Rebelión en la granja de ATE - ESTATALES DE CAPITAL NO ADHIEREN A LA MARCHA DE MICHELI

La mayoría de los trabajadores de la seccional porteña de ATE, el bastión de Pablo Micheli, decidió no apoyar la protesta convocada por el dirigente junto a la Federación Agraria y parte de la CGT. Moyano anunció que no irá a Plaza de Mayo.


Por Julián Bruschtein


Las diferencias por el posicionamiento ante el gobierno nacional profundizan la interna en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Capital. “La movilización del 10 de octubre tiene reivindicaciones que son de izquierda, pero el hecho político termina siendo funcional a la derecha”, aseguró a Página/12 el secretario gremial Luciano Fernández. Así, la mayoría de los trabajadores estatales de la Ciudad no adhieren a la movilización que encabezará el dirigente de la CTA, Pablo Micheli, que selló una alianza con el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, y con el líder camionero Hugo Moyano, quien anunció que no estará presente en la Plaza de Mayo.
“No hay unidad de acción sin unidad de concepción. El objetivo de la medida no está revelado: hacerle daño al Gobierno. La forma de relacionarnos con el Gobierno no puede ser de partido de oposición y así es como lo plantea Micheli”, sostuvo Fernández, al explicar las razones por las que una amplia mayoría de los trabajadores que responden a la ATE Capital decidieron no acompañar la medida de mañana. Fernández recordó que el paro “fue definido en un confederal de la CTA sin pasar por nuestro gremio. Cuando pedimos un plenario para debatir el tema, la conducción decidió dar por cerrado el tema”.
La semana pasada, los sectores que responden a Fernández y un grupo de opositores kirchneristas reunieron cerca de 350 delegados de cincuenta organismos del Estado para evaluar la medida convocada “sin discusión, ni debate. Allí se votó por unanimidad no adherir a la medida”. La conformación del espacio común entre independientes y el michelismo en ATE se dio a partir de “un acuerdo que iba detrás de la pluralidad y el debate”, señaló el secretario gremial de ATE, y recordó que “en 2010 no lo bancamos a Micheli para que haga alianzas por derecha, poniendo en riesgo la acumulación popular de los últimos años”. Así, el que fuera bastión de Micheli para llegar a la ATE Nacional y a la conducción de una parte de la CTA le bajó el pulgar a la iniciativa después de que cerrara la alianza con Moyano, Buzzi y sectores de la oposición política.
Por otro lado, ayer se confirmó que Moyano no asistirá a la movilización. El camionero adujo problemas de agenda, pero se trata más bien de problemas de cartel: una convocatoria de la CTA no puede tener como mayor orador al dirigente de la CGT.
“Estamos llamando a no movilizar porque el sindicato no debe ser un instrumento para hacer política partidaria. Desarrollamos tal grado de autonomía que entendemos que hay cuestiones como la recuperación de YPF o la Asignación Universal por Hijo que podemos acompañar. Hay que ponerle un freno a la discusión de cualquier cosa y discutir lo que se debe”, destacó el secretario de Organización de ATE Capital, Daniel Catalano. La seccional Capital “no boicoteará el paro”, porque en algunas provincias “los municipales están cobrando un básico de 1200 pesos”. El dirigente Alejandro Gianni, del secretariado ATE, denunció a su vez que “hay que dar cuenta de lo que están haciendo ante los trabajadores, porque se están montando a una oposición boba, rompiendo ATE en función de sus intereses políticos. Vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer para defender a los trabajadores”.
La jugada de Micheli disparó una situación que estaba contenida en el interior de la organización gremial. Pero “la forma en la que cerró una discusión tan importante, en la que se une a sectores claramente de la derecha, generó una brecha porque la movilización del 10 de octubre tiene reivindicaciones que son de izquierda, pero el hecho político termina siendo funcional a la derecha”, destacó Fernández. El gremialista apuntó al “alto componente generacional” que tiene el espacio que lograron coordinar entre dirigentes jóvenes que pasaron del Estado con matriz neoliberal de los ’90 a la situación actual, en la que “tiene un rol regulador y de control. Como dijo Germán Abdala, ‘el Estado es lo único que tienen las mayorías nacionales y populares para velar por nuestros intereses’. Y con la reconstrucción de los últimos años, los intereses de los trabajadores y del Estado van de la mano”.

FELIZ DOMINGO PARA TODOS Y TODAS

 CHA, CHA, CHA... CHA > LOS GOBIERNOS DE LA REGION, INCLUSO EL DE COLOMBIA, FELICES POR EL TRIUNFO DE CHAVEZ

Los colegas del venezolano saludaron su triunfo, en algunos casos como propio. La mayoría de los gobiernos incluyeron a Chávez dentro de una misma corriente social que predomina en la región. Washington, en tanto, buscó marcar sus “diferencias”.



Por Martín Granovsky

Si en Venezuela se ganó la simpatía del 54 por ciento, en el resto de Sudamérica Hugo Chávez superó cómodo los dos tercios entre los gobiernos y las fuerzas políticas oficialistas de cada país. No solo Cristina Fernández de Kirchner le dijo que “tu victoria es nuestra victoria”. El consejero internacional de Dilma Rousseff, Marco Aurelio García, declaró ayer que “nunca diremos que Venezuela es un modelo y que Brasil debería seguirlo”, pero afirmó que Chávez, “con su estilo y sus particularidades, implementó un programa de inclusión social y, por lo tanto, buscó un equilibrio, el mismo que busca toda la región, entre democracia política y democracia social”. Eso, según García, “lo aproxima a otras experiencias de América del Sur”.
El impacto en América latina del 54 por ciento de Chávez frente al 46 por ciento de Henrique Capriles muestra, en dosis distintas según el caso, la combinación de empatía, interés nacional, conveniencia mutua y realismo que forman la argamasa de las relaciones internacionales.
El tweet de @cfkargentina decía, además de la victoria compartida, que el triunfo también es “de América del Sur y del Caribe”. Y remataba: “Fuerza Hugo! Fuerza Venezuela! Fuerza Mercosur y Unasur!”.
Al contrario de especulaciones previas, tanto entre oficialistas como entre opositores, la Presidenta no ligó la re-reelección de Chávez a una eventual búsqueda de una re-re suya. Cuando habló en la inauguración de la Cátedra Argentina en la Universidad de Georgetown, el último 26 de septiembre, Cristina dijo que se sentía amiga de Chávez, pero aclaró que “somos distintos”. Parecía hablar de personas, de países y de proyectos. Una lectura razonable de la situación argentina indicaría que recién después de las legislativas de 2013 el oficialismo abriría o no un horizonte de re-reelección. Por el momento no está claro si la instalación del tema responde a una intención real o a otro objetivo: comentar con insistencia la posibilidad de una re-re para galvanizar las fuerzas propias y tornarlas cada vez más cristinistas y, al mismo tiempo, evitar la licuación del poder presidencial a medida que transcurre su segundo mandato.
De excelentes relaciones con Chávez desde el comienzo de la presidencia de Néstor Kirchner, el gobierno argentino mantiene lazos de cooperación energética y agrícola y aumentó el nivel de intercambio comercial. Junto a Brasil, primero Néstor Kirchner y después Cristina acordaron con Uruguay y Paraguay, en 2006, la incorporación de Venezuela como miembro pleno del Mercosur, lo que recién se cumplió el 31 de julio de este año.
Las elecciones venezolanas del domingo partieron políticamente al continente como no ocurrió en ningún otro caso anterior. Las fuerzas de oposición de derecha y centroderecha en la Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Brasil apostaron a Capriles. Lo mismo hicieron los grandes medios de comunicación audiovisuales y escritos en esos países. Y las extrapolaciones se pusieron de moda, a tal punto que la palabra “chavista” pasó de adjetivo útil para describir una situación histórica en un país determinado a insulto o elogio según quien lo dijera.
La actitud en Brasil fue similar a la registrada en la Argentina. Por un lado, el Partido de los Trabajadores, la fuerza hegemónica en la coalición multipartidaria que gobierna desde 2003, apoyó a Chávez con todas sus fuerzas. Siguió una máxima que aplica hace años y reforzó cuando Sebastián Piñera ganó la presidencia de Chile: con sus diferencias, respalda a cualquier fuerza no conservadora en los países de la región. Por otro lado, desde el gobierno y el Estado brasileños la explicación tuvo los matices de Marco Aurélio García.
En un reportaje concedido al portal brasileño Opera Mundi, el consejero internacional de Lula durante ocho años y de Dilma desde el 1º de enero de 2011 hizo algunas precisiones:
  • “Fue una elección democrática. Eso significa una reafirmación del proceso democrático, con las especificidades de Venezuela, que son distintas de las argentinas, de las brasileñas, de las uruguayas y de otras.”
  • “Hubo una gran presión internacional para intentar no solo que avanzara la candidatura de Henrique Capriles sino para descalificar el propio proceso democrático. Para la región, eso es importante porque hace pocos meses sufrimos una amenaza de interrupción democrática con el juicio político al presidente paraguayo Fernando Lugo. Lo que tenemos que ofrecer para el mundo es, justamente, la democracia.”
  • “Creo que hay algunos problemas, como cuando la oposición en algunos países cuestiona la democracia diciendo que no bastan las elecciones.”
  • “El venezolano Teodoro Petkoff dijo que hay dos izquierdas en el continente. No pienso que sea así. Hay, sí, muchas izquierdas. Incluso dentro de Brasil no hay una sola. Pero todas descubrieron cosas importantes, como la necesidad de marchar en un plano democrático y convertir a la democracia política en un factor social.”
  • “Venezuela se benefició mucho del petróleo, pero también fue víctima de una ‘maldición’ petrolera, porque en el pasado la renta fue distribuida solo en las capas más altas de la población. Antes Venezuela aplicó una socialdemocracia sui generis, la de la alternancia entre Acción Democrática y Copei, pero eso no impidió el Caracazo, en 1989, que inauguró un período de prácticamente diez años de inestabilidad resueltos recién con la victoria de Chávez en 1998. Chávez comenzó a distribuir parte del excedente en los sectores populares. Para escapar de la ‘maldición’ petrolera es preciso usar las divisas a fin de diversificar la economía.”
  • “Venezuela es un país con 30 millones de habitantes –un mercado importante–, tiene buenas tierras cultivables y podría desarrollar una gran agricultura. También podría desarrollar un sector industrial ligado al consumo interno. O desarrollar Misión Vivienda, el plan habitacional.”
  • “El ingreso de Venezuela al Mercosur puede transformarse en foco de atracción de inversiones de países con mayor oferta de capitales, como Brasil, y Venezuela tiene mucho que aportarnos, por ejemplo aluminio, para hablar solo del mercado brasileño. Las perspectivas son mayores si pensamos en el mercado amazónico o en un Mercosur que ahora se extiende del Caribe a la Patagonia.”
El gobierno de los Estados Unidos marcó su postura, distinta, en este concierto de declaraciones posteriores a la nítida victoria de Chávez. El portavoz presidencial Jay Carney dijo que “tenemos nuestras diferencias” con Chávez y felicitó a los venezolanos por el proceso electoral “pacífico”. Ben LaBolt, vocero de la campaña de Obama a la presidencia, dijo que el nivel de aprobación de los Estados Unidos en América latina subió de una media del 58 por ciento en 2008 a un 72 por ciento en 2011 y añadió: “Obama defendió consistentemente nuestros valores en toda la región”. En una escala inferior, el portavoz para América latina del Departamento de Estado (la cancillería norteamericana) también felicitó al pueblo venezolano, pero agregó: “Creemos que las posiciones de los más de seis millones de personas que votaron por la oposición deben ser tenidos en cuenta en el futuro”, dijo William Ostick. Ambas declaraciones pueden leerse como un signo de hostilidad, pero nada impide interpretarlas como un gesto de tolerancia o un indicador de que Venezuela no figura hoy entre los principales problemas para Washington. La interdependencia y la complejidad de las relaciones actuales con los Estados Unidos pueden explicar las aparentes paradojas de la relación de cada gobierno con grandes grupos económicos nacionales y extranjeros. El gobierno de Brasil, por ejemplo, no duda en estimular su alianza con la gran cementera Camargo Correas. El argentino marca distingos: confronta con el Grupo Clarín y con Techint y mantiene lazos armónicos con Roggio, Cargill y Exxon. Chávez, a su turno, no duda en preservar el esquema según el cual las estaciones de servicio de los Estados Unidos cuentan con petróleo venezolano.
En un discurso sobre política exterior pronunciado ayer en el Instituto Militar de Virginia, el candidato republicano Mitt Romney hizo una referencia a la región, mencionando solo a Cuba y Venezuela. La ex secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Albright, dijo que hablar de toda una región nombrando a solo dos países “es un insulto”. Albright dijo sobre Romney que “cuando esto se publicita como un gran discurso de política exterior y tiene dos frases sobre América latina y muy poco sobre Africa, China y Rusia, es un ejemplo de un entendimiento incompleto sobre qué es una estrategia de seguridad nacional”.
La expresión más dura partió de una compañera de campaña de Mitt Romney, la presidenta, republicana, de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, Ileana Ros-Lehtinen. Dijo que “Chávez impidió el acceso de observadores internacionales, empleó cambios de último momento en las boletas, controló el sistema judicial, hostigó a la prensa independiente y consolidó su poder para manipular el voto a favor”.
Los cubanos, que tratan el cáncer avanzado de Chávez y reciben la ayuda económica que antes les prestaba la Unión Soviética, se expresaron a través de Raúl Castro. “En nombre del Gobierno y el pueblo de Cuba, te felicito por este histórico triunfo, que demuestra la fortaleza de la Revolución Bolivariana y su incuestionable respaldo popular”, escribió en un mensaje a Chávez.
Rafael Correa, el presidente ecuatoriano que también reivindica, como Chávez, un horizonte socialista, dijo que acompañará su triunfo ganando, a su vez, en las elecciones de Ecuador el año que viene.
Evo Morales, presidente de Bolivia, dijo que “la victoria de Chávez es también la del ALBA y de los países de América latina”. La Alianza Bolivariana para América está integrada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Ecuador, San Vicente y Antigua y Barbuda.
El domingo, Página/12 publicó una entrevista al vicepresidente boliviano Alvaro García Linera, en la que aclaró que “Bolivia no está amarrada a ningún modelo”.
México informó sobre su “disposición a continuar fortaleciendo las relaciones” entre los dos países.
Costa Rica envió su “cálido saludo” a Chávez.
Ricardo Martinelli, presidente de Panamá, usó el Twitter: “Felicitamos al pueblo venezolano, al presidente Chávez y al candidato Capriles por la excelente jornada democrática. Viva Venezuela”.
El presidente salvadoreño Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, envió un “fraternal saludo” a Chávez.
Daniel Ortega, de Nicaragua, saludó a Chávez, a quien calificó de “amigo”, y se felicitó de que seguirá “al frente de esa gloriosa revolución bolivariana en amor crecido”.
Desde el centroderecha gobernante en Sudamérica no hubo chirridos. Su principal exponente en la región, el colombiano Juan Manuel Santos, llamó a Chávez para felicitarlo. Santos había recibido personalmente a Capriles antes de las elecciones, pero Colombia y Venezuela mejoraron sus relaciones comerciales y políticas desde la mediación de Unasur, a través de su entonces secretario Néstor Kirchner, a quien acompañó el asesor argentino Rafael Follonier, cuando los dos países estuvieron a punto de librar una guerra, en 2010. Chávez incluso cooperó para que fuese posible el comienzo del diálogo entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la guerrilla más antigua del continente.


Lo que sudamerica se juega este domingo


A horas de las elecciones en la República Bolivariana de Venezuela surge, inevitablemente, la pregunta: ¿Por qué el interés de ese proceso electoral en nuestro país, considerando que no tenemos límites comunes, ni la colonia de venezolanos en Argentina es una de las más numerosas? Y otras dos cuestiones: ¿Qué pasa si Chávez gana? ¿Y si pierde?




  por Oscar Laborde


Si el presidente gana la elección está claro que el proceso de integración regional se profundizaría, en especial, luego del ingreso de Venezuela al Mercosur, con un mercado potencial de más de 30 millones de personas, y con su incalculable capital energético. Si a esto le sumamos alimentos, industria,  tecnología y recursos naturales del resto de las naciones de la Unasur; la región tendrá más autonomía y capacidad para tomar decisiones soberanas.
Si Chávez pierde, la derecha apostará a detener las transformaciones que se están llevando adelante en América Latina y se volverá a las viejas divisiones que sólo beneficiaron a los imperialismos de turno. El retroceso será evidente.

Sin embargo, debe evaluarse un tercer escenario, el cual muchos medios de comunicación, analistas políticos vía Miami y dirigentes opositores están  planteando y es el dejar abierta la posibilidad de denunciar un fraude, intentando crear un clima de inestabilidad, de inseguridad y victimizarse frente a la que ellos llaman “la dictadura chavista”.

Adquiere, entonces, vital importancia el aporte que, desde distintos países, están haciendo las organizaciones sociales y partidos políticos populares, enviando contingentes para acompañar el proceso electoral y dar cuenta de la transparencia de los resultados finales. La presencia de la Unasur con una comitiva encabezada por Carlos “Chacho” Álvarez, da cuenta de la seriedad con que la región ha tomado nota de la importancia de esta elección.

También la derecha argentina esta muy interesada en esta elección y enviara su respaldo con la presencia de los diputados Pinedo y Michetti del PRO.

Sin dudas las declaraciones de Cristina Kirchner en Estados Unidos haciendo referencia a su amistad con el presidente venezolano y las de Pepe Mujica, deseando su triunfo, no hacen otra cosa que dejar en claro cuál es el espíritu que anida en el Mercosur y gran parte de Sudamérica sobre lo que está en juego.

Si a esto le sumamos la posibilidad concreta que en el año 2013 ya estén incorporados a la realidad mercosureana tanto Ecuador como Bolivia, se potencia, aun más, lo estratégico del resultado de las elecciones del 7 de octubre.

América del Sur ha elegido el camino de la democracia para enfrentar no sólo sus desafíos frente a un mundo en crisis y un capitalismo que no logra dar respuesta a las expectativas de sus propios ciudadanos. Además ha decidido fortalecerlo con la plena vigencia de los Derechos Humanos, mucho más cerca de las necesidades históricas de los pueblos que de las políticas neoliberales que la sumieron en la miseria y el hambre para millones de sus habitantes.


No ser ni parecer destituyente


Por Jorge Luis Bernetti *


Un participante en la rebelión de Prefectura y Gendarmería de estas horas afirmó frente a sus camaradas reunidos en el edificio Centinela que no eran “destituyentes”. Es bueno que esto se haya dicho, pero la mejor forma de no serlo es no parecerlo. Porque las imágenes y las acciones protagonizadas por prefectos y gendarmes los volvieron a colocar en el escenario de la indisciplina y la ruptura de la verticalidad que los convierten de una fuerza de seguridad en una asociación dudosamente legal.
Hay, por cierto, causas –como se decía en los setenta– “objetivas”. La liquidación de los sueldos que rebajó los salarios de bolsillo de los prefectos de manera sustantiva sin duda lo es. Pero ¿hubo alguna ocasión que permita recordar una movilización similar ante gobiernos dictatoriales o conservadores?
Siempre la rebelión y la indignación les cae a los procesos de transformación.
Algunas de las herencias de la dictadura fueron el derrumbe económico, el desfinanciamiento del Estado y, especialmente, la reducción del presupuesto militar y de las fuerzas de seguridad.
Por ello, los sueldos de los integrantes de las fuerzas nacionales de seguridad (Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y Policía de Seguridad Aeroportuaria) y de las Fuerzas Armadas tuvieron una parte sustancial en “negro”, porque el Estado deficitario se ahorraba los aportes sociales del sector. Esto les ocurrió, bueno es recordarlo, a muchísimos servidores del Estado. Como los retiros y las pensiones del sector están vinculados con el salario de los activos, la reducción del “blanco” impactó sobre los retirados.
Por otra parte, desde 1983, una vigorosa industria del juicio de amparo condujo a un conjunto de estudios de abogados y a una serie de jueces complacientes a fijar reajustes que, en muchos casos, fijaron cifras disparatadas para retirados de alta graduación.
El entramado caótico de sentencias obtenidas por el lobby militar y de seguridad condujo a la Corte Suprema a poner coto a estas disposiciones. El gobierno nacional trabajó intensamente para resolver esta contradicción –eliminando privilegios de algunas altas graduaciones– y reparar las situaciones de la base de las fuerzas.
Que el Gobierno haya denunciado la posible comisión de un delito ejecutado por altos responsables para empujar a la desesperación a los sectores de más bajos salarios –los cuadros de suboficiales– reitera la necesidad de recordar que en esta área nada es inocente.
El gobierno nacional ha incrementado el número de miembros de las fuerzas de seguridad y su equipamiento. Y a este indudable hecho le ha sumado una definición superlativa, que es la creación del Ministerio de Seguridad.
Trazar políticas de seguridad basadas en propuestas científicas, en el uso de tecnología, pero sobre todo en el análisis sociológico de los conflictos sociales que generan las conductas delictivas, implica un cambio político significativo.
Colocar a las fuerzas de seguridad bajo la conducción política, reformar el Código Penal, buscar la transformación del inhumano y absurdo sistema carcelario, generar diseños locales y sociales de políticas específicas de protección ciudadana y combate al delito, colocar los agravios contra la vida y la salud de las personas como tema centrales –como la decisiva ofensiva contra el femicidio y la trata de personas– constituyen algunos de los aspectos relevantes de una nueva propuesta de seguridad.
Esta nueva perspectiva está asentada sobre la vigencia de los derechos humanos en toda circunstancia, implica la lucha contra la tortura a los detenidos, la violencia contra las personas y la colaboración con el delito. Las complicidades corporativas en esta materia son inaceptables y si la reforma no viene por dentro de las instituciones policiales vendrá desde la sociedad y su gobierno.
Los uniformados no son un “grupo de trabajadores”. Son ciudadanos que, libremente, han aceptado una responsabilidad que les brinda la tarea de proteger el orden público y ser auxiliares de la Justicia. Los riesgos y las exigencias están previstos, deben ser valorados, pero no exagerados. La sociedad y su gobierno deben proveer de lo justo y necesario a quienes cumplen una tarea que no es un privilegio ni un rol mesiánico, sino un servicio profesional en una sociedad democrática. Por eso, las demandas justas deben ser atendidas, pero los que las plantean deben mirar bien a su costado para no encerrar y agredir ministros, bloquear calles, ni alzar carteles reivindicatorios de Seineldín.
No hay malos medios que puedan justificarse para obtener buenos fines. La sociedad espera todavía de las fuerzas de seguridad una autocrítica del pasado y un compromiso público renovado frente a la sociedad.
Los integrantes de las fuerzas de seguridad no pueden desligarse de una mirada sobre el conflicto que implica en la sociedad la transformación de un sistema de medios de comunicación social dominado por fuerzas monopólicas que alienta la violencia en la sociedad y excita la represión como conducta liminar para las policías. Tomar clara distancia de ello es una contribución concreta a la democracia. No todo el que grite que es democrático entrará en el reino de los cielos, ni en la consideración pública de su compatriotas en la Tierra. Los buenos integrantes de las policías nacionales deberían así entenderlo.
* Profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP). Responsable de Comunicación del Partido Frente Grande.

"Queremos que esto se resuelva y darle institucionalidad a la reivindicación colectiva" - Edgardo Depetri


En Mañana Sylvestre, el diputado nacional por el Frente para la Victoria llamó al diálogo para encontrar los caminos posibles de la solución al conflicto con las fuerzas de seguridad, por el decreto que desencadenó la protesta de gendarmes y prefectos. Además cargó contra algunos medios periodísticos, en especial el Grupo Clarín, y dijo que “aprovechan cualquier conflicto que hay para potenciarlo y deslegitimar al Gobierno”.

El legislador valoró el apoyo de distintos bloques políticos quienes vieron el conflicto “no como una cuestión partidaria o electoral sino como política de Estado”, y criticó a “algunos sectores de la vida económica y política de la Argentina que querían ver a este conflicto como una posibilidad de aliento de la ilegitimidad del Gobierno, de crisis institucional. De colocarlo para apuntalar el caos o el descontrol del Gobierno, y creo que todos los bloques representativos de la Cámara de Diputados pusieron las cosas en su lugar”.
“El conflicto hay que tomarlo, y tiene un grado de legitimidad importante producto de la aplicación de un decreto que golpeó sobre los ingresos de los gendarmes y de prefectura, pero esta el límite de encarrilar la discusión institucional y de resolverlo en el marco del debate necesario, en función de normalizar el funcionamiento de esas instituciones, que son muy caras y muy sentidas a los intereses de la comunidad argentina”, sostuvo el diputado kirchnerista.
Sobre las vías para resolver el conflicto Depetris asumió la responsabilidad del Gobierno en esta disputa y señaló que “yo soy de la idea, y siempre lo digo en todos lados que el que tiene la mayor responsabilidad sobre una situación determinada es el que tiene más poder. En este caso es el Gobierno el que tiene que ordenar, de poner el mayor esfuerzo y tomar un tema que evidentemente mostró una sensibilidad muy importante. Creo que la democracia le ha devuelto a esa institución, que antes dependían del ejército o de la armada, hoy tiene propio presupuesto ambas fuerzas”.
“El Gobierno con el relevo de las cúpulas tanto de gendarmería como de prefectura, alientan y alimentan que haya nuevos actores en la negociación con la fuerza, y creo que el acuerdo es posible y que normalicemos la situación y aislemos a aquellos que intentan utilizar este conflicto. Hay un discurso mediático que promueve mucho el tema de la pelea, de la disputa entre sectores, incluso alentando a que siga el conflicto de manera interminable”, añadió.
En este sentido, recordó hechos lamentables ocurridos tiempo atrás en otros países sudamericanos en medio de disputa salariales de sectores ligadas a la seguridad: “Tenemos experiencia en América Latina, que lo que apareció como un conflicto en las fuerzas de seguridad de Ecuador, terminó casi con el asesinato del propio presidente. Evo Morales en Bolivia tuvo un levantamiento también, vinculado al tema de la inseguridad y después hubo un cuestionamiento serio a la institucionalidad. Y en Argentina sabemos que la disputa con el Grupo Clarín, y el monopolio, el 7 de diciembre se tiene que desinvertir con lo cual aprovechan cualquier conflicto que hay para potenciarlo para deslegitimarlo al Gobierno y arrinconarlo, y si es posible para debilitarlo en cuanto a su capacidad de ejercer soberanamente las decisiones colectivas que le dio el pueblo argentino a través del Estado. Acá hay una disputa muy fuerte, y queremos que esto se resuelva y darle institucionalidad a la reivindicación colectiva, pero estamos exigiendo que lo saquen de la esfera pública, que no se dejen utilizar por esto, sectores económicos”.

“Se esconde una maniobra destituyente” - COMUNICADO DE LOS PARTIDOS Y ORGANIZACIONES DE UNIDOS Y ORGANIZADOS



“Detrás de un reclamo gremial de orden salarial se esconde una maniobra decididamente destituyente que no podemos permitir”, señalaron ayer los partidos políticos que forman parte del espacio kirchnerista Unidos y Organizados. A través de un comunicado, expresaron su “firme compromiso con la democracia y con la vigencia del funcionamiento de las instituciones del Estado de Derecho”. A su vez, las organizaciones sociales que forman parte del mismo nucleamiento definieron la protesta de los integrantes de las fuerzas de seguridad como una “intentona destituyente y golpista”.
“El reclamo gremial de prefectos y gendarmes fue resuelto por el gobierno nacional, quedando en claro que todos cobrarán sus salarios sin cambio alguno. No obstante, el conflicto continúa sin causa alguna, habiéndose sumado suboficiales de la Marina que a su vez están llamando a los integrantes del Ejército y de la Fuerza Aérea a incorporarse”, afirmaron el Partido de la Victoria, Frente Grande, Partido Intransigente, Confederación Socialista, Partido Humanista, Nuevo Encuentro y Forja. “Los grupos que no se subordinan a la legalidad y que buscan eludir el cumplimiento de la ley de medios están fogoneando un conflicto con el claro objeto de desafiar a la democracia. Las imágenes que todos vimos parecen sacadas de un pasado oscuro que nunca más vamos a permitir que se repita en la Argentina”, afirmaron.
El Movimiento Evita, La Cámpora, Kolina, Frente Transversal, la Corriente Nacional de la Militancia, entre otras organizaciones, señalaron a los “medios monopólicos” por “fogonear con objetivos desestabilizadores” la protesta de los uniformados. También criticaron a “los mandos medios y altos de Prefectura y Gendarmería que cobran muchísimo más que el resto, los que atrás de las cacerolas esconden un profundo desprecio por la democracia”. Aseguraron que, en cambio, los efectivos de las fuerzas de seguridad “son parte del pueblo trabajador y humilde que no se debe dejar engañar por los que nos sometieron a humillaciones durante años, por los que asesinaron, torturaron y persiguieron a compatriotas para que unos pocos empresarios se llenen los bolsillos”.
Fernando “Chino” Navarro, referente del Movimiento Evita, dijo que “a partir de la convocatoria del jefe de Gabinete”, Juan Manuel Abal Medina, en la que anunció que se retrotraía la situación al mes pasado y se pagarían los mismos salarios, “al no deponer la medida de fuerza, deja de ser una iniciativa de carácter gremial y afecta las instituciones y la democracia”. El diputado socialista Jorge Rivas sostuvo que “las formas elegidas por los efectivos de Prefectura y Gendarmería para protestar por una mala aplicación del decreto 1307/12 en la liquidación de sus sueldos son absolutamente repudiables, a la vez que funcionales a los desestabilizadores de siempre”.

Sobre el golpismo y la violencia


Por Mempo Giardinelli


Si esto no es un intento de golpe, que me digan el nombre. Y no hablo de los prefectos y gendarmes que se sublevaron, y que son, desde luego, trabajadores, y como tales tienen reivindicaciones y derechos. Admitamos que las de ellos en esta ocasión fueron justas y atendibles. No es de ellos que habla esta reflexión.
Pero sí de la impresionante histeria de los golpistas. De los viejos fragoteros, los profesionales y los nostálgicos con resurrecciones periodísticas como la del Sr. Aldo Rico. Como viejos lobos que salen a ladrar, desesperan por tumbar al gobierno constitucional a como dé lugar, a cualquier costo. Azuzados, desde atrás, por La Nación y Clarín, verdaderos interesados en la caída de un gobierno que los vuelve locos porque quiere que se cumplan ciertas leyes que afectan sus intereses.
Semejante animosidad, sólo vista hace más de medio siglo cuando se llegó a bombardear la Plaza de Mayo, es sencillamente absurda en esta etapa de la democracia.
Pero está sucediendo, y ya sabíamos muchos que algo así iban a intentar. Lo tengo escrito y los tiempos sombríos son el hoy de esta atormentada sociedad que somos los argentinos.
Desde ya que algunos van a decir que éstas son exageraciones y que el golpismo destituyente no existe. Pero ahí están las furias y puteadas que se escucharon últimamente, y los mails mentirosos e incendiarios que están circulando y que han venido haciendo efecto en cierta pobre inocencia de alguna gente. Minoritaria, pero sustantiva. Y atendible, como todo en democracia. Pero no determinante y, sobre todo, no válida como recurso de autoritarios y oportunistas.
Basta ver los comentarios de supuestos lectores en los diarios que los admiten, donde las amenazas son ya cotidianas. Así crean ese clima de miedo, presentándose como “defensores de libertades”. Falsos, desde luego.
Habrá que tener mucho cuidado, porque las espirales de violencia, cuanto más irracionales y negadas son, más peligrosas. Recuérdese no sólo aquel 16 de junio porteño sino también el Bogotazo cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán, y tanto más. Y que nadie diga que esto es exagerar. Ninguna exageración es mucha, en esta materia.
Curiosamente, lo que hay que hacer es ayudarlos. Paradójicamente hay que ayudarlos calmándolos. Serenando a quienes desde las sombras engañan a muchas buenas personas que no saben por qué están enojadas. Que “creen” que aspiran a una libertad que hoy es plena y que precisamente se les terminaría si –hipótesis imposible– acaso un golpe triunfara.
Y es que ahora mismo la Argentina está pasando por uno de sus mejores momentos en términos de democracia, igualitarismo, desarrollo e inclusión social. Nada menos. Y cuando eso pasa –se vio en Ecuador y en Bolivia últimamente–, algunos trogloditas se excitan y estimulan la violencia desde atrás y sin dar la cara.
Cierto que falta concretar muchísimas reivindicaciones, pero jamás en el último medio siglo les ha ido tan bien a los argentinos; jamás hemos tenido una soberanía económica como la actual; ni tienen nuestras clases medias mejores posibilidades para sus hijos, para crecer y educarse. Obvio que hay miles de problemas, pero hay que recordar cómo estaba este país hace unos años. Con Cavallo y sus corrales. Con los recortes del señor López Murphy a los jubilados y a la educación. Con los ricos que no pagaban impuestos; con los capitales que venían no a invertir sino a especular; y con los negociados fabulosos que era cada renegociación de una deuda interminable.
Hay que achicarles a todos el miedo absurdo que tienen: a los que echan leña al fuego e incluso a los que desde las sombras sueñan horribles revanchas. Primero comprenderlos, no devolverles los gritos. Resolver la cuestión de los salarios de los trabajadores de la seguridad y desarmar en el acto toda artimaña golpista. Denunciarlo internacionalmente y alertar a la ciudadanía para que se exprese, en todo momento, por la paz.
El Gobierno, además de despedir a los responsables de este uso político de estos trabajadores, debe hacer una tarea fenomenal con sus propios, con sus funcionarios, con sus jóvenes. Todos deben dar ejemplo de calma, de comprensión de los diferentes, de contención de los equivocados.
Y también hay que destacar el casi en ningún medio mencionado silencio del socialismo y el radicalismo. Que yo quiero leer como gesto de prudencia y sabiduría para no hacerle el juego a la perrada. Y ojalá no me equivoque.
Este episodio debe terminar siendo una gran oportunidad para la paz, porque la Argentina ya tuvo exceso de la perversa medicina de la violencia. Esta nación no puede suicidarse nuevamente. Ya votó a sus verdugos y/o los aplaudió más de una vez. Pero ahora nunca más, y hacerlo en paz. Sin violencia. Que es lo único que debe estar absolutamente prohibido y para siempre en esta tierra.

Comunicado Unidos y Organizados

Ante los hechos de público conocimiento respecto a la protesta de efectivos de Prefectura y Gendarmería decimos:
Comprendemos el justo reclamo de los afectados en su salario por la implementación contraria al sentido de un decreto que cumplía con un fallo de la Corte Suprema de Justicia.




El objetivo del decreto 1307/12 es recomponer la escala salarial para terminar justamente con las inequidades en beneficio de los que menos ganan, quienes por culpa de una sospechosa equivocación en la liquidación se vieron increíblemente perjudicados por una decisión presidencial en su beneficio.
La manipulación espuria de la información por parte de los históricos enemigos de la democracia está intentando conducir un conflicto que ya se encuentra solucionado a lugares oscuros a los que los argentinos no queremos ni estamos dispuestos a volver.
Son los mismos que fogonean la violencia y el golpismo abiertamente los que intentan generar un clima de desestabilización a través de una serie de hechos que van en escalada de forma casi guionada por el señor Magnetto.
No hay dudas de que los privilegiados durante años reaccionan violentamente ante la decisión del pueblo argentino de terminar con las injusticias sociales.
Los mandos medios y altos de Prefectura y Gendarmería que cobran muchísimo más que el resto, los que atrás de las cacerolas esconden un profundo desprecio por la democracia, los dirigentes que traicionan los intereses de sus representados, las tristes operaciones de desprestigio contra la presidenta en su reciente viaje a Estados Unidos forman parte de la reacción de ese pequeño sector de la sociedad que aceptó la conducción de un empresario mafioso como Magnetto para volver atrás y recuperar sus oscuros privilegios.
Los efectivos de las fuerzas de seguridad son parte del pueblo trabajador y humilde que no se debe dejar engañar por los que nos sometieron a humillaciones durante años, por los que asesinaron, torturaron y persiguieron a compatriotas para que unos pocos empresarios se llenen los bolsillos.
Los mismos medios monopólicos que condenan a los jóvenes, a los estudiantes y a los trabajadores cuando reclaman por sus derechos son los que ahora fogonean preocupantemente determinadas manifestaciones con claros objetivos desestabilizadores.
No es casualidad que estas confusas situaciones que esconden claras intentonas destituyentes y golpistas se producen cobardemente cuando la presidenta se encuentra en el exterior representando a nuestro país y a los intereses de la región.
Sepan estos grupúsculos que no va a haber ninguna corporación que cambie el rumbo de este pueblo que ha decidido de la mano de la presidenta Cristina no dar un paso atrás en la construcción de un país democrático, popular y con justicia social para todos y no solo para algunos.
Con la Democracia no se jode. Todos con Cristina.
Unidos y Organizados.

"Usted, señora, que odia a Cristina Kirchner" -

El filósofo José Pablo Feinmann aprovechó su programa de radio para opinar sobre la gestión de la Presidente y la percepción de parte de la sociedad sobre la mandataria. Reproducimos algunos fragmentos de sus declaraciones.



"Usted, Señora, que no la tolera, que no la puede ver más, que no la aguanta más: usted no la tolera porque…  usted no sabe si robó o no robó, porque realmente ese patrimonio… ella podría demostrar muy fácilmente que hay otros patrimonios en la República Argentina que se han multiplicado muchísimo más y que bastaría darse una vuelta por la Sociedad Rural para ver cómo se han multiplicado esos patrimonios...
Pero lo del patrimonio es una excusa: usted la odia. Yo creo que la odia porque encuentra en ella cosas de las que usted carece y en lugar de admirarla, porque cuando una persona tiene cosas de las que uno carece, uno puede hacer dos cosas: o llenarse de odio, de envidia y de resentimiento y odiar a esa persona, porque su mera existencia demuestra mi mediocridad, porque su mera existencia es la muestra palpable de mi mediocridad, entonces la odio. O puede admirarla...
Entonces yo creo que usted que odia tanto, señora, a Cristina Fernández, es porque posiblemente no esté contenta con su vida, posiblemente no haya hecho la carrera que quiso hacer, posiblemente se dé cuenta de que no tiene la inteligencia que ella tiene, ni podría hablar en las Naciones Unidas como hace ella sin leer un solo papelito e hilando de un modo realmente deslumbrante...
Otra cosa que les da mucha bronca es que no es una viejita, no está fulera, no es un bagayo, es una señora de 58 años, pero usted también vio fotos de cuando era jovencita, una morocha argentina muy linda, y hoy sigue siendo una mujer atractiva...
Es decir, más precisamente que una mujer atractiva, es una mujer. Porque hay mujeres que no son mujeres, son políticas. Si usted la ve a la alemana (Angela) Merkel, yo no le veo mucha femineidad, qué quiere que le diga. Veo a una alemana decidida a llevar a su país otra vez al poder sobre la pobre Europa...
En cambio, Cristina Fernández tiene una base tan atractiva que hasta puede ser tapa erótica de revista diagramada por, no digo enfermos mentales, pero bueno, onanistas compulsivos, digamos, que se excitan mucho con ella y la idealizan, como salió en esa tapa...
Con usted no creo que pudieran hacer esa tapa, seguramente no, porque pocas mujeres tienen la base de belleza como para que se haga con ellas una tapa excitante...
Después creo que le da mucha bronca porque, ¿qué hace esta mujer en la presidencia de la República? Eso siempre fue cosa de hombres, las mujeres tienen que estar en el hogar, llevar los chicos a la escuela, atender al marido… ¿y esto qué es? Es una intrusión...
Digamos que esto le pasa a una mujer. ¿Qué le pasa a un tipo?
Bueno, al tipo peor, mucho peor, el tipo tiene un odio tremendo porque sabe que esa mujer es imposible para él. Por ejemplo, para usted, digamos, eso que José Ingenieros llamó alguna vez “el hombre mediocre”, veamos mujeres imposibles para usted: Charlize Theron, Scarlett Johansson, Marta Argerich, Hiromi Uehara, esa belleza japonesa, la chica esta que hizo el Cisne (negro), Natalie Portman y Cristina Fernández, mi querido amigo, es imposible para usted...
Para usted es tan imposible Charlize Theron o, si viviera, Marilyn Monroe, como Cristina Fernández. Está totalmente alejada de sus posibilidades...
Y no sólo eso, usted sabe que está totalmente alejada de sus posibilidades porque es brillante, porque hizo una carrera política brillante, hizo una carrera más brillante que la mayoría y que todos los políticos que están en acción en este momento...
Sé que me va a costar lo que estoy diciendo, pero cuando uno llega a convencerse de algo, lo tiene que decir pero tratando de fundamentarlo. Si uno da los fundamentos racionales por los cuales dice algo, usted me tiene que respetar. Entonces, yo creo que esta lejanía absoluta de la presidenta de la Nación a usted lo pone mal. Porque usted cree que todas las minas tendrían que tirarse a sus pies...
Y sabe que ésta no se va a tirar nunca a sus pies, ni, sabemos, no creemos que se tire a los pies de ningún hombre porque se autosostiene y éste es el segundo punto: ¡Qué indignación! Que una mujer sea sustantiva en sí misma. ¿Desde cuándo las mujeres se valen por sí mismas, qué significa esto?
Es una alteración total del desarrollo universal de las relaciones entre hombres y mujeres. Las mujeres dependen de los hombres y tienen que seguir así; en cambio, esta yegua nos grita, nos levanta el dedo, nos señala, no puede ser, hay que terminar con esto, tiene que irse...
Esto a usted lo pone muy mal. Lo pone muy mal que una mujer más inteligente que usted, que la mayoría de las mujeres, que la mayoría de los tipos que andan por ahí, de los machos que se reúnen y que están acostumbrados a hablar de las mujeres entre insultos y bajezas…
De pronto tiene una a la cual van a poder insultar todo lo que quieran pero no la van a tocar, no le van a llegar. Se van a quedar permanentemente insatisfechos. Es una de las más grandes insatisfacciones la de saber que por más que uno insulte a alguien no lo va a poder ni rozar...
Entonces eso lo llena de odio y no quiere ser gobernado por una mujer. Menos por una mujer que es una mina, que es inteligente, que es brillante y que usted sabe en algún punto donde la verdad ya no la puede ocultar, que es superior a usted. No por casta social, no, no, intelectualmente. No todos somos iguales intelectualmente…
Ahora, lo que usted quería era ser superior a las mujeres durante todo el transcurso de su vida". 

UN DESAYUNO CON HORACIO GONZALEZ - “La sociedad atraviesa un momento de debate muy dramático”



Por Fernando Cibeira
Días atrás, fue de los pocos en el kirchnerismo que opinó que había que prestar atención al malhumor que se desprendía del cacerolazo, una declaración a contramano de la lectura que prevaleció en la Casa Rosada. “Me preocupó la encarnadura que tuvo”, repite ahora que ya pasó un tiempo y que se supone que anuncian otra protesta. Pese a que dirige la Biblioteca Nacional desde hace casi ocho años, Horacio González, sociólogo, ensayista, mantiene una voz de autonomía intelectual. Así, acepta que “la sociedad atraviesa un momento de debate muy dramático” y que eso lo tiene “un poquito nervioso”.
González se mudó hace unos meses, dejó San Telmo y se trasladó a Boedo. Asegura que está contento con el cambio aunque extraña el bar Británico, lugar del que fue habitué durante años y donde promete volver en cualquier momento. Igual, el Café Margot, en Boedo y pasaje San Ignacio, no está nada mal. Una esquina tradicional, con varios diarios para leer y música moderna. Un cartel fileteado asegura que en esta esquina en la década del ’40 don Gabino Torres y su esposa doña María inventaron el sandwich de pavita. Pero la hora no es propicia para la especialidad, mejor un café con leche y tostadas.
Horacio González acepta la charla advirtiendo que la coyuntura es más para “meditar lo que se dice que para las frases sueltas” a las que el periodismo es tan proclive. Frente a la tesis de Artemio López que asegura que el cacerolazo no cambió nada porque esa gente es la misma que nunca votó al kirchnerismo, González replica que “lo que cambió es que ahora está en la calle” y con enjundia fuera de lo común. “El nivel insultante fue llamativo, en la protesta el insulto sustituyó a la palabra”, define. Una de las características que lo hacen reflexionar es el ruido de las cacerolas. “Anuncia un tipo de disconformidad de carácter difuso, se volvió un símbolo en Argentina”, desliza. En otro momento la describirá como “una banda sonora que anuncia ‘estamos al margen del Estado y de la política’”.
Por momentos habla en torrente, en otras –menos– se queda callado, elaborando un poco nuevas definiciones. Le presta atención al hecho de que se haya replicado una protesta en Nueva York por más que fueran unas pocas personas. “No me ocupo del mundo de las estadísticas. Acá también la protesta se dio en barrios donde antes no se daba, de ahí su fuerza política”, describe. “Una mancha que se disemina”, dirá luego sobre el caceroleo. Una fuerza de “contornos borrosos”.
Ve difícil que la oposición pueda capitalizarlo. “Macri puede ser, su mensaje también es difuso”, piensa. Otra coincidencia, anota, un modo de política que empieza a definirse a partir de considerarse propietario. La defensa es a “mi casa, mi seguridad, mis vacaciones, mis ahorros”. Establece que más que burguesía –un concepto que perdió cierto sentido– esto sería “propietarismo”. “Cercan su casa, dicen cualquier insulto, hay una anulación ciega de la palabra presidencial”, enumera sus características.
Con respecto a la Presidenta, destaca sus mensajes que tienen “distintos planos”. También lo maravilla el manejo que hace de “los diferentes tiempos”: el constitucional, el día a día, el de la fugacidad del ser político. Destaca que nunca hasta ahora se había abierto una discusión sobre la cadena nacional. “No es sobre la palabra, sobre lo que se dice, sino de la metodología del uso”, explica.
González se tienta con una tostada de pan negro para acompañar su cortado “americano”. Se acerca un hombre que trabaja en el museo del Banco Ciudad, un bonito edificio art déco ubicado justo enfrente, y le dice que le quiere acercar unos folletos para que conozca de qué se trata. Desde sus inicios, Horacio González se convirtió en una de las caras reconocibles de Carta Abierta, el espacio de debate creado por los intelectuales cercanos al Gobierno al calor de la puja con los sectores agropecuarios que encontró motivos para perdurar y hace poco difundió su carta número 12. Como ya es habitual, la última carta fue un poco más extensa que las anteriores. “Es que el funcionamiento se parece cada vez más al de un partido político, con comisiones divididas por temas, y luego cada comisión quiere que sus conclusiones queden plasmadas en el documento”, explica González, aclarando que las cartas tienen muchos redactores. Parece que le tocó especialmente la crítica del radical Ricardo Gil Lavedra, quien le apuntó al “barroquismo absoluto” de la redacción. “El barroco nació como un intento de divulgación, hoy parece un intento de ocultamiento. Pero, ¿a qué llamamos claridad? ¿A un escrito de Gil Lavedra o a un dictamen de Zaffaroni?”, replica.
A propósito del problema de las “frases sueltas” de un documento de varias páginas, lo único que reprodujeron algunos medios fue la referencia a la reforma constitucional. “La reforma es una discusión posible entre tantas otras. Lo que pasa es que la expresión ‘re-re’ es muy atractiva para los medios que combaten la reforma. ‘Re-re’ significa el capricho de un gobernante con pretensiones perpetuas, y no es el caso. Habría que buscarle otro nombre”, reflexiona.
La cuestión de las muchas “discusiones posibles” lo hace pensar en un momento de debate “muy dramático”. “Está todo en debate: la edad del voto, la seguridad urbana, hasta la propia figura del presidente”, ejemplifica. Para alguien que dice no sentirse especialista en el “binarismo”, en el que si no es esto es aquello, la situación lo tiene “un poquito nervioso”. Aunque amaga seguir la charla, González toma su carpeta y se prepara para ir a su trabajo en la Biblioteca, que ya es hora, aunque sin dejar de pensar sobre el tema de la entrevista y alguno otro nuevo que se le aparezca en el camino.

Ese día de diciembre



Por Eduardo Aliverti
Se vivió una semana muy intensa en cuanto a informaciones destacadas, lo cual no es lo mismo que decir “noticias” si se ata esta palabra a su sentido de “novedad”. La diferencia es importante porque, según sea una cosa o la otra, cambia el resultado de cómo apreciarlas. Hay un hecho, en particular, que de información tiene de todo. Y de noticia, casi nada.
El anuncio presidencial ante la ONU, acerca de establecer conversaciones con Irán para el esclarecimiento del atentado a la AMIA, es auténticamente una noticia. Sólo había versiones en torno de que Argentina adoptaría una postura de esa naturaleza, frente a la solicitud iraní. No es noticioso sino manipulador e indignante, en cambio, el modo en que la prensa del establishment presentó la decisión. “Negociaciones con el terrorismo” fue, casi, lo más suave que se leyó y –sobre todo– escuchó entre quienes no se toman el trabajo de asimilar los datos completos (por ser notablemente suaves, en vez de aludir a prejuzgamiento de gentes asaz sensibles a los lobbies corporativo-comunitarios). Lo que anotició la Presidenta frente al fracaso, en definitiva, de la estrategia seguida hasta ahora para juzgar a los acusados del ataque a la mutual judía, es que se abre una instancia de escucha. Y que esa atención y su eventual propuesta serán sometidas a la opinión del Congreso nacional y de los afectados. Nada menos y nada más que eso. Transformarlo en una agachada ante el régimen iraní es una exageración inaceptable, y que se mente “gravedad político-institucional”, una payasada. ¿Irá a suceder un desembarco de marines? ¿Israel bombardeará la Argentina? Hay un aspecto francamente interesante acerca de cómo se gastó esta noticia de lo anunciado por Cristina. Desde las instituciones y emisarios más mediáticos de la comunidad judía se manifestaron reservas, desconfianzas; voces incluso condenatorias, pero cuidadosas de cruzar límites agresivos contra la palabra de la Presidenta. Esas fronteras las atravesó el periodismo más furiosamente opositor, en otra muestra de quién marca la agenda aun a costa del juicio de los agendados. Por el contrario, la frase cristinista a propósito de que esto no es un partido de fútbol, en respuesta a que la titular del FMI (nos) amenazó con tarjeta roja, mereció el descrédito o la minimización por parte de los diarios y sus comentaristas. Quítese a Cristina y acuérdese con que un jefe de Estado, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, retrucándole con nombre y apellido a uno de los cucos mundiales, no es asunto de todos los días. Pero no. Dicen que es una nimiedad. Lo importante es que si se conversa con Irán somos la suma de Venezuela, Norcorea y todos los déspotas del mundo árabe. Es así como funciona el periodismo independiente que, para renovado horror de las mentes esclarecidas, la Presidenta se permitió decir que no existe ni acá ni en ninguna parte, nunca. No profundizó como a uno le hubiera gustado, delante de los estudiantes un tanto patéticos de la Universidad de Georgetown que, luego, se reprodujeron en la de Harvard con una decoración mucho más parecida al guión preparado que a la autenticidad. Habría sido interesante que Cristina ofrendara algunas de sus frases contundentes al altar de que cuando se hace periodismo se depende de ideología, de que se está de un lado o de otro, de avisadores comerciales; de tácticas empresarias de aquellos manejadores de la información como mercancía a secas, en aras de sus negocios que, además de lo multiperiodístico propiamente dicho, suponen involucrarse en el mercado de la salud, los medicamentos, la telefonía, los espectáculos artísticos, la extracción petrolífera, las corporaciones sindicales. Y, por cierto, la publicidad de los organismos estatales que solamente les importa, en términos de denuncia, cuando se trata del Estado nacional. Guay con cuestionar la plata promocional que gastan el Gobierno de la Ciudad, los municipios, las gobernaciones afines al discurso antikirchnerista. Venimos a enterarnos de que el cordobés De la Sota, quintaesencia del peronismo conservador, nos llama a emular la épica de los estudiantes platenses que sufrieron tortura y desaparición tras La Noche de los Lápices. Hay que echar los fideos y nuclearlos junto con la foto de portada de La Nación del miércoles pasado, en el retrato del “otro” peronismo. Moyano, Busti, Amadeo, Venegas, De Narváez. Se necesita mucha dureza facial para alojar el odio de clase ahí, donde ya se sabe que la espalda pierde su buen nombre y honor. Convocar a que la negrada se junte con los sectores indignados de clase media contra la yegua. Portada de La Nación. Ancha diferencia entre noticia y tratamiento informativo.
La “bestia” de Guillermo Moreno elevó la voz, como el audio indesmentible ratificó, contra la patoteada de una señora conmovida que dice representar derechos del consumidor. El audio no importó; el patotero fue Moreno; se convocó a cacerolear frente a su domicilio circulando un afiche digital que lo muestra en un féretro con un balazo en medio de la frente, pero eso no es odio ni mereció comentarios en la prensa opositora. Para no agotar, Michetti le dice a Mauricio que no irá de candidata bonaerense y le genera tremebundo laberinto porque aquélla era la única ficha del alcalde porteño para estructurar posibilidades electorales en la provincia. ¿Alguien imagina que se pueda tener aspiraciones presidenciales, llegado el caso de querer trabajar, sin chances en el distrito decisivo? ¿Y habrá de creerse, nomás, que el subte se irá a 5 pesos el boleto porque Macri no quiere hacerse cargo de lo que le pasa por debajo de los pies en su ciudad? El periodismo independiente oculta todo ello porque el hijo de Franco es, así sea momentáneamente, la única carta a disposición. El resto, antes que impresentable, es inexistente. Y lo saben de memoria los cagatintas que amplifican lo verosímil de una Cristina en meseta, o descenso de favor popular. Son los mismos que encubren, o mal disimulan, la imposibilidad de que los opositores lo aprovechen.
Bajo ese croquis de correlación de fuerzas y construcción de imaginario, se vive una arremetida mutua, Gobierno y oposición, a propósito de lo que ha dado en llamarse el 7D. El 7 de diciembre próximo. Es el día en que, según el oficialismo, tras un fallo supremo, vence el plazo para que los grupos oligopólicos –no únicamente Clarín, valga subrayar– comiencen a desprenderse de las licencias de radio y tevé que les sobran. O el día en que, según la oposición, recién entraría a regir el período para que lo hagan. El periodista no tiene intenciones de ingresar a esos vericuetos judicialistas, al margen de sus conocimientos para analizarlos. No le parece el fondo de la cuestión, que entiende en un todo como batalla política y no tribunalicia. Si fuera el Gobierno el que tuviera razón y el 7D se termina el mundo mediático tal cual lo conocemos, es menester preguntarse con cuáles armas de contenidos piensa hacerse cargo de lo que Clarín & Cía. deben abandonar conforme lo exigido por una ley cuya limpieza democrática Clarín ignora. Si hay algo que el Gobierno no hizo en estos tres años, desde sancionado el instrumento legal, es arbitrar las medidas de capacitación e implementación para que lo reemplazante del discurso único tenga viabilidad de nuevas voces profesionales, de entretenimiento, de seducción. La ley de medios, como cualquier ley, es una herramienta que se sabe usar o no. Punto en contra, hasta donde uno sabe, de lo cocorito que se muestra el oficialismo ante ese dichoso 7D.
Sin embargo, es precisamente esa debilidad del kirchnerismo lo que desarma el alerta opositor en su aviso de que habrá de padecerse una dictadura arrasadora de la libertad de expresión. Deberían jugar un poco más limpio, aunque más no sea, porque la restricción de esos medios que les sobran jamás les supondrá quedarse sin sus medios. Tendrán o tendrían una cantidad menor. La que les estipula la ley que no soportan. No habrá Víctor Hugo en lugar de Lanata, para usar el disparador de demagogia barata de que vienen valiéndose los propagandistas del imperio de clarinete. Lo que no habría, en algún caso que en la mejor de las hipótesis resulta incomprobable y dudosísimo, es una cadena de señales excedentes al servicio de destruir al Gobierno que les jodió algunos negocios (por las razones que fueren). Y al fin y al cabo, ¿a qué tanta preocupación si tan seguros están de que “la gente” no come vidrio? ¿En qué quedamos? ¿No es que la sociedad tiene la madurez de saber elegir la verdad?
Una de las claves sigue siendo, vaya noticia, que los adalides de la competencia no quieren competir. Hay algo que los irrita demasiado.

La confusión - Por Mempo Giardinelli


Por Mempo Giardinelli (Pagina 12)


“El pueblo argentino, como nunca, duerme un interminable sueño, que se acabará cuando despertemos y ya no existamos como país.”
Así comienza un mail extraordinario que llega a mi computadora, enviado anónimamente y supongo que destinado a que cada destinatario despierte de la supuesta irrealidad en que vive.
Me parece interesante compartir con los lectores la asombrosa repetición de lugares comunes que hacen los promotores de estas campañas lanzadas desde las hoy llamadas “redes sociales”.
Veamos, sólo como ejemplos, algunas afirmaciones que hacen:
1) “Apretaron a la Iglesia. Apretaron al Campo. Apretaron a los medios y periodistas. Forrearon a las FF.AA. Apretaron a la oposición, a la Industria, a la Justicia.”
2) “Tienen fuerzas de choque y patoteros pagos, que sacan de las cárceles cuando los necesitan, para pegarle a la gente y provocar en los cacerolazos.”
3) “Transformaron el Congreso en escribanía. Extorsionan y patotean a gobernadores e intendentes.”
4) “Hicieron y hacen terribles negociados con la obra pública. Compran los votos de los legisladores. Esta época es peor que cuando usaban la Banelco.”
5) “Son más corruptos que todos los presidentes anteriores juntos.”
6) “Nos aislaron del mundo (...) Argentina está devaluada, no existimos. Tenemos una economía cerrada.”
7) “Nos distraen con la ley de medios y el voto a los 16 años, como si no hubieran cosas más urgentes.”
8) “Pronto tampoco va a haber propiedad privada ni libertad individual.”
9) “Cada día vemos cómo matan a nuestros vecinos; nadie responde, nadie hace nada.”
10) “No llenan una tribuna sino es con dádivas, planes, micros. Autoconvocados no tienen a nadie. Ultrajaron el Indec. Mataron a López. Mataron a Juan Castro (...). Burlaron a los 400.000 electores de Patti, aprobado como candidato por la Cámara Electoral. Pisaron a maestros de Río Gallegos. Patotearon a los manifestantes en Plaza de Mayo. Dejan que la delincuencia no pague. Dan prisión domiciliaria a los violadores. Ignoran y verduguean a Macri.”
11) “Cada día hay más miseria. Crearon la fábrica del subsidio para generar más vagancia (...) Premian a los que menos hacen y castigan a los que laburan. Los que tienen cinco hijos ganan más que un jubilado.”
12) “No hay infraestructura vial, no hay salud, no hay seguridad, no hay educación, no hay previsión energética, no hay combustibles, no hay carnes, no hay leche, no hay estrategias ni políticas.”
13) “El año próximo importaremos carne, trigo y maíz.”
14) “Con el dinero de las drogas y la salud de nuestros hijos, ellos se compran campos y estancias en la provincia de Santa Fe.”
15) “Cuando sea expulsada de la Casa Rosada, la Presidenta vivirá en uno de los tantos palacios comprados en el extranjero, con dinero que robó, roba y robará.”
Entre las esperanzas, que las tienen, aseguran que ahora “nos queda Jorge Lanata. Pero él solo no puede hacer nada” porque “a este pueblo parlanchín y fanfarrón le sobra lengua y le falta coraje”. Todo escrito con grandes signos de admiración no forzados.
Como se aprecia, la histeria y el despropósito de estos enunciados son tan palpables que asombra que muchos argentinos/as puedan creerlos.
Es curioso, sin embargo, que en esa pintura del supuesto país horroroso en que creen vivir, no mencionan la tan meneada re-reelección presidencial, que por ahora no existe como proyecto legislativo concreto y todo lo que el país está viendo es sólo una creciente esgrima periodística. A la que no habría que hacer caso, y menos si acusan de confrontativa a la Presidenta cuando la verdadera confrontación –sistemática e implacable– la generan y sostienen los medios encabezados por el Grupo Clarín.
Ellos son, además, la verdadera y más poderosa oposición que hoy existe en la Argentina. Alarmados porque se acerca el 7 de diciembre y la lucha ideológica devino también económica, es presumible la tentación de que se rompan los principios de la democracia. El golpismo destituyente, como lo prueba la historia de nuestro país, puede llegar incluso a estimular formas de violencia. Ojalá me equivoque, pero podríamos estar en vísperas de días sombríos.
Bien haría el Gobierno en tener en cuenta todo esto, por si acaso, pero sobre todo es imprescindible que tomen nota de ello algunos dirigentes que parecen no advertir la gravedad y exageración de sus reclamos, pero llaman a marchas y manifestaciones que no es seguro que controlen. Hugo Moyano, Pablo Micheli y Pino Solanas, entre ellos, que ya están coincidiendo con los señores Macri, De Narváez, Buzzi, Duhalde, De la Sota y Cecilia Pando.
Digan lo que digan, en la cancha parecen estar pateando todos para el mismo lado: la desestabilización. Porque si se trata de construir alternativas para vencer electoralmente –para lo cual tienen derecho, y también muchos deberes– no parece ser éste el camino. Y menos el de confundir a la ciudadanía exagerando el pánico.