Repercuciones - La Nación



Kirchner prometió a piqueteros cargos en el Gobierno

Les dijo que Cristina no se sumará al PJ

Néstor Kirchner les confirmó ayer a líderes de organizaciones piqueteras que les respetarán los cargos en el gobierno de Cristina Kirchner que les prometió en diciembre último y los convocó a formar parte de un movimiento más amplio que el justicialismo, que comprenderá a todos los sectores sociales y políticos kirchneristas.

En sus oficinas de Puerto Madero, además, el ex presidente les adelantó que Roberto Lavagna y Daniel Scioli no ocuparán ninguna vicepresidencia en el nuevo PJ "reorganizado", según trascendió en fuentes seguras.

La reunión contó con mucha miga política. Según confiaron a LA NACION participantes del encuentro, Kirchner les aclaró, también, que su esposa no integrará cargo alguno en el nuevo justicialismo reorganizado: ni congresista ni miembro de la conducción.

Los líderes piqueteros se fueron más tranquilos porque Kirchner les aseguró que su prioridad no es fortalecer el PJ solamente, sino liderar "un amplio movimiento nacional y popular" que los contenga a ellos.

Quienes escucharon eran Luis D Elía, de la Federación de Tierra y Vivienda; Edgardo Depetri, del Frente Transversal; Humberto Tumini, de Libres del Sur, y Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, el único que estaría dispuesto a trabajar dentro del PJ, por ser de origen peronista.

"Ni Lavagna ni Scioli ni (José Manuel) De la Sota ocuparán una vicepresidencia en el PJ. No es cierto que hubo un acuerdo así con Lavagna", los tranquilizó Kirchner, según pudo saber LA NACION de fuentes oficiales. Tras el pacto entre el ex presidente y Lavagna había trascendido que éste tenía asegurada la vicepresidencia primera del partido.

Se lo veía afable y de buen humor. Incluso cuando se refirió al futuro partidario de su esposa, la presidenta: "Cristina (Kirchner) no va a ocupar ningún cargo en el PJ".

D Elía, Depetri, Tumini y Pérsico escuchaban muy interesados. Uno de ellos, según supo LA NACION, le preguntó a Kirchner si todavía quedaba en pie la participación piquetera en el gobierno de Cristina Kirchner. "Sigue igual. Está todo en marcha, tal como se acordó", dijo el ex presidente, en una respuesta que revela que sigue teniendo injerencia en los cargos del Gobierno, hoy en manos de su esposa.

Aquellos viejos acuerdos consisten en que Oscar Laborde, cercano a Depetri, será secretario de Relaciones con la Comunidad en la Cancillería; Tumini irá como subsecretario de Derechos Humanos; Rubén Pascolini, hombre de D Elía, encabezará una Comisión de Tierra y Hábitat, y Pérsico recalará en el PJ o en un cargo en el Estado.

Los cuatro visitantes desmintieron haber hablado de cargos, pero otras fuentes oficiales lo confirmaron.

D Elía, Depetri y Tumini le llevaron sus reparos al ex presidente a la idea de que él asumiera como jefe del PJ. Ello, explicaron, no es bien visto entre los piqueteros de izquierda, enfrentadas con el peronismo.

"Quiero que ustedes participen activamente en un movimiento nacional y popular mucho más amplio", los tranquilizó Kirchner.

Por ello, acordaron que se conformará una mesa coordinadora en la que habrá un representante de la UCR, el socialismo, el Frente Grande, los intransigentes, los democristianos, los piqueteros y la CGT.

Por Mariano Obarrio De la Redacción de LA NACION

Repercuciones - Clarín



Kirchner dará espacio a piqueteros K y ellos harán una marcha por Cristina

A vos te voy a regalar un escudito del PJ", le dijo Néstor Kirchner a Humberto Tumini en el final de la reunión que ayer mantuvo con los piqueteros aliados del Gobierno en su nuevo refugio político de Puerto Madero. Tumini, el más antiperonista de los dirigentes -y quien junto a Luis D’Elía veía con desagrado su decisión de presidir la fuerza que fundó Perón-, no tuvo más opción que sumarse al coro de risas de sus compañeros.

La broma de despedida es el mejor símbolo de que la intención de Kirchner de presentarse como candidato a presidir el PJ no abrirá grietas en el vínculo. Más aún: el ex presidente habló de habilitar espacios en la nueva conducción del PJ y, además, aseguró que los puestos que ocupan en el Gobierno los dirigentes que integran sus agrupaciones sociales no corren ningún peligro.

Los piqueteros D’Elía (Federación Tierra y Vivienda), Edgardo Depetri (Frente Transversal), Emilio Pérsico (Movimiento Evita) y Tumini (Libres del Sur) no abandonaron el coqueto barrio porteño sin anunciar que ellos también harán un aporte a la causa K. El 1º de marzo, antes de que Cristina Kirchner hable en el Congreso, harán una marcha en apoyo a la nueva gestión. "Vamos a movilizar a miles de compañeros", anunciaron. Depetri confió que el anfitrión "nos convocó a seguir construyendo desde diferentes identidades".

En el grupo que visitó a Kirchner existen posiciones antagónicas. D’Elía y Tumini ven con malos ojos que el ex presidente intente apoderarse de la presidencia del peronismo. "Néstor está por encima del partido, tiene una coalición más amplia", explicaron hasta minutos antes de la reunión. En cambio, Pérsico y Depetri trabajan para que el deseo de Kirchner se cristalice. Es más, Pérsico tendría asegurado un puesto de congresal dentro de la futura conducción.

El "Grupo de los cuatro" pareció ocultar las diferencias al ingresar y al salir del edificio de la calle Olga Cossettini. Se lo vio sonriente y despreocupado. "¿La seguimos en el café?", propuso D’Elía en la retirada. Bien, ¿por qué todos satisfechos? Ellos mismos, casi con palabras calcadas, lo explicaron: "El presidente (así lo llamaron) nos dijo que va a presidir el PJ y que no va a ser un partido hegemónico, sino que será el eje principal de un movimiento nacional y popular y que mantendrá la pluralidad".

Un comentario, pronunciado en tono discreto, se filtró como segundo argumento para apoyar a Kirchner en la interna peronista: "Kirchner desconfía de todos y quiere que lo ayudemos", dijo uno de los piqueteros. Ese "todos", en rigor, tiene nombres y apellidos: Carlos Menem, Alberto y Adolfo Rodríguez Saá y José Manuel De la Sota. En la lista, algunos kirchneristas también incluyen al ex presidente Eduardo Duhalde.

Kirchner: el PJ no será un partido hegemónico



“Vamos a construir una alianza plural”

El ex presidente les aseguró que tendrán reuniones periódicas con funcionarios de Gobierno. Contestó a las dudas sobre su decisión de encabezar el PJ y dijo que no quería dejar el partido en manos de “la derecha”. Se confirmaron los nombramientos que adelantó Página/12.

“Es un encantador de serpientes. Muy lúcido.” Emilio Pérsico eligió esa definición con su mejor sonrisa. Se refería al anfitrión que lo había recibido en el cuarto piso de Olga Cossettini 1553, Puerto Madero. Nada menos que Néstor Kirchner. El ex presidente citó en sus ya famosas oficinas vidriadas del edificio Costero a los dirigentes de los principales movimientos kirchneristas. Aparte de Pérsico (Movimiento Evita) estuvieron Luis D’Elía (Federación de Tierra y Vivienda), Edgardo Depetri (Frente Transversal) y Humberto Tumini (Libres del Sur).

También participó el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. La reunión duró dos horas; fue una puesta al día de la relación entre Kirchner y las organizaciones sociales. Aunque se habló de América latina, del aporte de los movimientos en la gestión y de las prioridades en materia social, la charla se concentró sobre dos ejes bien definidos: la decisión de Kirchner de encabezar el justicialismo y la insistencia del ex presidente en que no habrá un partido hegemónico. “Vamos a construir una alianza plural con otros sectores políticos y sociales”, les dijo.

Kirchner recibió a los cuatro dirigentes en una mesa redonda del cuarto piso. En un costado estaba Parrilli, interlocutor oficial con las organizaciones sociales. Fanático de los números y seguidor obsesivo de las cuentas públicas, el ex presidente dedicó los primeros quince minutos a hacer un repaso de las estadísticas del país. Como en muchos actos de campaña, repasó las mejoras en materia de pobreza, indigencia, desempleo; también destacó el crecimiento de las reservas monetarias.

Luego de la introducción, entró de lleno en el tema de fondo. Su designación como nuevo jefe del Partido Justicialista. Allí se escuchó la primera sorpresa de la reunión.

Yo no quería ser, pero me lo pidió Cristina -dijo Kirchner.

Así explicó su futuro nombramiento al frente del justicialismo. La misma decisión que había resistido en sus cuatro años de gobierno. Como argumento, el ex presidente habló de la crisis económica en Estados Unidos. También hizo mención al peligro potencial que hubiera significado dejar al PJ en manos de sus rivales, actuales y futuros. Aunque no los nombró, se refería a José Manuel De la Sota, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá y Ramón Puerta. Kirchner imagina a esos dirigentes aliándose con Mauricio Macri para dotar a la centroderecha de alguna inserción sobre los votantes tradicionales del peronismo. Esa convergencia, advierte Kirchner, podría competir con chances en 2011.

Los argumentos del ex presidente fueron seguidos con atención por sus invitados. De los cuatro, sólo Pérsico había anticipado su disposición a sumarse al nuevo PJ (ya está decidido que será secretario de organización y formará parte de la mesa nacional de quince miembros). Con matices, los otros tres ya tenían decidido mantenerse al margen del partido. El más crítico era Tumini, ya que Depetri y D’Elía no cuestionaban la resolución de Kirchner: entendían la postura aunque decidieran permanecer fuera del justicialismo. Como era de esperar, las diferencias saltaron a la luz cuando el ex presidente terminó de argumentar.


Entiendo los argumentos, pero no estoy de acuerdo -planteó Tumini.

Yo voy a ser el garante de que no va a haber un partido hegemónico ni autoritario -respondió Kirchner-. Vamos a construir una alianza plural con otros sectores políticos y sociales.

Tras hacer esa aclaración, en la que insistió bastante, Kirchner prometió que durante los próximos cuatro años tendrán reuniones periódicas con funcionarios de Gobierno. Los contactos serán al menos una vez por mes. El responsable por el Ejecutivo seguirá siendo Parrilli. Kirchner también alentó a los movimientos para que participen activamente en la mayor parte de las políticas sociales. Kirchner les adelantó que en poco tiempo se pondrán en marcha planes específicos para luchar contra el paco (pasta base de cocaína). También habrá iniciativas en materia de tierra, vivienda, juventud y niñez. El ex presidente quiere que los ex piqueteros colaboren en esos temas. “Tenemos que institucionalizar el movimiento social”, fue uno de sus latiguillos.

Al referirse puntualmente al PJ, los dirigentes sociales escucharon una de las definiciones más punzantes de Kirchner. El ex presidente dijo que no creía que el empresario Francisco de Narváez fuera a competir con una lista y que en la nueva conducción no habría lugar para Eduardo Duhalde. Tampoco para Carlos Menem y los hermanos Rodríguez Saá. Luego explicó por qué había decidido esperar a dejar el sillón para iniciar el aggiornamiento del PJ a su imagen y semejanza.

“Es muy difícil ser presidente y al mismo tiempo construir un partido”, aseguró. Tras escucharlo por casi dos horas, sus invitados se fueron con una certeza: que Kirchner será clave en la definición de las candidaturas en 2009 y 2011. “Con él en la presidencia del partido tiene la lapicera asegurada”, comentó a Página/12 uno de los visitantes.

En la reunión hubo algunas bromas. Kirchner le dijo a Tumini que le regalaría un escudito peronista, el dirigente de Libres del Sur (con pasado en el PRT y el Partido Intransigente, quien nunca militó en el peronismo) le contestó que tenía uno en su mesita de luz. Kirchner también dedicó bastante tiempo a hacer un diagnóstico de la situación internacional. Elogió al candidato demócrata estadounidense Barack Obama y comentó que Julio De Vido viajó a Venezuela para ratificar la alianza con Hugo Chávez.

Cuando salieron de la reunión, los cuatro dirigentes se encontraron con el paisaje de un Puerto Madero, en frenético crecimiento. A un costado se veía el Faena Hotel, cubierto de ladrillo a la vista. “Este es el otro país posible, que decía el General”, ironizó Depetri.

Martín Piqué

Se aprobó en general la Ley de Licencia por puntos




Como se preveía , la Legislatura porteña a aprobó –en general- la Ley de Licencia por puntos. La misma comenzará a regir a partir del mes de agosto de este año y le otorgará un total de 20 puntos a cada conductor que se irán descontando con cada infracción que se cometa

La Legislatura porteña aprobó el viernes por la noche -en general- la polémica "Ley de Puntaje o Scoring", que pena las infracciones de tránsito que cometan los conductores porteños con el descuento progresivo de un total de 20 puntos que se otorgan con el registro.

Sobre un total de 53 voto emitidos, 52 legisladores se pronunciaron a favor de la ley y uno, Patricia Walsh de Izquierda Unida (IU), en contra.

Tras la sanción general de la ley los diputados se aprestaban esta noche, en una sesión que comenzó con más de dos horas demora, a debatir cada uno de los artículos y anticiparon fuertes disidencias.

Los bloques de extracción macrista sostienen que la autoridad debe identificar al conductor en todos los casos, salvo cuando el vehículo cruce con el semáforo en rojo, y aplicar la pena sobre su registro.

En tanto, los legisladores kirchneristas y socialistas afirman que esta práctica es inviable y abogan para que la sanción recaiga sobre el dueño del vehículo en infracción: si éste no fue el autor de la falta, explican, que se presente con el real infractor ante el juez y se le resten lo puntos a quien corresponda.

"Esta no es una ley recaudatoria. Lo que queremos es ponerle límite a la cantidad de accidentes que ocurren en la ciudad y al mismo tiempo empezar a ordenar el caótico tránsito porteño", afirmó el presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña, Daniel Amoroso, sobre el inicio de la sesión.

Le siguió en el discurso la legisladora Silvia La Ruffa del Frente para la Victoria (FPV) quien señaló, entre otros puntos, que "no corresponde la obligación de identificar al conductor" para que la norma sea más efectiva y "no entre debilitada".

La nueva ley, que entraría en vigencia en 180 días, establece que todos los conductores reciban 20 puntos iniciales junto al registro de conducir y ante cada falta constatada por las autoridades, se les quitará una cantidad determinada según la gravedad de la infracción cometida.

La falta más grave que pena la norma es "organizar o disputar picadas callejeras", que se castigará con el descuento de los 20 puntos, la quita de la licencia de conducir durante 60 días y la obligación de realizar un curso de educación vial.

El proyecto de ley llegó al recinto parlamentario con el concenso de los bloques mayoritarios prácticamente, en todos sus articulos, y se aprobó en la primera sesión extraordinaria de hoy.

El "scoring" empezaría a regir en agosto: el proyecto prevé un plazo de seis meses entre la promulgación y la entrada en vigor de la ley que incluye 22 infracciones, que serán incluidas en una primera etapa, y otras cuatro que se sumarán un año más tarde.

Según el proyecto original de la norma, finalizado el primer año de implementación se borrarán los puntos perdidos y nuevamente se contará con 20 unidades.

La falta más grave que se penaliza es "participar, organizar o disputar picadas callejeras", hecho que se castiga con el descuento de los 20 puntos, suspensión del conducir durante 60 días y la obligatoriedad de realizar un curso de educación vial.

La negativa a someterse al control de alcoholemia, conducir en estado de ebriedad o bajo efectos de estupefacientes, incumplir obligaciones legales en caso de accidente y exceder la velocidad permitida, restan 10 puntos.

En tanto, habrá un descuento de 5 puntos por circular con elementos para evadir controles antirradar o antifoto, conducir al manipular teléfono celular o auriculares conectados a equipos reproductores de sonido o imágenes en los asientos delanteros.

Otras infracciones por las que se descuentan 5 puntos son no respetar la prioridad de paso en bocacalles o el indicador de "Pare", invadir mano contraria, interferir el paso de una fila de escolares, violar el semáforo y barreras ferroviarias bajas.

Circular con la licencia vencida o sin anteojos en casos estipulados, no tener licencia que habilite para conducir la categoría del vehículo que se trate, no usar cinturón de seguridad, llevar a menores de edad en el asiento delantero, son faltas que restarán 4 puntos.

Misma cantidad de puntos se quitará por girar en lugares prohibidos o en "U", circular marcha atrás en forma indebida, obstruir una vía transversal, no ceder el paso a vehículos de servicios públicos o emergencia, o no respetar la senda peatonal.

Finalmente, habrá un descuento de 2 puntos por "no respetar las indicaciones de la autoridad competente" y "circular sin casco en motocicletas".

Kirchner con los dirigentes sociales.



No todos dicen te quiero

Malestar dentro del PJ por el acuerdo con Lavagna- Varios dirigentes oficialistas se muestran con recelo por el acuerdo con Lavagna. Kirchner ordenó desactivar eventuales reacciones.

¿Qué tienen en común una película de Woody Allen con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna? Aparentemente nada, pero si se hiciera una leve adaptación a la comedia musical Todos dicen te quiero la comparación dejaría de ser caprichosa. Sólo es necesario un ajuste. La película imaginaria se llamaría Todos dicen te odio. Y describiría la relación actual entre Lavagna y una parte no menor del oficialismo -exceptuando a Néstor Kirchner y al peronismo bonaerense- tras su hiperpromocionada reconciliación pública con el ex presidente. Sorprendidos por la foto conjunta de Kirchner y Lavagna en Olivos, funcionarios y dirigentes oficialistas estuvieron varios días sin entender nada.

Desde el ministro de Planificación, Julio De Vido, hasta los referentes de los movimientos sociales K se debatieron entre la confusión y el descontento. Kirchner supo que el acuerdo con su ex ministro no caería bien y encargó a Alberto Fernández y Oscar Parrilli que desactivaran eventuales reacciones públicas. Aun previendo malhumores internos, Kirchner eligió tender puentes con una figura de peso que podría competir con el armado de Mauricio Macri en el distrito porteño.

Sólo unos pocos privilegiados tuvieron algún elemento para imaginar lo que pensaba hacer Kirchner. Haciendo honor al mecanismo radial en la toma de decisiones, el ex presidente mantuvo en secreto la negociación con Lavagna y las gestiones del senador José Pampuro. En algunas charlas en su bunker de Puerto Madero, Kirchner apenas alcanzó a anticipar que quería formar un instituto de economistas afines al keynesianismo (en sus propias palabras, que defiendan un modelo de “crecimiento e inclusión social”) para enfrentar a los gurúes ortodoxos. Al principio imaginó a ese instituto dentro de la Fundación Calafate, luego lo vinculó con el nuevo justicialismo que surja tras la normalización y la reafiliación masiva.

Ante sus interlocutores, el ex presidente comentó que quería formar ese think thank con economistas de ideas heterodoxas que pudieran debatir en foros internacionales. Pocos economistas argentinos responden a ese perfil. Y el más conocido fuera de las fronteras es, sin duda, el propio Lavagna. Por otro lado, la recuperación del diálogo con el ex ministro aportaba otros beneficios. Si la crisis económica estadounidense llegara a afectar a la Argentina, Lavagna sería una fuente de consulta natural. Quizá hasta una alternativa de recambio para desembarcar en el Palacio de Hacienda.

Pero la figura del economista tiene también un perfil político, sobre todo tras haber salido tercero en las elecciones presidenciales con más tres millones de votos. En los últimos días, Kirchner llegó a reconocer que Lavagna podría posicionarse en el sistema político como un “contrapeso” de Mauricio Macri con vistas al 2007 o 2011.

Ajenos a todas estas consideraciones, muchos dirigentes del oficialismo reaccionaron con descontento ante el acercamiento a Lavagna. Archienemigo declarado desde los primeros tiempos, De Vido no ocultó su bronca. Incluso hubo quienes lo escucharon hacer catarsis mientras acompañaba al empresario Marcelo Mindlin a entrevistarse con la Presidenta. La escena se produjo el martes a la noche en la Casa Rosada. El titular de Planificación no fue el único que tuvo que hacer un esfuerzo por no hacer público su pensamiento.

También los dirigentes de los movimientos K observaron la negociación como un hecho consumado, sin decir mucho o directamente callando. Fernández y Parrilli se las ingeniaron para contener a los jefes de las cuatro agupaciones con más presencia en el país, el Movimiento Evita, Frente Transversal, Federación de Tierra y Vivienda y Libres del Sur. Con matices, ninguno veía con demasiado entusiasmo la reaparición de Lavagna en la escena K.

El propio Kirchner ofreció sentarse con los dirigentes sociales. La reunión con Emilio Pérsico, Edgardo Depetri, Luis D’Elía y Humberto Tumini tendrá lugar el miércoles 13 de febrero. El lugar todavía no está definido. Podría ser la Quinta de Olivos, también las oficinas de Puerto Madero. En la reunión se hablará de la decisión del ex presidente de aceptar la presidencia del PJ. También sobre la negociación con Lavagna para que ocupe un cargo en la conducción del PJ. Kirchner quiere que el nuevo consejo nacional incorpore caras nuevas que tengan un pasado en el peronismo y que al mismo tiempo supongan un cambio. En ese lugar habría puestos garantizados para Depetri y Pérsico, también para el diputado Juan Carlos Dante Gullo, en los ’70 cara visible de la JP regionales.

La discusión sobre Lavagna seguirá por mucho tiempo. Su retorno a la Quinta de Olivos divide aguas, aunque el ex presidente se está ocupando por atenuar las diferencias. El temor de ciertos sectores del kirchnerismo -y aquí están también los ex Frente Grande- es que el regreso del economista sea un eslabón más de la cadena que parece dejar al kirchnerismo en manos de la estructura tradicional del peronismo.

Por Martín Piqué

La CTA se reunió con Cristina Fernández de Kirchner



Yasky: “El gran problema que tenemos hoy sigue siendo la desigualdad”

Por espacio de tres horas se extendió la reunión entre la Primera Mandataria y el Secretariado Nacional de la Central de Trabajadores de la Argentina, encabezado por su secretario general Hugo Yasky y los Adjuntos Pablo Micheli y Pedro Wasiejko. A las 22 culminó este encuentro en el que la CTA presentó su demanda por una justa distribución de la riqueza, Personería Gremial y Paritaria Social.

A las 19, la presidenta de la Nación Cristina Fernández, junto a los ministros Alberto Fernández (jefe de Gabinete) y Carlos Tomada (Trabajo) recibió a una nutrida delegación de la CTA en la Sala de Situaciones.

La reunión se extendió por espacio de dos horas y no hubo respuestas claras al reclamo histórico de reconomicmiento legal para una Central que posee 1.200.000 afiliados.

En referencia a los alcances del encuentro, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, explicó que “en el marco de un diálogo respetuoso, pero con contenido, la Central hizo su planteo, en un proceso de crecimiento económico, para avanzar en políticas distributivas orientadas por el Estado y así se garantice una más justa distribución de la riqueza”.

El dirigente, en diálogo con los periodistas al término de un encuentro que se extendió por espacio de tres horas, dijo: “Hay que transformar el crecimiento de la Argentina en desarrollo económico; el gran problema que tenemos hoy sigue siendo la desigualdad porque el crecimiento se concentra y para contrarrestar esto la CTA realizó propuestas políticas concretas: el funcionamiento con continuidad del Consejo del Salario; una Ley de Primer Empleo Joven; una Ley Nacional de Salud; la recomposición de los ingresos de los sectores desocupados, en el marco de una Paritaria Social que permita discutir en cada barrio, en cada localidad, en cada provincia el acceso a una vida digna”.

Asimismo, Yasky renovó el pedido para que “la CTA sea reconocida legalmente; es decir, obtenga la Personería Gremial. Estamos convencidos de que es necesario resolver este tema”. Sin embargo, “la Presidenta planteó que ese tema está en el Ministerio de Trabajo. Nosotros creemos que el expediente está cerrado; ya debe salir. Además, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) respalda plenamente nuestro reclamo”.

En este punto, el secretario Adjunto Pedro Wasiejko manifestó que “no es necesario modificar la Ley de Asociaciones Sindicales” para otorgarle la Personería Gremial a la CTA, “los elementos que hay son suficientes. El Gobierno no ha dicho nada al respecto, siendo el país signatario de los de los tratados internacionales”.

En relación otras temáticas esbozadas a la primera mandataria, el titular de la CTA informó que se pidió la apertura “de espacios de diálogo que permitan resolver la problemática que se vive en el Indec, reactivando la comisión que se había creado, para poder encontrar las soluciones que hagan falta para terminar con esta situación irregular, en la que se ejerce presión sobre los trabajadores, hay gente que intimida, no se reconoce a la Junta Interna”. Y agregó: “Nosotros tenemos la voluntad y la predisposición a tener espacios de interlocución”.

En este punto Pablo Micheli, secretario Adjunto de la Central, afirmó que “pedimos que se dé continuidad a estas reuniones; incluso, que en los ministerios se habrán espacios de diálogo”. Apuntó que “son los grupos económicos los que no quieren la Personería Gremial y son los que atacan a nuestros delegados”. Para lugar expresar que “es una contradicción recibirnos y después no firmar el decreto de nuestro reconocimiento legal”.

El secretario general de la CTA también se refirió a la pretensión oficial y empresarial de ponerle topes a las demandas salariales. “La experiencia en 2006 y 2007 ha demostrado que es inviable la idea de poner techo a la demanda salarial de los trabajadores”, dijo Yasky. “Los trabajadores tienen un termómetro muy eficaz que es el bolsillo, para determinar el nivel de la demanda y los trabajadores siempre lo han hecho con responsabilidad”.

Por último, subrayó que “si en este país hay inflación no es por culpa de los salarios, sino de aquellos empresarios, que a pesar de tener niveles altísimos de rentabilidad, tienen una cultura especulativa”.

ACTA Jueves 7 de febrero de 2008, por Mariano Vazquez *

Asperezas y deudas


Por Mario Wainfeld

El encuentro de la Presidenta con la cúpula de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) fue posterior y bien diferente al que mantuvo con el de la Confederación General del Trabajo (CGT). El orden cronológico es también de preferencias, no sólo legales. Más adelante, se irá dilucidando qué significan otras diferencias mutuas de trato. El cónclave con la CGT fue entre amigable y empalagoso, poblado de alabanzas (y olvidos) mutuos. La reunión de ayer según el Gobierno fue “áspera”, “dura y franca” para la CTA.

El Indec, el “modelo”, la conflictividad docente, el reconocimiento de la personería gremial, la influencia (o no) de presión de grandes grupos económicos sobre decisiones del Gobierno fueron varios de los puntos ríspidos de una discusión que duró casi dos horas (ver nota central).

“No esperábamos que nos otorgaran la personería hoy pero sí un trato mejor”, sinceró el secretario adjunto Pablo Micheli a la salida del encuentro. En la lectura de la CTA lo más positivo fue que se acordaron “canales de interlocución” en líneas generales y en especial respecto del Indec.

La personería gremial, pues, seguirá en el freezer. Todos lo venían sabiendo, pero sigue siendo una mala noticia. “Si no lo hizo Kirchner”... comentan de ambos lados de la larga y áspera mesa tendida ayer a la noche.

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Recuerdos del presente: “Presidente, la personería la tiene que reconocer usted, antes de irse. A Cristina le va a quedar menos margen”, le dijo el secretario general Hugo Yasky a Néstor Kirchner un tiempito antes del fin de su mandato, narran testigos irrefutables. Pasadas las elecciones, en la cómoda transición, Kirchner dispondría de margen para aprobar una asignatura pendiente y alisarle la cancha a su sucesora. Kirchner pasó por alto el consejo. Hoy día, sabido era de antemano, la Presidenta tiene menos juego para hacer lo debido.

La negativa a reconocer personería a la CTA es una concesión del Gobierno a uno de sus aliados principales, una ofrenda en el altar de la CGT.

En el Gobierno son mayoría los funcionarios importantes que asumen, en la intimidad, que el fundamento de la negativa es sustancialmente político y que no hay buenos motivos legales para prorrogarla. En soledad, discurre distinto Julio De Vido, un peronista entre clásico y arcaico en su discurso.

Pero, como sucedió tras el diálogo entre Yasky y Kirchner, prima en el oficialismo la idea que signó la reacción de éste: nunca es el momento debido. Cristina Fernández les aseguró a sus visitantes que el tema es puramente legal, que depende de que se decida el longevo expediente que tramita en Trabajo. Todos los contertulios de ayer saben que no es así.

La gobernabilidad del primer tramo de la gestión de Cristina Kirchner depende de cómo se encarrile en los próximos meses la puja distributiva institucionalizada. Los trabajadores argentinos, merced a su tradición sindical y de lucha, tienen conciencia de sus derechos y no se chupan el dedo. Por lo tanto, ningún laburante sindicalizado cree en los índices oficiales y no admitiría que sus dirigentes cerraran una paritaria por menos del doble de aumento de la inflación dibujada por el Indec, para empezar. Para mantener su representatividad y su poder político, los líderes cegetistas deberán hacer equilibrio entre los reclamos de sus bases y los de gobernabilidad que le formula el oficialismo. Para que se esmeren en ese cometido, el Gobierno le concederá muchas cosas, entre ellas el mantenimiento del statu quo en el tema que nos ocupa.

El primer semestre pasará engarzando las convenciones más relevantes y culminando en la convocatoria al Consejo del Salario, una secuencia que inauguró la gestión de Néstor Kirchner y que será reprisada por una administración por ahora muy refractaria a la novedad. Hasta que se cierre ese ciclo, momento que coincidirá, más o menos, con la Asamblea anual de la OIT.

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El verano en Ginebra: En junio llegará la Asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que acumula reclamos contra Argentina por su irregular régimen de asociaciones profesionales, que lo distancia de los “países normales” que los Kirchner suelen ambicionar en sus discursos.

Las reprimendas de la OIT al Gobierno se repetirán y es verosímil que incordien en mayor medida a Cristina (más afecta a intervenir en cónclaves internacionales) que a su esposo. De cualquier manera, señalan funcionarios de Trabajo baqueanos en Ginebra, las observaciones o sanciones no pueden llegar muy lejos. Y enumeran avances de la etapa: la performance de Argentina desde 2003 es más que buena: hay convenciones colectivas (más de mil el año pasado), una tasa de afiliación baja para las marcas locales de hace décadas pero alta comparada con otros países, miles de sindicatos y standards de libertad más parecidos a los del primer mundo que a los de la mayoría de los países emergentes.

Todo indica que el Gobierno apurará ese mal trago, al que ya está habituado, sin novedad en el frente.

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Sinrazones: “En el fondo no les conviene”, musitan algunos conocedores oficiales del espinel “la CTA está muy dividida, la bandera de la personería la unifica, es una consigna común. Cuando se concrete, se acentuarán sus tensiones”.

Otros explican el recurrente cajoneo en una seguidilla de enojos del momento, reacciones de la mesa chica ante declaraciones o movilizaciones de la central alternativa o de alguno de sus cuadros.

El primer argumento tiene un tinte paternalista, el segundo confunde un derecho republicano (retaceado a millones de trabajadores, no sólo a sus líderes) con una gracia, supeditada a la discrecionalidad del gobernante.

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Transiciones: La reunión de ayer (aún con sus encontronazos), la incorporación de la CTA al directorio del PAMI y al Consejo del Salario, el trato de su dirigencia con el Gobierno por canales formales e informales comprueban que la central alternativa ha tenido reconocimientos y avances con el kirchnerismo. Sus dos gobiernos la tratan mejor que los precedentes pero no cumplen con todas las de la ley, lo que podría justificar la trillada imagen del vaso medio vacío o medio lleno.

Al mismo tiempo, la emergencia del kirchnerismo suscitó al interior de la CTA una crisis identitaria y de pertenencia similar a la acontecida en partidos de centro izquierda u organismos de derechos humanos, muy aquerenciados en la oposición pura y dura desde los 90 y, quizá, desde el ’83. En la CTA conviven oficialistas confesos, opositores convencidos tanto como militantes, cuadros y organizaciones en permanente debate y realineamiento.

Los severos modos de Cristina Kirchner en su encuentro inaugural seguramente azuzarán esas polémicas.

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Lo que viene y lo que sigue lejos: “Esta reunión deja como saldo la posibilidad de abrir una serie de canales” y “la presidenta reconoció a la CTA aún en las diferencias que podemos tener de enfoque” fue el saldo más positivo que recuperó Yasky en la propia Casa de Gobierno. La CTA es un interlocutor y tiene una presencia pública, conquista que en alguna medida se fue pactando con este gobierno. Las diferencias son sensibles, aunque las puertas de la Rosada y de Trabajo están abiertas, según se expresó y se graficó ayer.

Claro que la deuda que Kirchner no honró en su mandato sigue pendiente. Y aunque ayer no se haya franqueado del todo, la Presidenta la mantendrá en moratoria, por un plazo que (da la impresión) será muy largo.

Reportaje a Edgardo Depetri



Kirchner, Lavagna y la nueva realidad

- Vamos al grano: Kirchner, el PJ, Lavagna... se ha movido de manera casi brutal el tablero político argentino. Edgardo, como hombre de la CTA, como referente del Frente Transversal y parte de los denominados movimientos sociales.... Bueno, ¿como lees esta nueva realidad política argentina que ha sacudido al país?

En principio, hay que darle un encuadre: donde, como y por qué se produce esta movida por parte del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Es sabido que para muchos analistas políticos, marzo de 2008 era el mes de la hecatombe, el inicio de un levantamiento del 19 y 20 del 2001, el conflicto social, la crisis institucional, donde el gobierno de Cristina iba a ser jaqueado por los mismos grupos económicos, por la inflación, por la pelea salarial, por levantamientos y saqueos en el conurbano bonaerense. Como que iba a ver una crisis de poder, o de vacío de poder institucional. El hombre que venía promoviendo eso, era Eduardo Duhalde, el mismo que venía haciendo reuniones con dirigentes políticos, sociales y económicos de la argentina y grupos del PJ comprmetidos con la represión: y era ese el mensaje de la nueva etapa, el inicio del jaqueo al gobierno nacional. No iba a haber tregua.

-Pero porqué Lavagna, que era un pacto que parecía no se podía realizar, que era un hombre de la derecha...

Kirchner toma la decisión de discutir en el PJ, en primera instancia. Luego, refundar el partido justicialista y para eso se ofrece a ser el presidente del partido justicialista y no está llamando solamente a Lavagna -que tuvo sectores exduhaldistas que lo acompañaron en su campaña a presidente... no sólo a ellos sino que está reconstituyendo el aparato del Partido con otros referentes, incluso sociales, sindicales, partidarios.

Nuestra diferencia con Lavagna fue la famosa frase que los salarios generan inflación. Esto era en función a los intereses que representa. Y nosotros decimos que el modelo de acumulación debe ser distributivo y los salarios de los trabajadores no generan inflación. Por el contrario, son fundamentales para reactivar la economía y distribuir equitativamente el ingreso.

Convocar a Lavagna es una posibilidad que tiene Kirchner y está bien que lo haga, es su rol y es su perspectiva de ir constituyendo una fuerza política que él la expresa. Me parece que tiene que ver también con esta necesidad de tener una estructura, un lugar desde donde convocar a todos.

Bueno. Lavagna es lo que es, el hombre que representa a los grupos económicos, sobre todos sectores productivos de la economía. Y eso es lo que lo diferencia: no es un orgánico al sector financiero, como un Bleger o Machinea. Lavagna expresa los intereses de los grupos vinculados, fundamentalmente a Techint y sectores que tienen grandes inversiones en argentina. Kirchner suma fuerzas para avanzar en la economía, tal como lo planteado por la presidente Cristina Fernández, que ha ratificado un compromiso con la reactivación del aparato productivo nacional, con creación de empleo, con mejorar los ingresos de los trabajadores, con un Estado presente en la economía y con la voluntad de que ese proceso que inició Néstor Kirchner tenga continuidad sobre su mandato.

Reagrupamiento de fuerzas: la derecha

La derecha, es notorio, está agrupando como puede sus fuerzas. Y es notorio que estamos ante un gobierno que tiene enfrentamientos con Estados Unidos. Esto es así y sigue siendo muy fuerte nuestra opción de implementar unidad con Chávez, con Evo Morales, con Lula. Ese objetivo de refundar la patria latinoamericana. No es un camino fácil, siempre lo supimos. Y también en eso está la disputa que se está llevando adelante y se va a profundizar, con respecto a la distribución de la renta nacional. Y vemos todo el esfuerzo que hacen los empresarios que, a través de la inflación, intentan transferir a sus ganancias lo que debería ser ingreso y bienestar para el pueblo.

Entonces tenemos eso: trabajo, mayores salarios en la Argentina y una fuerte opción de los medios de comunicación potenciando a Macri - Macrismo como derecha orgánica- y tratando que se vaya construyendo como una proyecto nacional y también es muy notorio el trabajo que vienen impulsando algunos sectores en reagrupación Macri -Scioli. Esta opción binorma que tiene Scioli, como gobernador de la provincia de Buenos Aires, que si bien ascribe como parte del Kirchnerismo, puede por intereses del poder, expresar un reagrupamiento de los sectores de centro derecha en Argentina.

Entonces me parece que esa es una decisión de Kirchner. Desde nuestro visión, los que son afiliados al partido justicialista y los que creen en ese partido y creen que son lo que tienen que estar discutiendo esa perspectiva, bueno, que lo hagan.

Nosotros, desde el Frente, desde la CTA, desde los movimientos sociales, nosotros vamos a seguir nuestro camino. Hemos enfrentado claramente a Lavagna, seguiremos planteando nuestras diferencias, nosotros seguimos pensando lo mismo. Somos de orígenes diferentes y de miradas diferentes... lo otro, es una visión táctica de Néstor Kirchner pero en el marco de una construcción mucho más amplia que no sólo debe integrar a la discusión de los trabajadores, del pueblo argentino, sino también integrar intereses que está confrontados en términos de clases sociales. Con sus dificultades que tienen que ver con una mirada mucho más abarcativa y que tiene que ver con la reactivación y de un modelo de acumulación del ingreso nacional que debemos discutir y fundamentalmente, discutir sus formas de distribución. De eso no nos bajamos. La distribución de la riqueza es el tema madre.

“...lo más importante es lo que está haciendo nuestro pueblo”

Hay algo que está haciendo Néstor y el gobierno, pero lo no podemos olvidar que lo más importante es lo que está haciendo nuestro pueblo: la militancia popular y las opciones que tenemos de construcción política: en Argentina y con el gobierno de Cristina que es el poder real. Y que no tenemos duda, está cambiando el país, que avanzamos hacia un país mejor: desde como viene bajando la desocupación, la mortalidad infantil, la educación y que hay un avance de los trabajadores sobre los ingresos.

Un gobierno que está convocando a todos los sectores. La CTA ha sido convocada por la presidenta. Y nosotros seguiremos luchando por este nuevo modelo sindical, un nuevo modelo político un nuevo movimiento social y cultural que exprese la visión de las mayorías. En ese sentido hemos venido avanzando...

Volviendo a Néstor. El tiene un lugar muy importante en el nuevo armado nacional. Y es algo que respetamos pero seguiremos proyectando nuestra fuerza como lo venimos haciendo desde nuestra fundación, desde donde parimos este nuevo sueño...

-De cualquier manera, la actitud de Néstor Kirchner produjo en ciertos movimientos sociales, una actitud crítica, de no concordancia, aquello de nada con el PJ.

Bueno. Nosotros no somos comentaristas de la política. Nosotros hacemos política, eso con todas las dificultades que tiene y los desafíos que se tienen. Kirchner puede ser candidato a presidente del PJ porque lo puede ganar. Fue presidente, tenemos el gobierno y Néstor puede ganar la conducción del PJ. Es su acumulación de poder... no un comentar sobre el poder. Es como si yo digo “voy a renunciar al Bando Mundial cuando no soy director del Banco Mundial. Uno no puede hacer política con lo que no es. Y mucho menos puede hacer política con el poder de los otros.

Se hace política con lo que uno es y con el poder que uno tiene. Entonces no es estar a favor o en contra de Néstor. Es su posibilidad, su forma de forjar un entramado político que tiene fuerza como para hacerlo.

Ahora, yo creo que todo esto que hablamos, lo de Kirchner con Lavagna, como presidente del PJ.... Digo, creo que no colisiona con un objetivo estratégico que es construir una fuerza política de la gran mayoría del pueblo argentino y a la vez que sea capaz de ir acompañando decisiones estratégicas que debe asumir el Estado para que, cada vez más, exista un modelo de acumulación con una justa distribución del ingreso. Y en democracia, que es la única posibilidad que tenemos para resolver los problemas económicos y sociales y culturales que tenemos como pueblo.

El Frente Transversal seguirá su rumbo, el rumbo que decidieron todos los compañeros que lo conformamos

¿Sí, qué pasa con el Frente Transversal?

Bueno. Nosotros venimos, mayoritariamente, militando desde el peronismo. Y eso es un sentimiento, un hecho cultural, fue como los definió Cooke “el hecho maldito del país burgués”. Y todavía, después de tantos años de la muerte del General Perón y después de más de 50 años, aquello de las patas en la fuente, todo ese camino recorrido, tanta sangre y sin embargo, todo ese mensaje, toda esa historia, su mística sigue estando presente en millones de argentinos. Y también en muchos de nosotros. Eso no se niega.

Pero... siempre hemos calificado: una cosa es el peronismo otra el PJ. El PJ fue casi una asociación ilícita y en muchos lugares de la argentina. Con excepciones, por supuesto. Y muchos compañeros que mantuvieron en alto las verdades de Perón, de Evita. Y del proyecto estratégico que se planteo en su momento. Nosotros creemos que el PJ en su conjunto fue un instrumento de poder y un instrumento de los enemigos de la clase trabajadora y el pueblo.

Instrumento que usaron para la peor masacre social que tuvimos que soportar como pueblo, fundamentalmente con el menemismo y el duhaldismo.

Por eso nosotros desde hace mucho hemos planteado construir una organización política de nuevo tipo y por eso la CTA, por eso el Frente Transversal, han parido y son parte de una nuevo modelo sindical en nuestro país. Un modelo que recupere la esencia de la representación de los trabajadores y discutir con el Estado y con los empresarios un modelo de país donde los trabajadores tengamos un rol central.

Y hacemos un modelo sindical y no somos la CGT, es otro modelo, que también se proclama parte del partido justicialista y que fueron cómplices de todo el proceso de destrucción del patrimonio nacional. Con excepciones también. No es bueno creerse el dueño de la verdad. Pero nosotros con la CGT no. Con el PJ no. A pesar de esas excepciones que hablamos. No olvidamos que con muchos compañeros de la CGT compartimos lucha y llenamos la Plaza contra el menemismo.

Como lo que venimos diciendo lo sostenemos con hechos y con una conducta. Estamos tratando de construir una perspectiva de nueva coalición política, social y cultural -no haciendo antiperonismo. No nos vamos a sumar a la prédica de los gorilas que invalidaron e invalidan el proyecto del peronismo agarrándose de estos casos de “ilícitos”. Y asumen la muerte del peronismo o la muerte del movimiento nacional y popular, la muerte del hecho cultural y del hecho revolucionario de transformación que significó el peronismo en una etapa de la historia.

Entonces, creo que sí tenemos una pertenencia: el Frente para la Victoria. Y en ese proceso de pertenencia lo que haga Néstor Kirchner nos impacta, nos impactará. Insisto que la decisión de ir por el PJ por el ex presidente, es una opción lógica en su estrategia de poder - en la estrategia del poder de él. Porque tiene la decisión y la posibilidad de poder hacerlo.

“...lo importante es la política. Y la política no es solo un partido, es la construcción de un nuevo modelo sindical, es la incorporación de los movimientos sociales, la opción de ir al territorio con formación de cuadros, con proyecto productivos...”

Nosotros no iremos al partido justicialista. Ahora, si en el Frente Transversal hay compañeros que creen a nivel nacional, o niveles locales o provinciales, que pueden hacer un aporte y lo necesitan en esa construcción,debemos hablarlo y discutir para qué y como eso ayuda a consolidar nuestra politica.

Lo que importa

Lo importante no son los instrumentos, lo importante es la política. Y la política no es solo un partido, es la construcción de un nuevo modelo sindical, es la incorporación de los movimientos sociales, la opción de ir al territorio con formación de cuadros, con proyecto productivos, con programas de salud, con las viviendas, con agua mas trabajo, con las empresas textiles que estamos haciendo, incorporando a los jóvenes, la pelea contra el paco. Esa es la construcción. La construcción y el debate sobre el modelo de país que queremos construir, no solo con trabajadores, con los intelectuales, con los sectores medios, con pequeños empresarios... nuestra perspectivas de integrarnos al gobiernos en áreas donde podamos ayudar en ese sentido.

Y está nuestra mirada sobre América latina, nuestra concepción de la derrota del ALCA y la necesidad de fortalecer vínculos con Chávez, Evo, Con Tabaré o Lula. Y desde ahí construir una perspectiva constructiva que proyecte la creación de empleo... y que estamos encarcelando a los genocidas.

Por eso, la política es una concepción táctica y de un momento. Por eso, volviendo al principio. No podemos ver esto por si nos conviene o no. Hay una movida política y realizada por un hombre que fue presidente de los argentinos y que tiene puesta toda su energía en conformar un proyecto político del que creo, no estamos afuera.

Lo que sigue vigente para nosotros, son los mandatos fundantes que nos dieron origen: vamos a construir un nuevo modelo sindical. No cerramos puertas pero vamos a bregar como lo venimos haciendo por lograr una nueva síntesis política. Y la distribución de la riqueza, es uno de los ejes fundamentales. Como la salud, la educación y el derecho del pueblo a una vida digna. Eso nos sostiene y eso nos impulsa a seguir en la CTA y en el Frente Transversal.

En marzo inauguraría el Complejo Cultural 25 de Mayo



La Señora Corina Cruciani ha sido designada por el Ministro de Cultura del GCBA, como "Directora General de Complejo Cultural 25 de Mayo". Y se prevé que se hará su esperada inauguración en el mes de marzo.

Por Vecinos X el 25 de Mayo

La Directora informó a "Vecinos por el 25 de Mayo", que durante la última semana de enero o la primera semana de febrero, la empresa constructora, Caputo S.A., entregará al Gobierno de la Ciudad la obra terminada.

Durante el mes de febrero los técnicos asignados del GCBA se interiorizarán en el uso de la infraestructura del Complejo Cultural.
Está prevista la inauguración para el mes de marzo.

CONTACTOS

SUBCOMISIONES DE TRABAJO de "Vecinos por el 25 de Mayo"

- Subcomisión de Música: Carlos Salatino - 4523-3070;carlosdsalatino@yahoo.com
- Subcomisión de Artes Visuales: Jorge Mercado - 4521-7676; mercjorge@gmail.com
- Subcomisión de Teatro: Dina Poleff - 4553-6986;
- Subcomisión de Difusión Comunitaria - Mónica Dittmar - 4543-7142; monditt@arnet.com.ar

3er. CICLO DE CINE DE VERANO

Por tercer año consecutivo, "Vecinos por el 25 de Mayo", continuamos con la muy positiva experiencia de los dos anteriores Ciclos de Cine de Verano. Nuevamente lo realizamos al aire libre, frente al Complejo, porque todavía no estaba el Final de Obra.

Hubiera sido nuestro deseo que después de la "Apertura de puertas", realizada el 21 de noviembre de 2007, este ciclo lo hubiésemos realizado dentro de nuestro querido "Complejo Cultural 25 de Mayo". Lamentablemente, hasta la fecha de las proyecciones, la empresa constructora Caputo S.A. no había finalizado la obra, y seguía a cargo de los trabajos.

La directora designada recientemente por la nueva administración del GCBA, Sra. Corina Cruciani ha informado sobre la fecha prevista de entrega al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los primeros días de febrero. Asimismo tenemos agendada una reunión de trabajo para el lunes 4 de febrero en el Complejo Cultural para su puesta integral en marcha a mediados de marzo, comentario que nos hiciera antes de partir para participar en un festival de teatro en Méjico.

Este año "Vecinos por el 25 de Mayo", pudimos realizar solamente dos proyecciones los dos últimos sábados de enero, dado que se retrasaron los permisos porque no había personal asignado por el nuevo gobierno para dichas tareas.

Fue necesario presentar una nota firmada y vuelta a firmar a Dirección de Transito del GCBA, con pedido de corte de calle a la Policía Federal (Secc.39ª), notificación del CGPC Nº12, al Área de Descentralización para la provisión de sillas y diferentes gestiones que logramos superar.

Además de la poca voluntad de la empresa constructora en facilitar algunos medios, no contamos con el apoyo del Ministerio de Cultura para sostener la actividad, ni la colaboración del Cine Móvil del INCAA como en años anteriores.

Debimos alquilar un "cañón" para proyectar el día sábado 19. A la siguiente función el CGPC Nº 12 nos cedió su proyector, además de la pantalla, contando con la colaboración del personal del Área de Cultura a cargo de Carolina Passalacqua.

No se pudo bajar la intensidad del alumbrado público a pesar de haber hecho el pedido al GCBA y algunos comerciantes no se hicieron eco de la propuesta y la pantalla de 2 mts x 2 mts. tampoco ayudo.

De todas maneras el gran atractivo fueron los números vivos propuestos espontáneamente con muchas ganas de participar como Paloma, una vecinita campeona de gimnasia aeróbica, Dina nos hizo cantar con su Chichipio, también nos emocionó el canto y la música popular de Marìa Paz, una vecina viajera y Mauri, un clown con sus malabares.

Es de destacar la participación activa de cientos de vecinos preocupados por la apertura del Complejo colaborando con "Vecinos por el 25 de Mayo" para lograr llevar a cabo el ciclo. Agradecemos el apoyo constante y efectivo que garantizará el funcionamiento, la puesta en marcha y afianzará el proyecto cultural de todos los vecinos

CONTACTOS

Envíe su dirección de correo electrónico a lavozdel25@gmail.com, y lo incorporaremos a nuestra cadena de mails para recibir información actualizada.

Asalto a la modernidad


Por Horacio Verbitsky -

Embajda vacante y disolución del obispado militar Como resultado de la decisión vaticana de negar el acuerdo al divorciado embajador Iribarne, la sede en el Vaticano será atendida durante los próximos cuatro años por el encargado de negocios. El Congreso tratará la disolución del obispado castrense, creado por decreto. El rechazo al ex ministro es un denuesto al 27 por ciento de los argentinos adultos que conviven con su pareja fuera del matrimonio.

La embajada argentina ante el Vaticano quedará vacante durante cuatro años y una ley del Congreso dispondrá la disolución del Obispado castrense. Al mismo tiempo, el gobierno nacional intentará mantener relaciones de mutuo respeto con el Episcopado argentino, que no participó en la decisión vaticana de rehusar el plácet al designado embajador Alberto Juan Bautista Iribarne, amigo personal de uno de los obispos más influyentes del país e hijo de un piadoso oficial del Ejército.

El pequeño estado de 821 habitantes surgido del acuerdo de Letrán que Pío XI y Benito Mussolini firmaron en 1929 ha hecho saber que no lo aceptará porque antes de unir su vida a la de María Belén Trigo, hace nueve años, se divorció de Inés Urdapilleta, quien ha explicado en vano qué buen padre es su exposo. Los obispos locales tampoco tuvieron intervención en la crisis que se desarrolló desde febrero de 2005, cuando el ex obispo castrense Antonio Baseotto sugirió resolver las diferencias con la política sanitaria de Ginés González García arrojándolo al mar con una piedra de molino al cuello.

El rechazo vaticano a Iribarne y sus previsibles consecuencias facilitarán la posición beligerante contra el gobierno del presidente de la Iglesia argentina, Jorge Bergoglio, y harán más arduo el empeño de los obispos dialoguistas, como los otros miembros de la Comisión Ejecutiva, Agustín Radrizzani y Sergio Fenoy, y el responsable político del Episcopado, Alcides Casaretto, quienes no ven la conveniencia ni la inevitabilidad de una ruptura, en especial a partir de las reiteradas señales de buena voluntad emitidas por la presidente CFK.

Cada cual atiende su juego

El Vaticano hizo saber desde el primer momento que Iribarne no pasaría con facilidad. Esto desconcertó al gobierno nacional, que había pensado la designación de un ministro de Néstor Kirchner como un gesto de distensión. Otras señales similares fueron la audiencia a solas en la que Kirchner y la entonces presidente electa Cristina Fernández recibieron en noviembre al secretario de Estado Tarcisio Bertone, y el encuentro de Cristina en la segunda semana de su gobierno con la conducción del Episcopado argentino. Luego de obsequiar a Bertone con una imagen de la Virgen de Luján, los Kirchner le comunicaron la invitación argentino-chilena para que el Papa asistiera a los actos al cumplirse un cuarto de siglo de la solución del conflicto limítrofe por las islas sobre el canal Beagle. Bergoglio debió pedir la audiencia en contra de su voluntad, por decisión de la mayoría de los 22 miembros de la Comisión Permanente. CFK la concedió de inmediato pero Bergoglio volvió a tomar distancia el 31 de diciembre, con una sagacidad que también muestra la amplitud de sus principios.

El Arzobispo porteño se reunió en la Plaza de Mayo con los militantes de los partidos PTS, PCR, PO MST y MAS, que se disputan la conducción de la lucha iniciada en noviembre por la reincorporación de 85 despedidos del casino flotante. Además les permite sostener sus carteles colgantes en las columnas de la Catedral. Esta actitud excepcional en un antimarxista inflexible y sin actividad conocida de apoyo a trabajadores en problemas, responde a la participación en el paquete accionario del casino de Cristóbal López.

Primo político del ex gobernador patagónico Sergio Acevedo, López comenzó su actividad como empresario del juego en Santa Cruz durante la gobernación de Kirchner. En la última semana de su presidencia, Kirchner prorrogó por quince años la concesión que el senador Eduardo Duhalde firmó durante su desempeño interino en el Poder Ejecutivo, por la que López explota 3.000 máquinas tragamonedas en el hipódromo de Palermo y lo autorizó a colocar otras 1.500. También es llamativa la saturación de policías y prefectos y el rigor con que persiguen y golpean a los manifestantes. La elección de este blanco no genera dificultades a Bergoglio dentro del Episcopado, ya que fue Casaretto quien frustró el proyecto del ex gobernador bonaerense Felipe Solá de permitir la instalación de las máquinas de López en el hipódromo de San Isidro.

Bergoglio también estimuló la rotunda posición de Elisa Carrió, quien dijo que “Kirchner es Cristóbal López”, que el problema del casino “prueba la corrupción de Néstor y Cristina Kirchner”, que el juego es la mejor manera de lavar dinero y que el gobierno manipulará a algún juez para garantizar la impunidad. Hasta 1965, la Iglesia financió sus actividades mediante la explotación de juegos de azar como los que administra López. Pero ese año la asamblea plenaria del Episcopado renunció a ese sistema recaudatorio a raíz de planteos críticos de los obispos Jerónimo Podestá y Alberto Devoto.

Alternativas

Cuando el Senado prestó el acuerdo para la designación de Iribarne, el nuncio Adriano Bernardini indagó a distintos funcionarios de Ceremonial y de la Secretaría de Culto acerca de la vida privada del embajador. Le dio pie para ello la insólita omisión del estado civil en el curriculum vitae del funcionario. El nuncio se interesó una vez por la situación matrimonial de Iribarne y otra por sus convicciones. “¿Está casado, es católico?”, preguntó.

Cuando se fue insinuando la posibilidad del rechazo, la presidente CFK analizó dos alternativas: dejar la embajada en manos del encargado de negocios Hugo Gobbi, un heredo-diplomático designado allí a solicitud del ex presidente Raúl Alfonsín, o escoger un nuevo candidato y someterlo al escrutinio de Benedicto XVI y sus dicasterios romanos. La primera opción era la más simple: la embajada ante el Vaticano sólo tiene funciones protocolares, dado que el pilar de la relación bilateral es el nuncio apostólico en el país. Un obstáculo de la segunda era la reducción del universo de alternativas: cuatro millones de ciudadanos conviven como Iribarne con una persona fuera del matrimonio. Según el censo de 2001, 14,5 millones de los habitantes mayores de 14 años viven en pareja pero sólo 10,6 millones están casados.

Es decir que el 27 por ciento de la población adulta de la Argentina entra en la categoría de indeseable para la sede apostólica. Esto ayuda a comprender lo que está en juego en este episodio: el rechazo a Iribarne es una impugnación confesional a los estilos de vida que con libertad eligen los ciudadanos argentino. Ningún gobierno que se respete puede aceptar semejante anatema, menos uno como el de CFK cuyas propuestas reformas a la ley del registro de las personas procuran democratizar la vida cotidiana con independencia del sexo o el estado civil. Un infradotado con micrófono acusó al gobierno, con un extraordinario parangón: ¡el envío de un divorciado a Roma equivaldría al de un nazi a Israel!

Plan canje

Para evitar malentendidos, el gobierno hizo saber que no habría una segunda nominación. El mismo mensaje fue transmitido en Roma y en Buenos Aires, por el embajador saliente, Carlos Custer, al sustituto de la Secretaría de Estado vaticana para las relaciones generales, Fernando Filoni, y por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, al nuncio Bernardini. Ambos prelados plantearon en el alambicado lenguaje de las insinuaciones que el plácet a Iribarne no era imposible y exploraron dos hipótesis: que el embajador aceptara la exclusión de su mujer de cualquier actividad ceremonial, al estilo de lo que el Vaticano le impuso a la esposa del ex presidente mexicano Vicente Fox durante una visita al Papa, y que el gobierno negociara un avenimiento en la situación del Obispado castrense.

Ambas propuestas fueron declinadas, una por Iribarne, quien no estaba dispuesto a aceptar tal iniquidad, y otra por el gobierno: una situación no podía condicionarse a la otra y la designación de Iribarne tenía el propósito de desatar aquel nudo porque, a diferencia de Custer que es un hombre de la Iglesia, el ex ministro responde al gobierno que integró.

De Lafitte a Baseotto

El vicariato castrense fue creado en 1957 por un decreto de los dictadores Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Francisco Rojas y convertido en obispado castrense en 1992 por un decreto de Carlos Menem. Esos decretos oficializaron sendos acuerdos negociados con la Santa Sede, durante los reinados de Pío XII y Juan Pablo II. El Congreso nunca los ratificó, por lo que conserva plena virtud su facultad (en el artículo 64 de la Constitución de 1853, 68 de la de 1949 y 75 de la vigente) de “aprobar o desechar” los “concordatos con la Silla Apostólica” o “la Santa Sede”, según la variable terminología de un único texto.

Por imposición de Aramburu y Rojas el primer titular del vicariato castrense fue el arzobispo de Córdoba Fermín Emilio Lafitte, organizador de los comandos civiles que actuaron en el golpe militar que en 1955 depuso al presidente Juan Perón. Pío XII remitió a Lafitte una oración para que la rezaran los militares argentinos, a quienes definía como soldados cristianos. “Bajo las banderas de una nación de historial limpio y de íntegra tradición católica velamos a fin de que no sea alterado el imperio de la ley y de la justicia, y aseguramos el orden y la paz que son indispensables para que la Patria viva tranquila”, decía. El pontífice convalidaba así el rol policial asumido en forma extrema con los fusilamientos de junio de 1956.

En las dos décadas siguientes ese desvío de su misión devastaría a las Fuerzas Armadas y, a través de ellas, a la Nación argentina. Los sucesores de Lafitte entre 1959 y 1981, Antonio Caggiano y Adolfo Tortolo, fueron al mismo tiempo presidentes de la Conferencia Episcopal y tuvieron una importancia decisiva en la diseminación entre los oficiales de las Fuerzas Armadas de la doctrina de la seguridad nacional, en su vertiente francesa de guerra contrarrevolucionaria, que se aplicó con trágicos resultados a partir de 1976. En 2002, a pedido del senador Duhalde, el Vaticano designó como obispo castrense a Antonio Baseotto, quien visitó la Corte Suprema de Justicia para reclamar a sus integrantes que cerraran los juicios por violaciones a los derechos humanos.

En febrero de 2005, a raíz de la carta de Baseotto a GGG, el Poder Ejecutivo solicitó al Vaticano que designara a otro obispo castrense. Ante la negativa, Kirchner firmó el decreto de cesantía como secretario de Estado, en el que sostuvo que esa metáfora evocaba los vuelos de la muerte. Baseotto respondió en forma provocativa que no le constaba que hubieran existido esos vuelos durante “la famosa dictadura”, pese a que su secretario en el obispado era el capitán de fragata Alberto Angel Zanchetta, quien como capellán de la ESMA silenciaba con parábolas bíblicas sobre la separación de la cizaña del trigo el escrúpulo de los marinos que regresaban de la macabra faena.

El blooper de Bernardini

El tratado vigente establece que el cargo es provisto por el Papa, con acuerdo del Presidente, pero nada dice sobre mecanismos de remoción. Mientras el gobierno nacional entendió que quien daba el acuerdo también podía retirarlo, el Vaticano sostuvo que la remoción de un obispo no competía al poder temporal. Este sofisma pasó por alto que Kirchner no cuestionó el carácter episcopal de Baseotto, sino su actuación al frente de la diócesis personal de los militares.

El empecinamiento vaticano por mantener a Baseotto durante dos largos años, hasta que llegara a la edad fijada para la jubilación eclesiástica, reabrió el mal cerrado capítulo de la conducta de la jerarquía católica durante los años del terrorismo de Estado, con gran fastidio del Episcopado que hubiera preferido que se olvidara. El 18 de noviembre pasado L’Osservatore Romano publicó un reportaje al cardenal Bertone, quien al regresar de la Argentina dijo que los medios deberían ocuparse menos de los actos de la Iglesia en el período de los gobiernos militares y más de la epopeya misionera.

Para el secretario de Estado, la denuncia de las violaciones a los derechos humanos y a las normas de la democracia es legítima, pero más importante y formativo es dar espacio a un bosque que crece que a un árbol que cae, aunque haga más ruido. Concluyó que no sólo los “llamados gobiernos militares” faltan a la democracia, porque también otros elegidos por el voto popular “se transforman en verdaderas dictaduras”, lesivas de los derechos de “los cuerpos intermedios, que son el humus de la democracia”.

Benedicto XVI aceptó la renuncia de Baseotto y propuso para sucederlo una terna integrada por los obispos de Chascomús, Carlos Malfa, de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia y de Rafaela, Carlos Franzini. El gobierno no objetó a ninguno de los tres y el Vaticano escogió entonces a Malfa. La comunicación formulada por el nuncio Bernardini muestra en qué manos inhábiles ha quedado la relación de su gobierno con la Argentina: decía que Benedicto XVI había “designado” a Malfa, cuando el convenio vigente establece que antes de designar al obispo castrense el Papa debe solicitar el “previo acuerdo” del presidente de la República.

Para borrar las huellas de su gaffe, el nuncio pidió al Poder Ejecutivo que le devolviera la nota y la reemplazó por otra en la que solicitó el acuerdo presidencial para la designación. El Poder Ejecutivo tuvo la discreción de no ventilar el mal paso del nuncio, descalificatorio para un miembro de la más antigua burocracia del mundo, pero le aclaró que necesitaba tiempo para decidir y que el silencio no podría interpretarse como asentimiento tácito.

La disolución

En marzo del año pasado la senadora frentevictoriana Adriana Bortolozzi, esposa del ex gobernador de Formosa Floro Bogado, presentó un proyecto de ley que denuncia el tratado de 1957 y sus enmiendas de 1992 y dispone el cese en sus funciones el obispo castrense, sus capellanes, los sacerdotes militares de las tres Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad. Los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad gozarán de libertad para profesar su religión y no podrán ser obligados a participar de ceremonias litúrgicas en actos oficiales, tal como ocurre en el vecino Uruguay desde hace un siglo.

En agosto de 2007, Bernardini agradeció por escrito al gobierno “el no avance” del proyecto y sostuvo que la anulación unilateral de un acuerdo bilateral regido por las normas del derecho internacional “no sería de interés de ninguna de las partes”. En su lugar propuso buscar una solución amistosa, compatible con el derecho a la libertad religiosa y “pleno respeto a la laicidad del Estado y a la libertad de culto de cuantos en las Fuerzas Armadas no pertenecen a la Iglesia Católica”. Citó en la nota un discurso sobre la estabilidad del orden jurídico, pronunciado por CFK durante la campaña electoral.

El gobierno tomó en cuenta este ofrecimiento, pero cuando comunicó que estaba dispuesto a formar una comisión que estudiara los pasos a seguir para la conclusión del acuerdo, el Vaticano hizo saber que estaba dispuesto a admitir una estructura mínima e incluso la designación de capellanes de otras confesiones, pero no la disolución del obispado. Esta suma de rechazos cierra los caminos para la solución consensual. Que los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad practiquen el culto de su preferencia en los templos próximos a sus domicilios, como los escribanos, las manicuras y los cartoneros, es coherente con las propuestas del gobierno de integración castrense, demoliendo lo que queda de los muros que aíslan a ese micromundo del resto de la sociedad.

Madres tomó posesión de la ESMA



“Están aquí más vivos que nunca”

Con Hebe de Bonafini a la cabeza, la Asociación Madres de Plaza de Mayo empezó a transformar ayer el ex Liceo Naval en un “lugar de vida”. El inmenso predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada se va convirtiendo así en el Espacio de la Memoria. El 30 de abril será inaugurado el Centro Cultural Nuestros Hijos.

“Vivan nuestros hijos desaparecidos, viva la vida, le ganamos a la muerte”, dijo emocionada la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. El lugar se llenó de aplausos. Así terminó ayer el “desembarco” de las Madres en el ex Liceo Naval de la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionará desde el 30 de abril el Centro Cultural Nuestros Hijos, que dirigirá la cantante Teresa Parodi.

Soles y flores de todos colores le “dieron vida” a las paredes ocres de lo que fue hasta hace poco un instituto de formación de la Marina y parte del centro clandestino de detención por el que pasaron cerca de 5 mil desaparecidos.

Un camino sembrado de flores de papel con pañuelos blancos pegados en el centro guiaba a la gente por los doscientos metros que unen la entrada del futuro centro cultural con el portón de entrada a la ESMA por Avenida del Libertador. Las Madres, con Bonafini a la cabeza, llegaron caminando y entraron de a dos al ex liceo donde se montó un pequeño escenario.

“Vamos a pintar la vida compañeros”, invitó la presidenta de Madres mientras se escuchaba a coro: “Madres de la plaza, el pueblo las abraza”. Vasitos de plástico con temperas de colores, pinceles y hasta las manos sirvieron para decorar con banderas argentinas, corazones, flores, soles, estrellas y frases el hall central del lugar. “Podrán cortar las flores pero nunca detendrán la primavera”, se repetía entre las cuatro paredes.

Más temprano, Bonafini se había reunido con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para agradecerle la apertura del predio a la sociedad civil (ver aparte). Así comenzó su discurso la presidenta de Madres, reconociéndole a Néstor Kirchner “la reivindicación de nuestros hijos revolucionarios”.

El proceso de traspaso de todo el predio comenzó el 24 de marzo de 2004, cuando el gobierno nacional anunció que allí funcionaría el Espacio de la Memoria. Desde entonces, este es el primer proyecto que se pone en marcha. En noviembre pasado, a días del cambio de mando el matrimonio presidencial encabezó el acto en el que se firmó el acta acuerdo entre los gobiernos.

El predio de 17 hectáreas y 34 edificios será administrado en conjunto por el Estado nacional, la ciudad de Buenos Aires y entidades sociales y de derechos humanos, entre ellas Madres, Abuelas y los sobrevivientes de la ESMA.

“Iremos diseñando para que esto no sea un mosaico de cosas dispersas sino un proyecto integral”, le explicó el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, a Página/12. Acompañando a las Madres también estaba Judith Said, la coordinadora del Ente Tripartito del proyecto en la ESMA.

Estuvieron presentes el director del Archivo de la Memoria, Ramón Torres Molina, y el del futuro director del Centro Cultural Haroldo Conti, Eduardo Jozami. Ambos funcionarán en otros dos edificios de la ESMA.

Después de recorrer las paredes pintando, las Madres se acercaron al escenario y escucharon a la directora del centro cultural. Parodi, con borrador en mano para no olvidarse de nada en medio de “tantas emociones”, comenzó por explicar su objetivo al frente del proyecto: “Estoy aquí porque he aceptado este enorme desafío de cambiar odio por amor, llanto por alegría, muerte por vida”.

Como un poema, se imaginó las actividades que se desarrollarán: “Cantaremos canciones dentro de estos muros, hablaremos de poesía, seremos maestros, alumnos, alfareros, músicos, actores, artesanos, poetas, titiriteros, honestos soñadores, esperanzados habitantes de un mundo mejor, en el que creemos porque creemos en nosotros mismos”.

Aunque no hace mucho el edificio era utilizado por los militares, en los casi tres meses que restan hasta la apertura queda por verificar el funcionamiento de todos los servicios y el acondicionamiento de la estructura edilicia. Más adelante esperan lograr editar una publicación para “llegar a todos lados y que la gente sepa lo que se hace en el centro”.

Entre cientos de personas que participaron del “desembarco” de las Madres había representantes de la Hotel Bauen, recuperado por sus trabajadores y obreros de los planes de construcción de viviendas en las villas. También estaba la ex ministra de Economía y actual coordinadora general de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Felisa Miceli, y el diputado porteño, Juan Cabandié, nacido en la ESMA durante la dictadura y recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo.

El consideró que es necesario “resignificar el dolor con una propuesta de vida que abarque la generación actual y las venideras”. Sin embargo, desde otros organismos plantean que no se debería modificar el lugar para que funcione como un museo donde se muestre el horror del terrorismo de estado.

Lejos quedó el recuerdo de un decreto firmado en 1998 por el entonces presidente Carlos Menem, en el que ordenaba la demolición de los edificios del centro clandestino para crear “un espacio verde de uso público y el lugar de emplazamiento de un símbolo de la unión nacional”. Otro de los fallidos proyectos para la ESMA, fue la creación de “un polo educativo militar”, que incluía una escuela de guerra del Ejército y la Fuerza Aérea.

Esa idea había sido analizada en el 2000 por el entonces ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, durante el gobierno de la Alianza.

“¡Los quemaron vivos y no pudieron, los tiraron al río vivos y no pudieron, los enterraron abajo de las autopistas y no pudieron! ¡Nuestros hijos no son huesos, son vida que nace siempre como semilla en cada uno de ustedes!”, concluyó Bonafini.

Informe: Sebastián Abrevaya.

El despegue



Por Horacio Verbitsky

Hacia los 50 mil millonres de reservas Antes de que termine el verano, las reservas podrán llegar a los 50 mil millones de dólares, un seguro contra la crisis financiera adquirido en contra de la ideología del ajuste. El encuentro presidencial con la CGT y la alianza con Moyano, frente a enemigos comunes. Dentro de diez días con la CTA. La fragmentación social, la distribución regresiva del ingreso y la baja sindicalización, desafíos simétricos.

Al ritmo actual de incremento las reservas argentinas pasarán antes de que termine el verano de los 50.000 millones de dólares. Este seguro contra la turbulencia financiera fue adquirido en el último lustro en contra de las recomendaciones y/o exigencias del Fondo Monetario Internacional, de varios gobiernos de países centrales, de grandes empresas de servicios y del coro de vistosos guacamayos aborígenes que hacen eco a cada uno de esos pronunciamientos.

Junto con las restricciones al ingreso y a la salida de capitales especulativos y a los consistentes superavit fiscal, comercial y de balance de pagos, esos fondos permiten que por primera vez una crisis mundial de magnitud (y la prensa internacional compite en hipérbole para describirla) se vea desde aquí como un fenómeno lejano, con alguna eventual influencia indirecta pero que no compromete las líneas generales de un proceso económico con bases propias y perspectivas de continuidad.

Y con sus propios problemas, también, como la pugna por la distribución del ingreso y la inflación que la expresa. Un debate riguroso sobre su etiología es imperioso, para no sacar conclusiones falsas ni aplicar remedios equivocados.

La heterodoxia

Nunca antes el país había gozado de cinco años seguidos de crecimiento, a tasas del 8 o 9 por ciento. Esto se debe en parte a las condiciones internacionales pero también a decisiones heterodoxas mantenidas pese a todas las presiones.

Las características de la globalización, a la que asoma la clase media de los dos gigantes asiáticos, han vuelto a tornar favorables los términos del intercambio, asegurando saldos comerciales elevados aun luego de incrementar las importaciones, necesarias para consolidar la marcha ascendente de la economía y también para abastecer un consumo sofisticado, que amenaza repetir deformaciones del pasado reciente.

Desde la crisis de 1929 cada ciclo de crecimiento se detuvo cuando el correlativo aumento de las importaciones desequilibró las cuentas externas y derivó en políticas de estabilización, ajuste o austeridad, según los nombres que recibieron en cada época, y/o en el endeudamiento externo. Hasta Juan Perón desplazó el discurso de la justicia social por el de la productividad cuando un par de malas cosechas no le permitieron mantener los niveles de compras externas y de consumo interno sin profundizar su política tributaria.

Reclamos similares comenzaron a escucharse durante la última campaña electoral y han subido de volumen desde la asunción de la nueva presidente. La diferencia de fondo que esas voces prefieren ignorar es que hoy no existe el estrangulamiento del sector externo y las perspectivas son las mejores que el país ha tenido en más de un siglo. Con déficit o superávit, las razones tienen que ver con la distribución del ingreso. Elogio de la prudencia

En sus imprescindibles “Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad”, Eduardo Basualdo narra que en 1949 las subsidiarias extranjeras obtuvieron una rentabilidad del 40 por ciento sobre el capital invertido, porcentaje que durante la denominada crisis de 1952 y 1953 se redujo al 18 por ciento.

Seguía siendo “notablemente alta en términos históricos e internacionales” pero desató una ofensiva política, ideológica y económica de las fracciones dominantes del capital para instalar la convicción de que el problema radicaba en la excesiva intervención y gasto estatal y en el elevado nivel de los salarios.

Basualdo conjetura que el Estado hubiera podido acentuar la redistribución del ingreso hacia los asalariados y los empresarios más débiles mediante una legislación antitrust al estilo de la estadounidense; o apropiarse de esas ganancias extraordinarias por medio de impuestos que luego el capitalismo de Estado invirtiera en la industria pesada; o condicionar los beneficios de la protección, los créditos subsidiados y las compras estatales a la realización de inversiones industriales estratégicas, como luego haría Corea del Sur.

De este modo, entiende que el escollo contra el que chocaron los primeros gobiernos peronistas no provino del lado del trabajo sino del capital. Esta reflexión no ha perdido valor admonitorio pese a las diferentes condiciones de este momento.

En el caso actual, un gobierno que apueste al desarrollo y a la inclusión tiene recursos suficientes para eludir la encerrona y asegurar el despegue tantas veces frustrado. Siempre y cuando adopte algunas decisiones que canalicen esos recursos en la dirección adecuada y no permita, como tantas otras veces que alimenten ganancias extraordinarias sin consecuencias productivas. En ese sentido, las retenciones seguirán siendo un instrumento privilegiado, aunque no deberían sustituir a la tantas veces postergada reforma integral del sistema tributario.

Sequía e inundación

La abrupta ruptura de la convertibilidad en 2002 tuvo el efecto de una inundación sobre la tierra reseca por la sequía y produjo una caída vertical del empleo y los salarios. Al cabo de cinco años de recuperación, la desocupación se redujo al 7,5 por ciento pero la participación de los salarios en el ingreso recién se acerca a los niveles de 2001, con gran fragmentación social.

Es el momento en que las fundaciones, consultores y medios de comunicación orgánicos del patronato comienzan a afirmar que el incremento de costos está erosionando la rentabilidad de las empresas y a proponer las recetas tradicionales. Esta afirmación pasa por alto no sólo las súper ganancias que las empresas internalizaron en estos años, sino también los incrementos de productividad muy por encima de los costos salariales.

El cambio de gobierno es el momento ideal para presionar por rectificaciones de rumbo, aunque el nuevo ministro de Economía conoce bien la elevada rentabilidad que las empresas han obtenido en el último lustro a expensas del derrumbe salarial, porque lo estudió cuando participaba en la confección del Indice de Rentabilidad de la Fundación Unidos del Sud, del filántropo colombiano Francisco de Narváez.

Además, dentro de cinco meses deben renovarse las autoridades de la CGT. La voz de orden en las empresas y sus voceros es la moderación y la prudencia en los reclamos salariales, aspiración que atribuyen a la presidente, pese a que sus pronunciamientos públicos sostienen por el contrario que la recuperación del ingreso de los trabajadores es una meta central de su gobierno. Lo complicado es conciliarla con la preservación de un clima social propicio para la inversión.

Del Episcopado a la CGT

El sostenido crecimiento de la economía durante sesenta meses consecutivos a las tasas más altas que se recuerden, la reducción a un tercio del desempleo y la más lenta pero de todos modos apreciable disminución de su informalidad, junto con el regreso de la inflación como un dato insoslayable para el análisis político, social y económico, han devuelto al sindicalismo obrero una importancia que no tuvo durante el ciclo de la valorización financiera y la convertibilidad cambiaria. Eso explica que la segunda audiencia sectorial colectiva de la presidente CFK haya sido con la conducción de la CGT. La primera, con la cúpula del Episcopado católico, fue de pura formalidad protocolar sin proyección hacia el futuro.

Es cierto que había prevenciones sindicales respecto de la primera mujer electa a la presidencia, en parte por las imágenes de un pasado que hoy sólo existe como referencia afectiva que conforma la identidad de cada uno, pero también por razones de género. A medida que la presidente desarrolló su discurso, se hizo evidente que existían coincidencias más interesantes que el muchachismo futbolero que practicaban con Kirchner.

Los relatos de los participantes por la CGT y por el gobierno son tan coincidentes que, transcriptos sin especificar la fuente, no es fácil identificar a cada una. CFK habló de la racionalidad con que se condujo el movimiento obrero y dijo que hubo épocas “en que las empresas quebraban pero los empresarios eran ricos”. No fue ella sino el dirigente metalúrgico Antonio Caló quien hizo una mención a la prudencia que, según dijo Perón en su penúltimo discurso público, caracterizaba a los dirigentes sindicales.

Biografía e historia

La presidente no eludió los temas ríspidos del pasado pero los incluyó en una reflexión elaborada. Dijo que agradecía el apoyo al proyecto pero agregó que “los trabajadores son el proyecto, que hicimos entre todos y que tenemos que cuidarlo”. Evocó a su madre delegada gremial y a su padre colectivero y un dirigente dijo luego que ella sentía más lo social que Kirchner. Sorprendió con un manejo fluido de datos sobre la actividad, el empleo y el salario de distintos sectores, en especial los metalúrgicos y la construcción. Dijo que todos los presentes habían sido protagonistas de los hechos de la historia, de un lado y de otro, que tenían experiencia acerca de lo que ocurre cuando se rompen los equilibrios y que esto implicaba una responsabilidad.

Según el camionero Hugo Moyano las coincidencias con Cristina prolongan las que tuvieron en la lucha contra el modelo neoliberal. Recordó que cuando el ministro de Economía Erman González planteó rebajar las indemnizaciones por despidos, el MTA montó un palco frente al Congreso y lo mantuvo durante cuatro semanas para oponerse. CFK subió cuatro miércoles a ese palco, hasta que el diputado de la UIA Claudio Sebastiani dio el quórum para aprobarlo.

La actual presidente junto con Moyano presentaron el libro del actual diputado y abogado histórico de la CGT Héctor Recalde en el que denunciaba la ley Banelco de precarización laboral, derogada durante el gobierno de Kirchner. Estos son antecedentes necesarios para comprender qué significa el apoyo oficial como jefe de la CGT al único dirigente que por sí solo está en condiciones de paralizar el país y de quien la presidente habla con más afecto que Kirchner.

Nadie más que los camioneros han recuperado los niveles de ingreso de 1974, pero en condiciones muy distintas a las del último año de vida de Perón. Ellos transportan el ganado en pie hasta el matadero y las reses procesadas a las carnicerías. Distribuyen las verduras y el pan, el agua y la leche, los combustibles a los puntos de venta, los caudales a los bancos y cajeros automáticos y se llevan los residuos que toda esa actividad genera. Las crisis del ferrocarril y del transporte aéreo han potenciado esa situación.

Enemigos comunes

Además, ese dirigente que ha acumulado un poder superior al de cualquier eventual competidor comparte algunos enemigos con el gobierno. Es improbable que Cristina olvide que en 2003 fue insultada y le dispararon huevos en Catamarca cuando Luis Barrionuevo se vengó así por la expulsión del Senado que ella impulsó. También está fresco el abucheo que le dedicó al año siguiente en Parque Norte una claque que vivaba a José Ru-cci. En octubre de 2006 durante la parada en la CGT del cortejo que llevaba a San Vicente el féretro de Perón, se coreó con entusiasmo la consigna “ni yanquis ni marxistas”, en un intento de reeditar un mini 1º de mayo del ’74.

Y en enero de 2007, cuando la justicia se interesó por los crímenes de la Triple A carteles de origen sindical advirtieron “No jodan con Perón”. Hace menos de seis meses el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde se reunió con dirigentes sindicales como el secretario general de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas, a quienes invitó a prepararse para cubrir un futuro vacío de poder cuando gobernara Cristina. También hizo contactos similares con hombres de negocios cuyas mayores ganancias provinieron de la pesificación asimétrica inducida por el ex presidente de la UIA José Mendiguren.

Simetrías

Cuando el dirigente de los ceramistas Juan Moreira le entregó una historia del movimiento obrero dibujada, CFK observó impávida que la Juventud Sindical Peronista figuraba como sello editor. Recordar no significa temer: esos fantasmas hoy no asustan a nadie.

La presidente también explicó el carácter sectorial del diálogo que propone. Sin embargo, al gobierno no dejan de preocuparle algunos pasos que en esa dirección ya dio Moyano, quien analizó con la cámara patronal del transporte de cargas posibles metas a 2 o 3 años, que incluirían la sanción de un Estatuto que reglamente la actividad de los camioneros, con cláusulas de estabilidad en el empleo e indemnizaciones especiales por despido, como las que protegen el trabajo de los periodistas.

Los técnicos laborales oficiales creen que éste es tiempo para recuperar derechos perdidos y extender esos beneficios a un número creciente de trabajadores, pero no de legislar nuevos derechos que profundicen las diferencias entre distintos gremios y actividades. Una preocupación simétrica cunde por la pretensión del sindicato de los metalúrgicos de la industria automotriz (que con notable modestia se autodenominan mecánicos) de un incremento salarial del 34 por ciento.

El cuarto turno

Su dirigente vitalicio, José Rodríguez, sabe que las empresas tienen margen suficiente porque están produciendo y vendiendo más que nunca en su historia. Muchas plantas trabajan ya en tres turnos y hay previsiones para habilitar el cuarto, cosa que no ocurre en el país desde hace décadas, mientras sus costos laborales son bajos. La preocupación oficial es el efecto que un incremento semejante tendría sobre la interna de la CGT, donde Luis Barrionuevo sólo espera la oportunidad para ridiculizar a Moyano y forzar su desplazamiento de la Secretaría General. Del mismo modo, lo que se estipule en la mesa sectorial de los camioneros, podría extenderse luego a los demás gremios y cámaras patronales del transporte, incluyendo el de pasajeros.

José Rodríguez fue vicepresidente de la Federación Internacional de Trabajadores Metalúrgicos (FITIM) durante tres décadas. Pero debido a las investigaciones sobre su rol como entregador de trabajadores que fueron detenidos-desaparecidos durante la última dictadura, fue suspendido en el cargo. Como Rodríguez no se siente cómodo entre dirigentes socialdemócratas con preocupación por los derechos humanos no asistió a la reunión de CFK con la comisión interna internacional de los trabajadores de Volkswagen, durante la cual la presidente planteó el objetivo reindustrializador de que los autos ensamblados en la Argentina vuelvan a llevar motores producidos también aquí, como ocurría hace cuarenta años, antes de que el país progresara hacia la maquila.

Cuando le presentaron al secretario general del sindicato alemán, la IGB Metal, CFK lo recibió sonriente: “Ah, el Lorenzo Miguel alemán”. El sindicalista contó que también en Europa es enconado el debate entre las visiones neoliberal financiera y la productiva. Reveló que durante el colapso argentino de fin de siglo, VW contempló el levantamiento de su planta en la Argentina, opción que fue descartada luego de escuchar al presidente de la filial y ex primer ministro austríaco, Víctor Klima, uno de los organizadores del reciente viaje de Cristina a Alemania.

La CTA, afinidades e intereses

Dentro de diez días el despacho presidencial también abrirá sus puertas a la CTA, cuya personería gremial fue una promesa incumplida por el ex presidente Néstor Kirchner, quien no quiso poner en riesgo la relación privilegiada con la CGT y con su secretario general. Las recomendaciones de la OIT en favor de esa personería obran como un condicionante externo, que se actualizará en marzo cuando se reúna su Consejo de Administración. El secretario general de la CTA, Hugo Yasky fue recibido en Brasil por Lula, lo cual tornaría difícil de explicar que la presidente argentina no hiciera lo mismo. Esto no significa, por cierto, que Cristina se proponga cancelar la deuda de Néstor.

Es posible que ambos mandatarios tengan mayores afinidades ideológicas con la central alternativa, lejana heredera de la CGT de los Argentinos que Raimundo Ongaro y Agustín Tosco pusieron en pie de combate contra la dictadura de Onganía a fines de la década de 1960, y de lo que fue la tendencia revolucionaria del peronismo sintetizada en la JP. Incluso, antes de iniciar su carrera política en Santa Cruz, Kirchner fue abogado de ATE, el gremio en torno del cual se constituyó la CTA. Pero la sintonía oficial con la CGT muestra la primacía de historias e intereses más recientes. Fue ostensible durante el gobierno anterior y la reunión del martes hace pensar que no es fácil que cambie ahora.

Tampoco puede atribuirse al azar que al mismo tiempo avance la normalización del Partido Justicialista, como primera actividad del café literario del ex presidente, con oficinas muy bien conectadas con la Casa Rosada y el helipuerto presidencial, en el barrio paradigmático de la década maldita y sus negocios inmobiliarios, Puerto Madero. Cuando Momo Venegas le reclamó por la participación sindical en la conducción del justicialismo, CFK sonrió: “Le voy a transmitir a Kirchner ese reclamo pejotista”. Insinuó así que mientras el ex presidente se encargará de la reorganización del más antiguo partido político viviente en la Argentina (la UCR sigue idéntica a sí misma, como una pieza del museo de cera) ella elevará la vista por encima de esas estrechas y húmedas paredes.