó a dar maletines forrados a los más aptos (N. de la R.: este cronista tuvo oportunidad de ver en vivo a Leandro, compañero de colegio: la AFJP lo hacía abandonar el rol de nerd que se había pasado la vida memorizando goles, grabando obsesivamente todos los torneos ¡del mundo! desde partidos de cuartos de final, premiándolo al responder sobre mundiales; se hizo millonario ese día lejano de los ’90 en que la AFJP lo insertó en un mundo de exitosos que, con los departamentos adquiridos, pudo vivir de rentas hasta hoy. Decidió no compartir ni una mínima porción del fajo. ¡Y cómo lo habíamos vivado en cada respuesta coooorrrrrrrecta!).

“El triunfo –explica Daniel Fierro, director creativo de agencia Grey– era la manera que encontró la empresa privada de hacer realidad los sueños, en contraste con el Estado incapaz. Pero después de 2001 se perdió la ingenuidad.”


Vida real

En lo que vino después, el restaurante francés abrió paso al supermercado. La mujer de Arauca Bit, por ejemplo, hacía cola y, por esas cosas que pasan cuando la ansiedad es más fuerte que el tino, se cambiaba a una caja cerrada y, al volver, perdía su lugar. El locutor recomendaba: “Confiá en lo que elegiste, quedate donde estás”. Ya no eran tan jóvenes; abundaban calvos, mujeres gordas. El asesor calmaba al indeciso como el médico al enfermo terminal: “No se preocupe, su problema todavía tiene solución” (en el aviso de Siembra). Se empezaron a ver menos amaneceres amarillos; se escuchó menos música pop.

“Quedate donde estás”, decía la AFJP. Ya era otro país; mejor no correr riesgos. “Quedate seguro..., agarrá lo poquito que tenés. El mensaje idealista se tenía que acabar”, cuenta Fierro. “Después de 2001 hubo ideas más creíbles –sigue Joaquín Chas, de la agencia La Age–. En términos de creatividad, nulo. Pero hay productos para los cuales la creatividad no es la mejor herramienta, sino la persuasión. No querer resignarla es para creativos sin experiencia. Eso va muy ligado al presupuesto. Yo admiro la premisa de los que inventaron esto: la persuasión ante todo; ahí está el valor del mensaje.” Fue fácil subirse a la ola mientras se estaba armando, y bajarle la edad al posible jubilado hasta volverlo un adolescente tardío. Pero... ¡diseñar un aviso ahora (si permanecieran como aseguradoras de fondos complementarios)! “Sería un desafío”, imagina Daniel Fierro. “Habría que, conceptualmente, pararse en el lugar para pocos –imagina–. Habría que buscar la ventaja de dejar la plata ahí, en comparación con las decisiones de un día para el otro del Estado, y cargar las tintas sobre eso. Yo tengo, sin embargo, el honor de no haber hecho una sola publicidad de AFJP –un honor que se mide en la escala de la paz interior–. ¡Y estoy tan tranquilo!”