LA REFORMA DEL SISTEMA DE JUBILACIONES Y PENSIONES





Lo que viene después de las AFJP


El Gobierno sorprendió al enviar al Congreso un proyecto que pone fin al régimen previsional de capitalización. Los especialistas consultados analizan la decisión oficial y proponen ideas para mejorar un sistema que ahora volvería a ser estatal.


Producción: Tomás Lukin



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Financiar el desarrollo


Por Pablo Ceriani y Mariana González *


El proyecto sobre el sistema integrado previsional enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo significaría el fin de la “aventura” de la privatización de las jubilaciones en la Argentina. Desde su implementación, el sistema privado ha provocado numerosos daños, tanto al sistema previsional como a la economía argentina en general. Se dijo que la principal motivación para la instauración del régimen privado era la insolvencia del sistema previsional y la imposibilidad para el Estado de garantizar el 82 por ciento móvil. Sin embargo, el sistema de capitalización es un sistema de ahorro compulsivo que no garantiza que las jubilaciones y pensiones guarden una proporcionalidad necesariamente razonable con el sueldo del trabajador activo. Por esa razón, el Estado se ve obligado en forma subsidiaria a financiar una parte sustancial de las prestaciones que se otorgan y a garantizar jubilaciones mínimas.

La transición de un régimen al otro resultó altamente costosa para la sociedad en su conjunto, ya que el paso de un régimen de reparto a otro de capitalización provocó que el primero se volviese fuertemente deficitario, debido a que los recursos que antes se utilizaban para pagar jubilaciones se redirigieron a las cuentas individuales de quienes así lo eligieron. Adicionalmente, los fondos de las AFJP fueron encauzados en importante medida a la compra de títulos públicos (aún actualmente el 55% de las inversiones de las AFJP son en títulos del Gobierno argentino). De este modo, el Estado se endeudaba, pagando altísimos intereses, para recibir los fondos que había dejado de absorber al privatizarse el sistema. De hecho, el monto del déficit fiscal llegó a ser similar a la suma que se había dejado de recibir por aportes (en 1998, el déficit financiero del Estado fue de 4164 millones de pesos, mientras que la recaudación de las AFJP fue de 4187 millones). Se generó así un déficit crónico que multiplicó el endeudamiento externo. Primó desde entonces un criterio “de caja”, que se vio coronado con la ley de Solidaridad Previsional en 1995, mediante la cual prácticamente se congelaron las jubilaciones, y con el descuento del 13 por ciento de los haberes nominales de los empleados del sector público en el año 2001.

En estos últimos años, en un escenario general de recuperación económica, se produjeron importantes mejoras en el sistema previsional, como lo fueron los sucesivos aumentos en la jubilación mínima, la libre opción entre el sistema de reparto y el de capitalización y, recientemente, la ley de movilidad jubilatoria. Sin embargo, la vigencia del sistema previsional, tal como fue diseñado en los ’90, sigue arrastrando dificultades. Uno de sus principales problemas es la muy baja capitalización de los fondos, motivada por varias razones. Por un lado, las comisiones cobradas por las AFJP fueron absolutamente abusivas: partiendo de un 30 por ciento, llegaron en algunos períodos a ser el 60 por ciento de los aportes.

Por otra parte, con el objeto de inducir la opción por el sistema de las AFJP, los aportes personales a las mismas fueron un 4 por ciento menores que al régimen de reparto. Finalmente, las inversiones realizadas resultaron ser ruinosas. En mayo de este año, el valor de los fondos era de 99.700 millones de pesos, mientras que al 30 de septiembre llegó a ser de 94.400 millones; es decir, tuvo una pérdida de 5300 millones en sólo 5 meses. Evidentemente los mercados de capitales no son ni han sido una herramienta segura para preservar el ahorro de los trabajadores para su futuro. Esta es una de las razones por las cuales prácticamente ningún país del mundo desarrollado tiene un sistema de jubilación privado de capitalización.

El proyecto presentado implica un aumento de los recursos anuales de la Anses de cerca de 15 mil millones de pesos y la transferencia de los fondos de las AFJP al Fondo de Garantía de Sustentabilidad. La transición del régimen de capitalización al de reparto tiene las características inversas al proceso vivido en la década de 1990. Lo que significó en esos años un déficit crónico, en la actualidad se transforma en un fuerte superávit. De acuerdo con el proyecto, el manejo del Fondo de Garantía será supervisado por una Comisión Bicameral. La pregunta que cabe realizarse es con qué criterio se invertirán esos fondos. El incremento de los recursos genuinos para el sistema de seguridad social posibilita en primer lugar la consolidación del superávit alcanzado en el sistema previsional en los últimos años, y contribuiría de este modo a asegurar el pago de las jubilaciones y pensiones de manera sostenida. Además, la situación así planteada pone al Estado en posición de decidir en forma protagónica la financiación de la inversión para el desarrollo económico de largo plazo, que es el verdadero garante de jubilaciones dignas y sustentables.

* Economistas del Cenda.



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La reforma fracasó


Por Laura Goldberg *


El Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJyP) vigente desde 1994 significó un cambio radical en los objetivos y la razón de ser de la política de previsión social en el país. Con él, los objetivos de seguridad social –es decir, la cobertura de la población ante las contingencias de vejez, invalidez y muerte– pasaron a segundo plano. Con la creación del régimen administrado por las AFJP, se dio protagonismo al objetivo de alimentar al capital financiero con la transferencia de los ingresos captados sobre la masa salarial. Es por ello que puede afirmarse que la reforma previsional fue un eslabón más de la cadena de reformas estructurales implementadas durante los años ’90, bajo la inspiración del Consenso de Washington y con el apoyo –ideológico y financiero– de los organismos internacionales.

Algunos analistas de la cuestión previsional hemos denunciado en diversos trabajos que la reforma previsional fue un rotundo fracaso, y que en la práctica no se verificó ninguno de los beneficios positivos anunciados por sus promotores. Sintéticamente, desde su puesta en funcionamiento las perspectivas de cobertura futura de la población han caído drásticamente, el nivel de los haberes se ha vuelto más incierto y han aumentado la evasión y los costos de administrar el sistema. Además, la creación de las AFJP implicó una profundización de los problemas financieros y fiscales existentes, y ni siquiera ha servido para fomentar el ahorro, favorecer el desarrollo del mercado de capitales para el financiamiento de la inversión de largo plazo, generar incentivos para el aporte, o contribuir a la transparencia en el manejo de los fondos de los trabajadores. Es necesario llevar a cabo una reforma integral del SIJyP que devuelva a la política previsional su función esencial, que es la de garantizar la seguridad socioeconómica de las personas frente a las contingencias mencionadas.

Para avanzar en esa dirección, considero que es prioritario solucionar el profundo problema de cobertura del sistema. Dicho problema se origina en que la cobertura está definida por la inserción formal de las personas en el mercado de empleo y ese mercado de empleo está fuertemente precarizado. Una solución definitiva al problema de la cobertura requiere reformular los principios sobre los que la misma está definida en la ley que regula el SIJyP. Se trata de garantizar un primer pilar que otorgue un beneficio básico, universal y uniforme, independiente de la trayectoria de las personas en el mercado de empleo durante su etapa activa. Esto evitaría, además, tener que recurrir sistemáticamente a remiendos ad hoc y acotados en el tiempo, para incorporar discrecionalmente a quienes van quedando afuera.

También debe eliminarse el componente obligatorio del régimen administrado por las AFJP y transformar al SIJyP en un único sistema público, administrado por el Estado y financiado por el mecanismo de reparto. El contexto más propicio para llevar a cabo este cambio era el de la renegociación de la deuda luego de la salida de la convertibilidad. Sin embargo, quienes gobernaban en esa ocasión decidieron no sólo preservar a las AFJP sino, incluso, protegerlas y alimentarlas.

De eliminarse el régimen de capitalización individual, considero que es indispensable dar máxima precisión sobre tres puntos esenciales: 1) establecer la intangibilidad de los recursos de la Anses. Este es un reclamo de larga data que para este cambio resulta impostergable, ya que es el modo de garantizar que los recursos que ingresen al sistema de reparto se utilicen únicamente para pagar los beneficios previsionales; 2) preservar los derechos adquiridos en el régimen de capitalización individual. De no ser así, se desataría una oleada de nuevos juicios contra el Estado. Dado que por definición el haber previsional de capitalización es indefinido, considero que el método más conveniente para el traspaso de esos derechos es un esquema de “cuentas nocionales o virtuales” que, al igual que en la capitalización privada, se sustenta en la individualización de los aportes, pero se financia por reparto; 3) impedir que la eliminación del régimen de capitalización individual termine siendo una mera operación de salvataje para las AFJP.

La actual coyuntura ha puesto de manifiesto nuevamente que tarde o temprano el capital financiero requiere la acción del Estado para resolver sus crisis. No me parece justo ni razonable que se permita a las AFJP desentenderse de la responsabilidad que les cabe en la mala administración que han hecho de los fondos de sus afiliados, y que esas deficiencias y sus consecuencias les resulten totalmente gratuitas.

* Economista y socióloga.

EL PARAISO PROMETIDO EN LAS PUBLICIDADES DE LAS AFJP




Planeta de jubilados felices

Amaneceres amarillo patito, adolescentes tardíos en vez de viejos, treintañeros melancólicos y logos uniformes se veían en todos los avisos de aseguradoras de jubilaciones y pensiones, analizados a la distancia por sus creativos.



Por Julián Gorodischer

Eran los ’90 y ellos se sentían omnipotentes. Esos veinteañeros se autoproclamaban como los creativos. Estaba todo por hacerse..., todo podía hacerse. El pizza con champán habilitaba la mezcla imposible: junturas hasta ese momento incompatibles. Se anunciaba la jubilación privada con la imagen de una rave, a pleno día en una terraza del flamante Puerto Madero. ¿Ustedes dirán cómo?

La rave despertaba en el amanecer espléndido, y lo que aparentemente era una crisis terminal del verosímil publicitario se reparaba con la locución en off: “No todos los signos del paso del tiempo son preocupantes”. El aviso de la AFJP era un precursor de lo que luego fue retomado por la marca Sprite como “las cosas como son”. Treintañeros melancólicos con pocas virtudes a la vista deambulaban por la ciudad y sus vidas no prometían gran cosa, a excepción de una vejez asegurada. Por lo demás, eran puro padecimiento: uno se quedaba dormido en la rave en cuestión; esos no tan jóvenes no podían de ninguna manera generar una identificación positiva: pasaban por la discoteca y veían la diversión con la ñata contra el vidrio; pero para redimir estaba esa voz cantada/soñada que decía que “no todos los signos del paso del tiempo son preocupantes” y luego estaban esos logos llenos de palabras como solidez, consolidar, confianza, siembra...

Eran los ’90 de amaneceres en amarillo patito (como el sol de Siembra saturado al máximo amarillo del espectro). El tilingo estaba en el pedestal, era un modelo “del ser”, un lugar de “llegada”. Como la tilinga de la publicidad de Consolidar, ex profesora de francés, que escuchaba atónita la recomendación mal pronunciada del mozo: “Hoy tenemos Chateaux Richelieu”, le decía el de esmoquin blanco y moño, en un fondo de restaurante de lujo de los que empezaban a cambiarle la cara a Puerto Madero. Y la tilinga corregía con la actuación de lo que había sido alguna vez: “Sható, sható, nasal, con tu naricita, repetéz...”. Nada mejor que esa imagen maníaca para representar a un jubilado mientras se gestaba la flexibilización laboral del menemato, pleno amanecer de los “contratos basura”: era imaginar a quien no dejaba de trabajar nunca. El locutor lo decía explícitamente mientras la vieja seguía dictando cátedra: “No podemos hacer que dejes de trabajar después de que te jubiles”, y apabullaba la imagen de la jubilada sirviendo a la Revolución Productiva incluso estando retirada: “Con la boquita así”. Para no espantar al afiliado-concientizado agregaban sobre el final: “Sólo podemos asegurarnos de que no lo necesites”.


Realidad y sueño

Los creativos imponían su nuevo rol social: se hacían ver como figuritas repetidas de los restaurantes del todavía llamado Palermo Viejo. Cómo no iban a ser triunfalistas: vida y obra se entremezclaban entre sus sueldos altos y las marcas que se los disputaban a duelo. “Fue un momento en el que no había ni siquiera concursos de agencias; había asignaciones; todos los bancos lanzaban AFJP y las agencias fuertes no eran más de ocho. En aquel momento era al revés que hoy: no salíamos a buscar a los clientes sino que eran los anunciantes los que corrían detrás de las agencias. Para nosotros era un mundo perfecto”, recuerda Pablo Del Campo, hoy director de Del Campo Nazca.

Los pocos sobrevivientes de ese otro mundo, que era los ‘90, ahora comandan equipos; pero en tiempo de lanzamientos de AFJP todavía eran llamados junior; miraban como si todo sucediera por primera vez. Mejor dicho: todo sucedía por primera vez. Hasta los senior se descubrían asombrados de castear veinteañeros como modelos para vender jubilación. El corazón de los llamados creativos junior latía como un tambor por esos días; ¡vender jubilación usando chicas de 18, o musculosos que reversionaban el histórico aviso de Colbert (el del tipo en cuerpos que se volcaba el agua mineral encima), ahora al servicio de la aseguradora Anticipar! Ya no heredaban marcas gastadas, una Coca, un Marlboro, ¿cuánto de nuevo se podía imponer en esos territorios tan frecuentados antes de que Ramiro Agulla y Carlos Baccetti patearan el tablero en ese mundo de logos de bronce? Pero, ¡esto!

Había imposiciones muy rígidas, sin embargo, de parte de los anunciantes: no se querían viejos. Primero, los junior se miraron con desconcierto, hasta burlones: ¿anunciar jubilación sin viejos? “Se veía en general gente retirándose muy joven en estos avisos –recuerda Pablo del Campo–. A los anunciantes les preocupaba mucho la decrepitud; se le tenía mucho miedo. Cuando se elegía un casting se decía: ‘Uy, no, este señor es muy grande’. Había mucho complejo; por los ejemplos que te estoy dando. Pero en la campaña de Consolidar (el aviso de “la profesora de francés” y otros de viñetas musicalizados con For ever young), nos animamos a gente de unos 60 o 65. Hasta aparece el padre de un retirado en For ever young. Y en una de las imágenes no es que hubo sexo explícito pero sí una mujer que aplaudía a su marido después del momento.”


Volver a vivir

Se veía una de esas crisis que suelen acontecer en los números redondos de la vida; alguien se quejaba por una calvicie incipiente (“Negra, me quedé pelado”, decía un tipo en el aviso de Met) o comprobaba que ya era grande para los placeres que en la juventud lo habían hecho feliz, o se daba vuelta incrédulo cuando una colegiala lo trataba de señor, y el mundo parecía derrumbarse. Siempre sucedía así: alguien comprobaba estar de salida de hábitos y círculos que le encantaban.

En este punto surgía una incongruencia de relato. Por ejemplo, el tipo que se descubría ya grande para la rave era compensado, demasiado precozmente, con una jubilación que ni siquiera se asociaba a “lo abundante” sino a “lo seguro”, en contraste con “el infierno estatal”.

Al pibe recién salido de los 20, un poco grande para flirtear con la de quince (primera crisis de edad) se lo invocaba a “confiar en lo que elegiste, quedate donde estás bien”. El cielo de lo privado se edificaba como “raíces sólidas para la patria”, por fin; en un aviso de Máxima verdaderos banqueros (en una primera experiencia de publicidad reality) se adelantaban a personajes televisivos como El aprendiz de Donald Trump, comportándose como verdaderos padres fundadores.

El país de Siembra estaba entrando en la gloria. Nada que no aportara a cimientos firmes debía disponer de “aire” en la patria renacida. Desde el programa Tiempo de Siembra, Pancho Ibáñez empezó a dar maletines forrados a los más aptos (N. de la R.: este cronista tuvo oportunidad de ver en vivo a Leandro, compañero de colegio: la AFJP lo hacía abandonar el rol de nerd que se había pasado la vida memorizando goles, grabando obsesivamente todos los torneos ¡del mundo! desde partidos de cuartos de final, premiándolo al responder sobre mundiales; se hizo millonario ese día lejano de los ’90 en que la AFJP lo insertó en un mundo de exitosos que, con los departamentos adquiridos, pudo vivir de rentas hasta hoy. Decidió no compartir ni una mínima porción del fajo. ¡Y cómo lo habíamos vivado en cada respuesta coooorrrrrrrecta!).

“El triunfo –explica Daniel Fierro, director creativo de agencia Grey– era la manera que encontró la empresa privada de hacer realidad los sueños, en contraste con el Estado incapaz. Pero después de 2001 se perdió la ingenuidad.”


Vida real

En lo que vino después, el restaurante francés abrió paso al supermercado. La mujer de Arauca Bit, por ejemplo, hacía cola y, por esas cosas que pasan cuando la ansiedad es más fuerte que el tino, se cambiaba a una caja cerrada y, al volver, perdía su lugar. El locutor recomendaba: “Confiá en lo que elegiste, quedate donde estás”. Ya no eran tan jóvenes; abundaban calvos, mujeres gordas. El asesor calmaba al indeciso como el médico al enfermo terminal: “No se preocupe, su problema todavía tiene solución” (en el aviso de Siembra). Se empezaron a ver menos amaneceres amarillos; se escuchó menos música pop.

“Quedate donde estás”, decía la AFJP. Ya era otro país; mejor no correr riesgos. “Quedate seguro..., agarrá lo poquito que tenés. El mensaje idealista se tenía que acabar”, cuenta Fierro. “Después de 2001 hubo ideas más creíbles –sigue Joaquín Chas, de la agencia La Age–. En términos de creatividad, nulo. Pero hay productos para los cuales la creatividad no es la mejor herramienta, sino la persuasión. No querer resignarla es para creativos sin experiencia. Eso va muy ligado al presupuesto. Yo admiro la premisa de los que inventaron esto: la persuasión ante todo; ahí está el valor del mensaje.” Fue fácil subirse a la ola mientras se estaba armando, y bajarle la edad al posible jubilado hasta volverlo un adolescente tardío. Pero... ¡diseñar un aviso ahora (si permanecieran como aseguradoras de fondos complementarios)! “Sería un desafío”, imagina Daniel Fierro. “Habría que, conceptualmente, pararse en el lugar para pocos –imagina–. Habría que buscar la ventaja de dejar la plata ahí, en comparación con las decisiones de un día para el otro del Estado, y cargar las tintas sobre eso. Yo tengo, sin embargo, el honor de no haber hecho una sola publicidad de AFJP –un honor que se mide en la escala de la paz interior–. ¡Y estoy tan tranquilo!”

LA CONSTITUYENTE SOCIAL DE LA CTA CERRO SUS DELIBERACIONES EN JUJUY CON UN LLAMADO FINAL




El encuentro reunió a más de 700 organizaciones sociales. Al término del debate se decidió también convocar a una marcha nacional a Plaza de Mayo a principios de diciembre. Hubo una declaración de apoyo a los maestros porteños y a Evo Morales.


Por Werner Pertot

Desde Jujuy

Empezó con un ritual indígena y terminó con una fiesta: los militantes brindaban con chicha, bailaban al ritmo de la música, lanzaban fuegos artificiales, intercambiaban remeras como al final de un partido de fútbol y entraban y salían del estadio La Tablada como si fuera un festival del pueblo. La Constituyente Social de la CTA que hizo converger a 700 organizaciones sociales de todo el país cerró con un llamado a terminar con el hambre, con la iniciativa de una asignación universal por hijo y con la convocatoria a una marcha nacional a Plaza de Mayo a comienzos de diciembre. El 7 de noviembre también harán un acto frente al gobierno porteño, para protestar por un proyecto de ley de un radical PRO que propone que solamente se puedan hacer manifestaciones dos días por semana, sacando turno. También expresaron su solidaridad con la lucha de los docentes porteños y con el presidente de Bolivia, Evo Morales.

San Salvador de Jujuy amaneció revolucionado por dirigentes de la comunidad colla –que dieron la bienvenida en quechua–, sindicalistas y militantes que atravesaban el microcentro en pequeños grupos, llevando bombos y banderas rojinegras del MTL, o el logo indígena-geométrico de la Túpac Amaru. Los participantes se dividieron en 20 comisiones que iban de 200 a 400 personas y que colmaron las aulas del Centro Cultural Germán Abdala y de la central de la Tupac Amaru, que tiene a su lado un edificio construido por sus militantes como jardín maternal: lo hicieron con la forma de un castillo de cuentos de hadas.

No lejos de allí, en la escuela Belgrano, entre muchos mates y alguna que otra gaseosa, los dirigentes de distintas partes del país debatieron sobre las prioridades y las acciones del movimiento. “Con la minería nos están quitando el agua y nuestras plantas se están muriendo”, contó un militante social de Catamarca. “Mi provincia es una de las más ricas del agro y la soja hizo que la mayor riqueza se concentre en muy pocas manos”, dijo un docentes de Santa Fe, la tierra del titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, quien no participó del encuentro.

“Están acá las distintas versiones del campo popular y no tenemos presencias que nos causen contradicciones”, celebró Yasky ante PáginaI12, sin mencionar a quién se refería (una pista: tiene bigotes y dirige una entidad rural). Tras el trabajo de las comisiones hubo una puesta en común. Yasky estuvo reunido con Víctor De Gennaro y con el titular de ATE nacional, Pablo Micheli, quien propuso que se llamara “marcha federal” a la movilización de la CTA a la Casa Rosada. Pero hubo objeciones. “La marcha federal tiene la connotación de la que le hicimos al menemismo, cuando avanzaban plenamente la privatizaciones”, advirtió Yasky. Finalmente, acordaron denominarla “marcha nacional”.

El cierre fue en el estadio La Tablada, que se colmó con unas 20 mil personas que bailaban al ritmo de la orquesta de la Túpac Amaru, hacían ondear banderas de todos los colores y coreaban “la Túpac les dice gracias por venir a visitar” o bien “se siente, se siente, la Constituyente”. Un grupo de hombres con pecheras azules de Suteba intercambiaban remeras con tres mujeres de rasgos aindiados de la Tupac y con obreros de la construcción. Cada uno quería llevarse una remera de otra parte del país.

De Gennaro bailaba arriba del palco, al ritmo de los bombos y las trompetas. Allí estaban la líder de la Túpac Amaru, Milagro Sala; el titular de CTA Jujuy, Fernando Acosta, y el secretario adjunto de la CTA, Pedro Wasiejko; además de Micheli y Yasky. También los acompañaban dirigentes del SI y del socialismo, los 30 invitados internacionales, de distintos sindicatos y organizaciones sociales de Canadá, Europa y América latina y el intendente de Morón, Martín Sabbatella, a quien Yasky quiere como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires. Estaban presentes varias Madres de Plaza de Mayo, a quienes –a diferencia de lo que ocurrió en los actos de las entidades rurales– les cantaron: “Madres de la Plaza/el pueblo las abraza.”

A lo largo de tres horas, leyeron las conclusiones de las veinte comisiones, que se centraron en la distribución de la riqueza, la preservación de los recursos naturales y el apoyo al retorno al sistema de reparto y la eliminación de las AFJP. “Se está intentando construir una situación de caos, donde nos hacen responsable a los argentinos de la crisis en Europa, en Estados Unidos. El bombardeo de estos capitales a través de los medios es permanente y el movimiento popular no se puede desentender de esta lucha”, señaló Yasky.

El secretario general de la CTA mencionó su viaje a Santa Cruz de la Sierra de esta semana, en el que estuvo con el presidente de Bolivia Evo Morales para apoyarlo en su proceso de reforma en Bolivia. “Esto marca el nuevo papel de los pueblos en esta América latina y la necesidad de sostener las transformaciones sociales en esta etapa posneoliberal”, remarcó Yasky. Luego se leyó una declaración de la Constituyente Social en solidaridad con Morales.

Sala señaló a este diario que “lo que se dio en estos últimos días fue un debate muy profundo de la Argentina que queremos. Tenemos que tener memoria no sólo de nuestros 30 mil desaparecidos, sino de los que llevaron al país a tener muchísimos niños desnutridos, los que privatizaron empresas y dejaron en la calle a los compañeros: hay que acordarse de Menem, Duhalde y De la Rúa, porque el hambre no comienza cuando llegan los Kirchner”. “Hoy estos sectores te dicen que está todo mal y ellos son corresponsables de cómo dejaron el país”, concluyó.

Qué, cuándo, cómo, pa’qué





Una mención a la Constitución, para variar. Los valores en juego. La necesidad de la urgencia y el riesgo de la improvisación. Los mercados golpean a su modo. El Congreso y el arte de sumar. El ágora y las lecciones de la 125. El tercer regreso de Perón, un mito urbano. El oficialismo, la oposición, los poderes fácticos.


Por Mario Wainfeld

“El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable.”
Constitución nacional,
artículo 14 bis.

“Pensé que no hay nada menos material que el dinero, ya que cualquier moneda (...) es, en rigor, un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, pensé, el dinero es futuro.”
Jorge Luis Borges, El zahir

“Ya sé que pienso una cosa y al rato lo contrario, con la misma fuerza, es un problema de toda mi vida. Me salvo pensando que a la gente le parece normal ver disentir a dos personas. A eso llaman diálogo. Pero no aceptan que uno disienta consigo mismo: a eso lo llaman contradicción. La gente se equivoca, creo, porque las cosas no son simples.”
Oscar Bracelis.
“Morir en Managua”

El qué sólo puede analizarse sincerando una postura ideológica y agregando el apego a la ley. Retornar al sistema solidario es honrar el dictado de la Constitución nacional, menudencia ignorada por tantos campeones de la “seguridad jurídica” que se ne fregan en los derechos sociales estatuidos en la Carta Magna. A menos que se quiera que el Estado funcione como prestamista bobo de aquellos que optan por la capitalización y se quedan sin protección, por manes de los avatares financieros, por tener poca plata o por manejos taimados de los respectivos brokers.

El sistema legal tiene además un substrato valorativo digno de mención. El sistema de reparto vincula a todos los aportantes, de modo solidario, intergeneracional. La suerte de los retirados se conecta con la de los trabajadores activos. En los hechos, las AFJP descreman ese conjunto, tratando de seducir a los que más cobran para que se corten solos y arreando a los que no cotizan mucho, que ya los salvará el Estado.

El régimen de las AFJP, engendrado por la urgencia de formar un mercado de capitales que jamás se plasmó en serio, nació mal parido. Tuvo resistencias severas desde el vamos, que obligaron al (usualmente arrasador) menemismo a remendar su proyecto original: quedó hecho un zurcido que agravó su perversidad fundante.

En esa lid hubo defensores consecuentes de la ley y de la tradición solidaria del sistema argentino. También hubo quienes defeccionaron, entre ellos varios relevantes miembros de la actual coalición de gobierno quienes podrían argüir la frase del mendocino Bracelis que se menciona en el epígrafe. Pero deberían ser cautos a la hora de aplaudirse, de adjudicarse banderas que enarbolaron tarde. Y, en consecuencia, matizar juicios apodícticos sobre quiénes dan en la tecla y quiénes desafinan.

Como fuera, los alineamientos ulteriores al lanzamiento del proyecto de ley describen dos bloques fáciles de encasillar. El mundo financiero, la banca, las fuerzas de derecha, los medios de derecha eligen un sector. El oficialismo, con sus más y sus menos, la CGT, la CTA, el SI y los precedentes del radicalismo acumulan argumentos del otro lado.


Dime cuándo, cuándo, cuándo

La crisis económica financiera mundial es un acicate para que los Estados metan mano en los sistemas financieros que hacen agua por doquier. Ningún gobierno se priva, con suerte dispar y en promedio escasa hasta ahora. Gordon Brown demostró cintura, George Bush es un fiasco recurrente, Lula da Silva juega fortunas para aminorar la caída del real y pide facultades para que el Estado irrumpa en la banca.

El tablero pide más control, más recursos en manos del Estado, más keynesianismo. Traída para acá la cuestión, el sistema de AFJP naufraga sin garbo y sin viabilidad. Jamás fue bueno, estaba yendo al garete, el rescate suena como inevitable. O es ahora o será en un mañana cercano, seguramente en circunstancias (aun) más catastróficas.

Claro que la burbuja que todavía no explotó permite que los banqueros nativos ejerzan una arrogancia y una capacidad de respuesta vedada a sus colegas que ya están knockout. Y que contragolpeen con un arsenal de argumentos y acciones que el Gobierno debió prever.

Por lo demás, el torbellino general acrecienta los riesgos inherentes a jugadas audaces. Todas las Bolsas del mundo caen, el dólar se aprecia en muy variadas comarcas, esas tendencias se exacerbaron en estos días en la Argentina. El cronista desconfía de los análisis que desmenuzan las causas de cada derrumbe. ¿Los que venden en tropel firman declaraciones juradas que explican sus móviles? Aun si ese dislate ocurriera, no habría por qué creerles.

Pero, desde luego, nadie puede obviar que el color local pesó en una semana agitada en la City. Los movimientos de los depósitos, la atracción por el dólar, hasta el excitado fluir hacia las cajas fuertes lo prueban. Las cifras que divulga el Banco Central sobre su participación, sencillamente, no son verosímiles. Se necesitó mucha agua para apagar tanto fuego.

El cuándo, por tanto, encuentra una brecha de oportunidad sistémica en un contexto internacional peligroso. Y en un momento de tenue credibilidad del Gobierno, de osadía desafiante de sus adversarios, de temores expandidos en la sociedad.

El saldo de esa dialéctica que juega al límite (el ADN del kirchnerismo) no se dejará medir en semanas, cree el cronista. La que pasó fue muy difícil, también por el cómo.


El cómo, part I: La sorpresa

El oficialismo adora la sorpresa, que le permite colocarse en el centro del ring, redefinir a su guisa la agenda. Pero en el mandato de Cristina Kirchner casi nada funciona como en el de su precursor. El gobierno pega el primer golpe, sorprende distraídos a sus contendientes pero luego pierde pie en el ágora y revela flaquezas de implementación en debates que se le hacen peliagudos, en un ciclo de pleamar de su aceptación social.

La sorpresa y la urgencia no tienen irremediable vínculo con la improvisación pero, en la cancha, se emparientan a menudo. El secretismo, la falta de consulta horizontal (flagrantes en el conflicto sobre las retenciones móviles) se notaron también en una acción conocida por pocos funcionarios, que podrían contarse con los dedos de una mano. Varios rebotes, autóctonos e internacionales, fueron soslayados (o subestimados) en el análisis. Se resintió la falta de contacto con el gobierno español, para amortiguar reacciones. Claro que anticiparla era una quimera, cuando el canciller integraba la amplia mayoría de ministros que estaba en ayunas sobre la formidable decisión en cierne.

Las estocadas de los mercados no son espontáneas, ni obedecen a un interés transparente pero sí tienen un grado de previsibilidad. La situación laboral de cientos de empleados de la Superintendencia de AFJP y los de las propias AFJP no fue diseñada de modo previo, lo que motivó la lógica renuncia de Carlos Weitz, titular de aquélla, una vez que se discernió un norte para los trabajadores que se quedaron sin soporte. Se supone que pasarán a la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y a la Anses, que, más vale, necesitará expandir sus plantillas. Esos pasajes no son simples, exigen compatibilizar salarios y funciones, impactan en derechos de los “inmigrantes” y de los que ya están, menuda labor.

Las cifras deben tomarse con pinzas en estas pampas y hasta ahora ni el Gobierno ni las AFJP proveyeron datos certeros. En cualquier caso es un deber peliagudo arbitrar la reinserción de miles de empleados de las AFJP. Hay algunos especializados en tareas muy congruentes con la Anses (quizá el 30 por ciento) adonde podrían encontrar razonablemente su nueva fuente de trabajo. Pero hay numerosos promotores, seguramente muchos en condiciones laborales precarias, difíciles de reconvertir y de proteger. La preocupación por la conservación del empleo, legítima en el Gobierno, asume un reto concreto, adicional.


El cómo, part II: Alta velocidad

Vale repetirlo: acciones de esta magnitud deben implementarse a alta velocidad. Las transiciones, las zonas ambiguas agravan la inseguridad. En el tema que nos entretiene hay una coalición temible enfrente, bastante desaprensiva en la elección de los medios para defender sus posiciones. En la City, tras los muros se oyeron sordos ruidos típicos de los golpes de mercado. Desde el espantajo de la apertura de las cajas de seguridad, hasta el rumoreo de renuncia del titular del Banco Central. Hubo medios que difundieron imprudentemente una noticia no chequeada y no producida. Ayer, en este diario, el periodista Roberto Guareschi opinó acerca del quid pro quo entre periodistas irresponsables y un público que les da pábulo. Como nota al pie de esa lúcida columna, este cronista destaca que en el caso de las pseudo primicias, el público tiene derecho a alegar inocencia: obsesionan a los medios y a los periodistas. No les cambian la vida a los jubilados, a los aportantes, a Doña Rosa o a Gaspar el Revolú enterarse “una hora antes” de un hecho de proyecciones vastas. La competencia induce a deslices de baja profesionalidad, que son dignos de mención y que son atizados por jugadores taimados y fuertes.

La premura del caso, que debe ornarse con trabajo concienzudo contrarreloj, es innegable. “Este limbo es complicante” explicó a este diario un integrante del equipo económico del Gobierno. Se refería al lapso de irresolución parlamentaria pero también a una decisión judicial que fue un búmeran para la preservación del interés público. La medida de no innovar del juez Claudio Bonadío acrecentó la indefinición y privó a las AFJP de cumplir tareas imprescindibles. Si hubiera durado la enormidad de siete días hábiles (casi una semana y media) los efectos podían haber sido graves. El magistrado la suspendió ante tempus. La anécdota es interesante porque la medida de Bonadío fue (por imaginar lo menos) vista con buenos ojos desde la Casa Rosada.

Así las cosas, relucen la falta de seriedad y compromiso de las bancadas radicales. Tras repetir su encendida defensa del sistema estatal desde los ’90 hasta ahora, giraron 180 grados y parecen ir en tren bala a mantenerse hostiles al proyecto de ley, así sea con cambios. Y su argumento de tomarse todo el tiempo necesario conspira contra la propia sustentabilidad del cambio. Esa premura, más que detalles sobre eventuales modificaciones al proyecto escrito por Carlos Zannini, Sergio Massa y Amado Boudou, fue el núcleo de las directivas que dio la Presidenta a sus principales espadas legislativas en la reunión que tuvo lugar en Olivos.


El cómo, part III:
Parlamento y ágora

En algo tienen razón los radicales, el proyecto es demasiado escueto. Es de dudosa técnica normativa dejar vigente la ley original, lo que complicará la ulterior interpretación. Es dable suponer que, a la luz del torrentoso flujo de recursos que entra a la Anses, deba repasarse la ley de jubilaciones móviles, incluido el coeficiente de actualización.

El oficialismo confía en conseguir una mayoría holgada en Diputados. El término de referencia son los 149 legisladores que aprobaron el Presupuesto nacional. La ambición política es conformar una coalición “como la de Aerolíneas” y es compartida por el bloque del SI. Para eso sería necesario limitar la discrecionalidad del Ejecutivo para mover los fondos de la ciclópea Anses. La polémica pública derrapa a medios irrealizables: fondos de afectación intangibles, autarquía plena. Esas ideas naufragan en el maremoto del sistema financiero, la plata no se puede encanutar como haría un particular. Y, además, las necesidades estatales son aleatorias y complejas. Si se permite un ejemplo extremo, si el día de mañana se desata una epidemia de peste bubónica nadie podría objetar que se “desviaran” fondos previsionales para evitar daños en la salud de ciudadanos de cualquier edad.

En el Senado, por esas artes inextricables de la política, el oficialismo viene teniendo más dificultades, que hicieron pus en el debate sobre la Resolución 125. Habrá que ver con qué destreza y transigencia se mueven, si han capitalizado la lección. El discurso de presentación de la Presidenta no fue auspicioso en ese sentido: no convocó a terceros, no los exhortó a sumarse, no les abrió una puerta. Un modo de sumar es reconocer eminencia al otro, jugar siempre a traccionarlo para que se ponga a la cola en la cinchada es una táctica que abortó en el conflicto con “el campo”.

La oposición que ansia acompañar el proyecto (el SI y los socialistas) pugna por mejorar el cuidado de los fondos y los mecanismos de control. Son, así expuestas, correcciones funcionales a la finalidad de la ley. El oficialismo dispone de margen para otorgarlas, si efectivamente quiere construir una mayoría significativa, necesaria para una norma que es un cambio de época.

El martes el ministro Carlos Tomada y el titular de la Anses, Amado Boudou, darán explicaciones y (se huele) abrirán el juego en Diputados. El miércoles irán los representantes de la AFJP, que han hecho triste papel en los medios: son impresentables, deberán elegir otros mecanismos: camuflarse detrás de los trabajadores, invocar a los jubilados, redoblar la pauta publicitaria en medios afines. El jueves será el turno de Eugenio Semino, Ombudsman de la tercera edad, un consistente defensor del régimen solidario.

Demos un vistazo al ágora. El oficialismo primereó para ir luego cediendo terreno. Boudou es, por lejos, mejor expositor que la Armada Brancaleone que defendió las retenciones móviles, conoce la temática, tiene un look y un modo clasemediero congruente con la estética de los medios dominantes. Pero su condición de orador exclusivo es un límite. La sobreexposición de la presidenta Cristina es un recurso contraproducente. En Olivos se comenta que habrá más paladines en los próximos días. A cuenta, se reparó una falencia cometida meses atrás: los integrantes más altos del Gabinete, los legisladores y los gobernadores recibieron una carpeta razonablemente frondosa conteniendo data y explicaciones sobre la medida. Antaño, ese recaudo básico tardó meses y se redujo a un Power Point diseñado por Alberto Fernández.


Perón y la gloriosa AFJP

El politólogo sueco que hace su tesis de postgrado sobre Argentina salta de gozo leyendo un correo electrónico enviado por su padrino de tesis, el decano de Sociales de Estocolmo. “Retracto mi propuesta de traerlo a Islandia, profesor. Ese país sigue siendo un enigma para los europeos. Ahora me enteré que Perón intervino en la polémica sobre las AFJP y que se hizo liberal, como Menem. Lo conmino a que me envíe un paper sobre ese prodigio, no menos de 20 páginas. Un abrazo privatista”. El politólogo empieza a urdir planes para ir dilatando una respuesta tajante mientras perpetúa su estadía en este suelo de buenos bifes y mejores mujeres.

Un video que circuló por ahí, citado hasta el hartazgo por peronistas y contreras, es un brutal bullshit. El blog “Un día peronista” lo explica en detalle, el decano no tiene por qué desayunarse. Perón fue el promotor del más extendido estado benefactor que se haya conocido en toda América latina, lo que incluía un sistema jubilatorio estatal y solidario. Que los gorilas lo citen como argumento de autoridad es banal, que lo saquen de contexto a más de 30 años de su deceso, una prueba de su honestidad intelectual.

Pero el politólogo no esclarecerá a su decano: no hay apuro para revelar tan obvia verdad, si la beca se mantiene.


El pa’ qué y final abierto

A contracorriente del cosmos, de oficialistas y opositores, el cronista cree que es un objetivo plausible mejorar la caja fiscal, máxime en un estadio de la historia humana en que todos se desesperan por hacerlo. La jugada, formidable en su dimensión, que se comenta, persigue robustecer las arcas estatales, que se abren a distintos futuros, como la moneda de Borges. Desde luego, nada autoriza a desfondar esas arcas o a violar derechos adquiridos de los jubilados. Pero arrimar al conjunto miles de millones de dólares no es cosa baladí. No para malversarlos sino para tener solidez para conjurar esta y otras crisis.

El objetivo previsional es encomiable, una reparación de desvaríos cometidos por un gobierno popular y (¡ay!) en su momento relegitimado. Pero objetivos tan ambiciosos exigen instrumentación a la altura. La política de Estado no consiste sólo en invocar principios edificantes, sino especialmente en generar las condiciones para sustentarlos. La sensación térmica de la calle, el fracaso de los cacerolazos VIP (más patéticos aún que el segundo “paro del campo”), las encuestas muestran un clima de opinión bien diferente a los vividos entre marzo y julio. Pero el poder del dinero no sólo se expresa en la calle, ni por medios lícitos. En esta semana algo se atisbó y el episodio no está cerrado. Una puja de intereses enorme recién comienza, en el parlamento, en el ágora, en los “mercados”, en los medios. Al cronista no le cabe más que hablar de final abierto y pedir un cierre transitorio de telón.

mwainfeld@pagina12.com.ar

La caja




Por Alfredo Zaiat

El debate previsional del proyecto para poner fin a las AFJP requiere el esfuerzo de no quedar atrapado en mediocres consignas políticas si el objetivo es defender a los trabajadores y sus futuras jubilaciones. Con su amplio coro de voceros bien predispuestos, el poder económico sabe utilizar como nadie las propias defraudaciones adjudicándolas al otro como argumento de defensa de sus intereses particulares. Ese mecanismo de proyección, que sería carne de diván para psicólogos, tiene en la esfera pública un potente factor de confusión. Desde la más taimada, como sacar de contexto histórico un viejo discurso de Perón, hasta la más popular, como la definición rústica de “hacer caja”. La anécdota de Perón es en cierto sentido frívola porque fue él quien expandió la cobertura legal del sistema de protección social estatal y su crítica en ese video apunta al manejo de las jubilaciones por parte de los gobiernos militares y civiles que lo sucedieron en su largo período de proscripción política. Que el pensamiento conservador que siempre repudió a Perón hora apele a él tergiversándolo pone al descubierto el nivel de desesperación por la pérdida de un millonario negocio con el dinero previsional de los trabajadores. La discusión conceptual sobre la caja jubilatoria y la utilización de sus recursos resulta más interesante y reveladora de la perversidad argumental de los defensores de las AFJP. Fueron los militares, las políticas de ajuste impuestas por los grupos de poder y el propio régimen de capitalización privada que desquiciaron el sistema previsional y, por lo tanto, el haber jubilatorio. El recorrido de ese proceso permite ilustrar y tranquilizar a las almas atribuladas por el temor sobre el destino de la caja.

La situación más cercana es la que se registra con las AFJP: la asociación de financistas & afines han estado detrayendo recursos previsionales mes a mes del aporte jubilatorio mediante abusivas comisiones. O sea, el riesgo no es que el Gobierno se apropie de la caja jubilatoria, sino que durante catorce años fueron las AFJP que lo han estado haciendo en forma persistente con la impunidad que brinda el poder financiero sobre el dinero previsional de los trabajadores. Poner fin al funcionamiento de la jubilación privada es frenar el impúdico manotazo mensual a la caja por parte de los banqueros.

Otra contribución de los conservadores a perjudicar a los jubilados fue que en la mitad de esos años de régimen privado los aportes fueron menores al establecido por ley. Con una medida desesperada para salvar la convertibilidad agonizante, Domingo Cavallo los redujo del 11 al 5 por ciento, afectando por lo tanto la caja. Luego, el gobierno de Eduardo Duhalde lo subió al 7 por ciento y recién a partir de este año volvió al 11. Cavallo sabe bien cómo afectar la caja previsional: en 1994 redujo los aportes patronales disminuyendo así ingresos que correspondían al sistema de seguridad social. Más adelante, en 2001, en el gobierno de Fernando de la Rúa directamente redujo el 13 por ciento de las jubilaciones. Ya no era en la caja previsional, sino que la mano fue sin escala al bolsillo.

Durante la década del noventa, dominada por la política neoliberal, las jubilaciones estuvieron congeladas porque la creación de las AFJP desfinanció al sistema de seguridad social. La mano en las cajas previsionales fue introducida por los que ahora atemorizan con el riesgo del manejo discrecional por parte del Estado. Los economistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino estimaron que desde la creación de las AFJP, el sistema de seguridad social público resignó anualmente recursos por un monto cercano a los 5500 millones de pesos constantes de 2006. No es que ahora el sector público podrá financiarse con los fondos que iban a las AFJP, porque es lo que hacía aunque en forma onerosa emitiendo bonos que esas compañías compraban, sino que con el fin de las Administradoras se repara el error de haber desfinanciado el sistema de seguridad social.

Otro de los más potentes desestabilizadores de las cajas previsionales ha sido el empleo informal. La causa de ese desequilibrio se encuentra en el fuerte crecimiento del trabajo en negro desde mediados de la década del ’70. De esa forma disminuyó la relación pasivo/aportante, lo que agudizó la tensión financiera de las cuentas del sistema de seguridad social. El empleo informal significa que el empresario no realiza el aporte previsional establecido por ley, que deriva en menores ingresos a la caja. Las cámaras patronales, por ejemplo la UIA que reclama con espíritu republicano respeto a la “seguridad jurídica” con el proyecto oficial, son las que deberían aleccionar a sus integrantes que el trabajo en negro es una forma de apropiarse de recursos que corresponden a la caja previsional de los trabajadores. Del mismo modo, con la evasión en los aportes de su plantel.

Uno de los factores relevantes, y a nivel estructural el más importante, para comprender la inestabilidad de los fondos que tuvo el sistema jubilatorio se encuentra en la inflación y, por lo tanto, en las políticas macroeconómicas que durante muchos años han tenido como guía la estrategia del ajuste. La inflación es un poderoso mecanismo de descapitalización de los fondos previsionales. Las crisis económicas han provocado fuertes desequilibrios en las cajas previsionales, como también lo han hecho con el poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos.

Al respecto, pese al pensamiento dominante, durante el período peronista 1945-1955 el sistema previsional no registró déficit ni fue descapitalizado. Ese resultado positivo se debió a la existencia de una elevada cantidad de aportantes en relación con los beneficiarios. El ejemplo que se expone como manejo discrecional de recursos fue la construcción de viviendas populares con financiamiento de las cajas previsionales. Pero, en realidad, el activo de bajo retorno en contrapartida a esas obras junto al proceso inflacionario de los años posteriores fue lo que derivó que recién en 1962, siete años después del derrocamiento de Perón, se contabilizara el primer déficit en el sistema. Con el dictador Juan Carlos Onganía se desalojó la presencia sindical de la dirección de las cajas previsionales, pasando el Estado –autoritario– a tener la administración central del sistema con el objetivo de controlar la evasión y uniformar las prestaciones y las condiciones para su obtención. Ese resultado no fue alcanzado. En la última dictadura militar, se inicia en 1980 un proceso sistemático de desfinanciamiento del sistema con la reducción de las contribuciones patronales.

En esta instancia aparece el concepto de “intangibilidad” expresado por dirigentes políticos como fundamento para advertir sobre la necesidad de cuidar el dinero de los jubilados. Aunque parezca una herejía ante el crispado discurso de la oposición, no tocar los recursos previsionales para otros destinos que no sea para pagar las jubilaciones (“intangibilidad”) significa directamente licuar esos fondos con la inflación. O sea, meter la mano en la caja por la lenta o rápida descapitalización según el ritmo de alza de los precios. Para no repetir fracasos de experiencias pasadas, además de consolidar políticas económicas para el crecimiento y no para el ajuste, ya sin las AFJP el objetivo del sistema jubilatorio estatal debería ser mantener el poder adquisitivo del dinero de las cajas. Para ello se requiere de una administración transparente de las inversiones de esos fondos, tarea que debe ser controlada por diferentes sectores. Esa supervisión debe ser institucionalizada para evitar que ante cambios de gobiernos, como ha sucedido a lo largo de la historia con experiencias conservadoras, se termine afectando a los trabajadores y a los jubilados.

azaiat@pagina12.com.ar

LA PESADA HERENCIA




EN SEPTIEMBRE HUBO UNA CAIDA DE LA RENTABILIDAD REAL DEL 10,1 POR CIENTO. BAJAN JUBILACIONES Y EL ESTADO DEBE SALIR AL RESCATE

Crecen las pérdidas para los afiliados a las AFJP

Lejos de cumplir con las promesas de haberes más altos y un desahogo fiscal para el Estado, las AFJP demostraron en catorce años que el negocio fue sólo para los bancos que las controlan. Los fondos de los clientes perdieron 13.300 millones de pesos el último año.

Por David Cufré

Las dos grandes promesas cuando nacieron las AFJP fueron que los futuros jubilados de capitalización ganarían más y que el Estado se libraría de la enorme carga fiscal de liquidar haberes a millones de personas. En términos individuales se ofrecía una solución al problema endémico de jubilaciones miserables. Para el Estado se encontraba una salida estructural a los desequilibrios crónicos. Pasados catorce años desde el inicio del sistema, la realidad es muy distinta. Por las sucesivas crisis de los mercados y por las elevadas comisiones de las administradoras, los fondos capitalizados fueron tan exiguos que hoy 183.225 jubilados de AFJP, el 41 por ciento del total según datos de Anses, necesita del rescate del Estado para llegar a cobrar la mínima. De ellos, 33.000 agotaron todo lo que tenían en sus cuentas. La perspectiva a futuro no es mejor: con apenas 9928 pesos ahorrados en promedio por los 9,5 millones de afiliados a las AFJP, los hombres recibirían de su administradora apenas 56 pesos en promedio si se jubilaran hoy, mientras que las mujeres –con mayor expectativa de vida– alcanzarían apenas 50 pesos mensuales. El Estado debió gastar este año 4000 millones de pesos para apuntalar a las AFJP, cifra que en 2009 crecerá en 400 millones y subirá 50 por ciento en cinco años, para totalizar más de 25.000 millones de pesos en un lustro. En definitiva, ni los jubilados ganan bien ni el Estado zafó de la carga fiscal.


Las jubilaciones

- Un total de 294.000 jubilados de capitalización que cobran retiros programados, fraccionarios y pensiones por invalidez ganarán el mes que viene entre 15,3 y 17,2 por ciento menos que el promedio de 2007 por el achicamiento de sus cuentas previsionales a raíz de la crisis de los mercados. La caída de acciones y bonos en que están invertidos sus ahorros reduce los fondos administrados y el valor de las cuotas partes.

- La Superintendencia de AFJP informó ayer que la rentabilidad anual promedio de septiembre sufrió el retroceso más fuerte en lo que va del año, del 2,3 por ciento en términos nominales y un impactante 10,1 por ciento en términos reales. Eso significa que la plata de los clientes de las AFJP rinde 10,1 por ciento menos que hace un año. La rentabilidad real bajó todos los meses en 2008.

- Las AFJP recaudaron de sus afiliados 1063 millones de pesos en septiembre. A pesar de ello, el fondo administrado, que en agosto era de 97.920 millones de pesos, no creció, como era de prever, sino que cayó de manera estrepitosa a 94.442 millones. En lugar de pasar de 97.920 millones a 98.983 millones, la caída a 94.442 millones denuncia una pérdida de dinero de 4541 millones de pesos sólo en septiembre.

- Si la comparación entre los fondos administrados y la recaudación se extiende a los últimos doce meses, los resultados son escalofriantes. Los afiliados a las AFJP pusieron entre octubre de 2007 y septiembre de 2008 11.141,5 millones de pesos. El fondo administrado, lo que acumularon las AFJP de sus cotizantes en más de catorce años de funcionamiento, sumaba 96.601 millones de pesos en octubre del año pasado. Si a eso se agregan los 11.141,5 de nuevos aportes, como mínimo el fondo debió haber llegado a 107.742,5 millones de pesos el mes pasado, y eso sin contar las inversiones de las AFJP que supuestamente deberían haber hecho crecer los recursos. En lugar de ello, el fondo administrado quedó el mes pasado nada más que en 94.442,6 millones. La pérdida en doce meses fue de 13.299,3 millones de pesos. Eso implica que los actuales jubilados del régimen privado obtienen cada vez menos de su AFJP, mientras que los jubilados futuros ven depreciarse sus ahorros sin poder hacer nada al respecto.

- El punto anterior es lo que demuestra que las cuentas de las AFJP no pueden compararse con cajas de ahorro bancarias. No hay derechos adquiridos. De lo contrario, todos los afiliados a las administradoras deberían hacerle juicio a su AFJP por haber perdido miles de pesos aportados.

Pero esta historia no es nueva. No se limita al Efecto Jazz, sino que tiene sobrados antecedentes. El régimen de capitalización comenzó a operar a mediados de 1994. Apenas unos meses más tarde estallaba la primera crisis financiera que barrería con los pocos pesos que habían juntado los recién afiliados. Ese derrumbe de los mercados tuvo epicentro en México y se conoció como Efecto Tequila. Dos años más tarde el colapso se trasladó al sudeste asiático, pero la distancia no evitó que las acciones y bonos en que invertían las AFJP en Argentina sufrieran otra dura caída. En 1998 siguió el default ruso y el país directamente entró en recesión. En 1999 devaluó Brasil y los mercados otra vez temblaron. En 2001 la convertibilidad hizo eclosión, llevando los instrumentos financieros atesorados por los clientes de las AFJP a pisos históricos. En julio de 2007 empezó a derrapar Estados Unidos, hasta que se llegó a la situación actual de colapso a escala global. En resumen, en catorce años de AFJP hubo seis crisis financieras que ocuparon ocho años de malos resultados para sus inversiones.

A pesar de ello, las AFJP nunca bajaron las comisiones. Se llevaron en promedio 33 pesos de cada 100 aportados por los afiliados. Como en 2001 Domingo Cavallo bajó los aportes previsionales en capitalización a 5 por ciento buscando disimular la hecatombe que se venía para la convertibilidad, y esos aportes recién este año volvieron al 11 por ciento, los clientes de las AFJP juntaron poco y nada. En 2001, quien tenía un salario de 1000 pesos aportaba 50 para su jubilación en el régimen privado. Como las AFJP mantuvieron las comisiones, retuvieron 26 pesos del aporte e ingresaron a la cuenta de sus afiliados apenas 24.


El Estado

Uno de los efectos más evidentes de que el régimen de capitalización falló como sistema universal es que el Estado tiene que salvar de la ruina a miles de personas.

- Sobre 446.000 jubilados, pensionados y beneficiarios de retiros por invalidez que cobran de las AFJP, el 41 por ciento ganaría hoy menos de la mínima si el sector público no pusiera dinero todos los meses para que puedan llegar a ese piso.

- 33.000 clientes ya agotaron todo lo que tenían en sus cuentas.

- En la reforma previsional de 2007, el Gobierno aceptó socorrer a quienes les faltan diez años para jubilarse y no llegaron a acumular en sus cuentas ni siquiera 20.000 pesos. Los hombres de 55 años y las mujeres de 50 en esas condiciones pasan automáticamente al sistema de reparto, adonde podrán aspirar a la mínima si es que completan 30 años de aportes o a la jubilación por vejez en condiciones más flexibles. El número de trasladados es sorprendente: 197.600 el año pasado y 224.400 en lo que va de 2008, para totalizar 422.000, según datos oficiales de la Superintendencia de AFJP.

- En catorce años de existencia de la jubilación privada, los 9,5 millones de afiliados lograron recolectar apenas 9928 pesos en promedio, también según la Superintendencia del sector. Existe un cálculo actuarial que permite estimar cuánto necesitan acumular los hombres para su retiro. Para cobrar un peso de jubilación, debieron haber juntado 178. Por ejemplo, para recibir 1000 pesos de la AFJP un hombre tuvo que acumular en su etapa activa 178.000 pesos en su cuenta. Con los 9928 pesos existentes en la actualidad como promedio de los 9,5 millones de afiliados, a un hombre le alcanza para cobrar 55,7 pesos mensuales de la AFJP. En el caso de las mujeres, la división hay que hacerla por 200 pesos, debido a que ellas tienen mayor expectativa de vida y entonces deben prorratear sus ahorros por mayor cantidad de años. Con 9928 pesos obtendrían 49,6 de jubilación.

- Con estas proyecciones es más que evidente que el Estado tendrá que salir a rescatar de una forma u otra a los futuros jubilados de capitalización, lo que le costará miles de millones de pesos. Sin embargo, si el régimen privado no fuera eliminado, el Estado cargaría sólo con la obligación de poner plata, mientras que las AFJP seguirían con un negocio que les reporta millones en comisiones.

- De hecho, el Gobierno ya está teniendo que desembolsar miles de millones de pesos para complementar los haberes de los jubilados de capitalización que no llegan a cobrar la mínima. Son 4000 millones este año y serán 4400 millones en 2009. Anses estima que la cifra crecerá un 50 por ciento en 5 años, por lo cual en ese período el rescate insumirá más de 25.000 millones de pesos.

- Por la pérdida de aportes previsionales durante 14 años que fueron a las AFJP en lugar de integrar las arcas del Estado, especialistas como Sergio Fiscela estiman que el Tesoro perdió 100.000 millones de dólares, una cifra equivalente a lo que creció la deuda pública en ese período.

“Esta etapa requiere la unidad”




Acto de los movimientos sociales y políticos que apoyan al gobierno

Entusiasmados por el proyecto oficial de reforma del sistema previsional, distintos sectores afines al kirchnerismo, que trascienden al peronismo, coincidieron en que “la tarea de hoy es sostener el proceso de cambio que se inició en el 2003”.

La sorpresa y el entusiasmo por el reciente anuncio de estatización de las AFJP se reflejaban en cada conversación, en los comentarios que se escuchaban al final del salón. Es que los asistentes al acto de los movimientos políticos y sociales que apoyan al kirchnerismo eran conscientes de que el Gobierno había encarado su decisión más arriesgada, más ambiciosa, en lo que va de su mandato. “La tarea de hoy es sostener el proceso de cambio que se inició en el 2003 y profundizarlo aún más”, exhortaron los organizadores desde el documento aprobado por todos.

El texto llevaba el mismo título de la convocatoria que se concretó en el sexto piso del Hotel NH: “El país que queremos, la fuerza que necesitamos”.

Sentados a la cabecera de una mesa que tenía una bandera con esa frase, los anfitriones exhortaron a organizar la fuerza para defender lo obtenido desde la asunción de Néstor Kirchner. “Los cambios se están profundizando, pero esta etapa requiere de unidad”, exhortó el subsecretario de Integración Latinoamericana de la Cancillería, Eduardo Sigal.

El mensaje de Sigal, actual titular del Frente Grande, parecía dirigido a los sectores progresistas que elogian medidas del kirchnerismo pero que se mantienen distantes de un armado electoral que apoye abiertamente al Gobierno. El intendente de Morón, Martín Sabbatella, como Libres del Sur –ambos ausentes en el acto– podrían quedar incluidos en esa categoría.

Quienes sí ratificaron el documento y prometieron movilizar a un acto en el Luna Park con la presencia estelar de Néstor Kirchner fueron el Frente Transversal, el Movimiento Evita, Frente Grande, Partido Intransigente, Partido Comunista (CE), Militancia Social, Comedor Los Pibes, Corriente Eva Perón y FB 19 de Diciembre. El acto en el Luna Park será el martes 18 de noviembre. La presencia del ex mandatario funcionará como una ratificación de su candidatura a diputado. “Kirchner va a ser candidato aunque no quiera”, aseguró Emilio Pérsico en diálogo con Páginai12.

La sorpresa del acto fue el retorno a la escena del ex canciller Rafael Bielsa. “Vengo como último orejón del tarro. No tengo ningún cargo electoral ni expectativa electoral. Es hermoso estar a la intemperie”, se presentó. Después se sumó a una de las ideas fuerza que circuló a lo largo de la charla. “Tenemos que crear un sujeto político, un sujeto social. Porque nada es duradero si no crece desde el pie.

Y nada es duradero si no hay un sujeto social que lo respalde”, argumentó Bielsa. Lo escuchaban dirigentes de los movimientos políticos y sociales de la izquierda kirchnerista. Aparte de Sigal y Pérsico, estaban los diputados Edgardo Depetri y Adela Segarra, el ex secretario de Derechos Humanos bonaerense Edgardo Binstock, más referentes de organizaciones y partidos. Eran Gustavo Cardesa (PI), Jorge Pereyra (PCCE), Sergio Berni (Militancia Social), Nahuel Beibe (FB 19), Nadia Martínez (Comedor Los Pibes), Ignacio Medina (Plátano) y Marcelo Koenig (Corriente Eva Perón), entre otros.

Depetri fue uno de los principales promotores de la convocatoria. Ayer pudo evitar sonrojarse cuando Bielsa, con quien tiene una muy buena relación, lo elogió con palabras poco habituales en un acto de este tipo. “Edgardo es un ejemplo de alguien que no ha perdido el amateurismo en la política. Ayer fue dirigente gremial, hoy es diputado, mañana puede estar de nuevo en la calle”, lo ensalzó el ex canciller.

A su turno, Depetri anunció que las organizaciones que estaban presentes se volverán a encontrar el próximo sábado en el anfiteatro del Mercado Central, en La Matanza. Allí se realizará un plenario para debatir el “contenido programático” de la fuerza en gestación. Entre los asistentes se pudo ver a un dirigente del peronismo de Morón, Juanchi Zabaleta, conocido en el oeste del conurbano como un rival histórico del intendente Sabbatella.

Por Martín Piqué

Movimientos Sociales



El país que queremos, la fuerza que necesitamos

Hoy estamos ante las puertas de un debate del que necesariamente ha de surgir un Nuevo Orden Mundial. Derribados los mitos que sostuvieron las políticas neoliberales en los últimos 30 años, hoy se vuelve a discutir en el mundo, el rol del Estado

Frente a esta nueva realidad, los gobiernos populares de América Latina surgen como una nueva alternativa a ese Imperio que generó hambre, guerras y muerte. En toda Latinoamérica se están dando pasos para consolidar una integración regional basada en una mayor soberanía y donde se imponen políticas para las grandes mayorías populares.

Los nubarrones amenazadores y el chantaje del imperio continuarán hasta que se pueda construir un camino de lucha que logre transformaciones de fondo y en el que no haya posibilidades de retorno al pasado. Mientras tanto, es fundamental entender que no hay construcción de democracia interna y soberanía sin integración latinoamericana. El MERCOSUR es un ejemplo fundamental de construcción de una base autónoma, así como el rol que está jugando el UNASUR.

La integración latinoamericana encuentra su impulso más poderoso en la integración política, económica y de infraestructura que promueven los gobiernos populares. Aunque todavía embrionarios, los proyectos de construcción del Gasoducto del Sur o del Banco del Sur, como el pago de la deuda al FMI, acordado entre Brasil o Argentina, señalan las posibles bases materiales de este camino

Necesitamos abordar el análisis político, no desde un lugar electoral, sino con la profundidad que se merece y revisarlo desde un punto de vista estratégico. La tarea de hoy es sostener el proceso de cambio que se inició en el 2003 y profundizarlo aún más. Cuando planteamos estos temas, lo hacemos con el objetivo de mostrar la voluntad política de aportar desde nuestro lugar a esta inmensa tarea de transformación con la convicción de que el único camino es la unidad del campo popular

También debemos analizar la profundidad del momento y los enemigos a enfrentar en un momento histórico en el que se debaten dos modelos de Estado para Latinoamérica: el Estado dependiente que caracterizó a los países latinoamericanos durante las últimas cuadro décadas del siglo XX frente a los nuevos Estados democráticos basados en la soberanía, que responden a los intereses populares.

Si bien se está aportando para estos objetivos estratégicos, no podemos dejar de analizar que la etapa que queda atrás, dejó una estructura económica, política y social dependiente, en beneficio de los sectores de poder, y que dejó también, una cultura basada en el individualismo, rompiendo todo lazo de solidaridad que hoy muchos quisieran volver a instalar.

Es por eso que la llegada al gobierno de Néstor Kirchner, así como otros gobiernos latinoamericanos, fueron la consecuencia de una reacción, de un estallido de nuestro pueblo, de un decir basta a un modelo que dejó a nuestro país en la quiebra. A partir de estos hechos, transitamos un camino de ruptura con lo institucionalizado, con lo aceptado. Es un momento de ruptura, también, con la representación política y con las estructuras tradicionales que las representaban. Se dice basta a un modelo que no se quiere más, pero todavía no se tiene claro qué modelo se propone.

Los gobiernos populares de la región han tomado medidas innovadoras que benefician a las grandes mayorías, enfrentando a los sectores de poder. Son momentos donde se están tomando medidas estratégicas hacia un cambio estructural para la región y también en el interior de cada país. Lo que lleva a vivir momentos de mayor confrontación. Hay dos caminos: seguir adelante con los cambios profundos o retroceder a un modelo de dependencia.

En estos últimos tiempos, se observa una contraofensiva de las derechas de cada país, nostálgicas y “destituyentes”, mostrándose más activas, violentas y amenazantes en complicidad con EE.UU. Esta realidad marca la necesidad del surgimiento de una nueva fuerza política popular que sume a todos aquellos que estén de acuerdo en la transformación de nuestra realidad. La asignatura histórica pendiente que tenemos, es aportar a la construcción de la unidad política necesaria y, esa es la gran tarea del momento. Debemos trabajar para lograr una “voluntad colectiva nacional” que apoye este proceso y así podremos ir construyendo el poder necesario para seguir profundizando la redefinición del Estado en función de la redistribución de la riqueza y el bienestar de nuestro pueblo.



Nuestra historia, la historia de nuestro pueblo, como parte de esa América profunda, ha estado marcada por la lucha constante contra los sectores de poder. Fue una historia trágica, donde se dieron matanzas, represión, dictaduras y genocidios. Pero, fue por esas epopeyas que se fueron logrando las conquistas de los sectores populares en nuestro país. Esos hitos históricos, como fue el 2001, se realizaron con grandes movimientos en la calle, donde estaban las grandes mayorías populares, más allá de las identidades políticas, de las diferencias. Hubo unidad en la acción contra un enemigo común: como fueron las conquistas obreras, las luchas universitarias; las luchas contra las dictaduras y la represión; las luchas por los derechos sociales educación, salud, trabajo.

Hoy, uno de los grandes desafíos es la unidad de los distintos sectores políticos y sociales de nuestro pueblo. En esta construcción en unidad, el rol protagónico será de la clase trabajadora. Y en esto, es incuestionable el rol que cumplieron en la década del 90` la CTA, el MTA, y cientos de dirigentes sindicales que desafiando a sus conducciones nacionales enfrentaron inclaudicablemente al modelo neoliberal. Como así también todas las organizaciones de trabajadores que desde la marcha Federal, la Marcha Blanca y otras jornadas históricas, protagonizaron junto a aquella las luchas contra el modelo de hambre en la nefasta década de los ’90.

No hay avance de un proyecto nacional sin la unidad de los trabajadores comprometida políticamente con una propuesta de soberanía y justicia social. Estarán con nosotros, todos aquellos que lucharon a través de nuestra historia. Estarán los del 17 de Octubre y los del Cordobazo, los que enfrentaron las dictaduras y las políticas neoliberales. Deberán estar las organizaciones de Derechos Humanos, los movimientos sociales que encabezaron en los 90 la lucha contra el neo liberalismo.

Deberán estar los sectores medios como los profesionales que aportan su saber para mejorar las condiciones de vida de la gente. Deberán estar los jóvenes que en la universidad y en los barrios han protagonizado con su rebeldía y junto a los obreros, páginas memorables, los intelectuales que no se vendieron a las ideas del enemigo, que se mantuvieron fiel a su pueblo. Hoy, saludamos con alegría a aquellos que nos ofrecieron la Carta Abierta, asumiéndose parte de este proyecto popular y mostrando que los procesos de unidad son posibles. También deberemos contar a los pequeños y medianos empresarios que se han beneficiado con las medidas del gobierno y cuyos intereses no son los de los sectores de poder.

Uno de los temas, interesantes como para debatir, es el surgimiento de un movimiento basado en una recomposición desde lo histórico y desde lo político. Para lograr esa “unidad social”, debemos también lograr la unidad política de los sectores populares.

La tarea es la unidad. Y los distintos sectores debemos construir políticas de conjunto en la diversidad. Surge entonces la necesidad de crear ámbitos de reflexión, coordinación y de formación. Coordinar las acciones porque la construcción de la unidad puede darse en distintos planos y reconociendo en el otro sus características para llegar a una unidad política bien consolidada. Debemos avanzar en experiencias concretas, con objetivos claros, con una estrategia de construcción de poder. Debemos analizar cómo se participa, se apoya y se construye, en el marco de un gobierno favorable a los intereses mayoritarios del pueblo y de la Nación.

Nuestro gobierno, como todos los nuevos procesos regionales, llegó por la lucha de nuestro pueblo. Las políticas neoliberales impuestas por la dictadura y profundizadas en la década del noventa, llevaron a la destrucción del sujeto social y político. Sin embargo, a partir de la resistencia logramos sobrevivir como pueblos, como culturas.

Las políticas implementadas por el gobierno del Compañero Néstor Kirchner, primero, y ahora Cristina, avanzaron en la recuperación de la autonomía Nacional y la integración social. Es así que muchos argentinos recuperaron también la autoestima y con ella la perspectiva de que una Patria soberana y con justicia social es posible. Hoy debemos pasar a otra fase y es la conciencia de este sujeto como actor fundamental del cambio y su organización política.
Hay un tipo de unidad que ya se intentó y fracasó y es fundamental no volver a cometer los mismos errores. Es aquella unidad que intenta realizarse sólo sobre la base de las cúpulas. La construcción de la unidad popular no se hace por decreto. Debemos convencer y convencernos de que es posible cambiar la vida de las personas, para mejorarlas, día a día, pero entendiendo que ese objetivo no lo logra algún dirigente por más lúcido que sea, o el poder que tenga en una coyuntura dada; la transformación de la sociedad solo será posible con protagonismo y decisión popular. Con la incorporación del conflicto social, de sus protagonistas y representantes al Estado. Para eso necesitamos unificar las distintas vertientes del campo popular. Necesitamos de miles de compañeros y compañeras y si es posible de millones.

Estos cambios profundos que se están dando nos enfrentan a nuevos desafíos: ser capaces de llevar a cabo este proceso que no es de corto plazo, sino que tiene un carácter mucho más estratégico. Y aquí está la responsabilidad nuestra y de las demás organizaciones políticas y sociales de nuestro país y también de Latinoamérica

El país queremos es un país con inclusión social, movilidad ascendente, salud, educación, mas y mejor trabajo, mas soberanía política, independencia económica, mayor distribución de la riqueza, integración latinoamericana…

La fuerza que necesitamos es la que tenemos que construir entre todos los argentinos y argentinas que apostamos a seguir construyendo este proyecto nacional y popular, para consolidar y profundizar los cambios en nuestro país y en la gran patria latinoamericana.

Frente Transversal- Multisectorial- En defensa de la salud pública



No al vaciamiento del Hospital Argerich

La situación por la que atraviesan los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires es tan grave que carece de antecedentes, aún en épocas de complicadas y tumultuosas crisis económicas y sociales. La gestión del Ingeniero Mauricio Macri se caracterizado por medidas que pretenden vaciar el sistema de salud, mediante el deterioro del recurso humano, físico y la reducción progresiva de los insumos hospitalarios mas importantes como medicamentos, como elementos descartables (sondas, agujas, catéteres y otros), drogas anestésicas, placas radiográficas, bolsas para recolección de sangre de donantes, reactivos de laboratorio y otros elementos para el desarrollo de practicas quirúrgicas, cardiológicas y diálisis renal.

A ello debemos agregarle el deterioro edilicio y el cierre de camas en salas comunes y en terapia intensiva como consecuencia de la falta de personal de enfermería y médicos para completar los planteles necesarios para el funcionamiento racional de los mismos. Asimismo se profundiza el atraso tecnológico que se evidencia por la obsolescencia de la mayoría del equipamiento hospitalario como aparatos de rayos, tomógrafos, ecógrafos, instrumental quirúrgico, endoscópico y de laboratorio.

Este daño casi irreparable es producto, según explican los funcionarios del Ministerio de Salud, a dificultades y demoras en la operatoria que surge de la aplicación del Decreto 151/08 que crea la Unidad Operativa de Adquisiciones Centralizadas, la que de acuerdo a los considerándos de dicha norma establecía que el sistema de compras debería quedar regularizado a junio de 2008. Esta medida contraviene todas las recomendaciones y experiencias señaladas por los organismos internacionales de salud como la OPS y OMS.

Esta medida produjo un desabastecimiento pavoroso en los 33 hospitales y en los Centros de Salud, determinando una virtual paralización de los servicios más esenciales. Así descripta la situación, tal como manifiestan las propias autoridades, la gravedad de los hechos estaría justificado solo por una mala administración en el área, argumento difícil de sostener en tanto que el propio Ministro es un funcionario capacitado y con experiencia, quien ocupó la dirección del Hospital Fernández antes de ser designado en la respectiva Cartera.

Mientras el gobierno porteño medita acerca de la “Ciudad Modelo” miles de enfermos se hallan imposibilitados de ser atendidos con prontitud y eficacia. La falta de respuesta a las necesidades de la sociedad no es atribuible al personal médico, de enfermería y administrativo que brindan lo mejor de sí para atenuar los efectos de una mala y perversa administración del gobierno. Lo que nadie se atreve a decir es que estos sucesos no admiten una justificación tan pueril. En realidad la situación por la que atraviesa la salud es parte de la concepción política ideológica del Ingeniero en Jefe que desde el comienzo de su gestión ha promovido medidas tendientes a sabotear el sistema público con el objetivo de marchar hacia la privatización de la salud.

1) Fue concesionado el sistema de administración, facturación y recaudación de las prestaciones efectuadas por los hospitales públicos a la actividad privada. Una vez desarmados los sistemas actuales de auditoria, quien controlará el sistema de recolección de datos, los montos facturados, el cobro y la utilización de dichos recursos? Cabe aclarar que este sistema junto a las experiencias de autogestión empleadas durante la década del 90 en la provincia de buenos Aires terminó por desarticular, quebrar y vaciar el sistema hospitalario. ¿Habremos vuelto a las recomendaciones del Banco Mundial?

2) Asimismo el Ingeniero en Jefe vetó un proyecto de ley que promovía la fabricación de medicamentos genéricos para ser distribuidos en los hospitales y centros de salud de la ciudad.

3) Reconvino con Universidades Privadas el acceso de estudiantes de medicina a efectuar prácticas de pre-grado en los hospitales municipales.

4) Mediante un memorando girado a todos los directores se autorizó a la Fundación Favaloro a recaudar donativos y venta de bonos contribución entre los enfermos que se atienden en los Hospitales público.

5) Mediante un acuerdo suscripto con el Hospital Italiano de Buenos Aires, se iniciaron pruebas pilotos en hospitales de la Ciudad con el objetivo de “optimizar” el sistema de abastecimiento de insumos.

6) Fue privatizada sin licitación previa la señalética del hospital a una empresa denominada Lonely-cross-grup.

7) Fue privatizada la digitalización de imágenes, sin licitación previa a la empresa Dataestar.

8) Fue tercerizada la atención domiciliaria pediátrica.

9) Durante ocho meses no se pagó el alquiler del avión sanitario afectado a los operativos de trasplante con la consiguiente perdida de órganos destinados a dichos operativos. El hospital público es irremplazable, sus bondades han sido probadas a lo largo de su historia. En ellos se han formado las distintas generaciones de médicos que realizaron innumerables aportes a la ciencia médica. Ellos han dado respuesta a millones de argentinos imposibilitados de acceder a otros sistemas de atención médica y mitigaron enfermedades que solo en su ámbito pudieron y pueden ser resueltas.

La crisis actual no responde a la falta de recursos económicos, sino al quiebre de la conciencia de los funcionarios de turno que a sabiendas del daño que se esta generando a la población siguen en sus cargos observando de costado la penosa realidad.

MULTISECTORIAL DE LA BOCA – BARRACAS

Asoc. Artistas Plásticos de Caminito - PC.CE - PC La Boca - Barrios de Pie - Libres del Sur - Frente Politico y Social Comuna 12 - Centro Murga Los Goyeneches de Saavedra - Ag. Vecinos de la Boca - Casa Radical “Carlos Bello” - UB Orgullosamente Peronista - Asoc. Gente del Sur - Frente Transversal - Asoc. Civil Nuestro Hogar - Partido de la Victoria - Centro de Actividades Sociales - Movimiento de Unidad Popular - Comedor Copitos - Cte Política 17 de Agosto - Movimiento Humanista - Movimiento Evita - JP Evita de Barracas - Coop. Grafica Patricios - P. Sol - Partido Patria y Pueblo - MTL de la Boca - Comedor Los Pibes - Peronismo 26 de julio Capital - JP Peronismo 26 de Julio - Agrupación Aukache - Vecinos Auto-convocados del Barrio Adhieren: Centro de Estudios Nacionales Arturo Jauretche (San Telmo) - Emprendimiento Urbano - Peronismo Independiente - Biblioteca Popular de La Boca - Grupo Musical Indígena Pacha Ruma - Centro de Estudiantes de la Facultad de Medicina - Agrupación Universitaria “La Formula de Medicina” - Soberanía y Liberación (Alberto Lapolla, Ana Lorenzo, Marcelo Arbit, Eva Rearte) - Movimiento Huinca No Alineado - Agrupación 7 Banderas (Francisco Tita) - Casa Social el Sol de Boedo (Ana Rotella) - Asociación de Trabajadores de la Salud Hospital Penna (Nora Cappolletti) - Gabriel Fucks Partido Proyecto Popular - GEN (Juan Cavandie) - Cooperativa La Nacional de Parque Patricios (FTV capital) - Ana Suppa (ex legisladora) Coordinadora del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable - Central de Trabajadores argentinos Capital Federal (Sec. Gral. Fabio Basteiros) - Asociación de Trabajadores del Estado Capital Federal - IDEP-ATE - Agrupación Infantil Socialista “Los Horneros” - Sociedad Luz - Partido Socialista Autentico - Parido Buenos Aires para Todos - Movimiento Proyecto Sur - Sindicato Obreros Marítimos Unidos - Diana Maffia (legisladora de la Ciudad) - Facundo De Filippo (Legislador de la Ciudad) - Peronismo Militante - Raúl Puy (legislador de la Ciudad) - Silvina Pedreira (Legisladora de la Ciudad) - UTE-CTERA - Bloque legislativo Igualdad Social - Juan Manuel Abal Medina (Vice jefe de Gabinete de la Nación) - Asociación de Psicólogos de la GCBA (Olga Yedaile, Presidenta - Andrés Anon, Secretario) - Lic. Ángel Barranco (Consejo General) - Alicia Bello (Legisladora de la ciudad) - Nucleamientos Leales al Pueblo - Asamblea de Organizaciones Populares Comunas 6, 7, 10, 11 - Coop. De Trabajadores del Hotel Bauen - Frente de Docentes Técnicos y Profesionales Rodolfo Walsh - Revista de cultura popular Suburbana - Asoc. Mutual Mujeres de Buenos Aires - Martín Hourest (Legislador de la ciudad) - Pablo Failde (Legislador de la Ciudad) - Gonzalo Ruanota (Legislador de la Ciudad) - Diego Kravets (Legislador de la Ciudad) - Silvia La Ruffa (Legislador de la ciudad) - Aníbal Ibarra (Legislador de la Ciudad) - Gabriela Alegre (Legislador de la Ciudad) - Eduardo Epstein (Legislador de la Ciudad) - Familiares de Desaparecidos por razones Políticas (Lita Boitano, Julio y Jorge Morresi, Hugo Argente, Sandra Moresco) - Mónica Córdoba Sobreviviente del Centro de Detención Clandestino “Club Atlético” - Centro de Estudios Históricos Compañero “Dardo Cabo” - Jorge Pereyra Sec. Gral. PC-CE - Liga Argentina Por Los Derechos del Hombre (Graciela Rosenblum, Presidenta - José Schulman, Sec) - Guillermo Olveira Secretario del Partido Comunista de la Capital Federal - Asociación Civil El Bastión - Asociación Ave Fénix de la Boca - Asociación Amigos del Hospital “Teodoro Alvarez” - Biblioteca Alfredo Palacios - Casa Cultural TodesKa - Centro Cultural “Arturo Humberto Ilia” - Centro de Estudios “Arturo Oñativia” - Centro Socialista de Barracas Antonio Gramsci - Centro Socialista de la Boca Enrique del Valle Iberlucea - Comisión de Ayuda al Hospital “Braulio Moyano” - Comité Radical de la Boca “ Carlos Bello” - Diputado Nacional Roy Cortina - Eugenio Semino Defensor del pueblo de los Jubilados - Fundación Alicia Moreau de Justo - Legislador de la Ciudad Julian D’angelo - Legisladora de la Ciudad Verónica Gomez - Movimiento Buenos Aires Para Todos - Movimiento de Vecinos del Hospital Ramos Mejía - Movimiento por el Resurgimiento de la Boca - Museo Social de la Boca - Mutual de Obreros Marítimos y Portuarios - Partido Socialista - Partido Solidaridad e Igualdad - Universidad de las Madres de Plaza de Mayo - Vecinos autoconvocados de Barracas - Vecinos autoconvocados del Barrio de la Boca - Humberto Tumini Movimiento Libres del Sur - Víctor Santamaría, Conseja Nacional del PJ - Juan Carlos Tallo y Jorge Vianni PJ de Capital - Tito Borovio Barrios de Pie - ASPA Asoc. Salud Para La Argentina (Dr Jorge Rachid, Lic Beatriz Bathory) - ASAA Asoc. de Salud de Argentina - Secretaría de DD.HH. de Cordoba - Movimiento por un Hospital en Lugano (Dr Ricardo Zambrano) - Trabajadores del Hospital Borda (Susana Jaime) - Equipo de Salud Centro de Salud Nº 41 - Liga Naval Argentina Filial La Boca (José A Mercurio) - Agrupación Envar el Kadri - Junta Interna de ATE Vialidad Nacional - Asoc. Del Personal de Economía y Hacienda APEH - Agrupación Amado Olmos - Grupo de Teatro Catalinas Sur - Omar Gasparini (Artista Plástico de La Boca) - Vecinos Autoconvocados de González Catan contra el CEAMSE - Patricio Echegaray Sec Gral PC de la Argentina - Agrupación Compañeros (Carlos Benítez) - Multisectorial de Boedo: Mutual Homero Manzi, Comunarte (Raúl Sanchez), Cooperativa Damasco - Jorge Pereyra Sec Gral PC.CE - Madres de Plaza de Mayo - Madres de Plaza de Mayo LF (Nora Cortiñas) - Abuelas de Plaza de Mayo - Dante “El Canca” Gullo (Diputado Nacional) - Claudio Morgado (Diputado Nacional) - Jorge Heller (Partido Solidaridad) - Consejo Gral de la Salud Mental de la Ciudad (Lic Ángel Barraco) - Carta Abierta (Espacio de Intelectuales) - El Roña Castro (Ex Campen Mundial de Boxeo) - Asoc. Civil Parque Patricios

El presente documento fue leído el pasado 16 de Octubre frente al Hospital Argerich al cumplirse la segunda jornada organizada por la Multisectorial de La Boca – Barracas y otras organizaciones en repudio a las medidas adoptadas que arriba se mencionan.

CHAU .. AFJP !!!

Una gran cantidad de militantes se acercaron en la carpa donde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezo el acto en la sede de la Anses en el que anunció el envío al Congreso del proyecto de ley que elimina el sistema de capitalización




El proyecto que devuelve las AFJP al Estado





Con la firma de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; del jefe de Gabinete, Sergio Massa; y del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el Gobierno nacional giró al Parlamento el proyecto de ley destinado a crear el nuevo Sistema Integrado Provisional Argentino(SIPA).


El proyecto, remitido bajo el mensaje número 1732, contempla la "unificación del sistema integrado de jubilaciones y pensiones bajo un único régimen provisional público", que será financiado a través de un "sistema solidario" y que garantizará a los afiliados del régimen de capitalización "idéntica cobertura y tratamiento" que el vigente en el esquema de reparto.

"En consecuencia, elimínase el actual régimen de capitalización, que será absorbido y sustituido por el régimen de reparto, en las condiciones de la presente ley", postula el artículo primero del proyecto.

El artículo cuarto precisa que las jubilaciones ordinarias, de retiro por invalidez y pensión por fallecimiento que actualmente pagan las AFJP pasarán a ser abonadas por el Régimen Provisional Público, "conforme al valor cuota más alto vigente entre el 1 de enero de 2008 y el 30 de septiembre" del mismo año.

Precisa además que "estas prestaciones en lo sucesivo tendrán la movilidad prevista en el artículo 32 de la ley 24.242 y sus modificatorias".

Por su parte, los beneficios del régimen de capitalización que se liquidan bajo la modalidad de "Renta Vitalicia Previsional" seguirán siendo abonados por las Compañías de Seguros de Retiro.

La norma contempla también que quienes hicieron aportes "voluntarios" en las AFJP puedan transferir a la ANSES esos fondos "para mejorar su haber provisional o a alguna AFJP que previamente reconvierta "su objeto final para tal finalidad".

En lo que respecta a los recursos existentes en el sistema, el proyecto contempla que se transfieran en "especie a la ANSES los recursos que integran las cuentas de capitalización individual de los afiliados" del régimen de capitalización.

"Dichos fondos pasarán a integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Provisional Público de Reparto creado por el decreto 897/07", precisa la iniciativa en su artículo séptimo.

La "supervisación de los recursos" que manejará la ANSES, por su parte, estará a cargo de una Comisión Bicameral que estará integrada por seis senadores y seis diputados, que serán elegidos por sus respectivos cuerpos, y que tendrá como misión "constituir y ejercer la coordinación entre el Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo, a los efectos del cumplimiento de la presente ley".

El artículo 10 del proyecto de ley -referidos a las "compensaciones" que recibirán las administradoras- sostiene que "en ningún caso" podrán superar "el valor máximo equivalente al capital social de las Administradoras liquidadas". "A esos fines.

El Estado Nacional, de corresponder, entregará a los accionistas de dichas entidades, títulos públicos emitidos o a emitirse".

El proyecto también contempla que "a través de las áreas competentes", se realicen todos los actos necesarios tendientes a preservar el empleo de los dependientes de las AFJP".

En el ítem dedicado al "Régimen General", la iniciativa del Ejecutivo contempla que "los jubilados del Régimen Provisional Público tendrán derecho a la percepción de una prestación adicional por permanencia".

"El haber mensual de esta prestación se determinará computando el 1,5 por ciento por cada año de servicios con aportes realizados al Régimen Público Provisional en igual forma y metodología que la establecida en la prestación compensatoria", precisa el artículo.

El artículo décimo sexto precisa que la ANSES "deberá adoptar las medidas necesarias para hacer operativa la presente ley en lo relativo a la recepción de los aportes y el pago de los beneficios por jubilación ordinaria, retiro por invalidez y pensión por fallecimiento en el plazo de sesenta días a partir de la fecha de entrada en vigencia" de la norma.

El proyecto enviado por el Ejecutivo sostiene que la ley entrará en vigencia "a partir de su publicación en el Boletín Oficial"

Cristina anunció el fin de las AFJP y envió hoy mismo el proyecto del nuevo sistema previsional al Congreso




Al presentar el Sistema Integrado Previsional Argentino, en la Anses, la Presidenta la aseguró que la reforma es una “decisión estratégica” y que se enmarca en el "final de una época a nivel mundial". La iniciativa, ya girada a Diputados, contempla la unificación del sistema integrado de jubilaciones bajo un único régimen provisional público, que será financiado a través de un sistema que garantizará a los afiliados del régimen de capitalización "idéntica cobertura y tratamiento" que el vigente en el esquema de reparto.



La presidenta Cristina Fernández de Kirchner calificó hoy como una "decisión estructural y estratégica en defensa de los jubilados y pensionados" el proyecto del gobierno de traspasar los fondos de las AFJP al Estado, que hoy fue enviado a la cámara de diputados poniendo fin al sistema de jubilación privado.

Cristina afirmó que la creación de los fondos privados de jubilaciones y pensiones en la década de los ’90 fue "un saqueo", y recalcó que "cuando vemos que aparecen las pérdidas (por la crisis financiera internacional) vemos que aparece la figura del Estado para hacerse cargo de todos".

La presidenta encabezó un acto tuvo lugar en una carpa que se montó en la sede del Anses y especificó en ese sentido la Presidenta, que el lugar no estaba relacionado "con un capricho, porque estamos decidiendo sobre el patrimonio de los jubilados y no tenía por qué estar en el salón blanco de la Casa de Gobierno".

Recordó que la privatización del sistema de jubilaciones realizada en 1994 respondió al marco del neoliberalismo donde "había un repliegue total del Estado", y "hoy en el mundo donde surgen las pérdidas aparece el Estado para hacerse cargo de todo".

"Los principales Estados están adoptando políticas de protección hacia los bancos, nosotros hacia nuestros trabajadores", dijo.

Sostuvo que el sistema de las AFJP constituyó "un despojo y una clausura a lo que había sido la base de todo sistema previsional: la solidaridad".

Al responder a los sectores que sostienen que el Estado busca "hacer caja" con el traspaso de los fondos, Cristina dijo que "cuando intervenimos en Aerolíneas no lo hicimos por la caja, sino por la línea de bandera y la conectividad de todo nuestro país".

"Cuando nos hicimos cargo de Aguas Argentinas no lo hicimos por la caja, sino pensando en los sectores más vulnerables que necesitaban ese servicio", remarcó.

Explicó que tampoco se buscó hacer caja cuando el gobierno incorporó al sistema previsional a un millón y medio de personas que no tenían esa protección por la desocupación.

"Cuando aumentamos trece veces los haberes jubilatorios tampoco pensamos en la caja y no lo hicimos tampoco cuando consagramos la movilidad jubilatoria", destacó. Y preguntó: "los que defienden el sistema de las AFJP, ¿qué caja defienden"?

La Presidenta llamó a debatir "este cambio estructural que estamos proponiendo" y afirmó que "estamos convencidos que sostener el trabajo y las jubilaciones es sostener la actividad económica".

"Creo que los partidos populares y democráticos vamos a acordar que realmente estamos ante un verdadero cambio estructural y estratégico en defensa de los jubilados", dijo y añadió: "Les pido que por única vez dejemos de pensar en nuestro posicionamiento y pensemos en el futuro de Argentina".

"Esta decisión trasciende a un gobierno, y trasciende a nuestra generación", indicó. Instó a que este modelo "se institucionalice para que no pueda volver a ser cambiado cuando otra teoría como la del Consenso de Washington encuentre comunicadores que digan que el Estado no sirve".

"Estamos ante una decisión estructural del sistema previsional, pero también del sistema cohesión social", remarcó la Presidenta.

El acto contó con la presencia de gobernadores, ministros del gobierno nacional, legisladores, dirigentes sociales y gremiales y representantes de organismos defensores de los derechos humanos.

Los puntos salientes del discurso de la Presidenta en Anses





Estos son los conceptos principales que formuló la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante el acto de firma del proyecto de ley que estipula el traspaso de los fondos de la AFJP al Estado, en la sede de la Anses:


-"No es casualidad ni capricho que este acto tuviera lugar aquí. Es la decisión de hacer saber a través de lo simbólico que hoy estamos decidiendo sobre el patrimonio de los jubilados del país, y no tenía que ser en el Salón Blanco de la Casa Rosada, sino aquí en la Anses, en su lugar natural".

-"Esta es una decisión estructural, tan estructural como la que se tomó en 1994, en otro marco nacional y mundial que era el neoliberalismo, cuando el repliegue del Estado era total y absoluto".

-"Estamos adoptando esta decisión en un contexto internacional en donde los principales estados integrantes del G8 y el no G8 están adoptando una política de protección hacia bancos; mientras, nosotros protegemos a jubilados y trabajadores".

-"Para algunos que siguen aferrados al modelo neoliberal, si las medidas estatistas las toma EE.UU. o Alemania son simpáticas, inteligentes, pero cuando se toman acá, dicen ’otra vez los nostálgicos, los estatistas’".

-"Les pido a los partidos populares y democráticos que tuvieron discursos y plataformas sobre esto, y a los otros, a los que piensan diferente, les pido que por única vez dejemos de pensar en nuestro posicionamiento y pensemos en el futuro de la República Argentina".

-"Es muy importante esta decisión estratégica en la defensa de nuestros jubilados y pensionados, en nuestro futuro. Lo hacemos con la convicción de ser absolutamente coherentes en cada una de las decisiones que tomamos".

-"Sé (que para los legisladores) va a haber muchas presiones, porque son pocos los intereses pero grandes los dividendos".

-"Para los que dicen que queremos ’hacer caja’, no pensamos en ’hacer caja’ cuando incorporamos a más de un millón y medio de jubilados al sistema previsional. Tampoco lo hicimos cuando aumentamos 13 veces los haberes de jubilados y pensionados, y tampoco pensábamos en ’la caja’ cuando por primera vez concebimos la movilidad jubilatoria a través del Parlamento".