"La campocracia y los medios masivos de siempre no dan respiro"



Final abierto

Decíamos en otro editorial que la cuestión del “campo” tenía un final abierto. Y lo sigue teniendo, a pesar de lo sucedido en el Congreso de la Nación el viernes pasado. Allí se demostró que el parlamento no es una escribanía, en uno de los debates más intensos que tengamos en la memoria y con la más alta participación de diputados desde el advenimiento de la democracia.

No obstante, la campocracia y los medios masivos de siempre no dan respiro. Aun sabiendo que el trámite en el Senado será mucho más cómodo para el oficialismo (o tal vez por eso mismo), ya plantean un escenario plagado de dificultades, que las debe haber, pero no en el tono de gravedad que se intenta imponer.

Suponiendo que el Senado apruebe el proyecto aprobado el sábado, y este se convierta en ley una vez promulgado en el boletín oficial, creo que vamos a seguir con final abierto. No tanto por la intención de acudir a la justicia como ya expresó la Mesa de Enlace (están en todo su derecho, al fin y al cabo) sino sencillamente porque no es el problema del “campo” lo que está en discusión.

La semana pasada, señalábamos cómo los factores de poder en distintas etapas encontraron la forma de domesticar gobiernos nacidos en las urnas. Esto es lo que todavía no han podido conseguir con este gobierno. Están cerca.

Cuando digo que están cerca, no es solo por los aciertos de la componenda de la campomediocracia, si no por la falta de reacción oficial, que debería replantearse toda la estrategia hasta aquí utilizada.

Cambiarles la cancha se decía en mi barrio. De eso se trata. Planteando una agenda pendiente y acompañando esa movida con un cambio de gabinete que también sea creíble para llevar adelante esa agenda.

A modo de ejemplo: no se puede seguir con un canal estatal que el viernes, en pleno debate en la cámara baja, transmitía como si estuviéramos en Suecia, mientras TN ponía su pantalla en cadena, haciendo como siempre el trabajo sucio.

Está claro, pero parece que hace falta repetirlo. No es la cuestión del “campo” lo que está en discusión. La disputa estriba en sostener un gobierno que pueda gobernar para todos o condicionarlo en función de los intereses mezquinos de una minoría facciosa.

La primera opción implica profundizar las políticas de redistribución y estructurar un gobierno de centroizquierda que acompañe esta premisa. La segunda deriva en acordar con estos sectores y redireccionar las políticas hacia posiciones de derecha.

Entonces también habrá un final abierto, porque el campo popular no permitirá retroceder a las ignominiosas condiciones de los años 2001 y 2002.

Por Carlos Benítez -

Volvió la carpa del Frente Transversal en Congreso



“Están ejerciendo la peor de las presiones”

En la Casa Rosada tomaron muy mal la decisión de la Mesa de Enlace. Evaluaban responder con una movilización propia el mismo martes 15, que podría prolongarse con una vigilia hasta la sesión del Senado del miércoles.

El partido terminó con una derrota y para que el equipo rival no dé la vuelta olímpica, la hinchada rompe los alambrados y se enfrenta con la policía. La escena suele verse en los campeonatos del fútbol local. El Gobierno la usó ayer como metáfora. “¿Cómo es la historia? ¿Cuando me va mal y pierdo entonces tiro el tablero?”, se preguntaba anoche, en diálogo con PáginaI12, un ministro con despacho en el primer piso de la Casa Rosada.

El mismo análisis se repetía con cada uno de los funcionarios consultados por este diario. La novedad que había causado esas respuestas era la convocatoria de las cámaras patronales del campo a una concentración masiva para el martes 15 en el Monumento a los Españoles. “Están ejerciendo la peor de las presiones”, se indignó el ministro.

Pero además de indignarse, el Gobierno ya está evaluando cómo responder a lo que considera un desafío por el espacio público. El consenso era organizar una movilización propia para ese mismo martes en el Congreso. La marcha se prolongaría con una vigilia hasta el miércoles, fecha prevista para la votación en el Senado.

Como aquel principio de acción y reacción de la física, el anuncio de la Mesa de Enlace de que realizarán un acto en el Monumento a los Españoles impulsó al oficialismo a preparar una respuesta. Ayer a la tarde, la Presidenta analizó la convocatoria de las entidades agropecuarias junto con su esposo Néstor Kirchner en Olivos.

También conversó por teléfono con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Poco después de que la Presidenta, su esposo y Fernández intercambiaran las primeras impresiones, el Gobierno comenzó a prepararse para una semana muy movida. El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, convocó para hoy a las 9.30 a varios dirigentes sociales a la Casa de Gobierno.

En esa reunión se acordará una agenda de movilizaciones hasta el miércoles. En esa charla participarán Edgardo Depetri, Luis D’Elía, Humberto Tumini y Emilio Pérsico.

Como las entidades ruralistas también anunciaron que instalarán otra vez la “carpa verde”, el Gobierno también decidió adelantar los tiempos para no dejarse anticipar. Anoche, las organizaciones juveniles del kirchnerismo ya estaban armando de nuevo las carpas a favor de las retenciones móviles. “Esto es como un partido de ajedrez, pero ojo que las negras también mueven”, advertía anoche el funcionario.

Entre las decisiones que se evalúan desde la Casa Rosada está la posibilidad, bastante factible, de que sea el propio Néstor Kirchner quien haga una convocatoria pública para movilizarse al Congreso. A la hora de hacer ese mensaje, Kirchner podría estar acompañado por dirigentes políticos, sociales y sindicales, como asimismo personalidades de la cultura y los derechos humanos. También se evaluaba que algunas agrupaciones –que prometían movilizar miles de personas– marcharon a pie desde el conurbano, reeditando imágenes míticas de la historia peronista.

“Necesitamos un poco más de épica”, explicó a PáginaI12 uno de los ideólogos.

Mientras preparan un plan de movilización para los próximos siete días, en el Gobierno siguen con atención los movimientos del campo adversario. Además del papel de las organizaciones ruralistas, en la Casa Rosada aseguran que Eduardo Duhalde está detrás de algunos hechos recientes, como la ocupación de la sede del PJ en Matheu 130 y la ruptura de la CGT que intentó forzar su aliado sindical, Luis Barrionuevo. “La semana pasada, Duhalde estuvo con (Daniel) Basile, (Alberto) Rodríguez Saá, (Héctor) Maya y (Miguel Angel) Toma. Mañana (por hoy) va a haber otra con los chacareros y los ‘gurkas’ que se movilizarán el martes”, dijo a este diario un dirigente K de contacto permanente con el matrimonio presidencial.

Anoche, el clima que se palpaba en el Gobierno era de tranquilidad con la votación en el Senado (según sus conteos, el oficialismo ya tendría los votos), pero de preocupación con la posible reacción de los ruralistas. “El acto en el Monumento a los Españoles es un gesto medio desesperado de tipos que saben que ya perdieron. Aparte, les segmentamos a los pequeños productores y no lo valoran.

Evidentemente están buscando otra cosa”, comentaba uno de los funcionarios que más conoce la negociación con las entidades del campo. Ante ese panorama complejo, la consigna que circula entre los dirigentes sociales del kirchnerismo es “poner la gente en la calle”. “Vamos a hacer una convocatoria bien amplia el martes y nos vamos a quedar en el Congreso hasta el miércoles”, adelantó a este diario Humberto Tumini, de Libres del Sur.

Si las promesas se cumplen, la ciudad vivirá un escenario polarizado. Mientras los manifestantes kirchneristas ocupen la Plaza del Congreso, los opositores al Gobierno se agruparán en un lugar muy distante, en la zona norte de la ciudad. Escenario habitual de conciertos de música clásica, quieren convertir al Monumento a los Españoles en icono porteño de la protesta antikirchnerista. “Es un lugar muy rockero”, lo definió ayer Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural.

Por Martín Piqué

Las cicatrices de la CTA



El conflicto rural marcó divergencias en la Central -Fuente:Página12


La relación con el Gobierno y con la Federación Agraria profundizó las discusiones internas entre tres sectores. Aunque admiten las diferencias, todos coinciden en que “no está en riesgo la unidad de la Central”.

A partir del conflicto desatado por las entidades del campo que reclaman la suspensión de las retenciones móviles, la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) vio profundizado el proceso de debate interno en el que se encuentra desde la llegada del kirchnerismo al poder. Las posiciones coinciden en que “no está en riesgo la unidad de la Central”, pero las diferencias se acentúan a medida que pasa el tiempo. Los docentes cercanos al Gobierno, los estatales opositores y los abiertamente oficialistas discuten el destino de organización obrera que surgió para enfrentar las políticas neoliberales de los ’90.

En el seno de la Central existen tres posturas bien definidas. Por un lado, el sector del actual titular de la CTA, Hugo Yasky, junto a los dirigentes de los maestros porteños y bonaerenses Francisco “Tito” Nenna y Roberto Baradell, que mantienen una postura más cercana al Gobierno. Por otro lado, los sectores vinculados a la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), junto a otros gremios, entre ellos el secretario general adjunto de la CTA nacional, Pablo Micheli, el ex líder de la CTA, Víctor De Gennaro, y el diputado y economista Claudio Lozano. Finalmente, en una tercera posición, se encuentran el diputado Edgardo Depetri y el líder de la Federación de Tierra y Viviendas (FTV), Luis D’Elía, con posiciones de apoyo definido a las políticas gubernamentales.

La relación de la CTA con la Federación Agraria (FA) provoca rispidez entre sus integrantes. Hace semanas, en pleno conflicto, se organizó en la sede de ATE nacional una charla con el dirigente Eduardo Buzzi, vocero de la mesa de enlace de las cuatro entidades que estuvieron a la cabeza del lockout durante cien días. “Con la FA hemos sido históricos aliados, pero hoy tenemos un distanciamiento proporcionalmente inverso al acercamiento de ellos a la Sociedad Rural –aseguró Yasky a PáginaI12–. Pero esto no quiere decir que a nivel individual, en un futuro, no se vuelvan compartir espacios de debate.”

El adjunto de la CTA, Pablo Micheli, estimó en cambio que “con Buzzi hay una buena relación porque en todo caso es el único que plantea cuestiones de fondo, como los impuestos a las petroleras o a la minería”. Luego de aquella reunión, D’Elía planteó públicamente que de allí “no hay retorno”, pero luego aseguró que iba a “dar la pelea desde adentro”.

La tensión que ya existía entre las distintas posiciones se acentuó cuando debieron discutir la participación de la CTA en la concentración de Plaza de Mayo a la que había convocado el gobierno nacional el 18 de junio, el mismo día que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba el envío del proyecto de retenciones móviles al Congreso. En aquella reunión, en Piedras al 1000, estaban los que impulsaban la idea de “marchar a la convocatoria orgánicamente”, mientras otros creían que no. El espacio de Yasky planteó que “había que movilizarse en contra de la derecha y los sectores reaccionarios que aprovecharon para empujar el clima desestabilizador”. A pesar de encontrar que las retenciones móviles “son una medida correcta pero desproporcionada”, en el entorno de Micheli pusieron reparos al análisis de sus compañeros y señalaron que “la derecha también está en el Gobierno”. Finalmente, se definió la libertad de acción para ir a la Plaza, pero “a título personal, sin ninguna simbología identificatoria de la Central”, según confiaron fuentes de la central que fundó Germán Abdala.

El devenir del debate interno de la CTA tuvo sus picos en los últimos años. Con el concepto de autonomía como una de sus principales banderas, en la elección de autoridades para la mesa nacional, D’Elía había sido puesto a un lado por su condición de funcionario del Gobierno como secretario de Tierras, y Depetri pasó de la Secretaría de Organización a desempeñarse como vocal. Aunque no sucedió, este año circuló a modo de chicana el rumor de que el piquetero Raúl Castells, enconado opositor al kirchnerismo, se iba a afiliar a la central; esto enfureció a D’Elía, quien mantiene un duro enfrentamiento con el dirigente.

Para Yasky, “la Central siempre se encuentra en debate interno. Pero sin duda que, a partir de la profundización del perfil reaccionario del reclamo del sector agrario, hacia dentro de la Central se fueron sintetizando las posiciones para bancar las retenciones. Afirmando la autonomía, pero también nuestra opción por la distribución de la riqueza”, y agregó que iban a seguir insistiendo sobre “la reactivación del consejo del salario”.

Por su parte, Micheli destacó que “se puede sostener el equilibrio interno sin tener por qué quedarse callado”. Resaltó que siguen avanzando en la “construcción del movimiento político y social” que fue votado por la central obrera hace unos seis años y que podría “presentarse como opción electoral para el 2011. Sin desconocer los avances que hubo, ya van más de cinco años de mandato y el gobierno nacional muestra que va hacia la derecha”.

Por Julián Bruschtein

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“Chávez es un aliado extraordinario”


Ingrid Betancourt tomó distancia del presidente álvaro uribe

En una conferencia en radio francia internacional, Ingrid Betancourt tomó distancia del presidente álvaro uribe

La ex rehén de las FARC dijo que el mandatario venezolano “tiene la llave” para lograr la liberación de los secuestrados e instó a Uribe y a Colombia a dejar su vocabulario “de odio”.

Otras voces, otros ámbitos. La ex candidata presidencial participó en una emisión radial en la que dirigió un mensaje a los rehenes de las FARC. Luego dio su primera entrevista televisiva para la cadena TV5Monde.

Con el transcurrir de los días, el discurso de Ingrid Betancourt se aleja del registro emotivo y suena cada vez más a programa electoral. El lunes, sentada en los estudios de Radio Francia Internacional (RFI) en París, en la misma silla que su familia utilizara hasta hace poco para mandarle mensajes desesperados a la selva, expuso sus propuestas para liberar a los secuestrados y destacó la importancia del venezolano Hugo Chávez en las negociaciones con las FARC.

Horas más tarde, en una entrevista televisiva para TV5Monde, la ex rehén tomó mayor distancia del presidente Álvaro Uribe al declarar que no sólo la guerrilla debe “rectificarse”, sino también el mandatario colombiano y “Colombia entera” deben “rectificar ciertas cosas” y cambiar “ese vocabulario radical, extremista y de odio”. También dijo que espera la “invitación de la señora Kirchner” para visitar la Argentina.

Rodeada por las cámaras de televisión de los principales canales de televisión franceses y de los corresponsales de la prensa internacional, Betancourt aseguró que para salir de la impasse actual debido a los “inamovibles” (la intransigencia de Uribe y de la guerrilla) había que mirar “otras opciones que han dado resultados”. “A mí me parece que la de Chávez es magnífica. Yo, si puedo ayudar en algo, quiero hacerlo para restablecer la amistad, la confianza entre Chávez y Uribe, porque Chávez tiene una llave que nadie más posee.”

La franco-colombiana juzgó que el jefe de Estado venezolano es un personaje clave porque su opinión cala hondo entre los guerrilleros colombianos. “Tiene la posibilidad de decirles a las FARC cosas que ellos oyen. A las FARC no les gustó para nada cuando Chávez dijo que la lucha armada en América Latina estaba obsoleta y que ellos debían pensar en otra cosa”, indicó.

Y agregó: “Yo lo escuché en la radio y lo comentaba con todo guerrillero que pasaba por enfrente. Eso los irritaba terriblemente. Chávez es el que ha logrado ponerlos a pensar de otra manera. Logró sacar a siete personas antes que a nosotros y probablemente pueda sacar a más. Yo creo que Chávez es un aliado extraordinario para nosotros”, aseguró. Betancourt estimó, por otro lado, que con su liberación y la de los tres norteamericanos las FARC “tienen que darse cuenta de que perdieron la batalla”.

“Lo que tienen hoy en día es vergüenza porque todo el mundo los está señalando como torturadores, como violadores de los derechos humanos, como narcotraficantes vestidos de guerrilleros”, subrayó.

La ex candidata a la presidencia de Colombia volvió a referirse a Cristina Fernández de Kirchner al hacer un llamamiento a la solidaridad latinoamericana. Aparte de la ayuda de Chávez y de su par ecuatoriano, Rafael Correa, la ex candidata presidencial solicitó al gobierno argentino su apoyo para las marchas que se llevarán a cabo en Colombia el 20 de julio con el fin de pedir la liberación “unilateral y sin condiciones” de todos los secuestrados que quedan en Colombia.

“Obviamente espero la solidaridad de los argentinos, con Cristina Kirchner que se ha movido por nosotros. Yo quisiera que ella también nos mande un mensaje para que esté presente simbólicamente en esa marcha”, dijo. Betancourt deslizó que iría a Buenos Aires. En cuanto a la fecha, “espero la invitación de la señora Kirchner”, precisó a Crítica de la Argentina.

Tras resaltar la importancia de Chávez en la solución del conflicto colombiano, Betancourt resolvió despegarse de Álvaro Uribe, corriéndolo por izquierda. “Para Uribe, el final de las FARC es el restablecimiento de la paz en Colombia. Para mí, la paz de Colombia pasa por unas transformaciones sociales. Para Uribe la crisis colombiana es un problema de seguridad nacional, de conflicto, que produce injusticia social o conflicto social. Para mí es un conflicto de violencia social el que produce inseguridad”, puntualizó.

“Hay mucha juventud en Colombia buscando una oportunidad de vida donde puedan mirarse a la cara y sentir que son alguien respetable y que merecen la posibilidad de tener plata sin ser bandidos. Esa opción no se las hemos dado –expresó–. O son jóvenes con plata y son bandidos, o son jóvenes sin plata pidiendo limosna en los semáforos. Y la juventud prefiere tener un arma, correr por la selva y sentirse Rambo”, concluyó.

Interrogada acerca de si planeaba un programa político de cara a las elecciones de 2010, prefirió esquivar la pregunta, y tampoco quiso comentar la encuesta según la cual ella encabeza la intención de voto para las elecciones presidenciales de 2010 en Colombia, en caso de ser candidata. El estudio de opinión, realizado por el Centro Nacional de Consultoría, indica que Betancourt sería apoyada por el 31% de los electores siempre y cuando Uribe no se presente a una nueva reelección. En ese caso, el actual mandatario contaría con un apoyo del 72 por ciento.

Los cuerpos del delito

Amparados en un supuesto error de procedimiento judicial, la defensa de “César” y “Gafas”, alias de los carceleros de Ingrid Betancourt detenidos en el operativo de liberación, presentó un hábeas corpus por el cual exige la inmediata libertad de ambos. El rechazo fue tan previsible como inmediato, y los dos guerrilleros de las FARC podrán ahora ser extraditados a Estados Unidos, país que pretende juzgarlos por el secuestro de los tres espías norteamericanos liberados junto a Betancourt.

Ayer, los tres ex rehenes dieron su primera conferencia de prensa en Texas. Se consideraron víctimas del “odio, abuso y tortura” de las FARC y exigieron que el grupo rebelde liberara al resto de los secuestrados. Para Marc Gonsalves, los guerrilleros de las FARC “no son revolucionarios, son terroristas con T mayúscula”.

Operación Jaque, la película

Esta vez el negocio no será para Hollywood. La operación militar que permitió liberar a Ingrid Betancourt, once de sus compatriotas y tres norteamericanos de manos de la guerrilla será llevada al cine por la cadena de televisión colombiana Caracol. La operación de rescate, que el Ejército denominó “Jaque”, tiene todos los condimentos necesarios para convertirse en una máquina de producir dinero: héroes y heroínas incuestionables, guerrilleros malos que terminan engañados y soldados que arriesgan su vida por la patria.

El director elegido es Simón Brand, famoso sus videos musicales para Shakira, Juanés, Paulina Rubio, Enrique Iglesias y Alejandro Sanz. El perfil del director augura una película con aire latino, aunque es poco probable que en los estudios de Los Ángeles se den por vencidos. Es conocido el interés del director Oliver Stone por los secuestrados de las FARC y meses atrás se supo que los tres rehenes norteamericanos habían acordado entre ellos que en caso de ser liberados ofrecerían su historia al creador de Pelotón.

Una elegancia vaticana

La familia pidió a Ingrid Bentacourt que dejara de hablar de religión porque la gente iba a pensar que era una “chupacirios”. Pero antes de entrevistarse la semana próxima con el papa Benedicto XVI, la ex rehén de las FARC compareció ante la prensa francesa con los colores vaticanos (blusa y pantalones blancos y un suéter amarillo) y su rosario atado a la muñeca derecha. Visto de cerca, su rostro saludable contrasta con un cuerpo frágil y delgado, que no llega a marcar la ropa.

Fuente- Crítica

El otro campo



Por Luis Horacio Santucho*

Las entidades del campo integrantes de la Mesa de Enlace los silencian. Los grandes medios de comunicación los ignoran. Grandes inversores financieros agrarios asociados con los agentes económicos más poderosos de la trama multinacional sojera los persiguen y los expulsan de sus tierras. Productores y legisladores en la Comisión de Agricultura de Diputados los abuchearon y no los dejaron hablar. Cash publica el documento del Frente Nacional Campesino que fija posición sobre el desproporcionado conflicto que existe con el sector del campo privilegiado.

El Frente Nacional Campesino es un espacio surgido con el apoyo de cuatro organizaciones: Mocafor, Formosa; Mocase, Santiago del Estero; MAM, Misiones; y Mocaju, Jujuy. Ingresa en el escenario político y social con el objetivo de representar a los campesinos argentinos y legitimar una expresión social y política carente de visibilidad desde la pulcra lógica de la urbe. Desde que los barones de la soja y por detrás de ellos las grandes corporaciones multinacionales y pools de siembra han desabastecido gravemente a nuestro pueblo, colocando en el orden del día la cuestión agraria, una algazara incontenible de opiniones escritas y orales ha invadido el espacio de las grandes marquesinas institucionales.

Pero hasta el momento los medios masivos de comunicación no se han enterado de que los campesinos no solamente son una realidad en algún recóndito lugar de América latina sino que, también, pertenecen a este territorio, que alguna vez estuvo poblado de pueblos originarios y hoy de campesinos que viven cuidando la tierra y la semilla para protegerse.

Cuando a comienzos de la década de 1960 comenzó la denominada etapa de la expansión de la frontera agropecuaria, y junto con ella la recomposición estratégica de la burguesía terrateniente, luego del estrago doloroso del ecosistema de los montes y selvas del Gran Chaco argentino, comenzaron a gestarse las primeras organizaciones campesinas de la región, y muchas de ellas terminaron agrupándose alrededor de las Ligas Agrarias. Pero este proceso asociativo se interrumpe bruscamente con el terrorismo de Estado.

La instalación del modelo de monocultivo transgénico vino acompañada por una avanzada formidable de empresarios y terratenientes que decían traer el progreso. Pero como habían dicho lo mismo en tiempos de La Forestal, los campesinos dijeron: “A Don Progreso no queremos conocerlo...”, porque ya se sabe que solamente trae desolación y muerte.

Poco a poco, después de la oscura noche de la dictadura militar, las organizaciones campesinas fueron asumiendo conciencia de sus derechos posesorios: “El que yo tenga la cosa bajo mi poder constituye la posesión”, decía Hegel en Principios de la Filosofía del Derecho. Y el inveterado principio posesorio del Código Civil de Vélez Sarsfield vino en nuestra ayuda para decir “la posesión vale título” y ejercer con viva voz el artículo 2470 que habilita el ejercicio de la autodefensa de la posesión, en los casos que los auxilios de la Justicia lleguen demasiado tarde. Y, como siempre sucede, la Justicia o llega tarde o casi nunca llega.

El derecho a la tierra es el factor básico que desencadena el contexto histórico actual de nuestra región rural. El campesino, actor fundamental de este proceso, se encuentra directamente vinculado con este acontecer: el derecho a la tierra es parte constitutiva de su derecho a la vida. La tierra es la vida porque sin la tierra el campesino deja de ser lo que es. Este derecho pertenece al ámbito de los derechos humanos, reconocido en todos los Estados de la comunidad internacional y plasmado en pactos y convenciones como derivación de lo que la doctrina denomina la internacionalización de los derechos humanos. Como resultado de ello, nuestra Constitución Nacional ha incorporado mediante la reforma de 1994 los Tratados del derecho humanitario de gentes en el artículo 75, inciso 22, como normas de la mayor jerarquía en el ordenamiento interno argentino.

Pero nada de ello le ha importado a la Republiqueta de la Soja, ya que el modelo agrario transgénico, implantado desde 1996 en que se habilitaron para su comercialización las primeras semillas de Soja RR, ha provocado una fuerte agriculturización en las mejores tierras de nuestro país con fuertes desplazamientos y desalojos de las poblaciones campesinas, de la ganadería y de otras producciones como la apicultura, la artesanía y otras formas de producción relacionadas con el manejo sustentable del medio ambiente. Todo ello con el objetivo de implantar un modelo industrial de agricultura sin agricultores. A ello se debe agregar el grave daño a la salud y a la tierra de las comunidades campesinas que son fumigadas indiscriminada e impunemente con los agrotóxicos que acompañan el cultivo de las semillas transgénicas, provocando en forma masiva enfermedades de piel y respiratorias, cuando no leucemias, malformaciones, abortos y enfermedades terminales.

Los desalojos de campesinos y el achicamiento de sus posesiones en nuestra región como resultado de la expansión del modelo sojero han provocado las presentaciones judiciales de la Fundación Liga Argentina por los Derechos Humanos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que se implemente el mecanismo de medidas cautelares, conforme lo autoriza el artículo 19.b del Estatuto y el artículo 25 y 29.2 del Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ya que subsisten variadas y graves situaciones que requieren la urgente intervención para que se adopten medidas cautelares con el fin de evitar daños irreparables a la vida, a la integridad física, la libertad ambulatoria, derecho a la vivienda, al trabajo, a la protección de la familia, a la libertad de expresión, a la protección de la jurisdicción y a otros derechos humanos fundamentales de los campesinos de la provincia de Santiago del Estero, que corre riesgos inminentes sobre su vida por la pérdida de sus tierras y sus modos ancestrales de subsistencia a través de métodos violentos de particulares y del Estado.

Por todo ello, se hace imperioso instalar en la agenda institucional un profundo debate para la demorada Reforma Agraria en nuestro país, porque es preocupante el acelerado proceso de extranjerización de las tierras. Los campesinos vienen anunciando mucho tiempo antes este fenómeno, seguramente debido al triste crepitar de los montes ante el avance de las topadoras y los incendios intencionales, denunciados en la Justicia penal federal y provincial por el delito de estrago rural tipificado en el artículo 186 inciso 2º apartado b) del Código Penal, título VII, donde se protege el bien jurídico con seguridad pública. Esta ausencia de legislación represiva sobre el tema lo sufren ahora los indignados habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, ya que la onda expansiva del monocultivo transgénico ha llegado con uno de sus efectos menos nocivos, el humo de los pastizales, una práctica muy común en las zonas de ganadería mayor y menor, que viene provocando grandes pérdidas de la masa forestal de nuestras regiones cuando el fuego se desmadra a causa de los vientos y otros efectos no previstos.

Esta práctica del fuego para acelerar el brote del nuevo pasto fue introducida por los “técnicos” del INTA, a pesar de algunas voces campesinas que planteaban dudas en torno de este esquematismo científico. Hoy, los estudios ambientales están demostrando la insustentabilidad de esta actividad y el serio riesgo a la salud humana, además –y esto es lo más importante– a la biodiversidad existente en las zonas de los incendios.

Este ejemplo sirve para demostrar que los planes y programas sociales agropecuarios que no se confrontan con la realidad y el saber campesino corren el serio riesgo de fracasar, como ha ocurrido con el PSA (Programa Social Agropecuario) o el Foro de Agricultura Familiar, que se dedican a dividir a las organizaciones campesinas que no les son funcionales a sus requerimientos. La mayoría de los técnicos de estos programas estatales se resiste a mirar su gestión y la capacitación agrícola como un proceso eminentemente educativo de naturaleza política, tal cual lo decía el educador brasileño Paulo Freire.

El modelo sojero que se viene denunciando desde hace mucho tiempo tiene, además, un efecto colateral y premeditado por las corporaciones multinacionales y sus aliados, la necesidad imperiosa de un campo sin campesinos. Así lo viene asumiendo y ejerciendo en la zona del sudeste santiagueño Guillermo Masoni, el Grobocopatel del Gran Chaco argentino, titular de dominio de más de 120 mil hectáreas, dueño de sociedades anónimas con las cuales ha adquirido a precio vil e irrisorio extensos lotes de terreno remanente que provenían de los latifundios de La Forestal. Los terratenientes y empresarios de la soja recurren a variadas metodologías para erradicar a las comunidades campesinas de sus lugares. En primer lugar, la función complaciente y activa de la estructura del Poder Judicial y la policía, respaldando los intereses contrarios del sector campesino y ayudado por una compleja trama que habita en la conciencia del sujeto social campesino y que fue muy bien reflejada por el escritor santiagueño Bernardo Canal Feijoo en su obra Estructura mediterránea argentina, que vale citar por su esclarecedora descripción: “... los instintos de propiedad y de rapiña no han contado nunca con el dinamismo de la pasión criolla. Lo mismo que el indio, el criollo ha aparecido como una vaga criatura atmosférica y casi dichosa, despreocupada de todos los problemas del derecho patrimonial. Era sólido de su adhesión al lugar, como los árboles, como los animales de mero instinto, sobre la base de sentimientos de adaptación y de querencia, no de voluntad jurídica de dominio. Por eso resultó, al fin, fácil presa del despojo...”.

Otra metodología típica para producir el vaciamiento de los campos se encuentra en las acciones directas contra los derechos colectivos de los campesinos, con el objeto de convertir en un suplicio la vida en sus territorios: nos referimos a las fumigaciones indiscriminadas, incendios, inundaciones intencionadas, para provocar el traslado de sus casas y el abandono de sus antiguas posesiones, como ocurre actualmente en la provincia de Formosa.

El Frente Nacional Campesino hace suyo los principios sustentadores de la soberanía alimentaria como eje fundamental de nuestra acción, porque entre los 854 millones de personas hambrientas en el mundo, tres cuartos son campesinos. Los millones de migrantes a los que se les niegan sus derechos básicos y los desempleados urbanos pobres son nuestros hermanos y hermanas que han sido expulsados de su tierra. Por ello, la soberanía alimentaria implica un modelo productivo para una nueva sociedad de hombres libres que puedan apropiarse de su alimentación. La tierra tiene que pertenecer a quienes viven desde siempre para que se puedan realizar los derechos colectivos fundamentales de las comunidades campesinas.

En este punto no se puede dejar de resaltar el espectáculo doloroso de millones de litros de leche volcados en las rutas y millones de toneladas de alimentos destinados a la población que llegaron en estado de descomposición o también arrojados a la vera de los caminos y rutas de nuestro país. Un corazón campesino jamás haría eso, porque desde niño la Pachamama le susurraba al oído y le decía que la comida nunca se tira.

En el conflicto suscitado por las retenciones se han escuchado a varios dirigentes rurales rodeados de micrófonos y cámaras de televisión decir que son los “creadores de la riqueza de la patria”, pero no se acordaron estos superfluos señores de los campos que desde la conquista española que se vienen aprovechando del trabajo, la técnica y la infraestructura creada por los pueblos originarios. Tampoco se acordaron los mediáticos ruralistas que fueron los paisanos de nuestros parajes quienes les pusieron el pecho a los ejércitos de liberación de San Martín, Belgrano, Artigas y Güemes, y también en esa guerra de la Triple Infamia promovida por Bartolomé Mitre y la oligarquía porteña contra el heroico pueblo paraguayo. No se acordaron los piqueteros de botas carpincho que Rosas, Roca, los gobernadores provinciales e interventores federales de nuestra región no fueron al desierto, porque en ese desierto había pueblos autóctonos que desaparecieron para que miles de leguas comenzaran a engrosar el patrimonio de los descendientes de la Sociedad Rural, y otros importantes referentes de la burguesía terrateniente.

Por eso los campesinos recuperan la memoria histórica y la cultura que viene viajando desde el centro de la tierra como la raíz del árbol que nos sigue protegiendo con su magia y belleza, porque somos y nos sentimos herederos de los pueblos de la América profunda exterminados en los primeros genocidios de nuestra historia y porque hoy la circunstancia exige la aparición del sujeto social campesino para cumplir, de este modo, su cometido en la magnitud histórica.

* Del Frente Nacional Campesino.

Como se aprobó el proyecto oficial. La primera



Por Horacio Verbitsky


Con la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados, necesaria para la creación de impuestos, el Gobierno dio una contundente respuesta democrática al conflicto por los derechos de exportación, pese a las deserciones lideradas por el duhaldismo y el vicepresidente Cobos. La Federación Agraria, la Iglesia Católica y la difusión de la soja transgénica. Las retenciones y la estructura productiva.

Luego de una sesión que duró más de diecisiete horas y con una asistencia record de 254 legisladores, la Cámara de Diputados aprobó ayer al mediodía el dictamen del Frente para la Victoria que ratificó las retenciones móviles y reivindicó las facultades presidenciales para disponerlas. Obtuvo la mayoría absoluta de los votos, que son el requisito para la ley de coparticipación de impuestos.

En los artículos siguientes el mismo proyecto estableció una serie de modificaciones tendientes a diferenciar entre los pequeños productores y los grandes capitales aplicados a la producción agropecuaria, fruto de varios días de negociaciones en las que el presidente del bloque, Agustín Rossi, actuó como intermediario entre los demás bloques legislativos y el gobierno nacional.

El régimen creado tendrá validez sólo para esta campaña y vence el 31 de octubre próximo. En el mismo orden del día también se incluyeron, pero no llegaron a tratarse, otros dos proyectos complementarios tendientes a complacer a la Federación Agraria y separarla de la Sociedad Rural y las Confederaciones Rurales, que representan a los grandes propietarios y a los capitales especulativos. Esto obedece a la hipótesis de que expresan intereses distintos.

El voto y después

Los 129 votos con los que se dio media sanción al proyecto se lograron luego de que el gobierno nacional aceptara un gran número de cambios desde la firma de la resolución hasta ayer, con una flexibilidad que la oposición política y social no está dispuesta a reconocerle. Pero las fue soltando en forma gradual, como concesiones sucesivas, y no las organizó en torno de un eje definido que le permitiera celebrar alianzas con algún sector que ampliara su mayoría más allá de las fronteras de su propia fuerza.

Las dos semanas de debates en comisiones y en el recinto fueron las más intensas que vivió el Congreso en muchos años y justificaron la apuesta presidencial de destrabar el conflicto abriendo el juego a la institución expresiva de la soberanía popular. El debate fue vibrante, con muchas intervenciones valiosas, algunas en la madrugada, por diputados poco conocidos, cuya calidad de argumentación excedió el nivel de la que llegó a la sociedad a través de los medios en los meses de conflicto. El jueves y el viernes Alfredo De Angeli convocó a través de varios canales de televisión a un cacerolazo nocturno para presionar a los diputados, pero no tuvo eco y frente al Congreso se congregaron miles de militantes kirchneristas.

La noche anterior el ex gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, fue agredido por manifestantes que le gritaron montonero. Obeid era uno de los diputados disidentes con el proyecto oficial, lo cual muestra el componente ideológico que se intenta montar sobre el reclamo agropecuario. Los miembros de la Mesa de Enlace rechazaron la media sanción de Diputados pero nadie repitió la amenaza de cerrar el Congreso que había lanzado el Vicepresidente de CRA, Ricardo Buryaile.

Por el contrario, Eduardo Buzzi dijo que tenían la esperanza de obtener un resultado distinto en el Senado. El domingo pasado, el diario La Nación anunció en un editorial que era inminente una “monumental crisis institucional”.

El mismo día consultó sobre las retenciones a uno de los más conocidos especialistas en la solución expeditiva de problemas: “En el conflicto con el campo, el gobierno quiere imponer un sofisma, una falsedad bajo la apariencia de una verdad. Este problema requiere una solución inmediata que ni Néstor Kirchner ni su esposa, la presidenta, pueden dar. Se trata de una crisis artificial, creada por la tozudez del Gobierno”, contestó Carlos Robledo Puch, condenado a prisión perpetua por once homicidios. Agregó que no leía diarios pero estaba informado a través de la televisión. Es una incógnita si la votación legislativa calmará las demasías que permiten oponer semejante figura a la de la presidente, o actuará como un estimulante adicional.

Uno de los proyectos complementarios que se tratarán en la próxima sesión, crea un fondo de 150 millones de pesos para atender a pequeños productores en situaciones de emergencia agropecuaria debidos, al cambio climático o a fenómenos biológicos que pongan en riesgo la continuidad de los productores y afecten a las comunidades rurales.

El otro regula los contratos de arrendamiento, que no podrán celebrarse por menos de cinco años, deberán ser por escrito, permitirán participación en las ganancias, recibirán desgravaciones impositivas cuando se trate de pequeños productores, promoverán buenas técnicas agrarias para proteger el medio ambiente y podrán rescindirse si alguna de las partes incurre en prácticas que deterioren los suelos. Los grandes capitales y los pools de siembra no podrán aspirar a las desgravaciones en IVA y ganancias. El proyecto de arrendamiento fue elaborado sobre la base de uno de la Federación Agraria. La Sociedad Rural se opuso a su tratamiento.

Las compensaciones

El pago de las compensaciones a los pequeños productores de soja o girasol de la cosecha 2007/2008 se extendió a aquellos que produzcan y comercialicen hasta 1500 toneladas, según una escala progresiva que Rossi y los diputados Alberto Cantero y Walter Agosto discutieron con sus interlocutores hasta minutos antes de iniciarse el debate. Quienes produzcan hasta 300 toneladas habrán pagado, una vez recibida la compensación, un derecho del 30 por ciento, es decir 5 por ciento menos que al 10 de marzo. De 301 a 750 toneladas la retención efectiva será del 35 por ciento y de 751 a 1500 pagarán un 35 por ciento por las primeras 750. Recién por encima de las 1501 toneladas regirá la escala dispuesta por el ministerio de Economía en marzo. También se ablandaron otros requisitos para optar a las compensaciones y la forma de pagarlas:

se eliminó la exigencia de inscripción en el registro de comercializadores de granos. Bastará estar inscripto como contribuyente ante la AFIP;

se eliminó el requisito que negaba la compensación a quienes tuvieran deuda líquida y exigible por declaraciones juradas presentadas y por pago de impuestos. La compensación se imputará prioritariamente al pago de esa deuda. Las organizaciones gremiales visarán la declaración jurada de sus afiliados, junto con las autoridades provinciales o municipales;

quedan excluidos del beneficio los propietarios que arriendan el campo y obtienen como pago soja o girasol;

se suprimió el requisito de que el productor no trabajara más de 150 hectáreas en la región pampeana y 350 en el resto del país;

el 10 por ciento del Fondo de Redistribución Social se dedicará al fortalecimiento de la agricultura familiar;

se eliminó el requisito de que el beneficiario de las compensaciones tuviera el cultivo de soja o girasol como actividad principal;

en las compensaciones al transporte de granos desde las provincias extrapampeanas hasta su destino dentro del territorio nacional se sumaron la provincia de La Pampa, siete departamentos del norte de Entre Ríos, cuatro del norte de Santa Fe, dieciséis del norte de la provincia de Córdoba y diez de la provincia de Buenos Aires;

las compensaciones podrán cobrarse de inmediato, con un cupón descontable en el Banco Nación.

Doble discurso

El debate parlamentario hizo palidecer el doble discurso del presidente de la Federación Agraria. Lo superó con holgura el diputado bonaerense Felipe Solá, quien fustigó los actos de violencia a los que acuden miembros del sector agropecuario, atribuyó al “clima destituyente” un discurso soez de un oscuro diputado demócrata mendocino que agravió a la presidente. Solá también elogió las modificaciones introducidas por Rossi antes del debate que, confesó, acercaron el proyecto oficial al de su grupo.

Pero luego cuestionó la inexistencia de una política agropecuaria y con ese argumento fundamentó el voto opuesto al proyecto de su bloque. Se alinearon con él Luis Barrionuevo, Graciela Camaño, y la ex ministra de Economía del vicepresidente Julio Cobos, un hombre ilusionado con un futuro mejor.

Por la mañana, Solá había estado en la Casa Rosada con el propósito de llevar una propuesta que lo colocara como protagonista de la solución y demostrara qué grave error cometió el gobierno al no reconocer su talento designándolo presidente del bloque o de la Comisión de Agricultura. La presidente no lo recibió y quien desechó su plan fue el jefe de gabinete. Dos semanas antes, Solá le había dicho que tenía objeciones pero que no rompería el bloque, donde reiteró su juramento. En la madrugada de ayer, Rossi trató en vano de convencerlo de que, como mínimo, apoyara el proyecto en general y reservara su disidencia para la consideración en particular. También la jefa de la Coalición Cívica Libertadora rehusó sumarse al proyecto de Solá.

Según La Nación, Elisa Carrió dijo a los miembros de su bloque: “Nosotros somos opositores, no golpistas. No se presten a ningún acuerdo entre Duhalde y Cobos. Ya en 2001 me invitaron a un gobierno de unidad nacional con la coartada de que había que detener los saqueos, y me negué. Ahora están en la misma maquinación con la excusa del campo”. Al comenzar la sesión, Solá había tomado a golpes a un asesor de la jefatura de gabinete que había impedido el paso a tres dirigentes de la Sociedad Rural que intentaban ingresar con una allegada a Solá.

La leche y el aceite

Mientras el Congreso debatía el proyecto de ratificación de las retenciones, la presidente CFK llegó a acuerdos efectivos con los complejos aceitero y lechero. El Estado dejará de pagar compensaciones a una actividad que es líder en el mundo (exporta entre el 65 por ciento y el 95 por ciento de la producción, según la oleaginosa), y las empresas se comprometen a abastecer el mercado local con una rebaja del 30 por ciento. Esta semana aparecieron las primeras botellas en las góndolas, con el precio estampado en el envase para que las cadenas comerciales no puedan hacer diferencia remarcándolo.

Las compensaciones se pagarán de un fondo fiduciario constituido por las propias aceiteras, de modo que el subsidio al consumo interno se prorratee tanto entre las que colocan toda su producción en el exterior, que son la mayoría, como aquellas que además abastecen el consumo interno. Esta semana firmó un acuerdo con el sector lechero que lleva de 0,86 a 1,04 pesos el precio por litro que reciben los tamberos que producen hasta 6000 litros por día. Esto abarca al 97 por ciento de los productores de leche de la Argentina, casi todos en Santa Fe y Córdoba. Durante aquella ceremonia, la presidente reveló que su abuelo fue tambero, de ordeñe manual, al frío de la madrugada.

También dijo que en 2003 el productor recibía por litro un tercio de lo que el consumidor pagaba en la góndola. Con el nuevo acuerdo superará la mitad. En los próximos dos meses se seguirá negociando para determinar el costo exacto del litro de leche, lo cual al mismo tiempo arrojará cuál es la unidad económica viable y permitirá organizar medidas de auxilio, como su agrupamiento en cooperativas que les mejoren la escala. Expuso además el objetivo de llegar a los 15.000 millones de litros de producción, mediante la articulación entre la producción y la industria.

Pero también apareció junto a otros sectores de la sociedad: en una fábrica de cemento en Pico Truncado y una de autopartes en Chivilcoy, entregando la bandera argentina a la delegación que concurrirá a los juegos olímpicos de China y anunciando la construcción de 7000 viviendas para suboficiales del Ejército. También promulgó la ley de promoción de autopartes, que contempla la producción de 500 mil motores de automóviles y 700 mil de motocicletas. Nada de ello sería posible en una economía regida por los precios relativos de la producción agropecuaria, que las retenciones intentan atenuar.
RETENCIONES Y DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA

CHARLA DEBATE

DIPUTADO NACIONAL
ARIEL BASTEIRO
(PARTIDO SOCIALISTA)

JUAN PABLO O’DEZAILLE
(FRENTE TRANSVERSAL NACIONAL Y POPULAR)

JORGE KREINES
(PARTIDO COMUNISTA)

EDGARDO FORM
(PARTIDO SOLIDARIO)

MARTES 8 DE JULIO 19HS.
ROOSEVELT 5706, VILLA URQUIZA

ORGANIZA
FRENTE POLÍTICO Y SOCIAL COMUNA 12

INTEGRAN
FRENTE TRANSVERSAL, PCCE, CTA
PARTIDO SOLIDARIO
PARTIDO COMUNISTA
PARTIDO SOCIALISTA (AG. ARICO)








¿Por qué una nueva Ley de Radiodifusión?



Por Claudio Morgado *

Propongo analizar cómo incidiría en lo cotidiano la aplicación de una nueva normativa de radiodifusión, evaluando su impacto, en el día a día, en nosotros, mediáticos ciudadanos. Para ponderar modificaciones deberíamos describir la situación actual, reflexionando acerca de la relación entre el sujeto y el medio comunicador con sus mecanismos de producción simbólica actuales, legitimados por la ley imperante (la 22.258).

Siguiendo a Pierre Bourdieu, remontémoslos a George Berkeley. Jorgito nos decía, siguiendo su idealismo subjetivo que esse est percipi (ser es ser percibido), condicionando nuestro conocimiento a las sensaciones e ideas de los objetos presentados por la realidad. Más recientemente encontramos a Giovanni Sartori y las consideraciones del homo videns actual como contrapartida al homo sapiens apoyado en la cultura escrita y en la palabra.

Bourdieu, en “Sobre la televisión”, advierte sobre los peligrosos efectos que la TV puede causar sobre las diferentes esferas de la producción cultural y sobre la vida política y la democracia. Lo mediático hoy propone una legitimidad ontológica a lo producido. Ser es ser percibido... en los medios. Los medios son dadores de entidad. Además, a partir de los medios, ser es ser percibido... “bien”, otorgando una capacidad axiológica relevante. Esto implica suponer la existencia de un supuesto tamiz y diversas etapas que eliminarían barreras que deben ser costosamente superadas para llegar, por fin, a la posibilidad de ser un sujeto comunicador, que valida mensajes con su saber y poder, distinguiéndose del resto de los mortales que, al no poder superar las pruebas anteriores, sólo son objetos de recepción de dichos mensajes.

El director Win Wenders contaba en una entrevista su constante preferencia por la música de Los Beatles desde un ángulo interesante. Decía que la música del grupo le remitía siempre a imaginarios distintos no condicionados por las imágenes que en la actualidad “empaquetan” las creaciones de los músicos en el formato de videoclip. Esto hablaría de una virtual “colonización de la subjetividad”, remitiendo un contenido determinado al formato audiovisual en el que fue presentado originariamente.

Ahora bien, cuando el mercado mediático local es oligopólico (para ser suave) y es prácticamente nula la presencia de otros oferentes simbólicos, salvo los que pertenecen a la categoría “privados con fines de lucro”, estamos en problemas. El lucro no debería ser el único objetivo de las industrias de la información, la cultura y la comunicación. Cuando el objetivo de lo comunicacional es únicamente el lucrativo, los procedimientos de producción de los contenidos a comunicar estarán diseñados para arribar a tal fin. Los productos a comunicar serán sometidos a las “x” y las “y” del rating y la pauta comercial. Estas son las condiciones de posibilidad de existencia del producto comunicacional que a su vez “produce” nuestra percepción de la realidad.

Para que estas “x” y estas “y” existan tendré que afinar los mecanismos de producción pertinentes a tal fin: evitaré rispideces entre sujeto y objeto comunicante, homogeneizando los discursos, condicionando las miradas por los encuadres y ediciones y estableciendo ritmos comunicantes. Esta es una de las claves: el ritmo como tiempo de codificación. El pensamiento “pensante” requiere tiempo y estas coordenadas de rating y pauta no lo admiten. Se prioriza el relato de sucesos como hechos que interesan a todo el mundo, obturando los temas que no son “amesetados”, con la consiguiente carga de violencia simbólica que esto trae aparejado. Flaubert hablaba de “pensamientos preconcebidos”, como de estas cosas que son comunes a todos y no causan problemas en el código de comunicación porque todos lo compartimos.

La televisión, aclara Bourdieu, oculta mostrando, cuando selecciona y disecciona, presentándonos los “hechos” como quiere que los tomemos, convirtiéndose en el árbitro del acceso a la existencia social y política, generando el “efecto de realidad”. Estas categorías de selección son estructuras invisibles que organizan lo percibido, determinando lo que se ve y lo que no se ve, o sea (según Berkeley) lo que es y lo que no es.

Jaques Derrida considera la actualidad como algo “hecho”. No es algo dado objetivamente, sino algo activamente producido, interpretado por numerosos dispositivos ficticios o artificiales, jerarquizadores y selectivos. A esta actualidad “producida” le confiere dos apodos compuestos: artefactualidad y actuvirtualidad. Por más singular, testaruda, dolorosa o trágica que sea la “realidad” a la cual se refiere, la “actualidad” esta nos llega a través de una hechura ficcional.

Hegel recomendaba a los filósofos leer los diarios cotidianamente. Hoy hay que exigirles que sepan también cómo se hacen y quiénes hacen los mismos. La tarea es la deconstrucción de esta artefactualidad, hasta llegar a lo que la actualidad tiene de irreductible, llegando a su singularidad. Para esto resulta indispensable la posibilidad de que otros sujetos intervengan (medios públicos, privados y privados sin fines de lucro) presentando sus construcciones simbólicas realizadas a partir de otros mecanismos de producción que privilegien otros parámetros de evaluación diferentes a las “x” y las “y” (rating segundo a segundo y la pauta publicitaria), presentándonos otros ritmos, maneras diferentes de narrar, procedimientos audiovisuales no preestablecidos que presenten diferentes construcciones de sentido.

Con estas formas diversas de narraciones, devenidas de distintos procesos de producción (obtenidos al perseguir fines diferentes), tendremos la pluralidad de miradas necesarias para sintetizar la “actualidad”. Así y solo así podremos “deconstruir” esta hechura ficcional de la realidad, al tener otros respectos desde donde cuestionar para develar lo irreductible de su condición. Con otros actores presentes, actuando según un nuevo marco legal, podremos comparar, evaluar, elegir... de eso se trata la democracia.

* Diputado nacional por el Frente para la Victoria.

DOS REFLEXIONES SOBRE DIFERENTES ASPECTOS DEL CONFLICTO RURAL




Entre los discursos y las normas
La disputa por la renta agraria puso en escena diferentes maneras de utilizar el lenguaje. La figura y el rol del movilero. Los objetivos de “la nueva derecha” y la expresión de un proyecto nacional en el texto constitucional.

Tomar la palabra


Por Daniel Mundo *


En la puja entre el Gobierno y los representantes del campo se evidenciaron diferentes modos de hacer uso público de la palabra. Dar cuenta de estos modos trazará un mapa del territorio político argentino. El discurso meditado y elocuente de Cristina se ubica en un extremo. Asume rasgos insulares, aunque fue sin duda el discurso más contundente. Es cierto que el aire intelectual de sus metáforas molestó a algunos. Sin embargo, cada vez que tomó la palabra rediseñó el terreno de juego, y el enemigo tuvo que repensar su táctica. La salida que propuso para el diálogo de sordos en el que se había hundido la discusión fue la mejor de las salidas posibles.

En el otro extremo se encuentra el discurso de un personaje como De Angeli, agujereado por errores de sintaxis y bromas campestres que le proporcionan una aureola de inocencia: “Soy un trabajador del campo, mi oficio no es hablar y si hablo es porque la patria me lo exige”. Finalmente toma la palabra y su opinión es una de las centrales en la contienda. El coro que lo alienta sigue el tan-tan de la cacerola, que con lógica efectista aboga por principios abstractos indiscutibles (hay que erradicar el hambre). ¿La usina? Los medios de masas y la oposición política (a esta altura afónica de no tener propuestas), que como un parásito se alimenta de la primera protesta que huele.

Para llegar a la calle, indignado, el espectador atravesó una serie de voces que lo fogonearon. La de los teóricos y especialistas es la menos influyente. Su explicación, que critica con jerga certera prácticas del periodismo contemporáneo, también necesita un culpable. Aunque rodee sus argumentos con palabras sesudas, en el manual de lectura que aparecerá de “Cómo Leer al Multimedio Clarín” habrá varios capítulos dedicados a evidenciar sus mentiras. No faltan comisiones ad hoc denunciando los intereses ideológicos que ocultan en sus discursos algunos medios. Resucitó, además, un novedoso debate sobre el lugar que éstos deberían ocupar en la sociedad.

Más influencia que el especialista tiene el discurso mediático, una máquina de procesar novedad y sentido común. En cómo alguien construye la noticia y con ella el acontecimiento, y en cómo alguien la lee y a partir de lo que lee y observa abre un juicio, se juega el clima político del país. Pero ¿quién, en la actualidad, construye la noticia? En parte, como ayer, es el diario o el canal de televisión, con sus manuales de ética periodística y de estilo, el que marca los límites de lo que se puede decir: el pacto de lectura con sus compradores performa la producción de la nota. En parte también es el periodista que escribe o que espera en estudios la noticia que llega de la calle para comentarla, pues el que habla en cámara o escribe no obedece ciegamente comunicados emitidos por un poder central que arengaría a sus empleados: hay una convicción política detrás de sus opiniones, que suelen convertirse en amenazas o consejos (el problema, entonces, se plantearía en el interior del gremio, ya no con la patronal). La argamasa de la noticia, sin embargo, proviene de una nueva figura, el escalafón más bajo y el puesto laboral más reciente de la profesión periodística. El movilero.

Hay diferentes estilos de movilero, aunque el oficio impone algunas normas básicas. No es un periodista, o por lo menos no es el periodista que urgido por el tiempo tiene aún contados minutos para pensar su nota. El movilero no tiene tiempo: escribe en vivo, frente a la pantalla, cuando entrevista a una figura y le hace decir aquello que redobla la apuesta que hasta ese momento se venía jugando. Es como un croupier que incentiva a los jugadores. Y los jugadores, aquí, son adictos.

El movilero tampoco tiene palabra: es un mediador puro que soñaría con borrarse en el mismo acto de transmitir, como si sólo tuviese una vida mediática. Lo que le interesa no es defender una opinión sino que el entrevistado diga algo que sea lo más transgresivo posible. Por lo tanto el retruque reflexivo es un lujo: sus preguntas, que son las que haría el sentido común, deben tener la efectividad de un cross a la mandíbula. Cuando el entrevistado dice una estupidez, no tiene ni tiempo ni palabras para pensar por qué a veces la estupidez es peligrosa: necesita una imagen sensacional, una palabra rimbombante. Es el espectador-actor que participa del evento en el mismo momento en que trata de capturar al evento en su autonomía e inmediatez. Es un actor que actúa como si no actuara. Sus (no) intervenciones son las que calan en el público receptor, formado como está por shocks de información y tandas publicitarias (durante los cien días de paro agrario Clarín anunciaba en una misma página el desabastecimiento de las ciudades y las ilimitadas ofertas de electrodomésticos).

El movilero es la vanguardia del nuevo periodismo, pero también el talón de Aquiles del sistema político del futuro, que se bambolea con los embates que producen sus preguntas. Como no habla, no miente, aunque su verdad da miedo.

* Docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA).



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¿Destitución o nueva Constitución?


Por Eduardo J. Vior *


En la primera Carta Abierta firmada por más de 1200 intelectuales y académicos se sostuvo que “un clima destituyente se ha instalado que ha sido considerado con la categoría de golpismo”. No se trataría de un golpe militar, sino de uno parlamentario, impulsado por la ofensiva ruralista y los medios más concentrados. Esta intentona no ha cejado ni debe esperarse que cese, porque más que por las retenciones móviles se está disputando el poder sobre el futuro de la República: o un modelo colombiano o una Patria para todas y todos.

Detenerse es retroceder. Contra los intentos destituyentes son ineficaces las maniobras reinstituyentes, tratar de volver a la “normalidad”. Sólo resta la alternativa constituyente. Los variados intentos de administrar la crisis haciendo concesiones de fondo, para salvar las instituciones republicanas, están condenados al fracaso, porque la Nueva Derecha va más allá de las retenciones hacia la toma del poder, para instaurar un modelo exportador sin control estatal, oligárquico, que acabe con la política de derechos humanos, criminalice la protesta social y nos alinee con los Estados Unidos.

La única posibilidad del campo nacional, popular y progresista es retomar la iniciativa con una fuerte política distribucionista, para recuperar la confianza popular, hoy retraída, e imponer la agenda de las reformas constitucionales que nuestra patria se debe desde 1955.

No se busquen aquí reflexiones jurídicas no pertinentes. Que de ello se ocupen los constitucionalistas. La teoría y la experiencia históricas y políticas enseñan que una buena Constitución es una equilibrada combinación de un pacto de gobernabilidad durable que refleje los intereses y demandas del 90 por ciento de la población con un proyecto de Nación que dé forma jurídica a los valores, normas, símbolos y la estrategia del acuerdo político amplio que el pueblo ratifique democráticamente.

Este no es el caso de la Constitución nacional emparchada en 1994. Argentina no tiene una sino dos constituciones: la Declaración de Derechos y Garantías inserta en la primera parte (que por una curiosa interpretación de fines del siglo XIX es meramente declarativa, al contrario de los capítulos correspondientes en las principales constituciones democráticas del mundo) expresa el proyecto nacional de las fuerzas que asaltaron el poder en 1853 y está en franca contradicción con los tratados y convenciones de derechos humanos incluidos en el art. 75, inciso 22 (facultades del Congreso de la Nación) por la Reforma de 1994. Los derechos humanos fueron incluidos, pero en la cucha del perro. Dos visiones del mundo contrapuestas resultan en dos constituciones diferentes en el mismo texto. Todo queda librado a la interpretación. Cabe al poder decidir por el ultraliberalismo o los derechos humanos.

Para ser creíble, respetada, amada y seguida por las y los habitantes de la República, la Constitución debe ser objetiva, estable, flexible y simple. Objetiva, para que todas y todos entiendan hacia dónde marcha la Nación y se persuadan de la corrección de los fines propuestos. Una Constitución efectiva debe incluir, además de un capítulo de derechos y garantías de aplicación inmediata, uno con la enunciación de los fines del Estado. El proyecto nacional, popular y progresista mayoritariamente ratificado en octubre pasado los tiene claros: construir la unidad sudamericana, un Estado fuerte orientado por los derechos humanos, una democracia representativa y participativa, una sociedad justa y solidaria y un federalismo armónico que combine la conducción del Estado nacional con el respeto por la diversidad. Estos fines deberían ser explicitados como bases de los Acuerdos del Bicentenario.

La Constitución nacional debe ser estable, para que toda y todo habitante de la República y la comunidad internacional sepan a qué atenerse. Una Constitución que cambiara a menudo no sería confiable. Sin embargo, también debe ser flexible, porque, para ser creíble, los acuerdos reflejados en ella y las metas propuestas deben ser sentidos y percibidos por el pueblo como realistas. Una Constitución cuya fórmula de gobernabilidad no refleje la realidad es una invitación a violarla permanentemente y a actuar “como si”, los dos principales males de las instituciones argentinas.

El texto constitucional debe por consiguiente ser totalmente reformable, cuando por lo menos dos tercios del electorado quieran ajustarlo a un entorno cambiante. Las reglas de gobierno y la imagen de la Nación Argentina compartidas por la enorme mayoría de la población se han modificado desde 1853. Estos cambios deben reflejarse en la Constitución.

La Constitución nacional debe, finalmente, ser simple, para ser comprendida y amada por todas y todos los habitantes. Debe prescindir de disposiciones farragosas que sólo producen cortinas de humo que esconden acuerdos espurios. Sus capítulos de derechos y garantías, de fines del Estado y su organización, sus disposiciones sobre el régimen financiero y sobre los partidos políticos y las elecciones deben ser breves, claras, coherentes y pertinentes, para que todas y todos puedan vigilar y asegurar su aplicación. Las disposiciones sobre el funcionamiento institucional deberían dejarse para leyes orgánicas especiales a promulgarse en los diez años siguientes.

Quizá suene utópico proponer la reforma total de la Constitución como salida a la crisis de gobernabilidad, pero las utopías alimentan los sueños que enamoran a los seres humanos para que transformen el mundo. Si nos quedamos en las discusiones pequeñas con las que pretenden empantanarnos, retrocederemos. Sólo imponiendo para 2010 la agenda de reformas constitucionales, se satisfarán las esperanzas que el pueblo puso en este proyecto nacional, popular y progresista.

* Doctor en Ciencia Política, Universidad de Giessen (Alemania); profesor de la Universidad Nacional de Jujuy; integrante del espacio Carta Abierta.

Un pancho y una coca. Sobre "los traidos" y los "venidos"




El país insiste en calificar toda protesta popular como clientelística o salvaje, y a las de la clase media y alta como virtuosa, racional y libre.

En un célebre y maravilloso trabajo que tiene ya más de treinta años, el historiador inglés y marxista Edward Palmer Thompson se preguntaba las razones por las que los pobres se sublevan. La respuesta inmediata, decía Thompson, es porque tienen hambre: pero esa respuesta es suficiente sólo cuando se sublevan los hambrientos, y no cuando los hambrientos no se sublevan o los que se sublevan no están hambrientos.

Cualquiera de esas condiciones puede ser pensada en la Argentina: ese dato incomparable de la Córdoba de 1969, cuando los obreros insurrectos eran los mejores pagos del país, o esta misma revuelta agraria modelo 2008, encabezada por la panza sin culpas de De Angeli o la chetidad (¿o será cheteza?) incontrastable de Miguens. Ambos son ejemplos de la insurreción sin hambre; la aquiescencia de las clases populares con el modelo menemista de explotación hasta 1994 –cuando aparecen los primeros piquetes– lo es de su contrario.

Para Thompson, la cantidad de hambrunas sufridas en silencio por los pobres del mundo es con largueza signo de que el hambre no justifica, por sí sola, la insurrección.

En ese artículo, “La economía moral de la multitud”, Thompson analiza las revueltas ocurridas a finales del siglo XVIII en Inglaterra, un momento en el que el alto precio del grano en los mercados internacionales llevó a que los productores acapararan el cereal y evitaran enviarlo al mercado interno para así obtener las pingües ganancias del comercio exterior –y este largo párrafo no precisa subrayar la semejanza con la Argentina contemporánea. La carestía subsiguiente generó amotinamientos y saqueos contra productores y acopiadores, a los que responsabilizaban con justa razón del hambre popular.

La intervención de las autoridades, locales o nacionales, fue oscilante: a veces represiva –el pánico contra las revueltas “jacobinas” luego de la Revolución Francesa era importante–, a veces paternalista, obligando a los acopiadores a entregar grano. Lo que estaba en juego, lo que se disputaba, era el nuevo predominio ideológico del liberalismo económico –Adam Smith estaba en la cresta de la ola– frente al viejo paternalismo que protegía a los pobres (para evitar que se sublevaran, justamente): a esto llamaba Thompson la “economía moral de la multitud”, esas pautas no escritas, no demasiado políticas, fundamentalmente éticas, pero plenas de lógica y productoras de prácticas populares.

El motín no era una reacción espasmódica motivada por el hambre: se trataba de decisiones racionales, basadas en la inteligencia y en la experiencia.

Esta larguísima introducción no pretende ser una incitación al contramotín rural: por ejemplo, a que los explotados y maltratados peones de Miguens se subleven contra su ilustre patrón reclamándole parte de sus enormes ganancias. No sería mala idea, pero no depende de mí (y los peones no leen este diario, ni siquiera por una internet a la que no acceden).

Lo que quiero discutir es la insistencia con la que en la Argentina se califica toda acción popular como clientelística o salvaje, contrapuesta a la acción de las clases medias y altas, que se define como virtuosa, racional y libre. Esto me apareció siempre como evidente en las discusiones sobre la violencia futbolística: mientras periodistas y políticos se llenaban la boca con las bestias y los inadaptados, cualquier indagación seria descubría lógicas y moralidades implacables –discutibles e incompartibles, pero implacables– que se llaman “aguante”.

Y bien: desde las elecciones de 2007, cuando Carrió lideró este movimiento de retorno al primitivismo interpretativo, a los pobres los traen y los llevan, los compran y los venden, mientras que “la gente” va y viene, y muestra orgullosa carteles que afirman “nadie me pagó”. A estas alturas del partido, de las ciencias sociales y de la historia política argentina, hemos regresado a un estatuto según el cual nuestras clases populares son esclavas de sus deseos primarios: con un pancho y una coca –un choripán y un vino, una mina y unos mangos, escojan la versión preferida– podemos arrear multitudes.

Y esto no es imaginación calenturienta ni peronismo anacrónico, ni mucho menos el retorno del viejo “vox populi, vox dei” o “el pueblo nunca se equivoca”. Los pueblos se mandan unas macanas de órdago, cometen errores increíbles que para colmo repiten, votan alegremente a sus explotadores.

Pero lo que es intolerable es pensar que eso se debe a la simplicidad de sus mentes primitivas, capturadas en los lazos clientelares. La complejidad de la acción popular exige al analista, al periodista, al político, atención, humildad y respeto. El sábado, en el cierre del debate de Diputados, el movilero de TN describía a los grupos ruralistas –“venidos de…”– y a los peronistas –“traídos desde…”.

Ese señor es un ignorante y un irrespetuoso. Debería, y es obvio que no es el único, leer a Thompson.

Por Pablo Alabarces Crítica - Argentina

Bendita soja




Por H. V.

El Grupo de Reflexión Rural, que orienta el militante de la resistencia peronista Jorge Eduardo Rulli, reveló que una rama de la Federación Agraria Argentina, en combinación con la transnacional Monsanto, introdujo el cultivo de su variedad transgénica en el país y que la Iglesia Católica tiene interés directo en el negocio.

En el editorial de su programa Horizonte Sur que, pese a su posición hipercrítica hacia el gobierno, se sigue transmitiendo por Radio Nacional, Rulli recordó que desde la Central de los Trabajadores Argentinos, CTA, denunció a la Federación Agraria, a fines de la década pasada, “por haber multiplicado las primeras semillas de soja RR en combinación con Monsanto”. En ese momento el secretario general de la CTA era Víctor De Gennaro.

Ante la desmentida de Buzzi, el Grupo de Reflexión Rural emprendió una investigación en el archivo de la Federación Agraria. Allí descubrió que el negocio con las semillas de Monsanto lo había realizado AFA, “una rama de la Federación Agraria, en manos de los pro-chinos”. Es decir, de la fracción que conducen el presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, y su vicepresidente y responsable del Partido Comunista Revolucionario, Juan Alberto Echeverría, con varias condenas por evasión fiscal.

Rulli sostiene que “Buzzi lo sabía y nos podría haber evitado tanta búsqueda y esfuerzo”. El orientador del Grupo de Reflexión Rural también recordó que “hace ocho o nueve años”, durante un retiro cerrado de Caritas, le entregó en mano al obispo Jorge Casaretto “una carpeta con evidencias científicas sobre los daños que la ingesta de soja ocasiona en el desarrollo neurológico y hormonal de los niños”.

Por eso, el obispo “no puede ignorar las consecuencias de aquellos supuestos planes solidarios que implementaba la institución que presidía”. Se refiere a los cursos que Caritas organizó en todo el país para incluir la soja en la dieta diaria. Rulli también discutió el tema con el ingeniero Eduardo Luis Serantes, presidente de la institución de beneficencia de la Iglesia Católica. “Me respondió con desplante que contaba con todo el respaldo de la Secretaría de Agricultura y del gobierno”, en la gestión de Fernando de la Rúa. Rulli añade que Serantes sigue siendo presidente de Caritas y al mismo tiempo director de la empresa de agronegocios Cazenave y Asociados, una consultora que brinda servicios agropecuarios a empresas exportadoras.

También es responsable del fondo agrícola de inversión de Molinos y asesor de empresas agroindustriales y de servicios, como Dow Agro Sciences SA. En su publicación oficial Huellas de Esperanza, Caritas anunció recetas de milanesas de soja y en las páginas interiores encomió los planes de “ayuda solidaria” organizados por las grandes empresas sojeras y un proyecto de fabricación de hamburguesas de soja en Entre Ríos, en colaboración con Aapresid, la Asociación de Siembra Directa, promotora del modelo sojero.

En la semana previa al acto del 25 de mayo de este año en Rosario, Casaretto y Serantes recibieron en San Isidro al presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, quien les pidió ayuda para forzar al gobierno a una negociación. La respuesta fue la declaración del Episcopado que instó al diálogo, y que la Comisión de Enlace mencionó para explicar la suspensión del lockout patronal.

Fue la primera declaración en muchos años en la que la conducción episcopal no mencionó el grave problema de la pobreza.

Aprender a escuchar (imperdible). Aldo Ferrer habla en la Comisión de Agricultura de diputados



El prestigioso economista Aldo Ferrer fue invitado a exponer en la Comisión de Agricultura de Diputados. Los representantes del campo no lo escucharon. Las barras de productores lo interrumpieron en varias ocasiones, provocando la suspensión de la sesión, reanudada horas después. Los grandes medios de prensa ignoraron esa presentación. Cash publica el texto completo de la explicación técnica y política de Aldo Ferrer sobre el conflicto del sector agropecuario.
Reunión conjunta de las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda correspondiente al día 25 de junio de 2008.
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúa la reunión luego del cuarto intermedio al que pasáramos ayer. Agradecemos en primer lugar la presencia de nuestros ilustres visitantes, a quienes pedimos que se presenten. Tiene la palabra el doctor Aldo Ferrer.
Sr. Ferrer: –Soy Aldo Ferrer, profesor de Estructura Económica Argentina de la Universidad de Buenos Aires.
Señor presidente, señoras y señores legisladores, señoras y señores: el tema que nos convoca, el de las retenciones, a mi juicio ha sido tratado hasta ahora desde una sola perspectiva, que es la de la redistribución del ingreso, la distribución de una renta que emerge no sólo de la propia producción sino además de una situación de altos precios internacionales, con un incremento de los ingresos que surgen de la producción exportable.
El debate se ha planteado en términos de si es equitativo distribuir esa renta para defender el precio de los alimentos en el mercado interno y tener un reparto más equitativo de la riqueza, o si esa renta les corresponde plenamente a quienes producen los bienes exportables.
A mi juicio, este tratamiento es insuficiente porque en el tema de las retenciones está implícito un problema previo y muy importante, que es el de la estructura productiva. El desarrollo moderno es un proceso que se basa esencialmente en el empleo de la ciencia y de la técnica, en la gestión del conocimiento, con vistas a elevar la productividad del trabajo en todo el tejido económico y social de una nación moderna. Para que esta incorporación de ciencia y tecnología pueda producir un desarrollo en las construcciones modernas, tienen que cumplirse varias condiciones. Una de ellas es contar con una estructura integrada y diversificada, que incorpore los diversos segmentos de la producción moderna, desde la transformación de los recursos naturales hasta las industrias de tecnología de frontera, ligadas a la biotecnología, la informática y la producción de bienes de capital.
Si esto no se produce, si un sistema no tiene un suficiente grado de diversificación y no tiene capacidad de incorporar el conocimiento y gestionarlo, no puede producir el desarrollo en las condiciones contemporáneas. Esto también está muy ligado a la formación de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Sólo tienen sistemas fuertes en ciencia y tecnología los países con una estructura integrada, diversificada y completa, que abarca la diversidad de las actividades productivas. No hay excepción en este sentido: no hay ningún país avanzado científica y tecnológicamente que no tenga su estructura productiva con estas características.
Por lo tanto, el desarrollo del país requiere tener –como dije– una estructura de esas características, que no puede sostenerse sobre un solo sector. Por ejemplo, no puede sostenerse sólo sobre la producción de productos primarios. Tampoco hay ningún país desarrollado en el mundo que se asiente esencialmente en la transformación y renta de sus productos primarios. Países muy ricos en petróleo, cobre, minerales o recursos tropicales no salen del subdesarrollo si no logran conformar una estructura diversificada compleja. En nuestro caso particular, la cadena agroindustrial, con todo el empleo directo e indirecto que genera, representa alrededor de un tercio del empleo de la fuerza de trabajo. Si no contamos simultáneamente con una gran base industrial no vamos a poder dar trabajo y bienestar a una población de 40 millones de habitantes. Dicho en otros términos: si no contamos con una estructura integrada, no vamos a poder tener pleno empleo y, por lo tanto, nos va a sobrar al menos la mitad de la población.
Esto nos confronta con una característica estructural de la economía argentina que, como decía el gran economista Marcelo Diamand –que también fue ingeniero y empresario–, es una estructura desequilibrada, en la cual en virtud de la gran riqueza de recursos naturales en el campo y la alta eficiencia que han demostrado muchos productores del campo que están operando en la frontera tecnológica, tenemos una agricultura que, como suele decirse, es una agricultura de precisión en muchos segmentos. Esto es revelador de la actitud de muchos productores rurales que operan con las tecnologías de frontera. Contrariamente a lo que se pensaba hace tiempo, que la agricultura era una actividad de baja densidad en el empleo de conocimiento, hoy eso no sucede. La agricultura es una actividad francamente de frontera tecnológica, que es lo que ha permitido, por otra parte, el desarrollo tan importante que ha experimentado el sector sobre la base de los recursos naturales con que el país cuenta.
Sin embargo, sucede que la economía argentina está inserta en el mercado mundial y que los precios relativos del mercado mundial no son iguales a los nuestros. Si nosotros transferimos los precios del mercado mundial...
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Pido silencio a la audiencia, ya que queremos trabajar con la mayor tranquilidad y serenidad. Sigamos escuchando al doctor Ferrer.
Sr. Ferrer: –Decía que la economía argentina, como economía moderna, está plenamente integrada al sistema internacional y que los precios relativos del mercado mundial no son los nuestros. Si nosotros transmitiéramos hacia el mercado interno los precios del mercado mundial, estaríamos determinando la estructura productiva en virtud de las señales de precios del mercado mundial.
Uno puede tomar el ejemplo contrario, de precios relativos distintos, de una región altamente industrial como lo es la Unión Europea. Precisamente, porque la Unión Europea quiere tener una estructura integrada y un agro avanzado, aplica la política agrícola común, a la cual dedica la inmensa mayoría de los recursos de la región. Si no lo hiciera así, no habría campo europeo. Ha decidido justificadamente, para conseguir la seguridad alimentaria y la integración social, defender su producción primaria con el régimen de la política agrícola común.
Nosotros estamos, en virtud de nuestro subdesarrollo relativo, en una situación contraria. Por lo tanto, un Estado moderno tiene la obligación y el derecho de administrar los precios internacionales de fronteras hacia adentro para lograr los objetivos del desarrollo nacional, que consisten precisamente en tener una estructura diversificada y completa, que abarque desde la producción de recursos naturales hasta la industria de servicios complejos, con vistas a gestionar el desarrollo, incorporar conocimiento y tecnología y, en consecuencia, crecer. Esto nos confronta con nuestra estructura desequilibrada, según la cual en los sectores productores de bienes transables, que son aquellos que producen para exportar y que en el mercado interno...
(Manifestaciones en la barra.)
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Esta presidencia invita a pasar a un breve cuarto intermedio.
Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 34. Luego de unos instantes:
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúe, por favor, doctor Ferrer.
Sr. Ferrer: –Decía que en el mercado interno, los bienes transables...
(Manifestaciones en la barra.)
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Perdón, pero vamos a tener que pasar a un breve cuarto intermedio.
Se pasa a cuarto intermedio. Luego de unos instantes:
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –La presidencia solicita a los presidentes de bloque que nos reunamos en la sala de la Comisión de Presupuesto y Hacienda para analizar los pasos a seguir.
Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 43. A la hora 14.30:
Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Vamos a continuar la reunión, luego del cuarto intermedio, agradeciéndoles especialmente a los señores expositores esta espera que han tenido. Solicito le acerquen los micrófonos al doctor Aldo Ferrer.
Sr. Ferrer: –Gracias, señor presidente.
Muy brevemente en mi exposición de la mañana señalé que, a mi juicio, el debate sobre las retenciones está centrado en el tema de la redistribución del ingreso y que hay otra dimensión más importante, que en definitiva es determinante, que es la estructura productiva y por lo tanto habría que resolver el problema desde la perspectiva del desarrollo y de la transformación de esa estructura.
Por lo tanto, tenemos que procesar las señales que vienen del mercado internacional atendiendo a esta asimetría estructural según la cual, por ejemplo, la rentabilidad en la producción de soja puede asegurarse con un tipo de cambio de dos pesos, teóricamente.
Pero si queremos exportar –y tenemos que hacerlo– y competir en el mercado interno con importaciones, para la producción de máquinas, de textiles, productos químicos y otros bienes, necesitamos otro tipo de cambio. Tiene que haber tipos de cambio múltiples, diferenciales, que le aseguren rentabilidad a la totalidad de la producción de bienes transables, desde la soja hasta las cosas más sofisticadas que podamos hacer –como por ejemplo las que hace el Invap, los reactores nucleares, las cosas muy complejas que se exportan–, necesitamos tipos de cambio diferenciales.
El objetivo es asegurar la rentabilidad de la totalidad de los sectores productores de bienes competitivos transables tanto en el mercado interno como en el internacional.
Es por eso que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar esas señales de precio que vienen de afuera, porque si no la estructura productiva la determina el mercado mundial y no la decisión de los habitantes del propio país. Por eso los países emergentes de Asia –-que están creciendo a tasas fenomenales–, lo que hacen precisamente es administrar las señales del mercado mundial siempre con tipos de cambio competitivos para asegurar el proceso de transformación y la inclusión en su estructura productiva de las actividades de frontera.
Esto es lo que justifica la existencia de tipos de cambio diferenciales. Por lo tanto, esto se puede hacer de varias formas: con tipos de cambio múltiples, con subsidios o con retenciones de tal manera que se asegure la rentabilidad de la producción de bienes primarios y la rentabilidad de los otros sectores.
Hoy en día este desafío es muy importante y se plantea de manera muy crítica porque estamos en un momento de transformación en el mercado internacional. La incorporación de centenar de millones de seres humanos de la India, China, de Asia en general, como grandes productores de bienes complejos y grandes consumidores, está provocando esta tendencia alcista de los recursos naturales y de los commodities. Esto pasa en toda América latina y en todos los países que producen este tipo de bienes.
Ahora, si nosotros cayéramos en la ilusión de pensar –como lo hicimos a fin del siglo XIX– que Argentina tiene futuro como granero del mundo especializado en un solo sector, no zafaríamos nunca del subdesarrollo. No hay ningún caso de un país que descanse esencialmente en sus recursos naturales que sean países desarrollados, aunque tengan petróleo, cobre, minerales, tierras tropicales, etcétera. La transformación productiva es esencial.
Los países como el nuestro –por ejemplo, Canadá y Australia, con los cuales nos hemos comparado durante mucho tiempo–, con una dotación de recursos semejante, son prósperos porque tienen un gran campo y tienen una gran industria. De otra forma, serían también países rezagados, como lamentablemente sigue siendo nuestro país.
De allí, entonces, insisto en la legitimidad, la obligación y el derecho que tiene un Estado nacional de administrar esas señales. Naturalmente, lo tiene que hacer con razonabilidad, en el marco de la discusión, del diálogo y de la buena información, para asegurar una buena participación de todos los actores sociales en el proceso de construcción de las políticas.
La política de tipo de cambio es un instrumento esencial, aunque no es toda la política económica. Nosotros tenemos experiencias muy penosas de dejar de apreciar el tipo de cambio a largo plazo, produciendo efectos devastadores, en primer lugar en la industria, pero finalmente también sobre el sector más competitivo en virtud de los recursos del país.
La política de tipo de cambio tiene que ser una política que asegure a largo plazo la competitividad de toda la producción simultáneamente con otras políticas de capacitación de recursos humanos, en tecnología, de apoyo a las actividades estratégicas.
Acá se plantean algunos temas respecto de la política cambiaria: ¿cuál es el indicador para mediarla?, ¿es el dólar o es el tipo de cambio multilateral? Como ha habido un proceso de apreciación de varias monedas respecto del dólar, el euro, el real brasileño, se supone que el tipo de cambio de referencia para determinar la competitividad es el tipo de cambio multilateral. En realidad, es el dólar porque operamos básicamente en el área dólar y la inmensa mayoría de nuestro comercio exterior, tanto de exportación como de importación, se denomina en dólar.
Por eso tenemos que estar muy atentos a este elemento de la evolución del tipo de cambio real de largo plazo.
El otro tema que suele ser polémico es el de la incidencia del tipo de cambio sobre el salario real. Se suele decir que un tipo de cambio alto competitivo deprime el salario real. En realidad, el determinante del salario real es el nivel de empleo porque el 90 por ciento del gasto de los trabajadores se hace en bienes y servicios producidos en el país.
Lo que importa es el salario real en pesos y tener un salario denominado en moneda competitiva internacional que asegure la rentabilidad del conjunto de la actividad productiva.
Entonces, este debate que se ha producido en torno de las retenciones y del conflicto que hemos vivido durante estos días es una ocasión extraordinaria para superar el tema y ubicarlo en el campo de la estrategia del desarrollo nacional.
El país está enfrentado a un cambio en el orden mundial y tiene que ubicarse en ese mundo, no simplemente como un gran productor de productos primarios sino también de manufacturas complejas, para las cuales tiene que atender a la diversidad y a las características propias de la estructura productiva argentina. Creo que si hacemos esto se abre una extraordinaria posibilidad para la Argentina.
En la historia contemporánea del país nunca se dieron circunstancias más favorables para hacerlo. Un país que soporta un conflicto de esta naturaleza necesariamente lo tiene que resolver en el marco de la Constitución y de la ley. Este es un hecho muy importante en un país que cuenta con una experiencia como la nuestra.
Un conflicto de esta naturaleza se produce en el marco de una economía ordenada, que soporta el conflicto y no pierde los equilibrios fundamentales ni en el presupuesto ni en la moneda ni en el tipo de cambio, con una fuerte exposición de reservas internacionales, que ha permitido incluso enfrentar turbulencias externas como la crisis hipotecaria en Estados Unidos.
Por lo tanto, las condiciones son excepcionales. Estamos viviendo en democracia, tenemos una economía ordenada y un contexto internacional altamente favorable.
Por eso, señor presidente, creo que el mejor resultado y la conclusión que deberíamos sacar de este conflicto que hemos vivido es discutir el tema fundamental, que no son las retenciones, sino la rentabilidad.
Hay que discutir la rentabilidad de la soja, de los textiles, de las máquinas, de los productos bioquímicos y de las cosas de alta complejidad. Tenemos que discutir la rentabilidad y asumir que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar las señales del mercado internacional, sean las tasas de interés o los precios de los commodities para defender la transformación productiva que es indispensable para que la Argentina despliegue en plenitud todo su formidable potencial.
Los recursos humanos son valiosos. Nuestro territorio nacional, como lo destaqué en la primera intervención, es el octavo más grande del mundo. Es decir que tenemos todas las condiciones dadas para construir una economía moderna y avanzada, fundada en un dinamismo del campo que ha demostrado efectivamente una extraordinaria capacidad de transformación.
Varios sectores de la agricultura argentina operan hoy en la frontera tecnológica. Tenemos lo que se llama “agricultura de precisión”, que está operando en las fronteras, con los más altos niveles de productividad.
Creemos que ésta es una base fundamental de la riqueza argentina. Tenemos que integrarla en una visión transformadora de un país diversificado y complejo, capaz de dar empleo a su población con niveles crecientes de bienestar.
Vuelvo a insistir: el desarrollo moderno, como se acepta generalmente, depende esencialmente del conocimiento de la ciencia y la tecnología. Para poder cumplir con este requisito necesitamos tener una economía diversificada y compleja, generadora de empleo y de bienestar. Para eso tenemos que asumir las características de la estructura productiva y de nuestros precios relativos para administrar las señales de precios que vienen del mercado mundial, que no es el que tiene que definir la estructura económica argentina sino que tenemos que ser nosotros mismos.
Esa diferenciación de tipos de cambio múltiples, retenciones y subsidios tiene que ser el objeto de un debate permanente entre las políticas públicas y los creadores de riqueza.
Si somos capaces de hacer eso, no tengo ninguna duda de que el país va a salir ciertamente adelante, porque tiene una excepcional dotación de recursos para ponerse en marcha.
(Aplausos.)